Quizás esto comenzó como una aventura sin meta alguna. Sin ambiciones ni dirección alguna. Y mucho menos rigor. Nunca empecé a escribir en este rincón abierto a todos para llegar a las 50, 100 o 200 entradas. Y curiosamente la de hoy está contabilizada como la número 300. No encuentro mejor forma de aprovechar que emplearla para despedir el ya agonizante año 2010. Y no creo que haya mejor forma que agradecer esta especie de simbólico hito que mediante el agradecimiento a todo aquél o aquella que alguna vez me ha leído.
Va diciendo adiós sin remedio un año muy bello, tanto en lo familiar como lo personal. Muchos recuerdos y vivencias quedarán para la eternidad fruto de estos últimos 12 meses que se están consumiendo. Cualquier destello en la memoria más reciente puede representar muchos motivos para sonreír. Desde el viaje a Riviera Maya al fin de la licenciatura. Pasando por el primer Mundial de fútbol ganado por España. Y los grandes momentos que me ha hecho vivir el Barça y los deportes que más sigo en general, no solo el 'rey' sino también lo genuinamente norteamericano como la NBA o la NFL. Por todo y por nada, no olvidaré jamás este año 2010. Sonaba muy bien al inicio y visto en perspectiva, uno no se puede quejar.
Como decía el gran Andrés Montes, "la vida puede ser maravillosa". Desde luego que sí. Y más aún cuando uno tiene la suerte de ser leído y seguido con mayor o menor continuidad. No tengo sino motivos de agradecimiento a todo aquél que guarda un poco de su tiempo, que se toma un respiro en su camino, para quedarse aquí conmigo un rato. Porque sí, en este espacio que vosotros véis, más que mis palabras yace mi alma y mi conciencia. Mi evocado pasado, mi adorado presente y los sueños del porvenir. Muchas gracias de todo corazón.
Con sinceridad y cariño, os deseo un Próspero y Feliz Año 2011. ¡Gracias!

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