
La actualización de hoy se debe a la colaboración de un gran compañero, amigo y camarada de la vida, Carlos. Las malas lenguas dicen que un servidor no ha escrito nada debido a las seguidas y continuadas salidas nocturnas de estos últimos días.
“...Abróchense los cinturones...”. Tanto él como su compañero obedecieron aquella voz femenina mientas se miraban mutuamente con una media sonrisa. A continuación, él se concentró en mirar a través de la ventanilla (que tanto le había costado conseguir), contemplando como el avión comenzaba a desear, como aquel maravilloso periodo se quedaba también atrás, en aquel mismo lugar; esta vez, irremediablemente sí se acababa. ¿Por qué todo empieza tan cerca del final?- se preguntaba mientras trataba, con éxito de contener las lágrimas.
Durante el transcurso del viaje recordaba mediante las nubes algunas de las numerosas experiencias y anécdotas, dirigiéndose a su compañero en contadas ocasiones tan solo para compartir y recordar alguna de estas anécdotas. Dándose entonces cuenta que su compañero estaba exactamente en su misma situación; sumido en lo más profundo de sus pensamientos. Unos recuerdos alegres pero con tintes amargos por el hecho de ser recuerdo, por que difícilmente podrían ser repetidos.
De repente, la misma voz que unas horas antes les sugería abrocharse los cinturones, ahora les advertía de que el vuelo hacía ya mucho tiempo que había aterrizado. Ambos se miraron ligeramente avergonzados viendo que el resto de pasajeros del avión habían ya abandonado el mismo. Mientras esperaban las maletas, los pensamientos parecían saltar de la cabeza de uno a la del otro: todo había acabado, ahora tocaba la vuelta a la normalidad. Una normalidad en qué las cosas también tocaban a su fin. Sin ir más lejos, se acercaba el final de la legislatura y el gobierno, al igual que ellos, también parecía hacer todo lo posible para evitar que esto fuera realmente el final; estaban llevando a cabo toda una serie de medidas sociales, calificadas por la oposición como electoralistas, quizás un tanto precipitadas o no demasiado estudiadas, generando una polémica absurda, dado que parecía que e final de la legislatura no formara parte de la misma y tuvieran que paralizarse todas las acciones políticas.
Al fin y al cabo, -comenzó el más moreno de los dos- el final de las cosas no deja de ser una parte más de estas, es algo con lo que debemos aprender a convivir, por difícil que parezca. Y el final de algo supone el inicio de otra cosa – sentenció el otro.
“...Abróchense los cinturones...”. Tanto él como su compañero obedecieron aquella voz femenina mientas se miraban mutuamente con una media sonrisa. A continuación, él se concentró en mirar a través de la ventanilla (que tanto le había costado conseguir), contemplando como el avión comenzaba a desear, como aquel maravilloso periodo se quedaba también atrás, en aquel mismo lugar; esta vez, irremediablemente sí se acababa. ¿Por qué todo empieza tan cerca del final?- se preguntaba mientras trataba, con éxito de contener las lágrimas.
Durante el transcurso del viaje recordaba mediante las nubes algunas de las numerosas experiencias y anécdotas, dirigiéndose a su compañero en contadas ocasiones tan solo para compartir y recordar alguna de estas anécdotas. Dándose entonces cuenta que su compañero estaba exactamente en su misma situación; sumido en lo más profundo de sus pensamientos. Unos recuerdos alegres pero con tintes amargos por el hecho de ser recuerdo, por que difícilmente podrían ser repetidos.
De repente, la misma voz que unas horas antes les sugería abrocharse los cinturones, ahora les advertía de que el vuelo hacía ya mucho tiempo que había aterrizado. Ambos se miraron ligeramente avergonzados viendo que el resto de pasajeros del avión habían ya abandonado el mismo. Mientras esperaban las maletas, los pensamientos parecían saltar de la cabeza de uno a la del otro: todo había acabado, ahora tocaba la vuelta a la normalidad. Una normalidad en qué las cosas también tocaban a su fin. Sin ir más lejos, se acercaba el final de la legislatura y el gobierno, al igual que ellos, también parecía hacer todo lo posible para evitar que esto fuera realmente el final; estaban llevando a cabo toda una serie de medidas sociales, calificadas por la oposición como electoralistas, quizás un tanto precipitadas o no demasiado estudiadas, generando una polémica absurda, dado que parecía que e final de la legislatura no formara parte de la misma y tuvieran que paralizarse todas las acciones políticas.
Al fin y al cabo, -comenzó el más moreno de los dos- el final de las cosas no deja de ser una parte más de estas, es algo con lo que debemos aprender a convivir, por difícil que parezca. Y el final de algo supone el inicio de otra cosa – sentenció el otro.
1 comentario:
Rei, hoy ha salido en las noticias que en Andalucia, diría que Málaga, van a proponer la III República... no sé hasta dónde llegará la propuesta, pero al menos dicha está.
Un beso.
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