6.6.10

Algunos días


Hay días que simplemente tienes demasiado tiempo para pensar. Reflexionas y te acabas pillando los dedos con la puerta sin llegar a ningún lado. Todo parece que se ve del revés, el mundo te ha dado la espalda y la inercia parece que se desliza sobre una espiral viciosa, desenfrenada e irremediablemente. No sabes bien por qué pero estás en lo que se dice de bajón...

En cambio, otros días sencillamente no tienes nada de tiempo para bucear en tu interior. Te pones el disfraz de estudiante y lo que haces es intentar recuperar el terreno perdido. Una ardua batalla la de desafiar al crono puesto que no sólo lo dejas todo para el final sino que el inicio del Mundial es inminente y te estás volviendo un poco loco de emoción. Quieres ver todos los partidos si es posible y con exámenes de por medio la cosa se complica, a priori.

Días tontos y extraños amanecen periódicamente al ritmo de mis latidos, entre jornadas de éxtasis, felicidad y esperanza. Suerte que uno cuenta con almas gratas y hombros tranquilos sobre los que reposar cuando se produce algún cortocircuito emocional. Saber que puedes contar con alguien en momentos así no tiene precio; te hace sentir especial.

Y ya se sabe que después de la tormenta...siempre llega la calma.

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