21.4.10

Diario de Riviera: 8 de abril


Jueves 8 de abril. Me vienen a buscar a mi calle con puntualidad exquisitamente británica. 8,41h de la mañana. La Ronda Litoral está colapsada del todo pero llegamos sobrados de tiempo al Prat. Amigos fumadores que aprovechan el tiempo de espera. Fuera hace rasca.

Facturamos. La mujer es simpática y agradable. Tomamos un tentempié en Il Caffe di Roma, muy caro por cierto. Entonces pasamos por el duty free a mirar y regodearnos entre perfumes. Antes, L se percata que había olvidado el reloj tras el control de seguridad. Lo recupera sin problemas. Ya entonces estamos listos para embarcar.

Rapidez es lo que destaca en el vuelo hacia la capital. Madrid, la Meseta, paisaje rural, pura y dura llanura desde las alturas. Campos, pocas construcciones en los aledaños de Madrid. La sierra de fondo nevada. Recuerdo a las víctimas del atentado de la T-4. Llegamos y directos a la terminal de salida. Larga pero animada. "Que no es lo creéis, que es un 2 a 6", grito al llegar para calentar el partido del sábado en territorio hostil. Algún comentario jocoso más sobre el Madrid-Barça y rajada de los políticos con J.

Reencuentros esperados y deseados. Caras de sueño y cansancio entre los que llevan horas ya allí. Madrugaron mucho para coger su vuelo en Barcelona. Muchas ansias y ganas. Las caras reflejan la alegría, el fin de la espera. Ya había llegado el día más esperado por todos. La hora de embarcar también. Tengo suerte y entro de los primeros, a la cola del avión con G y J. De la 32 a la 44 somos los afortunados en pisar primero el aparato. Todo el avión para nosotros. Además podemos tirar el asiento para atrás sin molestar a nadie. Tanteo del terreno. Vista por aquí, por allá... Es en realidad mi primer vuelo transoceánico. Suena muy bien. Nervios.

Un poco de música. Me doy cuenta que los cascos están casi en las últimas. Tengo que hacer equilibrios y ponerme de unas formas determinadas para poder escuchar la música sin problemas. Manipulo el cable de los cascos, lo cojo por este trozo, por este otro y más o menos parece que va tirando, funciona. Nos traen comida por fin. ¿Comida? Nada del otro mundo pero tenemos mucha hambre. Ensalada por decir algo, pasta a la napolitana con pollo y pastelito. ¿Mantequilla para el pan, para comer? A mí eso me gusta más para desayunar si eso. Coca-Cola por supuesto para acompañar el manjar, siendo generosos.

Para poder bajar lo que había comido me pongo con Resacón en Las Vegas (The Hangover, mola más el título en versión original). Tremenda y muy graciosa. Reconozco que la tendría que haber visto hace mucho tiempo pero siempre voy dejando las películas para no acabar viéndolas casi nunca. Se me conoce por no ser excesivamente cinéfilo, aunque luego las que veo las gozo mucho. Ejecuto un simulacro de dormir. Algo consigo conciliar el sueño. De hecho la noche anterior no había logrado conseguir pegar mucho ojo entre unas cosas y otras. Pongamos que unas 4 horas a lo máximo, y con el ritmo cortado por fenómenos paranormales, sueños raros y ruidos extraños en la habitación.

Me despierto y hacemos un paseíto con S y J por el pasillo. Mucha gente de pie, demasiada, que piensa..."¡¿6 horas de vuelo aún?! Ahora mientras escribo todo esto quedan unas 4 horitas.

La merienda con agua; almendras saladas y bocadillito de atún. Porque tengo hambre que sino seguramente no me lo comería en mi vida. Cuestión de ser finolis. Mal acostumbrado. O como me dicen habitualmente, demasiado delicado para pobre. Es por obra y gracia de mi paladar. Un poco más de música. Lady GaGa suena bien desde las alturas. Me canso rápido de la música. Compramos con J un Toblerone gigante. Relax, sensación de tranquilidad. Desasosiego.

Momento de escribir. Quizás sería oportuno buscar el sueño. Más que quizás. ¿Será verdad el jet lag o sólo un mito infundado? Dormir.

Tras despertarme decido ver Matrix. La primera parte, seguramente la mejor; aunque la segunda es increíble. Me gusta toda la saga pero la última me dejó algo más frío si no me juega una mala pasada la memoria. Calculo que al acabar de ver la película ya estaremos descendiendo hacia Cancún. Así es. Llegamos por fin al aeropuerto; aterrizaje raro.

La primera sensación al salir al exterior es la de una humedad extrema. Ganas de sudar como pollos a l'ast. Contrasto las diferencias entre la humedad de Barcelona y la de allí. Ni punto de comparación. Es tremendo. Nos trasladamos en bús hacia el hotel; 1h45' aproximadamente creo. Primera toma de contacto. Zumito de bienvenida, sin alcohol que yo sepa. Muy rico. Está una periodista y un cámara de Arena Mix, de A3. Nadie parece querer hablar así que salgo yo a la palestra. Muy simpática la periodista y esperando que contestara que veníamos de fiesta a desfasarnos y con la maleta llena de cajas de profilácticos. No satisfago del todo sus expectativas ya que además de venir a pasárnoslo bien y a salir de fiesta en plan puramente ocioso le digo que hemos venido para ver algunas cosas del patrimonio cultural maya. Algo así.

En recepción nos dan la tarjeta de la habitación. Muy grande y espaciosa. Dos camas para tres hombres. Nos tomamos una birra de bienvenida en el balcón. Se está de lujo. La humedad se va notando cada vez menos, nos vamos adaptando aunque tenemos una calor insoportable. Primera ducha. Los buffets ya cerrados porque son más de las 22,30h. Vamos al Snack 24h a comer y ponernos como cerdos. Literal. Antes me tomo una margarita por recomendación previa. Amarga pero refrescante, a lo sorbete. Cenando más y más cervezas. Parece que empezaremos con buen ritmo el primer día, como debiera ser.

Vamos en busca de más ambiente y aparecemos en lo que sería el Colonial. Suena música en directo muy tranquila y agradable. Bebo una cerveza más. Después me encuentro con más gente y vamos a la discoteca del hotel tras preguntar por todos lados donde poder mover el esqueleto y seguir bebiendo. Sobretodo lo segundo, creo. Cogemos el trenecito de la alegría, es un decir, y vamos a la disco. Hasta las 2, que es cuando cierra. Nos bebemos algunos chupitos de tequila, sobre todo promovidos por la insaciable S. Luego ya voy a dormir. Mañana sería un nuevo día.

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