Mi abuela se ha ido un rato. Una temporadita. Realmente no sé cuándo volverá pero estará con una de sus hijas. Con lo mal nieto que he sido siempre, de los peores que han existido, supongo que la echaré de menos. No escucharé de fondo unas cuantas semanas los consejos médicos de Saber vivir, no la sorprenderé realizando ejercicios gimnásticos con los pies, sin llegar a los steps, pero casi. Para sus 92 años se mantiene realmente bien. En forma. Sus largos, eternos paseos por la Via Julia así lo evidencian. Cada día me preguntaba si iba a salir, si hoy tenía que ir a "estrenar". No, hombre, no me decía si hoy me iba a estrenar. No seáis mal pensados, que os conozco. Es la palabra que ella utiliza para "entrenar". No se había aclarado del todo con la idea de que tengo fútbol los martes, miércoles, jueves y viernes, salvo excepción. Cuando vuelva del verde no estará la televisión encendida con España directo. Al llegar la hora de comer, no le cambiaré Telecinco -De buena ley creo que se llama el programa- por las noticias de TV3. No me dirá eso de "solo hay fútbol en esta televisión" mientras se resigna a leer el dominical eclesiástico o los Evangelios. Entonces le proponía ponerse los cascos en la otra caja cuadrada y ver lo que quisiera en esos momentos. Ya fuera el cine de barrio o la Campos. Pero decía que le molestaba y que se -literalmente- despelujaba. Sin embargo, siempre ha tenido que lidiar con una melena maradoniana con y sin auriculares. Con todo lo que ello comporta.
Sí, es cierto. Quieras o no, es la abuela. La echaré un poco de menos aunque más tarde o temprano supongo que volverá por aquí a dar guerra en el mejor de los sentidos. Es una persona mayor con espíritu de llegar a la centena, y aunque sea cada vez más dependiente y necesite ser cuidada y una atención especial, es tu abuela. Siempre me dice que todo va a salir bien, como mujer cristiana y de fe que es. Por ello, sé que pase lo que pase, sus rezos por mi bienestar y futuro continuarán. No faltarán sus plegarias como un empujoncito más para que encuentre trabajo. Tampoco las mantas que ha confeccionado aunque ahora parece que no se necesitarán mucho si es que la calor sigue por sus fueros.
¡Aiiii...las abuelas!

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