27.4.11

Se cierra una puerta pero...


Estos últimos meses, desde octubre, la respuesta final de las empresas que he podido conocer por dentro es algo similar a lo siguiente:

'Estimado Candidato

En primer lugar, quisiéramos agradecerte el interés que has mostrado con nuestra Firma, al asistir al proceso de selección que ha tenido lugar en los días pasados.

Queremos informarte que a pesar de tus valorables aptitudes profesionales y personales, algunas de las candidaturas recibidas se adaptan en mayor medida al perfil buscado. No obstante, salvo que nos indiques lo contrario, mantendremos toda tu documentación durante un plazo de 6 meses, por si surgiera algún puesto que se ajuste a tu perfil.

Agradecemos la confianza que has depositado en (nombre empresa)

Sin otro particular, aprovechamos la ocasión para enviarte un cordial saludo.

Muy atentamente,

Departamento RRHH'

Lo he recibido esta tarde por mail. Siempre es más frío pero menos doloroso comunicar algo por escrito que a viva voz. Ya se sabe...

Se cierra una puerta pero quiero pensar que se abre otra en una nueva dirección. No solo debido a mi pasión por el deporte y los años que llevo jugando a fútbol y como entrenador, pero rendirse nunca debe ser una opción válida. Aún cuando la situación roce una mezcla ligera pero intensa en ciertos instantes de desesperación y tristeza. De pensar que nunca encontrarás algo. De que quizás no vales para esto o aquello. O para nada. Me haría daño únicamente a mí, entrando en una espiral de sentimientos autodestructiva que no conduciría hacia ningún puerto seguro.

Si cuando pierdo un partido con los críos que entreno -algún día dejaré de llamarles 'críos'- no les mostrara el camino para seguir luchando, sobreponerse a las adversidades y aprender de los errores, mi labor sería cuanto menos prescindible. La vida, en cualquiera de sus facetas y a lo largo de la misma, está llena de episodios más o menos difíciles. Las piedras son siempre obstáculos en el camino que en mayor o menor medida aparecen o están ahí para seguir confiando en uno mismo. Un desafío. No desistir. Seguir hacia delante.

Porque... Las grandes metas están repletas de pequeños logros. De pasitos cortos que día a día aúnan el esfuerzo, la constancia y la ilusión por seguir avanzando. No importa tanto el resultado final, el objetivo en sí, como el camino recorrido. Seguir la senda de tus sueños es una apuesta valiente que siempre merece la pena.

Puede que hoy, otra vez, una puerta se haya cerrado para mí. Pero alguna ya se ha abierto en otra dirección. Y, desde luego, existe una que nunca se cerrará. Una cuya obertura nadie podrá impedir nunca.

La de los sueños.

PD. Han ido sonando aleatoriamente cuatro o cinco canciones en Spotify mientras iba escribiendo. Ahora mismo una preciosa de Ismael Serrano llamada 'Papa cuéntame otra vez'.

No hay comentarios: