2.5.10

Diario de Riviera: 14 de abril (1/2)


Despierto sobresaltado y algo intranquilo alguna vez antes de levantarme definitivamente. Cuestión de expulsar el alcohol. Siento que tengo mucha sed. Cuando me asiento, al fin, escribo con sinceridad algo que me pide el corazón. Más allá de los sentimientos, si escribo es porque tengo cosas que contar y mostrar, porque efectivamente estoy viviendo y sacando partido de las cosas.

Me ducho y salimos a comer al chiringuito guarradas. Hipercalorías. Hamburguesa, nuggets, patatas, nachos... todo con buenas dosis de ketchup, mayonesa o mostaza, lo que se tercie. Después de hartarnos de comer jugamos al bingo para ganar. Para ganar una botella de tequila. Ha empezado a llover ligeramente y parece que va a más. Somos J, M, X, L, S y C además de un servidor y más allá de C que estaba algo distraída y empanada comunicándose con su padre por el chat de la Blackberry para saber cómo iba el Barça (ya había marcado Bojan), casi ganamos. Una lástima. El tequila tenía inscrito nuestro nombre. O eso pensábamos...
Acudimos al restaurante de la piscina donde algunas amigas están terminando el almuerzo. Vemos a D y me dice que están dando el Barça en el Sports Bar. Era gravíssim que me hubiera perdido la primera parte de un partido del Barça. El resto de partidos oficiales los he visto todos en directo. Pero hasta en RM se permitían este tipo de excedencias. La segunda parte transcurre tranquila, cómoda y sencilla. El golazo de Pedro es un escándalo, una brutalidad artística a la altura de las pinturas de Rafael. Dudamos sobre si ir a jugar a fútbol a las cinco y media. El problema es que diluvia de forma exultante ahí fuera. ¡Maldito carajo!

Decido al final ir a la habitación y me afeito el bigote. Odio lo rápido que crece el pelo del bigote y que me configura un aspecto de güey según mis amigos de toda la vida del cole. Dicen que parezco un mexicano en ocasiones. Me doy cuenta que apenas me puesto moreno. ¿Dónde quedó aquél gitanillo que de pequeño hacía las delicias de su madre con esos mofletes tan infladitos? J soba apaciblemente. Pongo la TV. La ESPN para ser precisos donde informan sobre deportes. Vuelvo a ver lo de la lesión de Iniesta y se me rompe el corazón en pedacitos. No tiene suerte Don Andrés con las lesiones y pienso que lo echaremos mucho de menos en la Champions. Su espíritu de la justicia y la humildad ya obró el milagro hace un año en el inolvidable 6 de mayo en Stamford Bridge. Ahora recuerdo que no le dije antes a mi padre cuando hablamos por móvil que había aprobado un par más. Solo faltaba saber comercial.

Meriendo krispies que aún tenía del excedente del día de Chichén Itzá y Pepsi. Lo admito; soy culpable; le he sido infiel a la Coca-Cola; aunque no estaba ella no debía haberlo hecho, lo sé; pero no he sido lo suficientemente fuerte y maduro.

Hora de escribir bastante.

El fin se acerca y el tiempo ha entristecido mucho. Justicia o no, queda un día y medio para aprovechar y disfrutar. Pagaría por no volver. No sé cuánto estaría dispuesto a desembolsar pero no apetece nada regresar. Esto es el lujo y el paraíso. Lejos de obligaciones y responsabilidades, de normas y monotonías. De todo, del mundo real. Estamos en una burbuja a punto de estallar, casi como la que petó en finanzas y que engendró la crisis más reciente y actual. Dicen que lo que pasa en RM se queda en RM. Veremos. Yo me permito hacer alguna excepción y explico desde mi experiencia aquello que creo que es interesante y se puede contar. "Tot està per fer i tot és possible". El reloj (por cierto, misión casi imposible la de saber hora y día en vacaciones), agudiza y chirría con vehemencia a medida que se acerca el fin. La tormenta tropical no cesa. Consulto los horarios de vuelta por última vez.

Pero antes de nada, esta noche, que será legendaria y por supuesto inolvidable. Para siempre RM lo será. Estoy contento porque he conocido a nuevas personas, muy majas y agradables. De ésas que se las ve buenas personas prácticamente a primera vista. Con la gente que ha formado el grueso principal la mayor parte del tiempo que llevo en la universidad he podido compartir y unir más lazos en un viaje así, como ya ocurriera en Túnez con el viaje de ecuador. He podido compartir, charlar mucho, reír y hacer cabrear a aquella que más deseaba, a quien más me apetecía ver y conocer mejor aquí. Siempre suelo bromear medio serio que si no hubiera tenido la suerte de conocerla antes me hubiera esperado, en base a mi timidez, a RM para hacerlo. Pero la vida ofrece en ocasiones giros inesperados y afortunados que te pueden cambiar, ya no digo tu existencia y la manera de afrontar el día a día, sino que sin saberlo, vas modificando tu propio sendero.

Ahora que se acerca el final todo suma y queda guardado en el baúl. Todo lo bueno compensa lo que fuera amargo. Hablan del Madrid de fútbol en ESPN. Vaya demostración de superioridad del Barça el sábado anterior. De lo más dulce del viaje junto con casi todo excepto Isla Mujeres. Lo mejor: la gente, como me cuidaron, cómo se han portado y todas esas personas que he tenido la suerte de conocer por primera vez o de conocer mejor. Porque son las personas quienes movemos el mundo. Nosotros que vamos avanzando con nuestros errores y aciertos. La vida puede ser maravillosa.

Parece que el Sol quiere volver. La Luna no he podido ver entre tanta frondosidad y espesura de vegetación, pero sí las estrellas, tan bellas como siempre, más si cabe en este tan especial rincón.

No hay comentarios: