13.1.11

Xavi: la esencia del fútbol (II)

Esa misma temporada, en abril de 1999, lograría el Mundial Sub-20 con la selección española en Nigeria junto al entonces prometedor Gabri, compañero suyo en La Masia, Aranzubía, Casillas, Varela, Pablo Couñago o Barkero, entre otros. Y al año siguiente, la medalla de Plata en los JJ.OO. de Sidney. No éramos conscientes, ni siquiera él, pero aquellos éxitos marcarían a la postre triunfos tan eternos como la Eurocopa de 2008 en Austria y Suiza o el Mundial de Sudáfrica del pasado verano, en los que él ha sido protagonista activo. Sobre todo en la Eurocopa de hace dos años, donde no solo fue designado mejor jugador del torneo sino que sería imposible olvidar ese gol que abrió la lata contra Rusia en semifinales. Fue el amo y señor de 'La Roja' en toda la competición.

Y si sus éxitos con España resultan admirables, envidiables y uno diría que prácticamente perfectos, su relevancia gana aún más enteros cuando echamos un vistazo al palmarés reunido en sus años en Can Barça -y posiblemente lo que le queda-. Xavi ha conquistado nada más y nada menos que 5 Ligas, 4 Supercopas de España, 1 Copa del Rey, 2 Ligas de Campeones, 1 Supercopa de Europa y 1 Mundial de Clubes. Es decir: la pregunta sería que no ha ganado Xavi con su club. Pocos jugadores podrán decir que han ganado todo lo que él ha sido capaz de aglomerar en casi 13 temporadas al máximo nivel. Y siendo protagonista, una referencia.

Seguramente Xavi ha alcanzado la madurez en su juego primero con Rijkaard de entrenador y luego con Guardiola. Precisamente el entonces joven centrocampista tuvo que cargar con la responsabilidad y etiqueta de suceder a Pep en la creación del Barça. Años más tarde, el ahora técnico le ha sabido dar las riendas para que las ideas de uno y otro, que vienen a ser idénticas, la misma filosofía, fluyan con libertad y desenfado. El preciosismo combinativo del Barça de hoy es un reflejo de la herencia de Cruyff. Con Rijkaard ya intuimos que algo se podía cocer de forma exquisita en Can Barça y se vieron cosas en el campo que ya habiamos casi olvidado. Xavi fue protagonista aunque siempre se comentaba que no iba a ser compatible con Deco y después con Iniesta. Nos gusta vender humo y buscar los peros. No obstante, el de Terrassa ha demostrado siempre una fortaleza mental majestuosa, más si cabe tras la grave lesión en la 2005-2006, donde no pudo disputar la final de la Champions en Saint-Denis. Recientemente, con el maldito Aquiles ha vivido algo similar. Las lesiones son duras, lo peor en un futbolista, pero cuando las superas te puedes hacer más fuerte. Imparable anímicamente. En el deporte acaba siendo imprescindible el binomio mente-cuerpo. Una cosa no funciona sin la otra. Como en la vida misma.

Pasarán los años, las décadas y quizás nos sigamos acordando del Barça de hoy, si sigue escribiendo con letras mayúsculas la historia balompédica. Pero estoy convencido que nunca olvidaremos a un futbolista de una talla descomunal como Xavi: un futbolista auténtico del siglo XXI. Él ha sido uno de los emblemas capaces de desmontar el mito de que los bajitos y los pequeños no podían dominar el juego. Porque él ahí, con su 1,70 m y una mente privilegiada ha llevado las riendas de una de las mejores selecciones de siempre y uno de los equipos que está marcando tendencia actualmente. Él sigue llevando tales riendas. Porque como buen director de orquesta, decidirá el momento ideal en el que dejar la batuta. Y a punto de los 30, con su increíble palmarés, parece que le queda cuerda para rato y aún más, porque sigue teniendo la misma ilusión y el hambre por jugar y hacer jugar a sus compañeros como en su primer día.

Xavi: una leyenda y un mito que va más allá de los gustos y colores. Un ejemplo digno de guardar para la Historia. Y ahora, como aficionado barcelonista que me considero, ha sido, es, y será un placer poder ver jugar a este impresionante futbolista. Una gran suerte obra del destino. Ese destino idílico y ese cuento de hadas repleto de amor con el Barça que empezó a escribir con su gol en Valladolid.

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