
Existe una canción para cada día. Un mismo Sol para cada amanecer y una misma Luna para cada noche estrellada. Existen mil y una razones para seguir escribiendo cada semana, para crear e ingeniar, para esperar ser escuchado, que no entendido, aguardando que más allá de la pantalla los ojos de alguien descansan sobre estas líneas.
Una voz la de Dolores que entre arándanos me ha conducido por la rutinaria ida y vuelta de mis diarios viajes en metro. No espero encontrar el camino sino que él me encuentre a mi. Entonces repetiría una y otra vez esa siesta milenaria, ese letargo de dudas y temores y con espacio para algún que otro sueño perdido. Porque me encantaría estirarme en un manto de flores sin quitarles riqueza, palpando con mi piel su belleza, deleitándome de un goce que busco satisfacer. Es un agua del que quiero beber.
Otras veces me perdí y encontré la manera de recuperar lo que había dejado atrás. Hallé la manera de dar sentido a mis latidos, a seguir escuchando música cada mañana, porque hay una melodía como es la vida, que jamás dejará de sonar en mi ser. Es ese agua que beberé, agua eterno por el que navegaré a veces sin rumbo, otras con objetivos firmes; que cubrirá de verde todo lo que sorprende y llenará los bolsillos de honesta riqueza.
Y volveré a jugar a fútbol, a descargar adrenalina, a evadirme, a transpirar tensiones y a olvidar con energía. Jugaré y reiré como un niño, como el que fui y como el que siempre uno es, maduraré como la manzana de la noche, y podré cambiar. La experiencia nos hace fuertes y nos ayuda a aprender, pero también nos invita a equivocarnos de nuevo, a volver a caer en el intento. No será demasiado tarde nunca para rectificar. Solo la muerte no tiene remedio, pero es la única vía final para demostrar con rotundidad que uno ha vivido y que quiere seguir viviendo.
¿Por qué escuchar al que se equivoca? Porque creo en la bondad y en el saber hacer humano, creo en las palabras cuando ellas nos guían. No deben ser simples letras unidas por capricho de convención social. Cada uno encuentra un significado en ellas, cada uno encuentra algo a lo que aferrarse: la familia, los amigos, la pareja... Y tras ellos estamos nosotros mismos, no lo olvidéis.
Cada uno encuentra una canción para cada día, una canción seducida por la melodía de la vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario