Antes del partido había señalado en las notas del facebook las siguientes claves de la eliminatoria entre Arsenal y Barça:
- Qué equipo es mejor sin la posesión. A priori el Barça maneja un ritmo de presión muy elevado que permite robar cerca de portería rival. Los gunners son más pasivos. Es la gran diferencia entre ambos.
- Qué equipo administra mejor las temporizaciones ofensivas. El Barça suele ser más paciente a la espera de los espacios disponibles y no puede perder balones absurdos en la zona de creación. El Arsenal mucho más vertical de medio en adelante.
- Fortaleza y seguridad defensiva. El Arsenal deja muchas dudas en su retaguarda, especialmente en los centrales y el lateral izquierdo. En el Barça el principal peligro es a la espalda de los laterales, bastante ofensivos en ambos flancos, sobre todo el derecho con Alves.
Ahora, una vez visto el partido de ida, vamos a ver un poco qué ha pasado.
Ha habido fundamentalmente tres fases en el partido. En el tramo inicial el Arsenal ha dominado ante un Barça bastante desconcentrado y aturdido. Fuera de sí mismo. Valdés paró un disparo crucial de Van Persie a pase de Cesc que podría haber sido perfectamente el 1-0. Tras el agobio inicial por parte de los londinenses, el conjunto de Pep se ha hecho con el mando del partido tal y como acostumbra a hacer. Posesión altísima y búsqueda de la espalda rival. Así llegaría el 0-1 obra de Villa tras un pase magistral de Messi. Éste último, ya había avisado anteriormente en un uno contra uno de los que no suele fallar. Pero no sería su única ocasión errada. Messi no ha sido el jugador desequilibrante de otros partidos porque ni ha estado muy acertado en la definición ni ha conseguido irse en velocidad ni mediante regates o fintas de sus defensores. Así, con dominio de los visitantes y balones a la espalda de los dos centrales del Arsenal, se llegaría al descanso, con algún fuera de juego señalado que posiblemente no era.
En la reanudación, los catalanes seguían siendo los dueños pero no han sabido matar el partido ni seguramente la eliminatoria. Busquets estaba inmenso en el robo de pelota, oxigenando al equipo y aportándole un equilibrio increíble. Quitando al rival y dando a sus compañeros. Xavi e Iniesta siempre daban salida clara de balón y eran garantía de fluidez. Pero los delanteros nuevamente no supieron aprovechar la teórica debilidad del Arsenal en defensa. Koscielny y Djorou no son centrales demasiado fiables, pero no se ha acabado de notar en favor de los azulgranas. Clichy y Eboué de laterales, más de lo mismo a nivel defensivo. Han ido aguantando los ataques de un Barça que parecía buscar más que efectividad, cierta recreación en las combinaciones finales y la definición. Pedro ha estado algo desaparecido en ataque, de Messi ya hemos comentado y Villa parecía el más entonado. Y curiosamente, lo ha cambiado Guardiola y ha dado entrada a Keita, en un cambio más que sospechoso que nos ha dejado un poco contrariados a toda la parroquia culé. De nuevo Messi, que tratará de olvidar pronto su paso de esta noche por el Emirates, se equivocó en un 4 contra dos prácticamente, fallando en el pase final tras abusar de sus famosas y geniales diagonales que hoy no parecían tener el brillo de anteriores partidos. Como si le faltara chispa y velocidad, quizás cuestión de físico y que se estaba aún acordando de su primera ocasión fallada del partido.
A partir de ahí, que sería a falta de quince, veinte minutos, el encuentro cambió radicalmente. Ello, coincidiendo con los cambios del profesor Wenger. Se arriesgó pero le salió bien la jugada al prescindir primero del amonestado Song y dando entrada a Arshavin, más dinamita y verticalidad arriba y luego a Bendtner por Walcott. De esta forma, al prescindir del camerunés dejaba a su equipo sin un referente en el centro del campo que diera equilibro -su Busquets para entendernos- y, en un movimiento a la postre decisivo para el porvenir del partido, retrasó a Cesc junto a Wilshere para ejercer de pivote en la creación. Desde esa posición el de Arenys pudo fabricar contragolpes que acabaron por matar al Barça, uno de ellos tras el susodicho error de Messi en ataque. En el empate de Van Persie fruto de un disparo ajustado sin ángulo desde la izquierda, Valdés ha tenido bastante responsabilidad. Pero igual que antes había acertado, ahora no. Los 'gunners' se volcaron ante el rival. Los azulgranas apenas veían la pelota y el segundo gol volvió a dar muestras de un pésimo repliegue defensivo. Un error más de concepto que individual, más allá de las debilidades de un Maxwell que no estuvo nada fino ni de Alves, que siempre deja muchos huecos a su espalda. Son los riesgos que asume el Barça con su forma de jugar, pero cuando defensivamente no trabaja de forma eficiente el equipo, el resultado puede ser una derrota como hoy. Arshavin recibió de la derecha un centro raso y preciso que solo tuvo que acompañar a la red, como quien hace un pase. Con Abidal y un lamentable Piqué tapando la visión a Valdés. Abidal ha sido el único que se ha salvado de los cuatro defensas en la parcela que se les presupone y suerte de él porque reitero, ha estado inmenso. Lo contrario de Piqué, que lleva unos días bastante lejos de su mejor nivel. Coincidiendo con la ausencia por lesión del capitán Puyol. Y, Guardiola, de nuevo en un cambio sospechoso y sin trascendencia porque quedaba muy poco para el término del encuentro, daría entrada a Adriano por Iniesta.
Luego llegaría el final del partido. 2-1 y la sensación de que el Barça podría haber obtenido un resultado más satisfactorio y positivo para la vuelta. El Arsenal ha aprovechado casi todas sus ocasiones para obtener ventaja y cuando ha estado agobiado ha aguantado el chaparrón como ha podido. Unas veces el desacierto individual culé, otras veces los posibles errores arbitrales -unas veces te dan, otras te quitan y nunca deben ser la causa de-, lo cierto es que el Barça ha estado lejos de ser un reloj preciso en ataque y sobre todo en defensa, en lo que se refiere especialmente a la parcela del repligue y el achicamiento de espacios en la contras de los londinenses. Pero no hay que olvidar que se enfrentaba al segundo de la Premier. Un equipo como el Arsenal que de la mano de Wenger todos hablan maravillas de su juego. Y, de hecho, haciendo un ejercicio de memoria, el partido ha sido muy parecido al de cuartos de final del año pasado en el Emirates. Se adelantó 0-2 el Barça con goles de Ibrahimovic y luego -sin el sueco en el campo-, en el tramo final, Walcott y Cesc empataron la eliminatoria entonces. El Barça había dominado y había podido sentenciar pero el fútbol era así. Como hoy, no se impone la lógica y por ello es bonito.
Veremos si como el año pasado acaba pasando el Barcelona. Los culés esperamos y deseamos que así sea. Y confiamos en que un partido como hoy, como todas las derrotas, sirva para aprender y mucho. Para hacer más fuerte a un equipo de cara al futuro.

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