Esta es la única entrada de los Diarios de Riviera que no escribí allí. Todo lo anterior son el resultado de las notas, sensaciones y recuerdos que grabé entonces. De los únicos momentos que no escribí nada y que por eso no he reflejado por ningún lado son los que corresponden al vuelo de vuelta y la llegada a la ciudad que me vió nacer.
El hecho de transcribir todas las experiencias que conservé precisamente para divulgarlas, desde mi punto de vista, han hecho que a medida que las pasaba a limpio, por decirlo de alguna forma, volviera a estar en Riviera Maya. Si alguno de los que fuisteis al viaje os perdéis por aquí y os distraéis leyendo los Diarios, estoy convencido que os sucederá lo mismo o algo parecido. No hicisteis ni vivisteis lo mismo que yo pero a través de muchos párrafos seguro que vosotros mismos os habéis transportado al lugar o circunstancias que yo describía y os véis reflejados disfrutando de ello, desde vuestra experiencia, recordando la felicidad en aquél lugar que todos coincidimos en llamar Paraíso.
El objetivo de los diarios era poder dejar un legado para el recuerdo, unas palabras que aunque en su mayoría están redactadas de forma poco afortunada y grácil, estaban cargadas de ilusión y buenas intenciones.
Pasarán los años y no dejará de amanecer, pero los recuerdos de un viaje así nunca se olvidarán. Todos tendremos en un rinconcito especial las mejores anécdotas y vivencias de algo tan especial como esta estancia en Riviera Maya. Lo que yo he escrito seguramente no es el viaje ideal ni perfecto, pero si hubiera podido imaginar antes de irme cómo quería que fuese, no hubiera querido que fuera menos de lo que he vivido. Ha superado mis expectativas y no quería volver. Supongo que la mayoría de vosotros pensáis igual. Se estaba demasiado bien apartado del mundo real.
En estos momentos te acuerdas de todo lo bueno, de la felicidad y alegría que nos invadía a todos y cómo habíamos podido conquistar en tan poco tiempo esa tierra tan lejana, todo el complejo turístico rendido a nuestros pies.
Si os acercáis aquí a leer esta especie de memorias os lo agradezco; es un placer compartir todo esto con vosotros. Y habrá merecido la pena por mi parte si al leerlas volvéis, con espíritu y cuerpo, a Riviera Maya. A la playa, a la piscina, a los cócteles, al Coco Bongo, a los Jeeps, al Cenote, a Chichén Itzá, a Cobá... pero sobretodo con toda la gente que nos hace a todos felices.
Todos ya tenemos a Riviera Maya en nuestros corazones y cuando pasen los años podremos contar orgullosos a nuestros hijos y nietos que pasamos unos días geniales en compañía de gente aún mejor allá por 2010 en un maravilloso rincón que bautizamos como Riviera Taja.
Dedicado a toda la gente que ha hecho posible este viaje tan feliz y espectacular y que se pueden imaginar quienes son: los que ya conocía y forman parte del grueso estos años en la Pompeu, a la gente que he tardado más en conocer pero que ha sido parte esencial en el viaje y a toda la gente que por casualidad acabe entrando aquí y aún no tenga el placer de conocer.
Simplemente gracias por ser como sóis.
5 comentarios:
Oye, Chopi, ¿a qué viene esto de poner iniciales si luego pones fotos de la gente en bikini?
Buen artículo, Chopi. Ahora bien, no sabes la que te viene encima. Al tiempo.
Estas chicas tan majas tampoco saben la que te viene encima, si no serían más prudentes.
Ah, qué cabeza! Muy buen artículo, Chopi!
Por cierto, sabes de alguna discoteca para ir del aeropuerto al centro? Llegamos mañana.
Tienes mucho vocabulario, qué locura.
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