Tal día como hoy hace 80 años se proclamó en España la II República. A mi modo de ver las cosas, no es cuestión de si mi corazón latirá algún día en algo llamado III República. Si llega ese momento es porque habrá sucedido algo parecido a una auténtica revolución política y social. No hablo de armas, ejércitos ni volencia. Solo un cambio tremendamente radical del escenario actual.
Sea como fuere, en un mundo en el que las etiquetas ideológicas están ciertamente sobrevaloradas y suelen convertirse en axioma de lo irrefutable, ser y sentirse republicano no es ideal u objetivo alguno sino un bello camino en el que poder profesar amor por la vida, la justicia social y ante la ley, la libertad y la tolerancia.
Por eso, hoy 14 de abril, más que nunca: ¡Viva la República!
Valga mi pequeño particular recuerdo y homenaje con alguno de los artículos de la Constitución de 1931, aprobada el 9 de diciembre de ese año:
- Artículo 1º. España es una República democrática de trabajadores de toda clase, que se organiza en régimen de Libertad y Justicia. (...)
- Artículo 2º. Todos los españoles son iguales ante la ley.
- Artículo 3º. El Estado español no tiene religión oficial.
- Artículo 25. No podrán ser fundamento de privilegio jurídico: la naturaleza, la filiación, el sexo, la clase social, la riqueza, las ideas políticas ni las creencias religiosas.
El Estado no reconocer distinciones y títulos nobiliarios.
- Artículo 43. La familia está bajo la salvaguardia especial del Estado. El matrimonio se funda en la igualdad de derechos para ambos sexos, y podrá disolverse por mutuo disenso o a petición de cualquiera de los cónyuges, con alegación en este caso de justa causa.
- Artículo 48. El servicio de la cultura es atribución esencial del Estado, y lo prestará mediante instituciones educativas enlazadas por el sistema de la escuela unificada.
La enseñanza primaria será gratuita y obligatoria. Los maestros, profesores y catedráticos de la enseñanza oficial son funcionarios públicos. La libertad de cátedra queda reconocida y garantizada.
La República legislará en el sentido de facilitar a los españoles económicamente necesitados el acceso a todos los grados de enseñanza, a fin de que no se halle condicionado más que por la aptitud y la vocación.
La enseñanza será laica, hará del trabajo el eje de su actividad metodológica y se inspirará en ideales de solidaridad humana.
La enseñanza será laica, hará del trabajo el eje de su actividad metodológica y se inspirará en ideales de solidaridad humana.
Se reconoce a las Iglesias el derecho, sujeto a inspección del Estado, de enseñar sus respectivas doctrinas en sus propios establecimientos.

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