10.6.10

El país enfermo


El especialista ha acudido a chequear al paciente. Se encuentra con un individuo literalmente amputado en tres partes.

La cabeza es inoperante, no piensa, vacila y toma decisiones equivocadas día tras días. No ejecuta como es debido.

El grueso, el cuerpo en sí, mira a otra dirección. Los ejercicios motrices que ha realizado para salir de su situación lo han conducido a una posición más desfavorable que antes. Está perdido y obcecado en su mundo, su propio gimnasio.

Las extremidades inferiores dirigen sus pasos a direcciones contrapuestas a las otras dos partes del enfermo. Ellas, más que el resto, viven en otra realidad, propia de otro tiempo. Son anacrónicas.

El especialista antes de irse deja por escrito su parte médico a modo de conclusión:

"No acabo de ver sino a lo que era una persona en otro tiempo. Ahora ya ni respira con ilusión, ni vive con ganas. Está consumido por los malos hábitos y los vicios. Es irremediable; su fin aparece como algo inevitable".

Lo precedente no es más que un intento de metáfora para reflejar cómo en meses y meses no ha sido posible que Gobierno, Patronal y Sindicatos llegaran a un acuerdo para reformar el mercado laboral. Algo debe cambiar en este país, enfermo y demasiado aquejado de dolores continuos.

Quizás sea peor el remedio que la enfermedad, pero la realidad se debe afrontar como la que es.

No hay comentarios: