4.3.10

Entrenamiento


A veces se cambian los hábitos. Cuestión de improvisar. Te detienes en el camino, entre tanto trabajo, documento y presentación gráfica. Dicen algunos que han empezado a estudiar. Otros muchos que no hay tiempo dada la cantidad de tareas. Afortunadamente siempre hay algo de tiempo para con uno mismo.

El mes de febrero se ha cocido eterno, y eso que es el más corto de todos. A nivel de ingresos, claro. La factura del viaje a Riviera va haciendo mella. Al menos hoy he ido a cobrar. Es una cantidad simbólica; no sé si entrenaría gratis en el Bosco. Diga lo que diga me engañaría a mi mismo, porque aunque sea un placer y una actividad más de ocio y hobby que un trabajo en sí, cualquier retribución es más que gratificante. Si lo hiciera por dinero, sería absurdo, ya que buscaría lugares donde ganar más realizando distintas cosas, nada que ver con la que es una de mis pasiones. Al final, entrenando, compensa mucho más todo aquello que ganas y que no tiene nada que ver con 4 billetes.

El césped hoy estaba mojado, bien bañado. Recuerdo aquellos días de entrenamiento como jugador, en los que era una locura realizar estiramientos en el suelo, donde las segadas eran un motivo de alegría pese a terminar empapado de verdad, donde el chasquido de los tacos con el verde prado era delicado y repetitivo, caerte no hacía gracia pero dignificaba...

Hasta un día nevó. Y durante parte del día cuajó de lo lindo. Aquellas fotos con el mítico móvil que acabaría perdiendo una noche de borrachera dejan constancia. Todo el campo, nuestro patio blanco... nada fácil ver algo así por la ciudad. Si no me esquiva la memoria fue el año 2005. Primero de bachillerato. Un día para la historia. Seguro que llegarán a crear un grupo en facebook... "Yo también he visto el Meiland nevado".

Luego a la tarde, a la hora de calzarnos las botas, la nieve se había fundido. Algunas zonas estaban heladas, pero era el final perfecto de un sueño que raramente se hacía realidad en Barcelona. Tal como vino, se fue. Nieve efímera, pero real.

Este invierno aquí, nevar casi; llover mucho. Y llueve y no cesa. Hoy nos ha vuelto a visitar. Dicen que año de nieves, año de bienes. Pues en Barcelona, después de tanta precipitación, seguro que el porvenir nos aguarda algo bello y esperanzador.

En lo más inmediato, deseo que esta semana ganemos al Europa; sería un premio para los niños tras el partido de la primera vuelta. Podemos conseguirlo. Luego ya a la vuelta de la esquina, asoman los exámenes... habrá que empezar a estudiar en breve. A veces tengo la sensación que en la Pompeu las semanas se suceden tan rápido... Las últimas han sido más intensas, un poco de todo. Bastante salsa en los platos a diario y algún que otro ingrediente ha facilitado la faena.

Semanas las últimas, con días como el de ayer en que uno se acuesta con una sonrisa de oreja a oreja y se levanta 6 horas más tarde totalmente nuevo y descansado con la misma imagen y el mismo recuerdo con el que se fue a dormir.

Siempre existe algo ahí fuera que invita a sonreír, y también, a soñar.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Quizás vuelva a ser 1 de marzo hoy :)

Lluneta