3.11.10

Mid-term elections in USA

Los estados de opinión suelen ser en ocasiones flujos que giran en una dirección determinada en función de cómo aparenta apuntar el viento. Son como las mareas. Si sube, se enciende una fiebre optimista y reina el entusiamo. Por el contrario, si baja, el desánimo inunda a los ciudadanos, pesa la confianza y la fe como aquella vieja losa en las lápidas de los cementerios.

Así parece ocurrir con Obama. En las elecciones de mitad de mandato los republicanos -como era de esperar- han arrasado (tal y como se observa en la imagen en términos del Congreso; fuente de LA Times). Ya he escuchado y leído algo de la nulidad de Obama como político y de su nefasta actuación. Lo cierto es que desde la distancia siempre he visto al actual presidente norteamericano como un gran orador que fue valiente y prometió mucho para poder ganar unas elecciones. Tenía que mostrarse en 2008 como el cambio real y casi radical para poder aspirar a estar en Washington. Ha fallado en el tema de Guantánamo puesto que ese sitio parece igual que entonces pese a sus palabras. Ha golpeado uno de los pilares más tradicionales como es el de la sanidad en Estados Unidos con su polémica reforma del sistema. Ha intentado actuar de acorde a sus popuestas y a sus promesas y la realidad desde luego que no es tan sencilla como predicar. Así ha recibido este castigo en las mid-term elections.  

Porque la realidad es dura, sobre todo para aquellos que ostentan un elevado paro en el país de las barras y estrellas. La situación económica pese a mejorar ligeramente sigue con ese lastre pesado que al igual que en países como España hace perder mucho crédito -y a la postre rédito-político. Hasta aquí todo lo encuentro lógico y coherente con el panorama. La crisis económica suele ser el talón de Aquiles para los partidos en el poder y sus personalidades.

Hay que contextualizar un poco aunque sea más fácil dejarse llevar por la corriente y arrimarse siempre a donde más conviene. Más si se trata de vender papel, humo...y de apuntarse al carro ganador. Ni Obama era un dios antes ni ahora es un pésimo Presidente. El tiempo acabará de dictaminar y de ponernos en bandeja la posibilidad de hacer juicios en un sentido o en otro pero desde luego que es de valorar su atrevimiento desde un inicio. Es agradable ver oradores en la política de primera fila de esa calada. Pero no consiste todo en predicar sino en dar o quitar. De eso al final dependerá el éxito de su gestión.

Las cosas no son sencillas y los votantes más conservadores se han movilizado -incluido el movimiento resucitado del Tea Party que ha dado mucho ambiente a la campaña y a la postre resultados- y ha desmovilizado a muchos votantes que antes de las presidenciales creyeron en Obama y que ahora se sienten defraudados. Hay que ser cautos aunque apremian las prisas y las cifras. Sólo pienso que a la hora de hacer juicios habría que ser algo objetivo y consecuente y de un día a otro leer o escuchar según qué no deja de sorprenderme. Somos los humanos perfectamente capaces de elevar a la categoría de divinidad en un día a quien sea y a la mañana siguiente desterrarlo al infierno.

Sea como fuera la verdad es que los republicanos como he dicho barren en el Congreso y el Senado por su parte sigue en manos demócratas por los pelos. En la mayoría de Estados que había elecciones a Gobernador también han ganado los republicanos excepto en sitios como California, Colorado, Arkansas, New York, Massachusetts, New Hampshire, Connecticut y Maryland.

Y si alguno en California quisiera celebrar u olvidar lo sucedido fumando un porro de marihuana ya sabrá que -aunque por poco margen- no sería un acto legal.

No hay comentarios: