14.10.10

Antes de un entreno

Nunca había escrito en este rincón antes de un entrenamiento. De hecho, creo que nunca había escrito aquí antes de hacer nada. Estoy reflexionando, pensando. Maquinando por dentro. Y el cielo se nubla parece, pero no lloverá. Estoy seguro. Me acaricio el pelo en busca de una señal. El pelo últimamente se plancha a él mismo. Las sábanas deben tener un poder especial. Nunca se está preparado ante las nuevas circunstancias. Es cuestión de tiempo y mucha paciencia. Puedo pensar, podemos pensar en lo bonito que todo era antes, sin obligaciones, sin ninguna presión. Pero los días se van sucediendo y poco a poco habrá que ir tomando decisiones o irse ganando el respeto ahí fuera.

Gente que vuelve de trabajar a sus casas. Jornadas completadas, el ruido vuelve a redundar por las calles. El barrio sigue ahí como siempre, hablando, susurrando, amenazando con dejar la calma para otras estaciones. Pero sigue ahí. Y somos las personas las que verdaderamente nos movemos, vamos y venimos. Las que con nuestros errores y aciertos vamos recorriendo nuestro destino al andar. Son decisiones, a veces, inevitables. Renunciar a algo para obtener otra cosa. O como quien da un paso atrás para dar dos hacia delante luego. La vida es así. Nunca se está preparado ni entrenado puesto que nadie nace sabiendo -afortunadamente-.

Se acerca la hora del entrenamiento. No sé cuántos quedarán hasta que lo deje si es que de verdad algún día cumplo con mis propósitos. Pero hasta que llegue ese día voy a tratar de disfrutar y acudir con la máxima ilusión entreno tras entreno, día tras día, partido tras partido, para transmitir a mis jugadores la pasión que siento por este deporte. Para que amen y respeten al fútbol como él les respetará a ellos. Para que puedan ser felices con un balón cerca el resto de sus vidas.

No hay comentarios: