25.6.11

El carlino


El carlino siente nostalgia. Lame el suelo cariacontecido con su triste mirada. Creo que te echa de menos. Lo saco a pasear pero no sonríe como antes, cuando sabía que se acercaba el día en que se reencontraría contigo. Quizás yo no lo cuido tan bien. Ni cocino igual que tú. ¿O será la forma en cómo le acariciabas? A veces no sé qué hacer. Me siento impotente y vacío, como si me faltara algo. Incapaz de darle todo para que se sienta a gusto conmigo. Como en los viejos tiempos.

O a lo mejor soy yo quien te echa de menos. Más que el carlino. Aunque sea difícil sentir más anhelo que él, créeme. Intentas seguir con tus cosas. Sin perderte demasiado por el sendero aunque a veces no es fácil. Llega el final del día e inevitablemente muchos recuerdos sobrevuelan tu cabeza. Tu corazón palpita de repente, muy excitado, sabiendo que algo ocurrió. Tratas entonces de irte a dormir para viajar a otro mundo. Como a esa especie de sueño tan real que se dibujaba siempre que estaba a tu lado.

Se acerca el carlino a paso lento hasta mis pies. Levanta la vista y me pregunta melancólico si volverá a verte. Si regresarás para mimarle como solías hacer. Al principio no sé qué contestarle; solo lo observo fijamente. Pasan unos segundos. Le digo que no se preocupe porque le quieres mucho y le añoras. De verdad. Le acaricio poco antes de subirlo a la altura de mis muslos y decide obsequiarme con un lametazo de los suyos en la mejilla. ¿Los recuerdas? Me sigue buscando con la mirada en busca de más respuestas y le añado que eres alguien increíble. Única e irrepetible. Y que claro que me pasa como a él. Que la vida era como era. Nunca se sabía. Pero teníamos que seguir adelante, haciendo nuestro caminito y tratar de ser felices como cuando estabas con nosotros.

Porque estés dónde estés, ambos te deseamos lo mejor. Aunque como me susurra ahora mismo el carlino al oído, nunca te olvidaremos.

No hay comentarios: