No sé si acabaré llevando gafas. Tantas horas delante del ordenador en la oficina creo que pasan factura. O quizás es solo vista cansada porque, efectivamente, tengo más sueño que un oso perezoso. Menuda comparación -pienso para mis adentros. Se está relajado, alienado y ciertamente me siento comfortable aquí respirando algo distinto al aire acondicionado. Es un decir. Nunca había gozado de un moreno de esos de interiores tan pronunciado. Ya ha desaparecido el tono de moreno entrenador, antes conocido como paleta. Cualquier adjetivo es válido si la metáfora es adecuada y sutil. Qué oscuro tengo el cabello. Mi abuelo paterno lo tenía así y muy espeso. Habré heredado. A la gente le suele gustar tocarlo recién duchado y secado. Gana más volumen y presenta una compostura peculiar.
Esta semana ha comenzado la JMJ. No. No son el nuevo modelo de bambas de Michael Jordan. Es la Jornada Mundial de la Juventud. Seguramente, igual que en las villas olímpicas de los atletas, se agotan los profilácticos. Los preservativos. Sí, los condones. No es un comentario provocativo. Si el sexo es vida, y ellos si algo se consideran es pro-vida, el razonamiento es muy sencillo. A todo el mundo nos encanta eso, digamos... Hacer el amor. Y no la guerra. Pues si eres creyente, más aún. Digo yo.
So far away, de Staind. Una canción que me encanta. Ha sonado como cinco veces, mínimo, esta tarde. Es verano. 16 de agosto. Y hace tres meses que empecé a trabajar como becario en PepsiCo. A veces la vida te da alegrías inesperadas fruto del azar, sin advertirlo. O de la improvisación. Igual que acabo de hacer con esta entrada. Dejándome aleatoriamente llevar.
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