19.3.10

Realidades paralelas


En un universo paralelo, en medio de cisnes negros y accidentes inesperados, uno no tenía que presentarse a cinco exámenes. Había una primera vez para todo, rezaba el anuncio. Después de tres seguidos parecía que había terminado. Que al día siguiente todo estaba dispuesto para despegar en busca de un lugar lejano al otro lado del Atlántico. Quizás a otra vida.

Artistas que volvían a cantar bajo su paraguas junto a otros en las noches; pintores que buscaban a las estrellas para retratarlas con sus pinceles y colorear una realidad a medio camino entre lo tenebroso y lo agitado; poetas que yacían sobre la hierba fumando tabaco de liar, como quien busca la inspiración en el más allá, calada tras calada; bohemios que portaban en una mano una botella de vino tinto y con la otra acariciaban las caderas de sus jóvenes acompañantes, casi engañadas por las promesas de elocuente galantería y pedantería de ellos, que soñaban y abrazaban mensajes de paz y de fraternidad.

Todo aquello aparecía difuminado y etéreo. Era una imaginación demasiado real y palpable. Sonaban los gorriones a Mozart y su melodía seguía las notas de un piano de Chopin. Alguien en la lejanía se atrevía a desafiar a las leyes de la gravedad o simplemente podría ser un infeliz deslizándose por el acantilado en busca de una nueva oportunidad en otra vida. Acabar para volver a empezar, su eco asustaba...

Ahora que en aquél mundo arrinconado en la distancia, en el inconsciente, una esperanza había emergido a la superficie, la música sonaba con más dulzura y el cielo cenizo de antaño se cubría de un lapislázuli brillante y bello. Fluían ríos de ideas y mares de pensamientos, mucho agua por canales y canales de intuición creativa, inteligente. Todo parecía más real en ese mundo paralelo.

A veces, tenemos la sensación de que existen cosas que ya hemos vivido y sentido antes. Otras veces, pensamos que le ganamos la partida al futuro. Dèjà vu o flash forward. Quizás sí existan realidades paralelas alternativas a las que nuestro consciente piensa que estamos realmente viviendo. Quizás nuestra mente es incapaz de experimentar en una realidad multidimensional.

Sea parte del mundo inconsciente, surrealista o de los sueños, lo cierto es que día a día, a medida que avanzamos por un camino y renunciamos a otros, nuevos senderos y vías son recorridos por nosotros mismos en otros planos, en otras realidades. Vidas múltiples cuyos destinos se cruzan y se repelen de forma caprichosa hasta encontrarse en lo que llamamos vida física. Creer o no creer no es suficiente. La frontera entre lo tangible y lo intangible solo puede invitar a soñar y crear. Música, poesía, pintura... todo cambia cuando nosotros seguimos avanzando.

Así que cuando tomes una decisión no mires atrás y sigue adelante. Las opciones desestimadas están siguiendo su curso y puede que tarde o temprano vuelvan hacia ti para presentarse como oportunidad de nuevo. Tendrás la sensación de que esto ya lo has vivido anteriormente y que te suena demasiado familiar pero al fin y al cabo, ¿qué es la vida sino un continuo viaje de eterna búsqueda en el que estamos condenados a ser nosotros mismos, radicalmente humanos?

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