En ocasiones te encuentras en un dilema trascendental y decisivo entre lo que quieres y lo que necesitas. No siempre suman ambos en la misma dirección en la ecuación de tu vida.
No puedes recuperar el pasado. Tan solo aferrarte a los bonitos recuerdos y la mayor o menor huella que esas personas que pasan por tu vida te van dejando.
Jesucristo resucitó al tercer día. Lo podemos ver como una perfecta metáfora para afianzar o renovar sueños, ilusiones y metas. No sé si esta semana va a ser especial para mi futuro pero tengo cierta intución. Algo me dice que sí. No puedo describirlo ni tampoco asegurar qué es. Pero va a ser grande. Lo veo y lo siento.
Quizás en el fondo es la intención y el deseo de vivir cada día como si fuera el último. Respirar cada amanecer valorando lo que tienes y lo que eres. Siempre es buen momento para no conformarse con nada y dar rienda suelta a tus emociones.
Porque quiero pensar que la vida puede ser maravillosa y que 'tot està per fer i tot és possible'.
PD. Reflexión del día:

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