Seguramente todos tenemos una canción. No una cualquiera sino la canción. Esa especial, no tanto quizás por la lírica o lo instrumental que la adorna sino por su relevancia. Aparece como caída del cielo en un momento determinado para no marcharse nunca. Pasa el tiempo y aún te sigues preguntando cómo es que no te cansas de escucharla. De acudir a ella de casi periódicamente. Sobre todo cuando piensas que la necesitas. Sigues sintiendo unas sensaciones únicas y dichosas cada vez que te envuelves en su atmósfera. Y sabes que eres un incomprendido. Que nunca nadie podrá entender qué tanto significa para ti.
'In The End' de Linkin Park. Ambos nos conocimos a inicios de la última década. No sé cuántas veces podré haber llegado a esuchar el tema entero pero os aseguro que son muchas. Aunque cuando pasa el tiempo piensas que si hubiera aparecido ahora no crees que hubiera existido tal idilio, una parte en tu interior te convence de todo lo contrario. La magia de la música es eterna y claramente irracional. Alimenta pasiones y sentimientos enterrados bajo llave. Te eleva a los cielos y resucita cualquier vida. Pasión, rabia, motivación...ha sido mi cabezera todos estos años. Antes de los exámenes en la Facultad. Antes de partidos importantes. Antes de episodios que pensaba iban a ser trascendentales en mi anónima existencia.
Y por dentro canto el hit de los californianos como si fuera mi propio himno. El himno de toda mi vida. Y no entiendo si al final lo que dice la letra tendrá razón o solo ha sido pura casualidad. Pero esa alternancia de tanto éxito comercial entre el rap y los coros rockeros con unos riffs de guitarra bastante distorsionados me los sé de memoria. Está dentro de mí. Estará en mis recuerdos. Apareció cuando empecé a crecer musicalmente. Cuando comienzas a andar para equivocarte más veces de las que aciertas. Al fin y al cabo, en el momento en el que poco a poco vives de verdad. Hasta entonces no eras capaz de distinguir tanto las emociones. Tu mente se multiplica a velocidad de vértigo y eres capaz de utilizar las sensaciones a modo multidimensional. Estás aquí y allí al mismo tiempo. Y en otro rincón.
Una canción que me fascinó desde un inicio. Y que lo sigue haciendo. Por su fuerza y su agresividad. Su perfección técnica en la ejecución. Un diseño ideal para el éxito masivo de ventas. Mi canción. Guardada con cuidado y sumo cariño en mi interior. Pasado el tiempo no podré olvidar que fue una pieza importante en la sinfonía de éxitos y fracasos personales que uno se va configurando paso a paso.
He aquí la canción que marcó un antes y un después en mi camino:
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