Antes de nada debo agradecer a Will la gran oportunidad de poder asistir al Camp Nou en un encuentro que se presentaba tan apasionante. Era el segundo partido de Champions que vería in situ tras el del Rubin Kazán del año pasado. Esa vez estuve también en magnífica compañía con Xevi aunque el resultado no acompañara. Ayer, tenía la certeza de que al final del partido solo habría espacio para la alegría y el júbilo colectivo. Esta es la otra historia sobre el encuentro entre Barça y Arsenal. Aquello que no hubieras leído nunca. Hasta hoy.
Faltaban algo más de tres horas para el inicio. Sentía esas sensaciones similares a las de la temporada del triplete cuando quedábamos los amigos para ver los partidos a priori más trascendentales. Ya uno se levantaba con el pensamiento puesto únicamente en el Barça. Día grande. Decisivo. Ayer no iba a ser una excepción.
Para el ritual pre-partido me armé del protocolo usado habitualmente cuando dirijo a los críos los fines de semana. Una camiseta interior G-Star que suele ser negra o blanca. Ropa interior elegida para la ocasión. Son dos o tres prendas que reservo para los partidos. Siempre. Hay que ser muy cuidadoso con este tipo de detalles, igual que cuando vas a quedar con una chica -sea un ligue o tu novia- y esperas que vaya a haber tiempo y espacio para la pasión desenfrenada. Ellas...se acaban fijando en todo. Es menester por tanto, tener clase. Ayer en vez de polo del Bosco tocaba enfundarse la camiseta de Iniesta. Segunda equipación de la mágica temporada, réplica de la que llevó el glorioso día de Stamford Bridge. Un regalo de septiembre de 2008 de mis amigos de la universidad. Es un talismán. Ha estado en las mejores ocasiones: desde la Final de Copa a Stamford Bridge, Roma, el 0-2 en la capital estando en Riviera Maya...y ayer, claro. Sin embargo, a diferencia de con los niños, no llevé las bambas de siempre sino que estrené unas nuevas. Era la apuesta arriesgada del día. Había que innovar para demostrar que el optimismo y la convicción estaban por encima de cualquier atisbo de duda o dificultad. Unas adidas vespa que compré en la famosa tienda donde los dependientes van vestidos como árbitros de fútbol americano. Y que, por cierto, tardaron casi un mes en traer desde Nancy porque no tenían mi número. Estaban predestinadas a ser desvirgadas en una ocasión especial.
Ya en el Camp Nou. Nunca había estado en un sitio tan privilegiado como espectador. ¡Menudo asiento! Era como verlo desde televisión, con una perspectiva casi idéntica pero en el propio campo. Era tremendo. Poco antes de empezar, al ritmo de los himnos, ya me había adentrado en un mundo de éxtasis y agitación interior. Como subido en una nube de la que no me bajaría hasta el día siguiente. Hasta que he despertado esta mañana pasados unos largos minutos. Hacía frío. Mucho. Pero el fútbol del Barça rápidamente lo aplacaría. En la disposición inicial, claramente los de Wenger estaban en 1-4-2-3-1 y los de Pep con en el clásico 1-4-3-3. Desde nuestra posición se contemplaba de forma magnífica este tipo de detalles que, sí, deben ser gajes del oficio. No obstante, me sorprendió (negativamente) que el Arsenal sin balón presentara un ortodoxo 4-4-2, dejando a Cesc casi en paralelo con Van Persie arriba. Es más, eso fue el principio de la caída del mito del conjunto londinense y de su entrenador, a los que nunca me he escondido de admirar desde la gran temporada de ellos en 2003-2004 con un tal Thierry Henry haciendo las delicias de mis ojos y apetito a través del Digital+. Sin balón parecía que querían jugar. Les quemaba. Buscaban en largo todo el rato. Perdiendo tiempo deliberadamente. Y ni siquiera presionaban. Defensa adelantada y línias juntitas para achicar espacios e impedir la movilidad de Messi por el medio. Aunque Messi -en directo se aprecia mejor- va como andando por el verde prado hasta que decide cambiar el ritmo. Parece ofensivo y humillante al rival pero es como si pudiera hacer lo que le da la gana. Es buenísimo y puede. Así su primer gol previa conducción mágica de Iniesta tras un error de Cesc, que por cierto, no sé si ayer jugó de verdad su primer partido en el Camp Nou.
Hacía daño a la vista ver a Nasri casi de lateral, ampliando a 5 o 6 defensores el muro para evitar las entradas al espacio del Barça. Era un equipo tratando de jugar como el Inter el año pasado pero sin estar diseñado para ello. Está claro que Mourinho ha creado tendencia para tratar de ganar al equipo azulgrana. Y, lo más grave, es que el Inter el año pasado lo logró y esta vez el Arsenal estuvo a nada de conseguirlo. Empataron sin chutar a puerta por el infortunio de Busquets en propia puerta. Es que no dispararon ni una sola vez a Valdés. El Barça con mayor o menor precisión tejía y tejía. Fabricaba ocasiones una detrás de otra y ejecutaba una presión bestial. En plan manada de lobos como en los mejores tiempos. Pero no tenía la puntería o suerte suficiente para sentenciar la eliminatoria. Como no la tuvo en el Emirates. Y llegó la expulsión de Van Persie, tan nervioso todo el partido y pecando de inmadurez. Pensé inmediatamente que los opositores y enemigos al conjunto de Pep ya iban a tener argumentos para defender sus tesis maniqueas y simplistas. Entonces una combinación brutal culé suponía el 2-1 obra de Xavi. Y luego, en cuestión de segundos parece, penalty. Ya en directo nos había parecido que en la primera parte se le había escapado al árbitro uno. O a los árbitros. Hay tantos que no sabes si se solapan funciones, como en España con los gobiernos locales, autonómicos y el central. Se confunden. En cualquier caso, Messi puso justicia con el tercer gol. Estábamos clasificados en aquél momento. Pero el Barça, a diferencia del 90% de rivales con un marcador o eliminatoria a favor, sigue fiel a su estilo de buscar continuamente la portería. Y Villa no tenía el día de cara a puerta. O Almunia estaba inmenso. Como quieran. Por cierto, el portero español junto a Diaby y Wilshere, lo mejor del Arsenal con diferencia.
Y, fue por esa fidelidad a la filosofía azulgrana que Adriano tras un error ciertamente grave casi en el 90 -el único de él en toda la noche- ponía en bandeja lo que parecía un gol claro para Bendtner. Pero...apareció Mascherano milagrosamente para con un alarde de derroche físico y entrega, salvar al equipo de lo que hubiera sido una eliminación injusta. Y se lesionó. El Camp Nou ovacionó como nunca y es que el argentino, más allá de su brillante actuación en esa jugada, estuvo fantástico. El triángulo que formó con Busquets y Abidal defensivamente, bestial. Abidal...parece un jugador de otra galaxia. Estábamos anodadados. Transmite una confianza majestuosa e incluso se permite subir al ataque con virtuosidad, elegancia y acierto. Pocos jugadores han evolucionado tanto en los últimos años en can Barça. Con el miedo en el cuerpo, cortaron la brecha de atacar y atacar y se dedicaron a hacer algo que saben hacer a la perfección, un rondo gigante en el césped. Aunque Alves tuvo tiempo para seguir corriendo por el carril derecho de su autopista. No para. En ese rondo en que el arquitecto Xavi, el mago Iniesta y el divino Messi escondían el balón, llegaría el pitido final.
Todo aquello que durante el partido eran nervios y tensión miraras donde miraras -hay muchos entrenadores en potencia en el Camp Nou- era alegría compartida en masa. Donde antes escuchabas a alguien rajar de cualquier jugada o jugador en particular además de no precisamente enriquecer el léxico -muchos sacan sus pasiones más ínfimas viendo fútbol-, ahora todos se habían transformado. De nuevo. Mucha gente durante el partido lo ve todo muy fácil. Que se vea mejor desde nuestra posición no implica que sea sencillo. Creo que allí se demuestra quién ha jugado a fútbol y quién no. Esa misma masa humana abandonaba el Camp Nou como robots. Bajando al mismo ritmo todos para ya en la explada ir en busca del metro, del coche, un bar para una birra... Una sensación única que merece la pena ver.
El Barça hizo un partidazo. En la primera parte no estuvo tan preciso en el último pase y no pudo chutar tanto a puerta. Pero acabó el partido con casi 20 tiros a puerta, casi un 80% de posesión y evitando que un equipo como el Arsenal con todo su potencial chutara a Valdés. El mérito es del equipo de Guardiola. En la ida y en la vuelta ha movido primero y ha pretendido jugar a lo que sabe y quiere. Con mayor o menor acierto y más o menos fortuna, pero se ha intentado jugar a lo que quería el Barça. Y, como siempre hay espacio y tiempo para mejorar, la lección a aprender de esta eliminatoria donde creo que se ha hecho justicia -aunque en el fútbol esto no tiene por qué suceder- es que hay que tratar de cerrar antes los partidos, y en este caso, las eliminatorias. Quizás en próximas batallas futbolísticas haya más puntería y con eso baste. Pero proteger las contras va a ser decisivo para evitar sustos y males mayores. Más siendo conscientes de como juegan los equipos contra el Barça. Aunque, bien es cierto que la filosofía del Barça es clara. Con sus riesgos y peligros -ya que no existe la perfección en ningún sistema- tener el balón la mayor parte del partido y generar y generar ocasiones para acabar siempre marcando más goles que el rival. No importa el contrario ni el escenario. El Barça es fiel a su estilo. Ni ayer ni hace tres semanas lo fue el Arsenal.
El Barça sigue agrandando su leyenda y ojalá sigamos así. Disfrutando. Felices.

3 comentarios:
Chopiii!
Estoy de acuerdo en todo lo que se refiere al partido de ayer. Sin embargo no lo estoy tanto con tu afirmación de que en la ida el Arsenal tampoco fue fiel a su estilo. Si recuerdas el partido, al menos durante un buen rato de la primera parte el Barça no fue capaz de dominar el partido y los de Wenger hacían un juego combinativo... Y diría que no fue solo ese rato.
Con esto no estoy diciendo que el Barça no fuera superior también en la ida.
Por cierto, un placer volver a leerte bastante tiempo después! ;)
Chopi!!
Me quedo sin palabras con cada lectura que hago a tus textos, que encanto de escritura y talento.
Además una crónica del partido excel·lente
felicidades ;)
Gran análisis crac! A mi me gustó bastante Koscielny en la ida y la vuelta, muy rápido y atento en el corte además de Wilkshere. Las bandas las tenían para hacer contras, pero Rosicky no es un hombre que haga un gran derroche sin balón y Nasri se vio superado una y otra vez por la defensa culé. Además van Persie no hizo de boya o referencia, por lo que el Barcelona jugó mucho mas tranquilo. Para mi para la siguiente fase rivales a evitar el Shaktar y Chelsea
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