14.10.10

Del rescate

Del rescate de los 33 mineros. Por un lado pienso que es un grandísimo acontecimiento, casi un milagro después de 69 días bajo tierra. Imaginar el sufrimiento, el dolor y la angustia de ellos y de sus familias durante todo este tiempo es algo inconcebible puesto que son situaciones ante las que nunca en la vida se está preparado. Circunstancias que ponen en juego el valor, firmeza y sobre todo la fe de las personas. Afortunadamente todo ha tenido un final feliz y podemos decir a los cuatro vientos que los 33 mineros de alguna forma más que simbólica han vuelto a nacer. Han vuelto a ver la luz en sus vidas.

Sin embargo, el propio presidente de Chile Sebastián Piñera me parece que ha obrado con algo de excesiva teatralidad y ha aprovechado el acontecimiento para ir promoviendo su imagen personal. Propaganda gratuita o a bajo precio a costa del rescate de los mineros con fines patrióticos y para ensalzar la moral de un país que aún está algo distante de los niveles de las sociedades más desarrolladas del planeta. Estaba en su derecho como presidente y cabe destacar que ha estado al lado del lugar de la tragedia en todo momento estos días pero su tono publicitario en algunas ocasiones ha ido más allá.

Por otro lado, la mina de Copiapó no se encontraba en las condiciones adecuadas para poder trabajar sin peligro alguno. Y aunque ello no fuera responsabilidad directa del ejecutivo de Piñera es un problema que se arrastraba ya del pasado y merece la pena que se reflexione y se tomen decisiones acertadas en la dirección que sea necesaria para evitar catástrofes similares y proteger ante todo la salud laboral de los obreros. No pueden seguir trabajando en tan precarias circunstancias.

No obstante, debería ser de justos y dignos reconocer que sin la NASA, es decir, si hubiera sido por los medios chilenos o de cualquier otro país de características similares, el rescate nunca se hubiera podido llevar a cabo con tan alegre destino. Los Estados Unidos han llevado a cabo a lo largo del siglo XX acciones más que sospechosas con el fin de impedir la total democracia en Latinoamérica -y en Chile con el mismo Pinochet así fue para derrocar a Allende-, pero también hay que valorar en ocasiones así como su vanguardia tecnológica y sus medios tan superiores al resto hacen posible salvar vidas humanas y con ello, familias enteras que han abandonado el dolor de estos 69 días para empezar de nuevo una existencia que esperan no les cargue de tanto sufrimiento y amargura.

Bravo por los 33 mineros porque su fuerza de voluntad - y más allá de que presumiblemente acabe en las grandes pantallas- será siempre un ejemplo de acto heroico por la resistencia y la supervivencia del ser humano, una de las grandes luchas de toda la humanidad en cualquiera que sea la época.

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