Si por verdes prados me perdiera, que fuera cogido a tus suaves manos. Con tu dulce mirada guiándome entre la espesura. El sonido de los grillos acompañando nuestros pasos, como si quisieran segar el trigo con sus zumbidos. Las nubes dibujan escenas del pasado: la playa dónde nos bañábamos; el río dónde pescábamos; la casita refugiada en la montaña; el labrador que tan risueños momentos nos hacía pasar.
Finos y largos. Podrías haber tocado el piano. Cálidos dedos que me acarician la piel, erizando el vello. Sensualidad. No quiero que cese nunca. Nos miramos a la vez y el tiempo se detiene. Golpea solo una brisa fina y tímida por nuestras nucas. Sonrío. Sonríes.
Si hoy todo terminara, sería feliz.
Avanzamos un poco dejando atrás los campos de trigo. Llegamos a un valle. Ya no sentimos la brisa entre nosotros. Solo nuestros latidos. Sincronizados. Mágicos. Las nubes se han despejado y brilla el cielo. Aunque no tanto como tus ojos.
Descanso. Tengo ganas de hacerte el amor. En la Naturaleza... ¿Qué mejor sitio, no? Luego seguiremos caminando por nuestra senda.
Si hoy todo terminara, sería feliz.

1 comentario:
Sin duda, ¡viva la Répública Chopista! Me ha gustado tu relato. Si tienes tiempo entra en mi blog, Bulevar Sucio (vicentellorca.blogspot.com)
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