18.12.10

Del 11 al 11

5 meses. Es el tiempo que dista desde el 11 de julio de 2010 al pasado 11 de diciembre. Dos fechas, dos recuerdos. Imágenes irrepetibles, sensaciones únicas, emociones a flor de piel. Felicidad compartida y satisfacción por doquier. Del primer Mundial ganado por España con el gol de Iniesta a la graduación oficial en la Universitat Pompeu Fabra.

Cuatro años es el tiempo que existe entre un Mundial y otro y precisamente cuatro son los años en los que -en el mejor de los casos- uno tiene previsto acabar la carrera. De la generación de los últimos licenciados -llamados ya genéricamente graduados (graduated en inglés)- he añadido eso de Llicenciat en Administració i Direcció d'Empreses (Universitat Pompeu Fabra). Como en una competición futbolística de ese calado, cada partido cuenta y te permite seguir accediendo a la siguiente fase. Cualquier error grave o derrota puede suponer bien la eliminación bien cierto retraso en tus metas académicas. Esfuerzo, dedicación, constancia...todo sería perfectamente aplicable y común a los estudios en general y al fútbol. 

Un Mundial no se gana por casualidad ni sólo con suerte. Ésta última es un factor que en teoría favorece al ganador pero en cualquier caso únicamente se puede valorar a posteriori. En caso contrario, si supiéramos con qué lado la fortuna o el destino pretender aliarse, todo sería mucho más sencillo. La competición perdería su encanto y magia y ya no sería tal. Acabaría siendo una simple ecuación matemática. Cuando lo bonito no sólo del deporte rey sino de cualquiera es que no siempre se impone la lógica. No existe el determinismo.

En la universidad tampoco se consigue nada sin esfuerzo aunque a veces con poco basta para llegar al mínimo exigible. Eso ya depende de cada uno. Pero si el Mundial lo logra sólo una selección cada cuatro años, terminar una carrera lo consiguen muchos, año tras año. De todos los colores y sabores. Seguimos agrandando la masa de la sociedad que sería highly educated (lo siento pero en anglosajón me gusta más) y acabamos compitiendo jóvenes de distintos orígenes y procedencia académica por unos puestos contados. La clave dicen que es diferenciarse y no dejar de formarse nunca. Ah...y tener suerte. Que los tiempos están complicados, más ahora con eso de la crisis y tal.

Sea como fuere, si hay que rezar es para que haya oportunidades para todos. Para no tener que subsistir encorsetado en una sociedad que te impide completar aquellos sueños que te forjas con humildad, visión de futuro y espíritu emprendedor. Moverse con mayor o menor fortuna en busca de tus sueños. Porque, en la vida como en el fútbol, las metas y los objetivos tan bellos como ganar un Mundial u ocupar la vacante deseada seguirán moviendo el corazón y el destino de aquellos jóvenes humanos. De aquellos que sentimos estar cerca de una especie de abismo cuando notamos el peso de la responsabilidad y el cambio en la dirección del viento. Cuando parece de repente que uno llega al mundo real y abandona toda la comodidad del pasado. Ilusión, ganas, compromiso...nunca deben faltar. Como el gran Iniesta, se trata de estar in the right place at the right time. Ah...y tener suerte.

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