
Cuando creas que estés sola mira bien a tu alrededor después de cerrar con delicadeza y suavidad los ojos. Te darás cuenta de que no lo estás. Cuando creas que todo se puede venir abajo y que no vas a llegar a la cima, no hay mayor verdad que ésta: llegarás porque quieres y puedes. Te irás proponiendo día a día nuevas ilusiones, sueños renovados y afrontarás todo ello con la mayor de las sonrisas y aquella mirada cautivadora de las grandes ocasiones. Serás constante y regular, te esforzarás y lograrás tu recompensa de forma merecida. No un día cualquiera ni en jornadas alternas y aleatorias sino día tras día, noche tras noche.
Pensarás a veces que te gustaría ser una estrella para poder verlo todo colgada en el firmamento, suspendida en el aire como si fuera el más puro vacío para dejarte llevar. Pero nada más lejos de la realidad: ya eres una de esas bellas estrellas que brilla con intensidad en cada anochecer. Desde allí eres capaz de iluminar todo lo que te propongas. Tu sendero no siempre parecerá tejido de luces y rosas; habrá ocasiones tenebrosas en que la niebla y el espesor del paisaje impidan ver y comprender las cosas con claridad. Pero serán siempre momentos pasajeros, algo temporal. Siempre acabarás encontrando la manera de salir de allí y seguir recorriendo tu propio destino.
Un destino en el que puedes ser muy feliz siendo tal y como eres. Con una simple mirada logras que brote donde antaño sólo crecían malas hierbas; con un simple gesto expresas arte y talento allí por donde tu silueta acompasa el ritmo; sonríes y todo parece tan ínfimo, sin importancia, pero tan real y bello. Consigues que se pare el tiempo, que ya nada importe y que las grandes verdades de ahora se conviertan en las auténticas mentiras y falacias del mañana. Y seguirás haciendo camino. Tu camino.
Seguirás haciendo camino pese a los obstáculos que el porvenir te vaya ofreciendo. Podrás siempre ser capaz de sobreponerte al dolor, lo trágico, la desesperanza y la desilusión. Serás capaz cuando tu suave cabello acaricie la almohada de soñar con lo más bonito y al alba todo aquello que habías ideado de forma inconsciente mientras dormías encantada, se hará realidad.
Realidad como la que sentirás y verás en frente del espejo. Verás un mundo aparentemente imperfecto y lleno de contradicciones pero que tú has conseguido transformarlo en un universo único ideal y de perfección. Te mirarás dos veces para tratar de asegurar que lo que contemplan tus esferas es real. Y dudarás de ti misma en esos casos, pero el propio espejo te devolverá el guiño de forma simbólica en un ademán de admiración y reconocimiento hacia ti.
Porque lo tienes todo para ser única y sentirte dichosa. Y siempre será así. Tu camino se podrá cruzar con otros y muchas cosas parecerán tremendamente bellas y mágicas, más siempre acabarás consiguiendo distinguir por dónde tienes que seguir andando para ser feliz. Paso a paso, día a día, reinarás como mereces en tu mundo imperfectamente perfecto, bello e ideal. Y así será para siempre.
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