16.3.11

Ánimos

Había terminado un partido de Champions emocionante, reedición de la final de la temporada pasada. Cuando al repasar las noticias por la red, me quedo de piedra: se le ha detectado un tumor en el hígado al jugador del Barça, Abidal. Consternado es poco.

Quizás la magnitud y dimensión de desgracias así son mayores cuando se trata de un personaje público y relativamente conocido. Más si son profesionales del deporte. Nunca te lo esperas. Hace pocos días fue el joven defensa bético, Miki Roqué, a quien detectaron un tumor maligno en la pelvis. Son cosas que nos ves venir y que te golpean ostensiblemente.
Desgraciadamente este tipo de tumores malignos, el cáncer que nadie desearía ni a su mayor enemigo, está presente en nuestras vidas. Y puede sorprender inesperadamente tanto a familiares, amigos como en este caso a profesionales sometidos a gran cantidad de controles de todo tipo cuyo nivel de vida suele ser muy saludable fruto de la actividad física que desarrollan.

Valgan estos cuatro párrafos para dar todos los ánimos habidos y por haber a Abidal i Miki Roqué así como a la gente cuyo anonimato es mayor y que sufren igualmente estos infortunios de la vida. Para que los familiares y más allegados que han de convivir con la sombra de la tragedia les transmitan la fuerza necesaria para salir de todo esto. Porque la fe sembrará de esperanza aquellos campos cuya cosecha parece haberse teñido de oscuridad y sufrimiento. El porvenir estará cargado de renovación e ilusión para todos ellos.

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