"El destino mezcla las cartas y nosotros las jugamos". Aforismo de Schopenhauer, seguramente no le falte razón. Destino, camino, jugadores, protagonistas, metas, objetivos, sueños, ilusiones...
El jueves pasado quizás completé un ciclo más en mi vida. Un ciclo que sería demasiado injusto relatar en una sóla entrada. Hace cuatro años estaba en Roma y aún no sabía que era eso de asistir a una clase universitaria. Ahora, a falta de que cierren actas y los trámites administrativos de turno, puedo decir que soy virtualmente licenciado. Uno más en el mundo, o en el mercado que dirían las gentes de hoy. Así que puedo a priori ser más competitivo que algunos pero en este preciso momento que yo escribo ya hay mucha más gente que me está dejando muy atrás. La formación del capital humano, unido a la experiencia, es un entreno constante, que no cesa. Si tú descansas y no sigues entrenando duro, esforzándote de forma regular, otros muchos te están superando.
Sin embargo, creo que aún me falta encontrar mi verdadera senda y me queda mucho por aprender. Ahora siento más o menos estar como ante un abismo inevitable, que sabrías que llegarías pero ante el cuál nunca se está completamente preparado. Me jugué una carta que no salió bien para este año y ahora hay que replantearse algunas cosas. Sea lo que sea, el camino sigue y el destino serguirá su curso. Ahora para terminar sólo debo acordarme que hace dos años escribí en honor de tres acontecimientos ocurridos en algún momento de la historia un 11 de septiembre. Si ahora volviera a escribir aquello, añadiría un cuarto evento, un aniversario de alguien en especial.

No hay comentarios:
Publicar un comentario