No debería pasar desapercibido el papel de las redes sociales e Internet en las revueltas populares de Túnez, Egipto y las que puedan sucederse en una especie de efecto dominó no solo por el Magreb sino en la zona del Próximo Oriente. Quizás necesitamos ejemplos así para realmente darnos cuenta -si aún no lo habíamos hecho- de que hemos entrado de lleno en una nueva era en la que la información lo es todo gracias al apoyo y difusión de entre otros medios, las redes sociales. Estamos de pleno en una nueva era de la que somos tanto partícipes activos como pasivos. No es una banalidad ni una metáfora. Sencillamente estamos conectados a lo largo y ancho del planeta. Suena exagerado pero nada más lejos de la realidad.
La historia está cambiando aunque apenas nos demos cuenta. Es como un fuego intenso en una hoguera que empieza a arder con lentitud. Poco a poco, pero de forma constante hasta que algún acelerón multiplica la velocidad y alcanzamos un ritmo más vertiginoso. La información, tanto su difusión como el acceso a la misma es poder. La capacidad y habilidad para gestionarla, compartirla y ofrecerla a todas las sociedades, es primordial hoy en día. No solo por la coyuntura vivida estos días en Túnez y Egipto. En nuestro día a día, independientemente del destino que nos ha reservado el destino para nacer y vivir, el hecho de estar literalmente conectados puede llegar a ser la herramienta más poderosa que el ser humano haya sido nunca capaz de inventar. Y podemos imaginar un mundo en el que estas plataformas sociales a través de la red puedan ser un eje casi imprescindible para lograr auténticas revoluciones, muchas de las cuales necesarias para extender la democracia y la libertad por todo el mundo.
¿Por qué si no existe censura en China, Irán, recientemente en Túnez y ahora en Egipto, entre otros países? ¿Por qué restringen el acceso a determinados sites y redes sociales como Twitter o Facebook? Más arriba he dejado por adelantado la respuesta.
Estamos desde luego ante nuevos retos, inimaginables hace unas décadas y hasta muy desafiantes, pero también ante una gran oportunidad de poder dirigir los destinos de la humanidad hacia un porvenir repleto de democracia, libertad y paz, alejado de las miserias de un pasado no tan lejano -y de hecho aún hoy día persiste mucha maldad y corrupción humana- en el que ha habido tantas guerras, conflictos y sufrimiento.
El futuro ha empezado hace tiempo. Welcome to The Age of Social Networking. Bienvenido.

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