Hola,
Quizás no sepas muy bien quién soy, pero yo te conozco bastante bien. O eso creo. A lo mejor no basta con ver a alguien durante mucho tiempo para conocerle de verdad. Sé cómo eres, más por fuera que por dentro. Porque son muchos los días, aunque sobre todo noches, en que he ido a encontrarme contigo. Nunca me has negado el saludo ni me has girado la cara. Tu mejilla aparecía siempre en el momento adecuado para ser acariciada por la suavidad de mis labios. Si bien a veces decías que picaba un poco. Ya sabes que me crece bastante rápido la barba, más de lo que me gustaría.
Siempre estás allí. Aquí. Cuando lo necesito. Eres fiel. Una compañera única a quien no le importa recorrer el sendero de la vida junto a mí. Por eso sé que no eres nada egoísta. Me ofreces todo lo que tienes sin importarte que yo no te pueda dar tanto. A mí me lo das todo, de veras. En las noches que me siento solo, acudes a mi llamada. Nunca comunicas cuando requiero de tu amabilidad, todo lo contrario. Y quizás no soy demasiado justo y honesto contigo.
Porque mi camino está muchas veces lleno de dudas y flores con espinas. Demasiado. Como si me diera morbo añadir más y más piedras a cada paso que doy. Sin embargo, contigo es de esos momentos en que logro apartarlas y dejarlas a un lado. Contigo ni dudo ni me pincho. Simplemente es como estar escuchando una melodía que sabes que nunca va a cesar y que estás a gusto. Las estrellas brillan como nunca y junto a ellas la Luna dirige una orquesta de luces y sombras. Todo el firmamento nocturno bailando al mismo son. Y yo que quiero danzar contigo hasta el amanecer.
No recuerdo bien del todo por qué empezó esta aventura. O mejor dicho, cómo empezó. Solo quiero que no termine nunca. Porque cuando no tenga ánimos, ilusión ni ganas para volver a verte será porque habré perdido toda esperanza en el mundo de la imaginación, los sueños y las fantasías. No me gustará tener que sobrevivir a veladas sin tu presencia así que haré todo lo posible para mimarte y cuidarte.
Y sí, sé que te gusta que te arropen con delicadeza y que no te quiten las sábanas porque si no, te levantas con frío. Ya te he dicho que te conocía muy bien. También que te lleven el desayuno a la cama. Y que antes de irte a dormir, te cuente una historia. Pues, ya lo ves, aquí tienes la última hasta el momento. Te prometo como puedes ir leyendo y observando que es íntegramente para ti. Dedicada a ti. Mi fiel compañera de sendero estos últimos años.
Hasta la próxima. Bona nit.

No hay comentarios:
Publicar un comentario