17.9.07

El oro de Moscú




Y la plata para España. No pudo ser esta vez; cuando todo parecía y estaba preparado para ganar. Jugando en casa, ante una afición entregada por todo el país, un año después de ganar el oro en Japón. Como campeones del mundo no pudieron rubricar la reválida del EuroBasket.

El gran rival de la selección eran ellos mismos. Contando con la mejor generación de jugadores de toda la historia, lo cual demuestra la media elevada del baloncesto en nuestro país en la actualidad, y con el que es sin ninguna duda hasta la fecha el más grande baloncestista que ha dado nuestro longevo deporte: Pau Gasol. El equipo era el mismo que hace un año, el que nos encandiló a todos. Lo de ayer fue una lástima porque estaba todo preparado para que fuera una gran fiesta de todos los españoles aficionados al deporte. En otras circunstancias, lograr una Plata en un Europeo sería casi como haber ganado. Pero se daban las condiciones óptimas para llevarse el Oro.

España es pese a todo el mejor equipo de Europa, lo cual no hace sino que debamos aplaudir más a Rusia por su gran campeonato y por haber ganado contra todo pronóstico la gran final. Han recuperado en parte ellos la gloria perdida tras la desintegración de la URSS. Y con un enorme Kirilenko, un excelente base que nos apuntilló en los últimos segundo como Holden y un grupo de jugadores muy notables como Khryapa, Savrasenko, Morgunov o Ponkrashov, entre otros. Nuestra selección era favorita pero a diferencia de lo que ocurrió en semis antes Grecia, no pudieron extrañamente con la presión y les tembló la muñeca en momentos decisivos. Los más grandes también erran en las citas decisivas; así por ejemplo Pau falló unos cuantos tiros libres. Fueron víctimas de sus propios temores y miedos, y no pudieron vencer esta vez. La vida es así.

Pese a todo hay que animar y aplaudir a esta selección que nos ha hecho vibrar alocadamente, y a un servidor particularmente le ha hecho vivir momentos muy bonitos. Gracias a ellos llevamos disfrutando partido tras partido, vibrando hasta el último segundo. Lo de ayer da rabia y tiene dosis de decepción en cuanto a que éramos los campeones del mundo y actuábamos como anfitriones. Pero nos quedamos con un nuevo metal que sabe a poco. Veremos que sucederá en las Olimpiadas. Solo queda seguir disfrutando y animando a esta generación de jugadores que constituyen la mejor selección de baloncesto española de toda la historia hasta ahora. Los triunfos seguirán llegando, y así las alegrías. Detrás de ellos hay una cantera temible con un Ricky Rubio a la cabeza que pide paso entre la élite de la ACB ya a su pronta edad. El presente es nuestro y el futuro esta ahí también.

Así se escribe la historia. Como hace 70 años, Moscú se queda con un oro que nos pertenecía.

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