30.4.10

Diario de Riviera: 13 de abril (1/2)



Me levanto con la buena sensación de haberme recuperado del agotamiento previo. Pese a todo, nadie obvia que es un madrugón en toda regla. Así que manda un desayuno rápido en el que como cereales, pastas, zumito de naranja... pues lo de siempre. Chichén Itzá nos espera; en el autocar me subo con S, X y M. Siempre queremos ir todos juntos pero como lo dejamos para el final acabamos segregados en distintos vehículos.

Nos toca una guía muy habladora y simpática. Isis. Como una compañera de la universidad. Nunca hubiera imaginado conocer a dos personas con ese nombre que emula a una divinidad egipcia. Por un momento pienso en cómo sería si en el futuro tengo una hija con nombre de diosa. Isis explica y contextualiza la cultura maya y el lugar que vamos a visitar. Muchas cosas me suenan al guía de Cobá de quien sinceramente y sintiéndolo mucho, no recuerdo el nombre. Me suena Omar pero no estoy seguro. Recuerdo que se me hacía menos pesado, tampoco era tan pronto en comparación. Hombre, pájaro, serpiente. Chichén Itzá constituye la 5ª Maravilla del Mundo con todo merecimiento, lo cual es un orgullo para la civilización maya. Es la primera Maravilla que voy a visitar en mi vida.

Los mayas eran una sociedad relativamente avanzada y organizada, dejando de lado sus tremendas desigualdes sociales y el salvajismo. Como ejemplo sabían las fechas en que se producían los dos equinoccios anuales, 21 de marzo para la primavera, iniciando el período de la siembre agrícola, y el 22 de septiembre el de otoño, coincidiendo con la recolecta. Cierto es que el conocimiento en esta y otras facetas era un instrumento en manos de las élites sociales para controlar a las capas inferiores, de forma que se usaba como herramienta de opresión y sumisión, para infundir ante todo miedo y respeto. Pueden cambiar los tiempos y pasar los siglos, pero podríamos contextualizar esto mismo en cualquier país del mundo, o como no, tomando la religión como claro ejemplo, en especial en la Edad Media en Europa. Hablando de religión, precisamente los mayas tenían nada más y nada menos que 2200 dioses de los cuales tan sólo dos eran mujeres. Como muchas sociedades patriarcales, lamentablemente, la mujer ha estado, o está, sometida al hombre.

Como después de Chichén vamos al Cenote en Valladolid, nos explica que el vocablo procede en lengua maya de ts'ono'ot (pozo). Los centoes se forman a partir de un proceso de karstificación y genera esos espacios únicos y preciosos de la naturaleza de agua dulce en una especie como de cueva o gruta al aire libre o semidescubierta. Por otro lado, en la era mesozoica un meteorito impactó en la zona de la península de Yucatán; el arena de las playas era tan fina porque estaba formada por restos de moluscos; el pláncton de la zona configuraba ese color tan peculiar del mar. Me parece que cuenta cosas sin ningún orden ni rigor, pero es interesante y útil. El saber no ocupa lugar.

Entonces llega a la figura de Yuri Valentinovich Knorozov, Yuri para entendernos. Es un personaje clave en la cultura maya ya que es el descubridor y gran intérprete de la escritura maya, con toda su simbología. Como es fundamental su figura para comprender un poco más a los mayas, nos pone un vídeo sobre él en el contexto de la evolución de los intentos de interpretar la escritura maya, desde los ignorantes conquistadores españoles. Recuerdo, porque me estaba ya durmiendo un poco, que aparece la pieda de Rosetta y el francés Champollion, principal artífice del desciframiento de los jeroglíficos egipcios. Después de españoles, hubieron franceses que intentaron dar una explicación al legado maya. Pero hasta Yuri, nada tan relevante. Me duermo algo y voy dando cabezadas. Tengo sentado a A a mi lado.

Llegamos a Chichén y apenas tenemos que esperar para entrar. Me soprende que ya estemos allí, en el inmenso valle puesto que tenía en mente la idea prefabricada de que teníamos que andar hasta alcanzar el conjunto emblemático maya. Isis habla demasiado flojo para mi gusto aunque se expresa dulcemente. La primera impresión es la de un valle enorme, extenso, que cuesta delimitar con la vista. El Templo de Kukulcán es uno de los iconos, sino el principal, de todos los monumentos presentes allí. Lástima que para protegerlo del deterioramiento progresivo ya no se pueda subir hasta arriba. Fue levantado en honor del dios Kukulcán, literalmente Serpiente Emplumada, y por ello se aprecian multitud de elementos o motivos serpentinos en el Templo con forma de pirámide. Giramos a mano izquierda para conocer más sobre el juego de pelota famoso de los mayas. El capitán del equipo ganador, del equipo que lograba meter la pesada pelota por el agujero contrario, era sacrificado. Era todo un honor y un símbolo de paso a la otra vida. Los mayas no creían en la reencarnación pero sí en la idea de renacimiento. Era el mayor honor posible el hecho de salir victorioso de la gran batalla, del partido. Todos los potenciales jugadores eran entrenados para ello, para rendir tributo y poder disfrutar de una nueva vida una vez sacrificados, pero hasta poco antes del juego no sabían quienes serían los capitanes por bando. Todos soñaban con ello, con ser capitanes, aunque parezca contradictorio. Tenemos que entender el contexto y no denegar una cultura por el hecho de honrar el sacrificio en su máxima expresión. No quiero debatir sobre ello ni crear polémicas... pero la idea del sacrificio humano ha sido una constante a lo largo de la Historia de la Humanidad y como caso más reciente tenemos a los yihadistas que deciden inmolarse en virtud de Alá, Mahoma y el Islam. Ellos, como los mayas, y aún salvando las distancias, creen en esta especie de renacimiento del alma, eterna y que se purifica una vez dejan esta vida.

En total, en toda la llanura, debía haber unos 200 edificios izados, de los cuales apenas podíamos disfrutar en la actualidad de unos pocos. Al fondo, zona de entrenamiento de soldados. Termina la visita guiada. Nos dejan tiempo libre y me voy con S a dar un paseo y hacer alguna foto para el recuerdo. El resto no recuerdo dónde iban, como a un museo que había emplazado por ahí. Me gusta mucho al lado de la zona de soldados el conjunto de columnas, ideal para una cita romántica puesto que creaba una atmósfera especial digna de permanecer para siempre en la memoria. Vemos las distintas paradas de artesanía y bisutería local. Me gustan los jaguares pero no compro nada. No me convencen los pendientes, demasiado largos, con lo que a mi madre no le gustarían. En teoría tenía el encargo implícito de regalarle algunos pendientes, que le encantan. Cuando fui a Túnez le traje unos que se pone con orgullo, ya que cabe decir que nunca he destacado por ser demasiado detallista ni con ella ni con mi padre, de quien se necesita hacer un cursillo especial para averiguar qué regalos o qué cosas le gustarían. Muy especial.

Llega la hora de salir al Cenote de Valladolid. Con muchas ganas y animados en busca del chapuzón. Somos de los primeros del grupo en llegar y tenemos la suerte impagable de podernos tirar rápidamente un par de veces de arriba, del llamémosle trampolín. Eran unos 5-6 metros diría. La primera sensación es impresionante, única e indescriptible. Quieres repetir. Fugaz y emocionante, pues apenas son un par de segundos lo que te separa desde que te lanzas hasta que caes cuán palillo en el agua fresca, que para mí eso es fría en Barcelona y en China. Lo mejor es tirarse porque nadar sin fondo, sin tocar, cansa más y parece como que juegas a waterpolo para mantenerte flotando. Para volver a la superficie había una escalerita extraída de Piratas del Caribe, con la que se puede trabajar bíceps, que a mí falta me hace. No puedo saber cuál fue mejor, si la primera o la segunda vez, sólo sé que te quedas con ganas y ganas de más. Nos hacemos, tras la segunda, algunas fotos para la posteridad en ese espacio único de la Naturaleza. Salgo a secarme y contemplo como el Cenote se ha llenado rápidamente. Ajetreo, grupos de gente para aquí y para allá. La cola es increíble para subir a rozar tu cuerpo con el vacío. Es un frenesí que la gente ansía desesperadamente, al tiempo que intenta ganar tiempo riendo y haciendo broma, porque la marea de gente es notable, como una procesión de Semana Santa o como la cola antes de entrar en Coco Bongo o en Costa si no vas por lista o anticipada. Es la hora de dejar el Cenote. El estómago ruge con ímpetu y buenos modales. ¡A comer se ha dicho!

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