5.4.10

Destino al destino


Recuerdo septiembre de 2006. La primera salida a un país extranjero coincidiendo con la Diada de Catalunya. Roma fue una ciudad que me encantó. Fueron pocos días pero me prometí a mi mismo, o dicho de otra forma, supe que algún día volvería. A la vuelta me propuse escribir una especie de crónica del viaje con todo lo visto y sobretodo las sensaciones y emociones despertadas a cada paso por la Ciudad Eterna, que reúne siglos y siglos de historia en cada uno de sus preciados rincones. Al final sólo le dediqué una entrada en este blog. El primer año de universidad y otras cosas de la rutina y la vida me mantuvieron apartado de poder plasmar la inicial idea de transformar en palabras todo lo que había experimentado.

Dos meses antes, aproximadamente, mientras descansaba por la Vall de Boí, sí que se me ocurrió escribir algo sobre ello, una mezcla de sentimientos surgidos por esos bellos páramos y de todo lo que mis sentidos eran capaces de observar, oler y tocar. Entonces ya sabía que me habían otorgado la primera opción en cuanto a carrera universitaria. De hecho, estaba originalmente tan confiado en mis posibilidades que tan sólo rellené con ADE-UPF y en segundo lugar, Economía-UPF. Sabía que podría hacer ADE allí. Ahora ya han pasado casi cuatro años desde entonces... casi toda una vida se podría decir.

Precisamente, en el ecuador de la misma, Túnez fue el destino para alguno de nosotros. Por mi parte fuimos una quincena a pasar una semana a uno de los países árabes con mayor grado de occidentalización y apertura al resto del mundo. En plan turístico sí, pero muy divertido y lleno de todo tipo de anécdotas y experiencias que aún despiertan risas y todo tipo de comentarios jocosos. Días de vino y rosas que te hacen apartar de todo. Entonces me prestó una amiga una libretita y sobre la marcha redacté una crónica del viaje, bastante seria, rigurosa y más cultural que otra cosa con un toque personal algo leve.

Luego vendría tercero, el año de los intercambios. De los primeros Erasmus. Una gran camada de mis amigos optó por los Países Bajos como destino. Una amiga en concreto lo pasó realmente mal la pobre. Su novio en Amsterdam, ella aquí. Fue hacia la capital holandesa en más de dos ocasiones, y en una de ellas yo la acompañé junto a dos amigas más. Amsterdam y Maastricht me resultaron dos ciudades totalmente distintas. Escribí algo aquí mismo, por supuesto, hará poco más de un año al volver de esas tierras. Si Amsterdam me pareció una ciudad cosmopolita y rica en conceptos, formas y parques, Maastricht parece una localidad puramente estudiantil. Su universidad, además, es muy prestigiosa, y según informaciones cercanas...apretan de lo lindo.

Ahora mismo, me encuentro, nos encontramos en cuarto. A las puertas si dios quiere de finalizar estos estudios. Y a las puertas de algo único, que esperemos sea inolvidable e irrepetible. Son cosas que pasan una vez en la vida habitualmente: el viaje de final de estudios. Riviera Maya nos espera. El Paraíso, Riviera Taja... podemos pensar en cualquier calificativo por lo que nos han explicado de años anteriores, por lo que hemos soñado y por lo que queremos vivir y experimentar allí. Pero todo se quedaría corto en vísperas. Porque suelo pensar que lo mejor está por llegar. Hasta, caprichos del destino, el Madrid-Barça lo viviremos allí el sábado.

No queda casi nada pero al mismo tiempo queda mucho por disfrutar, vivir y soñar.

2 comentarios:

Un Sentinella dijo...

Querido cronista,

¿Podría desarrollar, en su totalidad, la idea de cosas que pasan "una vez en la vida habitualmente"?

Un Sentinella dijo...

Querido cronista,

¿Podría desarrollar, en su totalidad, la idea de cosas que pasan "una vez en la vida habitualmente"?