13.12.10

De la República Popular China

Uno de los casos más curiosos y elemento nuclear de debate en los tiempos contemporáneos que vienen y van es el de la República Popular China. Y sin duda que así seguirá siendo en las siguientes décadas. China sienta un precedente históricamente inexistente hasta la fecha ya que se trata de un país capaz de crecer al 9% según las estimaciones de 2009 del FMI -tasa de crecimento del PIB en términos reales- con ausencia de un estado democrático. Políticamente y desde el punto de vista de los derechos humanos y civiles es una dictadura en toda regla. Un régimen opaco y comunista que imita de forma esencial la organización político-administrativa de la extinta URSS con el Partido Comunista al frente de todas las decisiones. Pero económicamente es la panacea desde finales del siglo XX e inicios de la presente centuria con un capitalismo sin fronteras. Los mercados financieros y los inversores ven en China al hogar deseado, con la regulación -o mejor dicho, la desregulación- propicia para su expansión y hegemonía.   

He aquí algunos datos ilustrativos sobre el país, que iluminan cierta contradicción a mi modo de entender:

- En los últimos 30 años el PIB nominal chino, según el National Bureau of Statistics of China, ha crecido anualmente un 10% de media.

- En términos absolutos, atendiendo a la misma magnitud, ocupa el tercer puesto en el mundo según datos del 2009 del FMI, el Banco Mundial y la CIA. Roza los 5 billones y le pisa los talones a su vecino, Japón.

- En PIB per cápita, según la misma fuente nacional china mencionada en el primer guión, la media anual es de un 8,85% nada despreciable.

- Sin embargo, en cuanto al Índice de Desarrollo Humano, China ocupa la posición 89 en el ránking global -con un índice estimado para 2010 de 0,663- cifra propia de un país en vias de desarrollo o de medium human development. Tiene inmediatamente por delante a la República Dominicana y por detrás a El Salvador. Países como Costa Rica, Perú o Albania, lejos de las escandalosas cifras de crecimiento económico de China, están por delante en las estadísticas del IDH, que mide el bienestar y desarrollo de un país en base a la esperanza de vida, la alfabetización, la educación y el nivel de vida.

- Según el MPI (Multidimensional Poverty Index), también promovido como el IDH por el Programa de Desarrollo de la ONU, China -contabilizado como un país en vías de desarrollo- cuenta con casi un 16% de pobres -que viven con menos de 1.25$ al día-. China, según este índice que valora los principales indicadores de educación -años de escolarización y abandono escolar-, indicadores de salud -mortalidad infantil y nutrición- y algunos indicadores del nivel de vida como la electrificación, condiciones sanitarias en los hogares, condiciones del suelo, agua potable, medio usado para cocinar y la posesión de algunos elementos típicos del bienestar moderno como televisión, radio o teléfono, entre otros, tendría más de 165 millones de habitantes pobres a tales efectos. 

- En base al Coeficiente Gini, muestra simple y habitual de desigualdad entre países, China estaría en el rango de países con un coeficiente superior al 0.4, tanto según la ONU como la CIA. Un país con cierta desigualdad en el reparto de la riqueza, muy similar, aunque superior a Estados Unidos, que en este caso sería otro paradigma de país con un tremendo potencial de crecimiento económico pero con una importante desigualdad en el reparto del pastel económico. Contra más se acerca el Coeficiente Gini a 1, más desigual se encuentra la renta distribuida entre la sociedad. Un valor cercano a 0 explicaría lo contrario.

- Es de sobras conocido que la deuda pública de los Estados Unidos está en manos de... sí, China.

Sé que sólo se trata de algunos datos y que habría que estudiar más a fondo y con un mayor contexto y comparación. Pero dejando de lado el mayor o menor rigor científico que se pudiera aplicar sobre la materia, lo cierto es que nos encontramos ante un ejemplo que como he dicho al inicio es muy curioso. China es un régimen dictatorial comunista que no otorga ningún tipo de libertad a los ciudadanos más allá de las económicas, viendo sólo a sus súbditos como consumidores potenciales y meros instrumentos incapaces de tomar decisiones políticas, incapaces de votar, de abrirse al exterior, de ser informados por el exterior, incapaces de expresar públicamente sin prejuicios sus ideas. Una dictadura, que sin embargo, ha promovido el capitalismo más salvaje y que ha abierto las puertas de par en par a todo capital extranjero que se guíe por los principios más ortodoxos del liberalismo económico. La globalización más radical y desigual, y por lo tanto, menos social y colectiva, ha encontrado su utopía en China, ese país con más de 1.300 millones de habitantes que parece estar capacitado por capital humano a reinar en el futuro.

Veremos qué sucederá en los próximos años y si es sostenible que un país sin libertades acabe siendo el Estados Unidos del mañana. Es decir, que una dictadura se convierta en la Primera Potencia Mundial. Sería y es ya un mal ejemplo para todo el mundo ya que invitaría a reducir libertades civiles y políticas si con ello es compatible un crecimiento brutal de la economía. Porque Occidente puede tener muchos errores y fallos en su sistema, pero ni los Estados Unidos ni los principales países occidentales son dictaduras. Son democracias que con mayor o menor fortuna permiten el desarrollo económico y vital de sus ciudadanos a base de libertad y espíritu capitalista con mayor o menor vertiente social.

No hay comentarios: