26.7.10

AC III de Francia


Tres Tours y a los 27 años... se dice pronto. Quizás ha sido una edición algo deslucida por las tibias polémicas en la interpretación del fair play y por la aparente falta de ambición en algunas etapas del mismo Contador o Schleck. Sin embargo esa presunta falta de ambición seguramente era escasez de energías para afrontar con mayor ofensividad la batalla. Con todo, si le pongo un pero al triunfo del de Pinto sería la anécdota de vencer sin ningún triunfo parcial de etapa. Más que nada que ganar otorga un adorno especial y añadiría más mito a la leyenda viva del madrileño.

Porque sí, tres tours ya son palabras mayores. De por sí solo ganar uno ya es tarea sumamente complicada así que no digamos tres. Uno ha de estar hecho de una pasta especial, de esa que sólo están tejidos los grandes campeones. Dicen que se debe ser muy bueno, único, y también disponer de buena suerte, ese elemento que podríamos calificar de intangible y que acompaña en la virtud de los grandes y eternos.

Ha sido una ronda muy ajustada en la que el luxemburgués Schleck se ha consagrado como un tremendo ciclista, que va dando pasos firmes y tiene en sus piernas además de su cabeza el potencial suficiente para acabar un día primero en los Campos Elíseos. El sufrimiento de Contador en la contrarreloj del sábado quizás es un claro reflejo de lo que ha sido este tour. Aunque ese día sufrió más de la cuenta por unos problemas estomacales. Los Alpes fueron digeridos casi sin querer y suerte luego de la etapa de Mende en que se vivió un final espectacular, donde ganó precisamente el catalán 'Purito' Rodríguez, toda una revelación en su debút en la ronda gala ya entrado en la treintena. En el aniversario de los Pirineos se prometía batalla y así fue excepto el día insufrible de AX3 Domaines: sencillamente que se pusiera el entonces líder luxemburgués de la carrera a rueda de Alberto Contador no ayudó al espectáculo. Por eso podemos pensar que ha sido una edición bastante táctica, y que al final el margen ha sido muy justo, apenas 39 segundos. Una diferencia precisamente equivalente a la que consiguió Contador al día siguiente de AX3, descendiendo Port de Balès, después de que Andy Schleck cometiera un error con el cambio tras rebentar el grupo de elegidos con un brutal ataque que prometía hacer las delicias del espectador.

Lógicamente fue decisivo ese día, como cualquier otro. El día de la caída de su principal rival en la jornada de Spa el pelotón principal esperó al de Luxemburgo entre gardenias y claveles. Tampoco me gustó que Contador le cediera el triunfo en una cima histórica como el Tourmalet, cuando se cumplía el centenario de las primeras ascensiones a los Pirineos, y por ello se homenajeaba. Más allá de la deportividad, es legítimo y legal en toda carrera en la que se lucha por la victoria final, obrar como obró Contador el día de Port de Balès. Puedo comprender pero no compartir lo de esperar el día de Spa o cederle el triunfo en el Tourmalet. Schleck y Cancellara no esperaron el dia del pavé cuando muchos favoritos se cayeron y ellos se fueron directos a sacar bastante tiempo a sus rivales. La deportividad por tanto constituye una ley no escrita, un código ético del que puede hacer uso el deportista profesional, pero que en cualquier caso no considero que se deba sacar de punta si uno actúa o no con deportividad ya que todos lo que persiguen al final como objetivo primordial es el triunfo, ganar. Y en una carrera de tres semanas ocurren pinchazos, caídas, pájaras, lesiones, miles de percances que un día te pueden indirectamente beneficiar y otros días perjudicar. Una cosa es jugar limpio (o sea, respetar las reglas al fin y al cabo) y otra cosa es ser un primavera, con todos los respetos.

Si existe algo bueno en todo esto, más allá de una nueva victoria del gran Contador, es que él mismo el año que viene vendrá con ilusiones, energías y ganas renovadas de demostrar a todos que es el más fuerte nuevamente, y como ha hecho año tras año, volverá a superar todas las barreras porque por encima de todo psicológicamente es un superdotado. Luego su talento y su sacrificio por seguir mejorando y madurando seguirán haciendo el resto. Siempre es aventurado pronosticar y hablar del número de Tours que puede ganar o si de va a igualar al gran Induráin. Aventurado y precipitado. Disfrutemos con lo que tenemos, la suerte de contar con un gran campeón que ha traído el décimo tour en 20 años a España y desear a él y al resto de españoles lo mejor para que el éxito se repita en 2011. Schleck y compañía no lo pondrán fácil pero Alberto Contador lidera a día de hoy el rumbo del ciclismo mundial y él es el gran y auténtico referente.

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