30.5.10

El final es sólo un nuevo principio


El partido termina. 6 a 2 de forma favorable ante los segundos. La liga ha terminado. Todo el mundo se saluda; felicito a los críos y formamos un corro todos juntos antes de gritar el famoso ¿Qué hemos hecho? ¡Ganar! ¿Qué hemos hecho? ¡Ganar! ¿Quién somos? ¡El Bosco! Pero hoy, como todos los partidos, dedico algunas palabras antes de gritar como espartanos. Suena a despedida. Un homenaje a un gran equipo y les aseguro que ha sido un orgullo estar todo este tiempo con ellos. Carlos, que lleva un año menos con ellos también, ha ratificado esta emotividad por su parte.

Entonces los jugadores se van al vestuario donde la multitud de padres les espera aplaudiendo, orgullosos como deben de todos ellos. Me dirijo al banquillo y me siento. Es curioso porque nunca me aposento en él durante los partidos. Me los he pasado todos estos últimos meses, jornada tras jornada, por la banda, yendo y viniendo como un poseído en ocasiones. La intensidad, las instrucciones y sobre todo la labor psicológica. El famoso "¡Va, va, va, va"! del que no soy consciente cuántas veces he repetido partido tras partido. Allí en el banquillo no he podido resistir y me he venido abajo. He llorado emocionado y Carlos y Éric, con el que entrené el primer año precisamente a los mismos niños, me han venido a consolar y abrazar. Decían que aún quedaba el torneo. He bromeado que no podría decir nada ese día si hoy ya estaba así... Luego he disimulado las lágrimas echándome agua de los botellines por la cara.

Realmente estoy satisfecho y muy orgulloso. La anécdota es que me han dedicado todos los goles los jugadores. Las 6 veces me han señalado con el dedo en mi dirección. Hoy yo más que nunca los he celebrado por dentro. Estaba tranquilo y confiado en la victoria. La victoria más importante, por encima de los 3 puntos que aseguraban la séptima plaza, era demostrarnos a nosotros mismos que bajo un sol de justicia un grupo de jugadores de primer año podían ganar a todo un segundo clasificado, equipo un año mayor y que ha hecho una excelente temporada. Para mí es un triunfo importante, simbólico.

Si algo ha sucedido en estos tres años es que el fútbol me ha ido devolviendo todo lo que yo hice por él como jugador. Fueron 12 años, desde segundo de primaria hasta primero de carrera en un mismo equipo, defendiendo unos colores. Una trayectoria que terminé tras finalizar el ciclo de juveniles en una nefasta temporada de malos resultados y lo peor que le puede pasar a un futbolista, lesión larga y molesta (tendón de Aquiles). Pero en el fondo de mi alma sabía que algún día se haría justicia y que me acabaría quitando el mal sabor de boca de mi último año como jugador. Y gracias a la suerte que he tenido entrenando a los famosos críos ha sido todo mucho más fácil.

92 goles a favor, 48 en contra. Hemos ganado a todos los equipos excepto a tres como mínimo una vez en el campeonato. En casa somos el segundo mejor conjunto después del campeonísimo Catalonia, con 12 triunfos, 2 derrotas y un empate. Si sumamos lo del año pasado en el que ganamos los 15 partidos como locales la verdad que es una proeza hacer de nuestro estadio un auténtico fortín. Es un síntoma de equipo especial, de equipo grande. Esto al fin y al cabo son datos, estadísticas y ahí queda para el recuerdo y la historia.

Lo que quedará para siempre será la sensación y la emoción de entrenar y dirigir, semana tras semana a tan buenos jugadores, a un grupo tan completo. No sé que pasará en realidad en el medio plazo pero si consigo entrar en Periodismo parece que será complicado seguir entrenando ya que los horarios son intensos mañana y tarde. En principio, y dejando de lado esto último, ya no iba a entrenar a los mismos críos aunque siguiera allí en el Bosco. Pero lo más importante, aunque me dé mucha pena, es ahora mirar adelante y pensar en mi futuro académico y profesional. Han sido tres años magníficos en los que me he reconciliado con el fútbol gracias a un grupo de niños de los que hace apenas cuatro años no sabía nada de nada.

Quedan dos semanas para disfrutar y saborear pero ya nadie me podrá quitar lo bailado. Confieso, para terminar, que hoy en la charla no les he dicho casi nada de asuntos tácticos ni nada puramente futbolístico. Poco más que la alineación, sus posiciones y sobre todo les he dicho que jugaran y pelearan con orgullo para terminar con la cabeza bien alta. Y les he pedido que si tenían una pizca de ilusión y raza, que ganaran por mí, porque iba a ser el último partido oficial que estaríamos juntos. Les había contado que había renunciado a muchas cosas todo este tiempo para estar con ellos; que me había perdido algunas cosas que solemos hacer más a menudo los que tenemos esta edad; y que estaba muy orgulloso de ellos. Que eran un auténtico equipazo pero que no bastaba con palabras. Que si ellos no querían nos meterían unos cuántos. Tengo la sensación, es verdad, que me he repetido más que el ajo estas temporadas. Pero estoy seguro que han aprendido algo. Eso es lo importante.

Hoy han ganado; hemos ganado todos. El fútbol ha ganado con honradez y dignidad. Han vuelto, ahora, a aparecer sutilmente lágrimas de tristeza y alegría, mezclándose en esta velada tan especial e irrepetible.

"¡Va, va, va, va!"

Momentos


A veces uno tiene la sensación de que el tiempo se congela. Estás tan a gusto y cómodo que te dejas llevar sin prejuicios. Nada importa más que el momento. Un momento tan bello que debería durar para siempre. La atmósfera te seduce y dejas de ser tú mismo para convertirte en un héroe anónimo que lucha y disfruta para que no termine nunca esa sensación.

Un momento como a medio camino entre el final del atardecer y el inicio de la noche, único y dichoso. Digno de ser recordado porque uno se queda sin palabras y sólo deja dar rienda suelta a sus emociones y sentimientos de la mejor manera que puede.

Momentos en los que el reloj deja de funcionar. Momentos en los que a la que menos te lo esperas ves ya la luna resplandeciente sonriendo ahí arriba entre las estrellas.

27.5.10

Desde la terraza


No sabes por qué pero encuentras un momento de forma improvisada para sentarte, más bien apalancado, en una hamaca de esas de verano. Estás en la pequeña terraza, la tarde está agonizando aunque se resiste a caer, orgullosa ella, y plantas tu vista en el horizonte. Sabes que existe algo por allí pero eres incapaz de adivinarlo. Parece que estás en un lugar e instante idóneo para pensar.

Y te preguntas sobre tu vida y el futuro. Inspiras fuertemente y expulsas el aire de forma inapelable. Hace un año exactamente, a punto de vivir la final de la Champions que llevaría al famoso triplete del Barça que tanto saboreamos, no podría imaginar la mayoría de cosas que han ido sucediendo estos meses. En lo más inmediato tengo el sábado una prueba, de verdad, importante. No tengo nada que perder pero sí mucho por ganar así que si uno tiene suerte es posible que el año que viene acceda a segundo ciclo de Periodismo. Ya se verá. Ahora mismo, contemplando como quien no quiere la cosa el infinito...me siento tranquilo y esperanzado; pero ya se sabe que cuando se acerque el momento los nervios finales siempre suelen aparecer. Es natural.

Tras el año pasado, inolvidable a nivel deportivo directa (críos) e indirectamente (Barça), pensaba que sería difícil igualar o mejorar la marca. Pero la vida sorprende a escépticos y ateos por doquier así que de alguna forma he aprendido que unos años unas cosas giran sobre ruedas y otros años, otras distintas. Lo importante y no alarmante es que nunca giren al revés, que nunca se tuerzan las cosas en demasía.

Reposado sobre la hamaca, viendo como se acerca sigilosamente la noche con un oscuro cielo amenazante, sé que tengo motivos para sonreír y que este año especial ya será para la posteridad. A veces dudas mucho las cosas y otras tantas sin saber por qué, simplemente estás seguro de ello. Podría tratar de inmortalizar este curso al que le queda poco junto con el pasado en una palabra, mueca o gesto. Incluso una imagen, pero sería insuficiente. Es mejor imaginarse un conjunto de sensaciones agradables, satisfactorias...felices al fin y al cabo. Sería como un cuadro impresionista en que domina el colorido vivo y las luces silvestres.

