6.9.10

Escepticismo


No es suficiente. El alto el fuego declarado por la banda terrorista ETA no parece distinto de los anteriores. Como la última vez, aprovecharán para reorganizarse, rearmarse y seguir extorsionando a la clase empresarial a través del impuesto revolucionario. No es casualidad que los terroristas anuncien un alto el fuego en estos momentos, ya que su debilidad es palpable tras las continuas detenciones de la cúpula etarra y la encomiable labor de las fuerzas de seguridad del estado español (y en colaboración con Francia). No habría por qué creer al pie de la letra el comunicado de aquellos que no renuncian a la violencia ni a las armas para conseguir sus fines. ETA es incompatible con la democracia y el Estado de Derecho. O abandonan las armas definitivamente y las entregan, es decir, o renuncian a la lucha armada, o no habrá más salida que la actual: continuar deteniendo y luchando contra los terroristas por todos los medios policiales y legales.

Hubo esperanzas la penúltima vez que anunciaron una tregua pero ya sabemos todos como terminó: asesinando de nuevo a inocentes. Entiendo que impere cierto escepticismo alrededor del comunicado y de la última maniobra de la banda etarra. Sólo veo una salida posible al conflicto: que entreguen las armas y abandonen por tanto la lucha armada. A partir de ahí, se podría integrar en la sociedad vasca y la española un movimiento político democrático que reclame la independencia de Euskadi. Pero violencia, armas y terrorismo no son ni nunca serán compatibles con la democracia y el Estado de Derecho. Ahora que me parece que ETA está más débil que nunca no es el momento para que jueguen al escondite de nuevo sino para que dejen las armas para siempre y pueda prosperar por fin la paz en el bello territorio vasco y en todo el país. La sociedad vasca y la española merecen un clima ajeno al miedo y al terror, ajeno al fantasma tan real de ETA.

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