
El destino ha querido que Celtics y Lakers vuelvan a encontrarse dos años después en la lucha por el anillo. Los Angeles y Boston, dos ciudades, dos conceptos, dos estilos de vida antagonistas, dos franquicias marcadas por el mito y la historia de la NBA.
Volvemos a rememorar los felices años 80... vuelve a reverdecer el trébol del Garden así como sube la fiebre amarilla de nuevo.
Boston lidera por 9 a 2 los enfrentamientos en las Finales. Si habláramos de revancha, los angelinos seguro que tienen ganas de redimirse de lo ocurrido hace un par de junios cuando fueron muy inferiores a su rival.
Los Celtics representan la sobriedad, el rigor, el baloncesto puro, defensa agresiva...y un gran big three. Si en los 80 fueron Parish, McHale y Bird ahora tendríamos a Piercer, Garnett y Allen...sin olvidarnos de uno de los grandes protagonistas de los Playoffs, Rajon Rondo, que ya es sin duda uno de los mejores bases de la liga.
Los Lakers por su parte evocarían la creatividad, la vida cosmopolita, el talento, la variedad, un aire más desenfadado...Hollywood en estado puro. El Showtime marcó tendencia con 'Magic', Abdul-Jabbar, Worthy y compañía. Entonces tenían a un tal Pat Riley en los banquillos, todo engominado con el pelo hacia atrás.
Los entrenadores también son un símbolo de las dos franquicias. Por los Celtics, Doc Rivers es un motivador nato, duro, defensivo y con la idea de tratar de compartir mucho el balón en ataque mediante una circulación rápida y efectiva. Phil Jackson, ya con 10 anillos (cuatro de ellos con Lakers), y uno como jugador con los Knicks (el resto con los Bulls del señor Jordan), es un técnico avanzado a su tiempo, de la new age, partiendo del triángulo ofensivo de Tex Winter y una defensa que permita correr al contra-ataque. Phil Jackson tiene algo, un don especial para estar siempre rodeado de talentos únicos (Jordan, Bryant) y de estar así cerca del éxito casi todos los años que ha dirigido desde los banquillos.
Lakers o Celtics es sinónimo de una gran rivalidad. Red Auerbach, Bill Russell, Havlicek, Don Nelson...más los que he destacado anteriormente son el grueso del alma de la historia de Boston en la NBA. Jerry West, Baylor, Chamberlain...más los mencionados por parte de LA son la esencia de la franquicia de los Lakers a lo largo de los tiempos.
Boston o Los Angeles, dos ritmos, dos costas opuestas, el este frente al oeste...una respuesta a un estilo de vida y a una forma de entender y ver las cosas. Dime si apoyas a Celtics o Lakers y te diré cómo y quién eres.
Yo, desde pequeño, llevo de forma especial a los Lakers en el corazón. Y cuando llega el mes de junio, como ahora, me sube la fiebre amarilla.
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