El futuro más cercano está ahí, tras el horizonte. Veo cómo se avecina paulatinamente y sé que a medida que los pasos del presente sean más firmes y seguros, así lo será el porvenir. Porque las huellas que a diario vamos dejando van construyendo un camino de luces e ilusiones que vale la pena recorrer e incluso por el que merece arriesgar. Unas veces errarás por él, pero tras algunas equivocaciones ese mismo trecho te llevará a un lugar donde el tiempo no tenga sentido y donde todo excepto aquello que te hace más feliz y dichoso, se congele. Entonces una vez allí no tendrás otra opción que sonreír y agradecer al destino por semejante oportunidad.

24.5.10



"I'm on the pursuit of happiness
and I know
everything that shine ain't always gonna be gold
I'll be fine once I get it,
I'll be good".

22.5.10

De la primavera


Cuando menos te lo esperas te encuentras a ti mismo sonriendo, embobado y ensimismado. Tu cara refleja alegría y te preocupas por cada uno de los detalles que te envuelven. Mirarse al espejo un par de veces no suele ser suficiente; engalanarse, además, no es tarea digna de acometer en cinco minutos.

Cuando te ves a ti mismo pensando sin pensar, mirando al infinito, y al fin, de nuevo, sonriendo sin realmente saber por qué, es que alguna cosa se mueve en tu interior. Una energía recorre tu alma hasta llegar al corazón, animándole a seguir latiendo, con ganas y más fuerza que nunca. Te sientes muy vivo y realizado y deseas que nadie te robe tu momento.

Cuando ves que al cerrarse una puerta en tu vida se abre otra distinta en otro lugar es que algo está pasando. Es el ciclo natural de la vida, que sigue su curso. Gira y gira de forma que con el aleteo de una mariposa aquí se puede generar un huracán en las antípodas.

Cuando te levantas y no piensas en el sueño que tienes sino en lo bien invertidas que han resultado tus "x" horas de sueño es que algo está pasando. Si al poner el pie derecho sobre el suelo en busca de tu chancleta ya estás imaginado lo que te queda por vivir en ese día tan maravilloso que acaba de amanecer es porque merece la pena seguir respirando.

Si cuando levantas la vista al cielo y ves el sol derritiéndose en tu mirada no hay de qué preocuparse. Algo se está cociendo a tu alrededor.

Los insectos, mosquitos, en su mayoría, salen al encuentro y alardean de ociosidad. Se recrean y se van, buscando nuevas diversiones. Tú odias los mosquitos, las abejas, las avispas...los abejorros te parecen una criatura creada desde el rencor.
Si te da palo, literalmente, estudiar en esta época, es lógico, comprensible y coherente. No es la temporada idónea para pensar con la cabeza.

Si cuando sales por la noche tienes más sed de lo normal no se debe uno alarmar. Hacer caso al instinto y dejarse llevar suena demasiado bien como para negarse a ello. Si te sientes un vampiro con ganas de morder, no hay motivos para llamar a la policía. Si prefieres vivir de noche que de día, es normal. Las jornadas te resultan efímeras y no deseas sino salir como los gatos pardos en la oscuridad.

La música festiva, electrónica y de baile te seduce más de lo habitual en comparación con el resto del año. Tu cuerpo se mueve solo de forma que tus caderas hace tiempo que dejaron de estar pegadas a él. Incluso te inventas nuevas coreografías y no tienes ningún prejuicio a la hora de adoptar como himnos para las próximas semanas canciones que jamás pensaste que ibas a tararear, recitar y hasta evocar en muchos tramos de tu existencia.

Si todo lo anterior te sobreviene estos días y semanas en mayor o menor medida, no hay de qué preocuparse: la primavera está en su esplendor y preparando el camino para el verano, la estación siempre más deseada por todos.

Un año más, el verano, que parecía tan lejano como siempre, vuelve a asomar sonriente y alegre. Pero antes queda disfrutar de mucha primavera, que como bien dicen, la sangre altera. Así que no hay de qué preocuparse ni extrañarse.

Porque la vida es así.

Pequeños grandes jugadores


Me quito el sombrero. Éramos 10. 10 contra 11. Nos han expulsado a un jugador en la segunda parte cuando íbamos 0 a 1, terminando con 9 los últimos 20 minutos aproximadamente. Nos han acabado empatando a falta de dos minutos. El árbitro ha sido lamentable, pero esto ya no es inusual. Para añadir más dramatismo, uno de nuestros jugones particulares, el 10, el rubito de oro con una zurda endemoniada, ha vomitado de camino al campo. Luego acabaría marcando nuestro gol en una cabalgada messiánica desde el centro del campo.

Justicia o no, una victoria moral es algo intangible que a la larga marca y mucho. Les he dicho antes de empezar que pasara lo que pasara, si nos dejábamos la piel y nos sacrificábamos como un equipo, que entonces daría igual el resultado y que continuaríamos siendo los mejores. Que para mí siempre serán ellos los mejores y que era un orgullo ser su entrenador. Al final del partido les he comentado que aunque en la clasificación no ponga que somos sextos, en realidad podemos considerarnos ganadores y merecedores no ya de esa posición sino de la quinta o la cuarta. Que una victoria moral es algo mucho más importante en el largo plazo que tres puntos ahora mismo.

Que era una demostración que ante las dificultades había que crecerse y madurar; y que eso lo tendrían que aplicar a todas las facetas de la vida. Hoy seguro que será un partido que recordarán por mucho tiempo. Lo grabarán en su ADN y cuando tengan dificultades en su camino, individual y colectivamente, sacarán el orgullo y la pasión, la dignidad por no darse nunca por vencidos.

Hoy hemos perdido dos puntos al final y grandes opciones de subir una posición en la tabla, pero lo más importante es que los pequeños grandes hombres, unos auténtico guerreros hoy llenos de esfuerzo y talento, han demostrado que la épica, una vez más, es posible en el mundo del fútbol.

La gesta no ha sido completa pero hoy más que nunca estoy orgulloso de ellos, los auténticos héroes que han demostrado mucho valor y personalidad. Con partidos así, uno no puede sino agradecer la suerte y la oportunidad de entrenar y dirigir a un grupo de críos tan increíbles.

A uno se le queda el mal sabor de boca, agridulce, de saber que estabas tocando con la yema de los dedos algo inaudito, casi mítico y celestial, con dos menos...tan cerca del triunfo. Casi ha sido un milagro protagonizado por unos pequeños que en su mayoría no han cumplido los 11 años. Estoy seguro que pasará el tiempo pero en su memoria y entre ellos recordarán por muchos años que fueron capaces de desafiar todas las adversidades posibles y levantarse como luchadores agotados para morir con la cabeza bien alta. Con dignidad.

Apenas me queda el último partido de liga con ellos y el torneo además de quizás algún amistoso. Son tres años con este núcleo de jugadores tan especiales y días así, todo lo que se ha trabajado y todo aquello a lo que personalmente he renunciado para dedicarme a ellos, merece la pena y compensa en cantidades infinitas. Es un sentimiento, una sensación casi indescriptible y única.

21.5.10

En el calor de la noche


¿Cómo se siente uno preparando el partido casi más importante de la temporada? No hablo de la final de mañana de la Champions League. Como entrenador que trato de ser, tengo objetivos más modestos: acabar sextos en nuestro primer año de alevines. Aún quedará otro partido, igual o más complicado en casa, pero mañana es el partido más importante. El otro ya vendrá.

Hace un año, curiosamente, ya habíamos ganado la liga matemáticamente en benjamines. Acabamos con 87 puntos de 90 posibles en lo que fue una temporada mágica y majestuosa que ya nadie me podrá robar a mí ni a los grandes jugadores con los que contaba, el grueso de los cuales sigue siendo parte esencial este año.

Sabes que vas a un campo realmente complicado ante uno de los equipos menos goleado de la categoría. Además, te presentas con 11 jugadores justos debido a bajas en la plantilla...para jugar nada más y nada menos que a las 14h, con todo el calor que se espera por entonces.

Me gustan los retos y para crecer futbolísticamente se debe incrementar el nivel ante las dificultades, sean cuáles sean los obstáculos. Esta filosofía sería perfectamente aplicable a cualquier faceta de la vida. Crecerse y madurar ante los momentos más complicados. Mañana es un desafío bonito en el que tenemos mucho por ganar y algo, no engañaré, que perder. Mejor quedar sextos que dos o tres puestos más abajo.

Sé que voy a tener que hacer algunos cambios en la táctica respecto a lo habitual, lo que llamaríamos "inventos de los entrenadores" en circunstancias así, con lo que voy a ser valiente y me la voy a jugar desde el inicio con un 1-3-4-3. Alguna ausencia en defensa condiciona el esquema pero no es una excusa sino una oportunidad para demostranos a nosotros mismos que somos capaces de sacar adelante un partido dada la coyuntura.

Con respeto, pero sin miedos, fiel a los principios y con mucha confianza en mis pequeños grandes hombres. Las piedras para izar un gran monumento mañana al mediodía están empezándose a levantar. De muchos factores dependerá que al final del partido el edificio esté bien plantado sobre el césped, pero seguro que ilusión, ganas y espíritu de sacrificio no nos faltará. Con el esfuerzo siempre acaba existiendo recompensa. Si nos dejamos la piel, no habrá sido en vano.

En el calor de la noche, preparando un partido vital, el penúltimo oficial con el núcleo fundamental de jugadores, críos, con los que llevo trabajando tres años.

15.5.10

Para el que le interese, un artículo imprescindible del gran Vicenç Navarro relacionado con la crisis actual y que ofrece digamos una cara b al asunto. Muy interesante.

http://blogs.publico.es/dominiopublico/2013/lo-que-no-se-dice-de-la-crisis/

De medidas


Tras las medidas de recortes del gasto público anunciadas por el presidente Zapatero el miércoles (http://www.lavanguardia.es/politica/noticias/20100512/53925902738/zapatero-presenta-en-el-congreso-las-medidas-de-ajuste-para-reducir-el-deficit-comision-europea-fmi-.html) no deja de ser soprendente que el líder de la oposición, Mariano Rajoy, en un ejercicio de cinismo, demagogia y puro electoralismo, critique unas medidas que él y cualquiera de su facción hubiera aprobado en cualquier coyuntura económica.

Los recortes han sido impuestos por el coro mundial (FMI, BCE, la administración Obama...), y más allá de que podamos pensar que son o no acertados lo cierto es que es necesario y urgente recortar el gasto público en unos momentos en los que la recaudación fiscal ha bajado notablemente debido a los menores ingresos, consecuencia en gran parte del elevadísimo desempleo en el país y de la contracción de la actividad económica en general. Las recomendaciones internacionales eran claras: cortar de lleno el exceso de endeudamiento y el déficit público. Sería curioso saber cuántos países incumplen a día de hoy los criterios de convergencia de la UEM.
Pienso que una gran parte del grave problema recaudatorio se solucionaría si en España se actuara de forma efectiva contra el fraude fiscal. La tasa de morosidad fiscal era según datos de noviembre del pasado año de un 23% sobre el PIB (diez puntos superior a la media europea).

De todas formas, y si queremos mantener de verdad un Estado del Bienestar en condiciones y no malvivir en un Estado del Malestar, deberían aplicarse fórmulas mixtas en sectores clave del sector público como la Sanidad. Un sistema de copago o pagar alguna cantidad proporcional a los ingresos individuales cada vez que acudes al médico. Se debería desincentivar de alguna manera el parasitismo social, ya que un estado fuertemente engordado engendra algunas criaturas en la sociedad que se aprovechan de la aportación de todos. Existe un exceso de administración y burocracia que además suele ser mayoritariamente inficaz e ineficiente. No debería ser una tragedia permitir desarrollar el Estado del Bienestar con la introducción de mecanismos privados (por ejemplo en los planes de pensiones), más si cabe en España, cuyas crónicas dificultades fiscales a nivel de ingresos están más que vistas.

También pienso que no es momento ni mucho menos de subir los impuestos. Ni a los ricos, ni a la clase media ni a los pobres. Simplemente no. Si a caso sería en época de bonanzas cuando si se quiere ejecutar una real redistribución vertical de arriba hacia abajo, que se podrían incrementar los impuestos a las rentas más elevadas. En tiempos de crisis, manual teórico en mano, bajar los impuestos es más efectivo. Por tanto, la subida del IVA en este país me parece una medida desacertada, pese a que efectivamente las arcas públicas no tienen un duro. De aquí vendría la gran pregunta de cómo es posible que el gobierno del PSOE haya dilapidado todo aquél famoso superávit público.

Creo que se han excedido en políticas populistas e innecesarias como el cheque bebé, por personalizar en alguna en concreto. No hacía falta fomentar la natalidad en un tiempo en que la oleada migratoria era muy evidente. Además la clave más que este tipo de subsidios directos es aplicar medidas en pro de la conciliación laboral y familiar para flexibilizar aún más las funciones sociales y familiares del hombre y la mujer con el objetivo de que la mujer pueda integrarse en el mercado laboral sin que su coste de oportunidad sea tan alto como ha sido por tradición en este país. Crear un Ministerio de Igualdad, por otro lado, tampoco favorece a ayudar a la mujer a su verdadera emancipación. Es una medida puramente electoralista y que busca el aplauso fácil.
Además, es un gasto adicional y superfluo a nivel administrativo.
Para terminar con este artículo resaltar que en España, dado el desempleo tan alto, lo que se debe es asegurar el tejido industrial y empresarial, ya que son las empresas las que generan ocupación, actividad económica, y al fin y al cabo, riqueza. Fomentar el espíritu emprendedor, incrementar la calidad de la enseñanza a todos los niveles, la formación en idiomas...para ganar en competitividad. Facilitar la labor a las empresas no solo con menores regulaciones sino flexibilizando el mercado laboral para dinamizar la economía.

En economía, estrictamente, no se trata de defender políticas de izquierda o de derecha. Se trata de aplicar políticas honestas y coherentes con la coyuntura que se está viviendo. Y el ejecutivo liderado por Zapatero, en un ejercicio de irresponsabilidad constante, ha dejado en el rincón del humor aquella famosa frase suya de que estábamos en la Champions League de la economía. Ahora recientemente hemos sido víctima de los ataques especulativos financieros contra la deuda nacional, igual que Grecia o Portugal. No se debe alarmar de forma infundada pero la crisis en España es muy seria. (Y no hablo de la crisis de identidad, que eso es otro problema crónico e histórico por solucionar). Y por ello, se necesitan otro tipo de responsables al frente, más serios y comprometidos con la causa de la recuperación y el futuro crecimiento económico. No merecemos irresponsables electoralistas como los socialistas o populares. Un cambio de cromos no es tampoco lo que necesita el país.

En momentos así tan trascendentales pienso que un gobierno de coalición que reuniera a los mejores de cada partido representativo sería una buena fórmula para salir del embrollo en que nos encontramos. Los más capacitados y competentes para solucionar los problemas deberían liderar al país con independencia de colores, etiquetas y banderas.

13.5.10

How I Met "How I Met Your Mother"


Will, amigo desde la infancia y un auténtico gurú de las series, nos comentó un agradable día hace un par de años, cuando estábamos enganchadísimos a Prison Break, que viéramos la serie How I Met Your Mother (HIMYM). Ese día, hablo por mí, empecé una nueva aventura, casi otra vida.

Capítulos cortos y ágiles, estilo Friends, con un argumento muy claro y desarrollando todo tipo de historias entre el núcleo de amigos formado por Ted (el protagonista), Marshall y Lily (la pareja del grupo), Barney (el típico amigo mujeriego) y Robin (la bella amiga).

Sin entrar en detalles, la serie me conquistó desde el inicio. Supongo que me vi inevitablemente reflejado, de forma indirecta, en el protagonista, que le cuenta a sus hijos (un chico y una chica adolescentes) la verdadera historia de cómo el conoció a su madre. Recuerdo que solía comentar con algo de sarcasmo que conocería en la universidad a la futura madre de mis hijos, o que directamente iba allí para encontrarme con esa chica que me haría feliz el resto de mi vida.

Llevo How I Met Your Mother al día, y sobre todo en mi corazón. Son muchos los momentos agradables y el entretenimiento está asegurado pese a que en mi opinión algunos capítulos son bastante flojos en comparación con otros. No sé que le deparará el futuro a Ted ni al resto del grupo pero como diríamos en estos casos...todo es posible.

Y como ellos estamos nosotros: no sabemos que nos tiene reservado el porvenir pero sí que sabemos lo que nos hace pasar ratos muy a gusto. A mí, HIMYM, por ejemplo. Así que si estáis deseando ver algún material de calidad y atractivo, no dudéis en ver esta magnífica serie.

10.5.10

La abuela


Recuerdo la vergüenza que pasaba cuando mi abuela paterna me acompañaba en el bus camino del colegio. Eran los años de Primaria pero yo quería ir solo al colegio sin necesidad de ir con nadie, y menos con mi abuela. Le encantaba ganarse su espacio en el bus en busca de sitio, empujando como solo hace la gente mayor si hace falta. Hasta se ganó el apodo de la "Abuela del Betis" por parte de un sector joven del bus. Ya a partir de la ESO pude acabar yendo al colegio con más libertad...

Mi abuela paterna (de ahora en adelante la abuela o iaia) es la única de las dos que he podido conocer. A mi abuelo paterno tampoco lo conocí. Y mi abuelo materno que sí tuve la suerte de conocer ya descansa en paz.

Ella ha convivido el 90% del tiempo con mis padres y conmigo aquí en Verdún. Sólo en verano, cuando se valía aún por sí misma, era capaz de coger un autobús para ir hasta su pueblo. Yo entonces era pequeño. Con el paso de los años acabé yendo con mis padres y ella a pasar casi un mes en el pueblo. La abuela se quedaba más tiempo por tierras segovianas y luego la hija mayor la solía traer de vuelta. Es verdad que sus dos hijas (mis tías) no han trabajado casi nunca, a diferencia de mis padres, ambos trabajadores de toda la vida, pero aún así, la abuela ha estado casi siempre con nosotros. Mi padre es el pequeño de los hermanos; el primogénito nunca lo pude conocer pero siempre me han dicho que si él aún viviera todo hubiera sido distinto en la familia, y por tanto, también en mi abuela.

Siempre he creído que mi iaia es un poco tacaña y agarrada. Le encanta cargarse de oro, es un decir, en todas las celebraciones familiares como cumpleaños, bodas... Toda su vida ha estado cargada de energías y con ganas de salir a pasear cada día por la Via Julia, comprar el pan y para ir a misa todos los domingos. Es una devota como las de antes y reza por mí siempre que tengo exámenes. Me explica que he de rezar a Santa Gema que es la que nos protege a los estudiantes. Incluso en el colegio llevaba conmigo en la cartera una estampa de la Santa, que ya hace tiempo guardé en el cajón. Hablando de santería, este año para Sant Jordi me ha regalado una figura del mismo que me ha hecho mucha ilusión por inesperado. Yo soy el nieto más pequeño y el vivir tanto con ella al final tiene algún tipo de rédito material...

Al comenzar la universidad, y dado que no me ponía el móvil de despertador aún, mi abuela me venía a llamarme y me gritaba: ¡es la hora, Jordi! Yo le contestaba que sí de forma borde y más si me lo volvía a repetir desde la distancia como si no la hubiera oído. Ella, como la gente mayor, ensordece...es una pena. Siempre me quería hacer la cama pero dejé hace tiempo de aprovecharme de ella; se ha querido sentir útil siempre y la verdad que ha hecho muchas cosas por mí. Me ha cuidado en momentos que era más pequeño y estaba malo mientras mis padres trabajaban, me ha acompañado al colegio como he comentado, me ha dado cariño, mucho más del que yo le he dado a ella, y ha rezado mucho por mí. Siendo pequeño hasta jugábamos alguna vez a la brisca, un juego de cartas, y recuerdo su peculiar forma de contar los puntos como si fuera ayer. Seguro que está muy orgullosa de haber asistido a mi bautizo, comunión y confirmación, aunque no entienda ni comparta mis comentarios nada religiosos.

Desde que volví de Riviera la he notado como más deteriorada. Ya son 91 años sí, pero ha pegado un bajón muy pronunciado. Le ha sobrevenido el hecho que le tengamos que inyectar insulina con un virus estomacal y una gripe que le cuesta irse. Se le ha juntado todo, que diríamos. Incluso un viernes, de camino al entreno, casi lloro pensando en cómo estaba viendo a mi abuela. Me aguanté las lágrimas y traté de ser optimista y no pensar en fatalismos. Tenía que pensar como solía hacer, que por su sincera religiosidad, era una enviada de Dios y que llegaría a rebasar los 100 años.

Son muchos años y la vida nos tiene reservada una fecha y un lugar pero es triste observar día a día como alguien tan cercano y querido que ha demostrado siempre una vitalidad por encima de su edad y que ha sido capaz de valerse por sí misma hasta entrados los 90 años, va mostrando esas progresivas señales de dependencia y ayuda por parte de terceros, de nosotros.

Ahora cada mañana al despertarme tras la alarma del móvil soy yo quien le pregunta cómo se encuentra y qué tal ha dormido.

Notas electorales (Reino Unido)

- Por primera vez desde 1974 el país amanece con un hung parliament ('parlamento colgado', sin mayoría absoluta).

- El Reino Unido es junto a España de los pocos países importantes de la UE que no ha experimentado aún gobiernos de coalición en su historia democrática.

- Los laboristas se llevan el mayor palo en escaños desde 1931.

- Los tories vencen las elecciones pero se esperaban mejores resultados.

- Nick Clegg, el soprendente líder liberal-demócrata que venció a nivel de debates y cuya imagen se había ensalzado por activa y por pasiva, no ha conseguido tanto como se auguraba pero será clave para formar gobierno.

- Todo parece indicar, siguiendo la lógica, que se formará una alianza entre conservadores y liberal-demócratas.

- El laborismo acaba siendo víctima de la tercera vía que en su día inició Blair y el descalabro es una metáfora cruel de la social-democracia en Europa, bajo mínimos y necesitada de una identidad sobria y alejada del centro y el centro-derecha.

- La victoria de los tories marca la tendencia en la UE en los tiempos actuales de crisis económica , puesto que en el Parlamento europeo ya somos testigos de una mayoría conservadora así como en la mayoría de estados miembro de la Unión.

- David Cameron será con toda probabilidad el flamante nuevo inquilino del número 10 de Downing Street y va a reforzar la imagen de los líderes conservadores en la línia de Merkel y Sarkozy pero con más brillo y aura mediática.

- El Reino Unido precisa de una reforma en la ley electoral, elemento que se presume clave en las negociaciones para llegar a un acuerdo de gobierno.

- La participación electoral en un día entre semana fue del 65%, realmente notable.

3.5.10

Diario de Riviera: Epílogo


Esta es la única entrada de los Diarios de Riviera que no escribí allí. Todo lo anterior son el resultado de las notas, sensaciones y recuerdos que grabé entonces. De los únicos momentos que no escribí nada y que por eso no he reflejado por ningún lado son los que corresponden al vuelo de vuelta y la llegada a la ciudad que me vió nacer.

El hecho de transcribir todas las experiencias que conservé precisamente para divulgarlas, desde mi punto de vista, han hecho que a medida que las pasaba a limpio, por decirlo de alguna forma, volviera a estar en Riviera Maya. Si alguno de los que fuisteis al viaje os perdéis por aquí y os distraéis leyendo los Diarios, estoy convencido que os sucederá lo mismo o algo parecido. No hicisteis ni vivisteis lo mismo que yo pero a través de muchos párrafos seguro que vosotros mismos os habéis transportado al lugar o circunstancias que yo describía y os véis reflejados disfrutando de ello, desde vuestra experiencia, recordando la felicidad en aquél lugar que todos coincidimos en llamar Paraíso.

El objetivo de los diarios era poder dejar un legado para el recuerdo, unas palabras que aunque en su mayoría están redactadas de forma poco afortunada y grácil, estaban cargadas de ilusión y buenas intenciones.

Pasarán los años y no dejará de amanecer, pero los recuerdos de un viaje así nunca se olvidarán. Todos tendremos en un rinconcito especial las mejores anécdotas y vivencias de algo tan especial como esta estancia en Riviera Maya. Lo que yo he escrito seguramente no es el viaje ideal ni perfecto, pero si hubiera podido imaginar antes de irme cómo quería que fuese, no hubiera querido que fuera menos de lo que he vivido. Ha superado mis expectativas y no quería volver. Supongo que la mayoría de vosotros pensáis igual. Se estaba demasiado bien apartado del mundo real.

En estos momentos te acuerdas de todo lo bueno, de la felicidad y alegría que nos invadía a todos y cómo habíamos podido conquistar en tan poco tiempo esa tierra tan lejana, todo el complejo turístico rendido a nuestros pies.

Si os acercáis aquí a leer esta especie de memorias os lo agradezco; es un placer compartir todo esto con vosotros. Y habrá merecido la pena por mi parte si al leerlas volvéis, con espíritu y cuerpo, a Riviera Maya. A la playa, a la piscina, a los cócteles, al Coco Bongo, a los Jeeps, al Cenote, a Chichén Itzá, a Cobá... pero sobretodo con toda la gente que nos hace a todos felices.

Todos ya tenemos a Riviera Maya en nuestros corazones y cuando pasen los años podremos contar orgullosos a nuestros hijos y nietos que pasamos unos días geniales en compañía de gente aún mejor allá por 2010 en un maravilloso rincón que bautizamos como Riviera Taja.

Dedicado a toda la gente que ha hecho posible este viaje tan feliz y espectacular y que se pueden imaginar quienes son: los que ya conocía y forman parte del grueso estos años en la Pompeu, a la gente que he tardado más en conocer pero que ha sido parte esencial en el viaje y a toda la gente que por casualidad acabe entrando aquí y aún no tenga el placer de conocer.

Simplemente gracias por ser como sóis.

Diario de Riviera: 14 de abril (2/2) + 15 de abril








Bajo a hacer algunas compras. El mal tiempo es la excusa que ha impedido comprar en condiciones; sobre todo pienso en mi madre. Me llevo un vaso de tequila (para chupitos me refiero), un monederito muy majo de colorines, dos postales (una prima me pidió expresamente una porque las colecciona) y velas. En el fondo tenía que gastarme los pesos, y aún así me sobró chatarra que vale menos que el carisma de Montilla. Me sabe mal no satisfacer los gustos de mi madre en cuanto a pendientes se trata. Al fin la lluvia cesa.

El clima es profundamente húmedo y envuelve al cuerpo en una amalgama de tiernas sensaciones. Olor a mojado. J ya está despierto. Dan los Hawks vs Cavs en la ESPN. Le han dado descanso a LeBron James en el último partido de temporada regular de la NBA. En total, el partido número 82 para cada uno. Que se dice pronto. Nosotros llevamos casi una semana, no son 82 jornadas, pero estamos cansados también, si bien no queremos volver por nada del mundo porque aquí el agotamiento es efímero y se evapora con más y más diversión. Pagaríamos por quedarnos más tiempo. Esta noche a tope...

Es tiempo de hacerse la maleta. Lo peor del viaje. Nostalgia, anhelo...rutina a la vista; suena muy desagradable y antipático. Ducha. Nos maqueamos. Hoy toca camisa blanca y pantalón oscuro para Coco Bongo de Playa del Carmen.

Ceno antes de nada nuevamente pasta (farfalle a la boloñesa) y pizza, pero es más bien discreta. Pruebo de postre el pastel sacher pero no está logrado para mi gusto. No está a la altura de las expectativas. Resultón pero no exquisito. Una copa apurada de ron-cola antes de partir a la discoteca. A fuegote...

El viaje se hace muy corto, nada que ver con el primer Coco Bongo que nos llevó hasta Cancún. Playa del Carmen está mucho más cerca de donde nos alojamos. A una media hora siendo generosos. Llegamos a la zona de aparcamiento. Ahí hemos de volver después de la fiesta. No llueve y eso nos alegra porque tenemos que andar algo, poquito, hasta alcanzar el Coco Bongo. La cola genera exhaustación e impaciencia. Las ganas y las ansias se reflejan en cada rostro, en cada mirada. Como ese boxeador que está deseando saltar al ring para derribar al adversario por KO, comiéndose la noche desde el primer segundo. Control de seguridad rutinario que ya nos resulta familiar y algún que otro requisito burocrático como tener que esperar al resto porque nos han asignado una zona en concreto. Ya con el brazalete de barra libre nos dirigimos a la primera tribuna.

Desde allí disfrutamos como chiquillos. Es tremendo. No tengo palabras. Y además, los camareros sirven de buen gusto todas nuestras peticiones. Tenemos ahí en mesas todo de botellas y vasos. Yo sigo a lo mío...al ron-cola claro. Me lo paso tan bien que deseo que no termine nunca tal placer. Estupendamente, muy a gusto, increíble. Ojalá lo hubiera al otro lado del Atlántico (un Coco Bongo). Es la última noche, y aunque el nombre presenta un eco que evoca la tristeza y la pena, es prácticamente la mejor de todas. Una marcha en el cuerpo, una alegría, unas risas...

A la vuelta charlando y bromeando mucho, con N y M, sobretodo. Ya en el hotel, las performance y la música son un recuerdo cercano que envuelve los sentidos. Se mire por donde se mire, me ha encantado mucho más el de Playa del Carmen que Cancún. Las actuaciones, aunque algunas repetidas, incluyen distintas y geniales como las de Austin Powers o Lenny Kravitz que pueda así recordar. Entre unas cosas y otras no niego que tengo alguna que otra laguna visual. Fue muy bueno el momento de La Máscara, que le metió tequila directamente a la garganta a nuestra amiga M. Recuerdo perfectamente esa escena desde el podio y cómo nos empezamos a partir y gritar por ella.

Junto a N y M nos quedamos largo rato hablando en el blanco trenecillo estacionado en el mismo lugar donde hacía casi una semana habíamos llegado todos con ganas de pasar un viaje inolvidable. Era como volver al sitio donde todo había empezado. M me parece una chica muy simpática y de trato sencillo pese a habernos visto solo allí. Confieso que nunca la he visto por la universidad o si lo he hecho no me he dado cuenta. A N también he tardado cuatro años en conocer aunque en ocasiones así podríamos decir que la espera merece la pena. La verdad es que cotilleamos mucho los tres e incluso pretendo disfrazarme de pitoniso, es un decir. Son momentos muy agradables y dulces.
Luego paseamos hasta el White Sand en busca de las rocosas y la piscina de agua salada. Reconozco que no había asomado el hocico por allí. Siempre existe una primera vez para todo y más vale tarde que nunca. Mientras tanto, amanece. Es un amanecer precioso y único. El mar poco fiero abraza humildemente a la fina arena y da los buenos días a todos aquellos que hemos ido a despertarla. Me despido de N y M y avanzo por la playa. Me recuerda a una escena de Lost, a elegir entra la inmesa variedad de momentos de playa que ha habido a lo largo de ya casi 6 temporadas íntegras. De los más recientes, al capítulo del faro o de la anterior temporada a algún instante entre Jacob y su antagonista junto a la estatua. Quizás mi mente deliraba entonces.
Me encuentro compañeros y amigos en mis mismas circunstancias. Inesperadamente, sentados en el snack 24h me alegro de ver a L, X, J, M y C. Como hot dog y patatas fritas; todo ello con mostaza y mayonesa. Entra mucho en el estómago a esas horas y en esos momentos. Luego tengo pesadez de estómago para cuando llega el momento de dormir. 3 horas y pico después despierto. Me doy cuenta que he dormido solo en la habitación. J y X han ido con L y M a sobar. Me ducho para quitarme las sábanas que había arrastrado con pesadez y cierro la maleta. Hora de ir a hacer el check-out. Poco antes realizo alguna foto de las vistas que tenemos desde la habitación. Instantáneas para el recuerdo. Los lagartos han salido tras la lluvia para despedirnos.

Vamos a la playa y la piscina para intentar aprovechar el Sol. No estoy nada moreno, repito en mi mente...como sino hubiera estado en Riviera. Me encuentro con N pero no podemos cumplir lo de jugar a paletes, aunque no por falta de ganas. Llega la hora de comer: penne a la boloñesa. Tremendamente ricos. De postre, banana. He vuelto a probar un postre que nada me ha convencido. Ya es hora de irse. Nos vamos con la lluvia de testigo.

No es un adiós cualquiera. Es un hasta luego disfrazado en un hasta siempre.

2.5.10

Diario de Riviera: 14 de abril (1/2)


Despierto sobresaltado y algo intranquilo alguna vez antes de levantarme definitivamente. Cuestión de expulsar el alcohol. Siento que tengo mucha sed. Cuando me asiento, al fin, escribo con sinceridad algo que me pide el corazón. Más allá de los sentimientos, si escribo es porque tengo cosas que contar y mostrar, porque efectivamente estoy viviendo y sacando partido de las cosas.

