26.7.10

Aprendan de Su Majestad


Ayer fue 25 de julio y en España esto es sinónimo de festividad en muchos puntos. Especialmente, en Santiago de Compostela, claro. Y tratándose de año Xacobeo con mayor motivo. Como Rey de España, Juan Carlos I, emitió un discurso que bien me gustaría oír por parte de las autoridades que rigen los destinos del país. Un destino que más allá de lo deportivo, donde vivimos nuestra edad de oro desde las raíces de Barcelona-92 (JJ.OO. que ayer entraron en su mayoría de edad casualmente), aparece como nublado y turbio. Palabras como las del Rey, aunque siempre con carácter institucional y no menos simbólicas, deberían servir para que la clase política española aprendiera. Que Juan Carlos se muestre como más demócrata y más respetuoso para con la pluralidad del país que muchos otros que viven de la política además de hacer demagogia de forma teleológicamente oscura, no es una novedad. He aquí una parte de su discurso que aunque pueda no resultar trascendental para los destinos del país reitero que en efecto muchos deberían tomarlas como testigo, y si tanto aman a España y su bandera (además del himno, pero no el que sonó en primera instancia tras la victoria de Lorenzo en Laguna Seca), que lo lean varias veces y actúen en consecuencia:

(...) "Nuestro país ha forjado en las últimas décadas, gracias a la voluntad de entendimiento y al esfuerzo de todos, una de las etapas más fecundas de su Historia: la más larga en términos de democracia y libertad, con una moderna articulación territorial, al tiempo que la más intensa en crecimiento económico y bienestar social.

Te pido por ello que nos ayudes a conservar y mejorar día a día lo mucho que hemos conseguido, así como a promover el diálogo y el consenso, la tolerancia y el respeto mutuo, el amor a la justicia y a la equidad, para reforzar los pilares de nuestra convivencia en libertad en torno a las reglas y principios que nos hemos querido dar.

Te ruego nos ayudes a superar las dificultades que afecten a nuestra vida colectiva y a resolver cuanto antes la grave crisis económica que atravesamos, de tan duras consecuencias para millones de personas y de familias, particularmente para nuestros jóvenes.

Ilumina por ello a nuestras autoridades y responsables políticos, económicos y sociales para que sirvan con generosidad al interés general y favorezcan siempre la cohesión y el entendimiento entre todos, atendiendo con eficacia a los problemas de nuestros ciudadanos.

Ayúdanos a erradicar el odio, la violencia y la sinrazón de la barbarie terrorista cuyas víctimas y familiares afectados merecen todo nuestro respaldo y están siempre en nuestros corazones.

Aleja de nosotros los egoísmos e intransigencias. Y ampara en particular a quienes menos tienen, a los que sufren, a los enfermos, a los marginados y a los excluidos sociales.

Patrón de España,

Te pido que fomentes todo aquello que nos une y nos hace más fuertes, que ensancha el afecto entre nuestros ciudadanos, que asegura la solidaridad entre nuestras Comunidades Autónomas, y que hace de España la gran familia unida, al tiempo que diversa y plural, de la que nos sentimos orgullosos.

No es tiempo de desánimo sino de mucho trabajo y dedicación; tiempo de rigor y de grandes valores éticos, para reemprender juntos, con solidez y planteamientos integradores, el camino de progreso, empleo y mayor bienestar.

Es hora de redoblar esfuerzos animados por la confianza y la esperanza que los españoles debemos tener en una España que, en los últimos decenios, ha sabido sobreponerse a las dificultades y resolver los problemas con la entrega de todos y en el marco de nuestra Constitución." (...)

Fuente: http://www.revistaecclesia.com/content/view/19235/48/

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