1.9.10

Esta noche tengo algo

Quizás se palpa la fiebre. Estos cambios de temperaturas no nos agrada para nada a los delicados y sensibles -además de ligeramente hipocondríacos-. Al menos parece que ya por las noches va a refrescar algo más, penetrando una brisa suave y tierna que te invita a taparte con las sábanas sin ningún remordimiento. Nada que ver con la semana pasada. Sin aire acondicionado era imposible conciliar el sueño. Un aire acondicionado del que reniego siempre que cojo el metro -que suele ser casi cada día en circunstancias normales-. Estás en el andén sudando como un pobre e indefenso pollo a l'ast y te metes en el vagón y es lo más cercano que estás del Himalaya en tu vida. Sí, debo tener fiebre...

Pero lo que tengo también es mucha ilusión de comenzar de nuevo. Ilusión como el primer día que tuve la oportunidad de entrenar a unos famosos críos. Mañana empieza la que sería mi cuarta temporada con la suerte añadida de seguir llevando a los mismos que estos años anteriores. Seguiré viendo a casi todos si bien sólo entrenaré a algunos de ellos ya que tras la reforma en el fútbol base en Cataluña, los alevines pasan a  jugar a F-7 en lugar de F-11. Con ello las plantillas se reducen un poco y trabajaré seguramente con 9-10 jugadores fijos. No entraba en mis planes seguir entrenando ya que si todo hubiera ido como esperaba y deseaba estaría a punto de empezar Periodismo en la Pompeu y no tendría tiempo por las tardes que dedicar a los críos. De hecho me despedí al final de temporada...pero me he quedado a las puertas de entrar en Periodismo, el octavo en la reserva.

Y como esta noche va algo del 'tener', también tengo muchas ganas de tener un carlino de mayor. Siempre me han parecido unos perros muy monos, cariñosos y fieles. Graciosos y curiosos sin ser necesariamente la belleza retratada. Aquí en el barrio veo mucho bulldog francés, que debe ser la moda, pero yo quiero un carlino. Precisamente estos últimos tiempos que mi cabeza inconscientemente piensa en ellos me los acabo encontrando por casualidad y de forma inesperada. Y entonces pienso: "Aix...cómo molaría tener un carlino de aquí a unos años".

Por último, en esta especie de fiebre posesiva, 'tengo' una canción, de mis favoritas...sublime:


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