- ¿Por qué para salir de la crisis económica actual dejamos la solución en manos de aquellos mismos que la provocaron y nos metieron en ella? [¿He colocado los signos de interrogación?]
- ¿Por qué no se valora más la fuerza de la teoría de las expectativas en el momento actual? Más allá de las consecuencias económicas y la realidad empírica (desempleo, endeudamiento público, morosidad...), estamos en una crisis de confianza brutal. Miles y miles de pensamientos al unísono girando alrededor de 'problemas', 'dificultades', o valga la redundancia, 'crisis', hacen ver la botella medio vacía en vez de unirnos para salir de toda esta situación con ideas innovadoras, creativas y constructivas. Puede parecer fácil decirlo pero es cuestión de proponérselo. Esperanza.
- ¿Esconden los anunciados recortes presupuestarios (sociales o no, pero sobre todo los llamados sociales) una manera de hacer política, es decir, unos intereses bien determinados, más que responder a la coyuntura actual?
- ¿Cuáles son las alternativas ante la falta de ingresos públicos además de salir por la tangente con tijera en mano?
- ¿No se puede liderar una redistribución vertical equitativa, o al menos, que los principales responsables del cataclismo financiero paguen de verdad su rol en toda esta catarsis?
- No hay dinero para Educación, Sanidad...pero sí para salvar al sector financiero. Vivimos en una fase del capitalismo marcada por reflejar una economía de consumo más que de producción, siendo lo más preocupante que no existe cierto equilibrio entre ambas partes. Necesitamos el crédito porque creamos nuevas necesidades día tras día. El consumo es lo que mueve la marea monetaria, para bien o para mal. Podríamos acudir a una mayor austeridad en nuestros patrones cotidianos para no tener que estar hasta el fin de los días, viviendo a merced de los bancos. Mayor ahorro. Una austeridad que no tiene por qué significar renunciar al bienestar ni a ninguna de las comodidades que ofrece el siglo XXI. Simplemente, otra mentalidad más cooperativa es posible. Tener en cuenta un poco más en cuenta de lo que ahora hacemos el l/p. Otra conciencia. Cultura.
- ¿Qué visión de la competitividad queremos transmitir? Una competitividad entendida como la manera de pisotear al prójimo y de vencer al rival (tanto en el mundo empresarial como entre las personas) a cualquier precio no beneficia a la sociedad en nada. Podríamos perfectamente utilizar la competitividad como el arte de mejorar todos juntos, con voluntad solidaria y cooperativa. Intentar llegar al máximo cada uno para beneficiarse todos en su conjunto. Donde no llego yo, llega mi compañero. Llega él, llego yo. Llegamos todos. Ganamos todos. Buscar las sinergias.
- ¿Es la política con su actual clase de dirigentes la vía para mejorar la situación? Creo que los movimientos cívicos, anónimos, sumados unos a otros podrían cambiar los destinos de sus naciones y por ende, de la humanidad. Tenemos la ciudadanía el potencial y la capacidad para hacer temblar cualquier establishment. Poder, capacidad de convocatoria y persuasión racional con las redes sociales de fondo, de debate y de diálogo. Somos las base de la democracia. El pueblo. Unido jamás será vencido. Podemos cambiar las cosas mucho más de lo que pensamos. Hacer virar el sistema para que la democracia deje de ser una auténtica oligarquía que puede cambiar de manos pero no de esencia.

1 comentario:
Todavía sigues ahí?
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