
El Barça está obsesionado con Cesc. Es muy comprensible: criado en la Masia, sería el retorno de un hijo pródigo. Retorno, por otro lado, que tarde o temprano se producirá. Y no porque se busca ya de alguna manera el sucesor de Xavi -quien sinceramente es insustituible y Cesc no sería aparentemente su heredero natural- sino porque la nueva junta quiere obtener validez política e institucional con lo que sería un fichaje muy apreciado por lo inicialmente destacado. Otra historia es por qué se le dejó escapar en su momento tan joven camino del gran Wenger.
La posición del alsaciano y del club (que viene a ser lo mismo en estas últimas temporadas), es muy comprensible. Fàbregas tiene contrato hasta 2014. Así que de entrada el Barça debería si quiere contar con sus servicios, invertir bastante. No creo que en el caso de dejarlo escapar aceptaran menos de 50 millones y reclamarían a cambio algún que otro jugador azul-grana, posiblemente una perla de la propia cantera tan prolífica esta última década. Es cierto que Cesc parece evidente que quiere volver a casa y ello podría siempre rebajar las pretensiones económicas del Arsenal, pero no es un escenario nada fácil. Además, más allá de la calidad, talento y personalidad futbolística del de Arenys, es el capital de los gunners. Y ya sabemos cómo se vive y se mide la pasión y la fidelidad en Inglaterra.
Pienso que el Barça no debería entonces obsesionarse con el fichaje del catalán. No es prioritario en el fondo recibir esta temporada un jugador de esas características ya que sus potenciales posiciones parecen relativamente cubiertas, a diferencia de lo que ocurre con otras demarcaciones en las que el equipo necesita refuerzos para suplir sus necesidades a largo plazo en una temporada tan exigente y plagada de compromisos. Por ejemplo, la de pivote defensivo, y es que en la actualidad del primer equipo sólo se contaría con Busquets; el resto de jugadores que puedan jugar ahí (pienso en Keita), sería más un invento de emergencia si bien el malí ha jugado en alguna ocasión en ese puesto. Quizás también un extremo no iría mal aunque Guardiola debe confiar en la polivalencia de muchos de sus jugadores (Iniesta, Villa, Bojan, Messi, Pedro, Jeffren...) para suplir las bandas ofensivamente. Y, sin duda que en los centrales no reina el excedente aunque estoy convencido que Abidal será el cuarto central tras Piqué, Puyol y Milito, y que en cualquier caso aquí la cantera aprieta y mucho, con nombres como Fontàs o Bartra ya mostrando seguramente ciertas garantías al máximo nivel.
Así que mi opinión es que deberían dejar que el tiempo acabara trayendo a Cesc de vuelta a casa y centrarse ahora mismo en las necesidades reales del equipo. Y en el caso de que ya regrese este año pues bienvenido sea ya que yo sería el primero -cosas de la vida- que iría a comprar su camiseta con el 4 (vacante tras la marcha de Márquez) porque me encanta como jugador y tal y como lo comenté hace ya algún mes con alguien muy cercano y especial.
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