Me ducho y salimos a comer al chiringuito guarradas. Hipercalorías. Hamburguesa, nuggets, patatas, nachos... todo con buenas dosis de ketchup, mayonesa o mostaza, lo que se tercie. Después de hartarnos de comer jugamos al bingo para ganar. Para ganar una botella de tequila. Ha empezado a llover ligeramente y parece que va a más. Somos J, M, X, L, S y C además de un servidor y más allá de C que estaba algo distraída y empanada comunicándose con su padre por el chat de la Blackberry para saber cómo iba el Barça (ya había marcado Bojan), casi ganamos. Una lástima. El tequila tenía inscrito nuestro nombre. O eso pensábamos...
Acudimos al restaurante de la piscina donde algunas amigas están terminando el almuerzo. Vemos a D y me dice que están dando el Barça en el Sports Bar. Era gravíssim que me hubiera perdido la primera parte de un partido del Barça. El resto de partidos oficiales los he visto todos en directo. Pero hasta en RM se permitían este tipo de excedencias. La segunda parte transcurre tranquila, cómoda y sencilla. El golazo de Pedro es un escándalo, una brutalidad artística a la altura de las pinturas de Rafael. Dudamos sobre si ir a jugar a fútbol a las cinco y media. El problema es que diluvia de forma exultante ahí fuera. ¡Maldito carajo!

Decido al final ir a la habitación y me afeito el bigote. Odio lo rápido que crece el pelo del bigote y que me configura un aspecto de güey según mis amigos de toda la vida del cole. Dicen que parezco un mexicano en ocasiones. Me doy cuenta que apenas me puesto moreno. ¿Dónde quedó aquél gitanillo que de pequeño hacía las delicias de su madre con esos mofletes tan infladitos? J soba apaciblemente. Pongo la TV. La ESPN para ser precisos donde informan sobre deportes. Vuelvo a ver lo de la lesión de Iniesta y se me rompe el corazón en pedacitos. No tiene suerte Don Andrés con las lesiones y pienso que lo echaremos mucho de menos en la Champions. Su espíritu de la justicia y la humildad ya obró el milagro hace un año en el inolvidable 6 de mayo en Stamford Bridge. Ahora recuerdo que no le dije antes a mi padre cuando hablamos por móvil que había aprobado un par más. Solo faltaba saber comercial.

Meriendo krispies que aún tenía del excedente del día de Chichén Itzá y Pepsi. Lo admito; soy culpable; le he sido infiel a la Coca-Cola; aunque no estaba ella no debía haberlo hecho, lo sé; pero no he sido lo suficientemente fuerte y maduro.

Hora de escribir bastante.

El fin se acerca y el tiempo ha entristecido mucho. Justicia o no, queda un día y medio para aprovechar y disfrutar. Pagaría por no volver. No sé cuánto estaría dispuesto a desembolsar pero no apetece nada regresar. Esto es el lujo y el paraíso. Lejos de obligaciones y responsabilidades, de normas y monotonías. De todo, del mundo real. Estamos en una burbuja a punto de estallar, casi como la que petó en finanzas y que engendró la crisis más reciente y actual. Dicen que lo que pasa en RM se queda en RM. Veremos. Yo me permito hacer alguna excepción y explico desde mi experiencia aquello que creo que es interesante y se puede contar. "Tot està per fer i tot és possible". El reloj (por cierto, misión casi imposible la de saber hora y día en vacaciones), agudiza y chirría con vehemencia a medida que se acerca el fin. La tormenta tropical no cesa. Consulto los horarios de vuelta por última vez.

Pero antes de nada, esta noche, que será legendaria y por supuesto inolvidable. Para siempre RM lo será. Estoy contento porque he conocido a nuevas personas, muy majas y agradables. De ésas que se las ve buenas personas prácticamente a primera vista. Con la gente que ha formado el grueso principal la mayor parte del tiempo que llevo en la universidad he podido compartir y unir más lazos en un viaje así, como ya ocurriera en Túnez con el viaje de ecuador. He podido compartir, charlar mucho, reír y hacer cabrear a aquella que más deseaba, a quien más me apetecía ver y conocer mejor aquí. Siempre suelo bromear medio serio que si no hubiera tenido la suerte de conocerla antes me hubiera esperado, en base a mi timidez, a RM para hacerlo. Pero la vida ofrece en ocasiones giros inesperados y afortunados que te pueden cambiar, ya no digo tu existencia y la manera de afrontar el día a día, sino que sin saberlo, vas modificando tu propio sendero.

Ahora que se acerca el final todo suma y queda guardado en el baúl. Todo lo bueno compensa lo que fuera amargo. Hablan del Madrid de fútbol en ESPN. Vaya demostración de superioridad del Barça el sábado anterior. De lo más dulce del viaje junto con casi todo excepto Isla Mujeres. Lo mejor: la gente, como me cuidaron, cómo se han portado y todas esas personas que he tenido la suerte de conocer por primera vez o de conocer mejor. Porque son las personas quienes movemos el mundo. Nosotros que vamos avanzando con nuestros errores y aciertos. La vida puede ser maravillosa.

Parece que el Sol quiere volver. La Luna no he podido ver entre tanta frondosidad y espesura de vegetación, pero sí las estrellas, tan bellas como siempre, más si cabe en este tan especial rincón.

30.4.10

Diario de Riviera: 13 de abril (2/2)


Comemos no muy lejos de Chichén Itzá. La bebida no está incluida. Por fin, Coca-Cola de lata. La echaba de menos. ¡Cuántos recuerdos y cuántos momentos hemos compartido, la lata y yo, yo y la lata! Opto por arroz mexicano y quesillera (burritos) con cochinilla. Me parece muy rica la comida, me sabe de lujo. De postre una banana. Bien servido me siento tras terminar. Comienza, repentinamente, a llover. Una lluvia tropical espectacular, nunca vista por mis ojos hasta entonces. Ya parecía por la mañana que el cielo algo se guardaba entre ceja y ceja, pero podía haber esperado un poco más para llevar a cabo su maquiavélico plan. Entonces nos 'soprenden' con un baile tradicional como colofón (previamente Isis nos había advertido que tendríamos una pequeña sorpresa a la hora de la comida, además de asegurarnos que estaría buena la comida; palabra de Isis; Amén). Se colocan botellas llenas encima de la cabeza para hacer más meritoria la ejecución rítmica. Les ovacionamos al final con gran cortesía.

Pese al breve camino entre el lugar donde comemos y donde nos espera el autocar para partir, nos empapamos de lo lindo. Literal. Nunca me había mojado tanto en tan pocos segundos; quizás alguna vez entrenando cuando también inesperadamente había caído algún que otro chaparrón antipático y desagradable. Pero ni punto de comparación. Ahora comprendo mejor que cuando leí el libro de Geografía de 2º de Bachillerato qué es eso de una lluvia tropical. Subidos ya en el autocar democráticamente se vota por ir o no a Valladolid. Yo realmente no sé cómo el conductor es capaz de ver y orientarse con la que está cayendo ahí fuera. No tengo palabras. Al final decidimos parar en Valladolid, en un sal y entra de unos 10 minutos. En Valladolid tengo tiempo para disfrutar poco, no suficiente, de la preciosa plaza mayor frente a la Iglesia. En la plaza está la dama del pañuelo protegiendo y velando día tras días los asientos destinados a las parejas de enamorados, mirando cada uno a una dirección. Lo bonito de ello es que están orientados hacia puntos divergentes para que cuando las parejas de prometidos se sientan sus ojos converjan en una sola dirección y hacia una única meta: el amor eterno. La Iglesia, por su parte, no tiene nada especial. Es por decirlo claro demasiado austera, de una nave y con bóveda de cañón. Es que me deja demasiado frío y eso que no me esperaba nada en especial. Quizás esa cierta fragancia a evangelización forzada que se respiraba en el ambiente explicaba parcialmente mis sensaciones y emociones. De todas formas, no pasé más que un minuto ahí dentro, el suficiente para ver lo poco que se requería. Ya volvemos, definitivamente, para casa.

De regreso me pongo a escuchar música animada. Lo que sería house y dance, no muy reciente, pero de los últimos años. Comercial, lo que ha venido sonando en el pasado más cercano en Flaix sobretodo, sonido Pioneer, más algún que otro descubrimiento. Me motivo bastante y huele a noche grande, a esas típicas noches que no sabes por qué pero tienes ganas de tajarla, de 'liarla' en el buen sentido. En una expresión: a fuegote. Duermo un poco al ritmo de la música. Otra vez las famosas cabezadas al aire, que cuando te cercioras de que las estás cometiendo piensas en el ridículo que debes estar haciendo y cómo la gente de tu alrededor si te está viendo se parte la caja seguro.

Ya en el hotel, casa, de vuelta. Me tomo dos cubatas... volviendo para no abandonar, al ron-cola. Le dije adiós a los cócteles días ha. Está poco cargado, por eso otro no viene mal antes de ducharse. Esas escenas me retrotraen a Platja d'Aro (PDA para los amigos) y como nos llevábamos los cubatas a las duchas del camping cuando nos disponíamos a arreglarnos antes de salir a las tantas, a eso de las 12-12 y pico de la noche. PDA es un templo sagrado.

Volviendo a la realidad, nos espera la famosa y esperada White Party. Por fin ha llegado. Estamos radiantes y curiosos de blanco. Es de esas pocas veces que a alguno nos sienta bien el blanco. No será una constante en nuestras vidas, hablo al menos por mí. Yo suelo preferir tonos oscuros, sobretodo camisas negras y pantalones también oscuros, que de noche me encanta cómo visten, aunque existen colores y tonalidades para todos los gustos y épocas del año. Y cierto es que dicen que el negro te hace parecer más delgado. Sea como fuera, ahí me encontraba con las havaianas blancas pensadas en el momento de la compra para tal circunstancia (un 65%) además de ser bonitas (un 35%), unos pantalones mitad lino, mitad algodón, adquiridos específicamente para la ocasión (de esas prendas que tu padre o tu madre te dice que "a ver si te las pones más de una vez") y el polo tan majo que me trajo X de Hong Kong a finales del curso pasado. Ideal. Me veo bien en el espejo. J y X también están radiantes, lo están petando. Así que nos hacemos una foto en la habitación para el recuerdo.

Cena de blanco (que por cierto X se mancha a las primeras de cambio de forma poco afortunada mientras íbamos a pedir la pasta que queríamos). Me decido por Farfalle a la Boloñesa y manzana roja de postre. Irse a lavar los dientes es clave en una noche de fiesta, es un tópico pero es necesario, indispensable. Vamos a mover el esqueleto al Riviera, donde finalmente se ha emplazado la White Party debido a la incesante lluvia. No sé si soy yo, pero observo a la gente progresivamente como decae en 'tajas' bastante considerables; parece que no era el único en tener esa extraña sensación de la voy a tajar mucho. Estamos de blanco inmaculados el 90% de los asistentes. La fiesta es muy interesante, en términos de ambiente, compañía y música. La gente tiene ganas de fiesta, que rezaría el anuncio. Beber y bailar, qué gran placer. A la 1 vamos para playa del Carmen, en autocar, claro. Al Coco Maya. El nombre suena bien. Mejor suena que tengamos 3 copas incluidas. De hecho, para los que fuimos a Isla Mujeres, es una contrapestración en forma de teórica compensación por el timo (palabra usada por gente cercana a la agencia además de muchos de los que fuimos) y por el descontento general que irradió tal excursión contratada. En pocas palabras, compraron nuestro descontento por tres cubatas. Hay mucha gente 'pedo', casi por los suelos, pero lo importante es que mucha alegría y felicidad. Queda poco para terminar y volver a la vida real.

En el Coco Maya, la música es espectacular, apetecible y exquisita. Se trata de un garito al aire libre que da el pego. Es lo más alternativo y especial que hemos tenido, lo menos turístico. Mezclados en el ambiente de noche en Playa del Carmen, bajo la lluvia, las notas que sonaban del DJ que te embargaban el alma y te ensimismaban a cada segundo, los cubatas poco cargados pero al fin y al cabo tres más... En un momento de la noche se me acerca un joven para decirme que quiero. Pido los dos que me faltaban por gastar y luego me reclama propina. No le dí nada porque la verdad no tenía. Me supo mal, lo reconozco. Pero hasta ahora no había comentado nada de la propina, algo que me irritaba en parte porque siempre nos decían expresamente que dejáramos propina si queríamos, a conductores, servicio de hotel, restaurante, etc. No entiendo esa cultura de ir pidiendo propina, ya que a mi entender, ésta debe ser algo voluntario que surja sin necesidad de que te la reclamen de forma sistemática. De todas formas, es su cultura y su tradición, que aunque no la compartan, les compadezco...porque es algo que han heredado y llevado al extremo de los españoles que antaño fueron a conquistar con vehemencia gran parte del continente americano. Pese a todo, aquí no pedimos propina sino que es algo implícito. Y no dejamos mucha normalmente.

Como era de suponer, esa noche bebí bastante. La líe un poco, a mi manera. Hablando quizás demasiado a amigos y siendo demasiado sincero. Supongo que el alcohol te ayuda en casos así a desinhibirte más de la cuenta pero no puedes arrepentirte, más si te lo pedía el cuerpo como algo que llevabas dentro y que quería ver la luz. Luego, aunque parezca que no, te quedas más a gusto. Tampoco creo que fuera muy tomado. Me sentía muy sereno aunque sabía que había bebido bastante. Aún así, me lo pasé bien y era feliz, mejor dicho, feliciano, e iba disfrutando de cada instante como podía. La noche acabó cayendo por su propio peso y en el autocar parecía que había cucarachas, hecho fundamental que me impide dormir con tranquilidad y sin remordimientos. Se sienta al lado una desconocida que parece simpática y que tiene mucho pecho. Cuando digo mucho, es mucho. No menos llamativo era su escote. Imposible no mirar.

Llegada al Palladium. Dormir rápido sería algo escrito de forma injusta. Me duermo algo intranquilo, con la sensación de que la he líado un poco de forma involuntaria y sin mala fe ni nada por el estilo. Noches así las he tenido de vez en mucho y supongo que si alguien lee esto pude sentirse relativamente identificado. Intuía que al día siguiente no me levantaría muy tarde para escribir un poco y tratar de recuperar la paz y la tranquilidad interior. Faltaría solo un día en el Paraíso y no era plan de que la noche de blanco diera más de sí. Un capítulo, curioso, completo y hasta gracioso en muchos momentos, que había que cerrar y poner el punto y aparte en esta aventura. Y es que sólo quedaba un día. Bueno, un día y medio.

Diario de Riviera: 13 de abril (1/2)



Me levanto con la buena sensación de haberme recuperado del agotamiento previo. Pese a todo, nadie obvia que es un madrugón en toda regla. Así que manda un desayuno rápido en el que como cereales, pastas, zumito de naranja... pues lo de siempre. Chichén Itzá nos espera; en el autocar me subo con S, X y M. Siempre queremos ir todos juntos pero como lo dejamos para el final acabamos segregados en distintos vehículos.

Nos toca una guía muy habladora y simpática. Isis. Como una compañera de la universidad. Nunca hubiera imaginado conocer a dos personas con ese nombre que emula a una divinidad egipcia. Por un momento pienso en cómo sería si en el futuro tengo una hija con nombre de diosa. Isis explica y contextualiza la cultura maya y el lugar que vamos a visitar. Muchas cosas me suenan al guía de Cobá de quien sinceramente y sintiéndolo mucho, no recuerdo el nombre. Me suena Omar pero no estoy seguro. Recuerdo que se me hacía menos pesado, tampoco era tan pronto en comparación. Hombre, pájaro, serpiente. Chichén Itzá constituye la 5ª Maravilla del Mundo con todo merecimiento, lo cual es un orgullo para la civilización maya. Es la primera Maravilla que voy a visitar en mi vida.

Los mayas eran una sociedad relativamente avanzada y organizada, dejando de lado sus tremendas desigualdes sociales y el salvajismo. Como ejemplo sabían las fechas en que se producían los dos equinoccios anuales, 21 de marzo para la primavera, iniciando el período de la siembre agrícola, y el 22 de septiembre el de otoño, coincidiendo con la recolecta. Cierto es que el conocimiento en esta y otras facetas era un instrumento en manos de las élites sociales para controlar a las capas inferiores, de forma que se usaba como herramienta de opresión y sumisión, para infundir ante todo miedo y respeto. Pueden cambiar los tiempos y pasar los siglos, pero podríamos contextualizar esto mismo en cualquier país del mundo, o como no, tomando la religión como claro ejemplo, en especial en la Edad Media en Europa. Hablando de religión, precisamente los mayas tenían nada más y nada menos que 2200 dioses de los cuales tan sólo dos eran mujeres. Como muchas sociedades patriarcales, lamentablemente, la mujer ha estado, o está, sometida al hombre.

Como después de Chichén vamos al Cenote en Valladolid, nos explica que el vocablo procede en lengua maya de ts'ono'ot (pozo). Los centoes se forman a partir de un proceso de karstificación y genera esos espacios únicos y preciosos de la naturaleza de agua dulce en una especie como de cueva o gruta al aire libre o semidescubierta. Por otro lado, en la era mesozoica un meteorito impactó en la zona de la península de Yucatán; el arena de las playas era tan fina porque estaba formada por restos de moluscos; el pláncton de la zona configuraba ese color tan peculiar del mar. Me parece que cuenta cosas sin ningún orden ni rigor, pero es interesante y útil. El saber no ocupa lugar.

Entonces llega a la figura de Yuri Valentinovich Knorozov, Yuri para entendernos. Es un personaje clave en la cultura maya ya que es el descubridor y gran intérprete de la escritura maya, con toda su simbología. Como es fundamental su figura para comprender un poco más a los mayas, nos pone un vídeo sobre él en el contexto de la evolución de los intentos de interpretar la escritura maya, desde los ignorantes conquistadores españoles. Recuerdo, porque me estaba ya durmiendo un poco, que aparece la pieda de Rosetta y el francés Champollion, principal artífice del desciframiento de los jeroglíficos egipcios. Después de españoles, hubieron franceses que intentaron dar una explicación al legado maya. Pero hasta Yuri, nada tan relevante. Me duermo algo y voy dando cabezadas. Tengo sentado a A a mi lado.

Llegamos a Chichén y apenas tenemos que esperar para entrar. Me soprende que ya estemos allí, en el inmenso valle puesto que tenía en mente la idea prefabricada de que teníamos que andar hasta alcanzar el conjunto emblemático maya. Isis habla demasiado flojo para mi gusto aunque se expresa dulcemente. La primera impresión es la de un valle enorme, extenso, que cuesta delimitar con la vista. El Templo de Kukulcán es uno de los iconos, sino el principal, de todos los monumentos presentes allí. Lástima que para protegerlo del deterioramiento progresivo ya no se pueda subir hasta arriba. Fue levantado en honor del dios Kukulcán, literalmente Serpiente Emplumada, y por ello se aprecian multitud de elementos o motivos serpentinos en el Templo con forma de pirámide. Giramos a mano izquierda para conocer más sobre el juego de pelota famoso de los mayas. El capitán del equipo ganador, del equipo que lograba meter la pesada pelota por el agujero contrario, era sacrificado. Era todo un honor y un símbolo de paso a la otra vida. Los mayas no creían en la reencarnación pero sí en la idea de renacimiento. Era el mayor honor posible el hecho de salir victorioso de la gran batalla, del partido. Todos los potenciales jugadores eran entrenados para ello, para rendir tributo y poder disfrutar de una nueva vida una vez sacrificados, pero hasta poco antes del juego no sabían quienes serían los capitanes por bando. Todos soñaban con ello, con ser capitanes, aunque parezca contradictorio. Tenemos que entender el contexto y no denegar una cultura por el hecho de honrar el sacrificio en su máxima expresión. No quiero debatir sobre ello ni crear polémicas... pero la idea del sacrificio humano ha sido una constante a lo largo de la Historia de la Humanidad y como caso más reciente tenemos a los yihadistas que deciden inmolarse en virtud de Alá, Mahoma y el Islam. Ellos, como los mayas, y aún salvando las distancias, creen en esta especie de renacimiento del alma, eterna y que se purifica una vez dejan esta vida.

En total, en toda la llanura, debía haber unos 200 edificios izados, de los cuales apenas podíamos disfrutar en la actualidad de unos pocos. Al fondo, zona de entrenamiento de soldados. Termina la visita guiada. Nos dejan tiempo libre y me voy con S a dar un paseo y hacer alguna foto para el recuerdo. El resto no recuerdo dónde iban, como a un museo que había emplazado por ahí. Me gusta mucho al lado de la zona de soldados el conjunto de columnas, ideal para una cita romántica puesto que creaba una atmósfera especial digna de permanecer para siempre en la memoria. Vemos las distintas paradas de artesanía y bisutería local. Me gustan los jaguares pero no compro nada. No me convencen los pendientes, demasiado largos, con lo que a mi madre no le gustarían. En teoría tenía el encargo implícito de regalarle algunos pendientes, que le encantan. Cuando fui a Túnez le traje unos que se pone con orgullo, ya que cabe decir que nunca he destacado por ser demasiado detallista ni con ella ni con mi padre, de quien se necesita hacer un cursillo especial para averiguar qué regalos o qué cosas le gustarían. Muy especial.

Llega la hora de salir al Cenote de Valladolid. Con muchas ganas y animados en busca del chapuzón. Somos de los primeros del grupo en llegar y tenemos la suerte impagable de podernos tirar rápidamente un par de veces de arriba, del llamémosle trampolín. Eran unos 5-6 metros diría. La primera sensación es impresionante, única e indescriptible. Quieres repetir. Fugaz y emocionante, pues apenas son un par de segundos lo que te separa desde que te lanzas hasta que caes cuán palillo en el agua fresca, que para mí eso es fría en Barcelona y en China. Lo mejor es tirarse porque nadar sin fondo, sin tocar, cansa más y parece como que juegas a waterpolo para mantenerte flotando. Para volver a la superficie había una escalerita extraída de Piratas del Caribe, con la que se puede trabajar bíceps, que a mí falta me hace. No puedo saber cuál fue mejor, si la primera o la segunda vez, sólo sé que te quedas con ganas y ganas de más. Nos hacemos, tras la segunda, algunas fotos para la posteridad en ese espacio único de la Naturaleza. Salgo a secarme y contemplo como el Cenote se ha llenado rápidamente. Ajetreo, grupos de gente para aquí y para allá. La cola es increíble para subir a rozar tu cuerpo con el vacío. Es un frenesí que la gente ansía desesperadamente, al tiempo que intenta ganar tiempo riendo y haciendo broma, porque la marea de gente es notable, como una procesión de Semana Santa o como la cola antes de entrar en Coco Bongo o en Costa si no vas por lista o anticipada. Es la hora de dejar el Cenote. El estómago ruge con ímpetu y buenos modales. ¡A comer se ha dicho!

Diario de Riviera: 12 de abril


No sé por qué no pensamos mejor la excursión de Isla Mujeres; era como si nadie hubiera reparado en que era al día siguiente de Coco Bongo. Llegué con mucho sueño a la habitación, dispuesto para dormir y sin ganas de tener que ir a la tal Isla. Vinieron S, A, M, L y C a perturbar cualquier intento de dormir y nos animaron para mantenernos desvelados. Yo estaba cabreado y de bastante mala leche, totalmente agrio y borde porque no quería más que dormir. Por dentro pensaba que ya empalmaba suficiente durante el año cuando salía de fiesta y tenía que ir a dirigir a los críos, aunque cada vez intentaba hacerlo menos, a diferencia sobre todo de hace dos temporadas.

Así las cosas, sin dormir ni nada parecido (unos diez minutos con los ojos cerrados), bajamos a desayunar y me llevo cereales de provisiones para la jornada. Estaba muy cansado por el sueño. Me subí en una Van que nos llevó hasta la zona marítima de Cancún. Parecía que la zona sufría una resaca tremenda, mayor que la acumulada entre nosotros. Era como si fuera otra ciudad de la noche a la mañana, totalmente cambiada y distinta. Dos mundos en uno, dos realidades.

Lo que fue una realidad de mal gusto fue Isla Mujeres. Yo me pensaba que sería una Isla a lo Lost, virgen, salvaje y no un espacio cutre, cursi y turístico con una pequeña entrada al mar para bañarse, una piscina de dudosa limpieza, un chiringuito en el que servían a destajo, muchas hamacas para freírse literalmente al sol, un restaurante por llamarlo de alguna forma con comida nada exquisita... Quizás me estoy excediendo con las críticas y la descripción, sesgada por los efectos de no dormir. Los que habían contratado los delfines, snorkel aparte, lo disfrutaron mucho más. Pero también era más caro.

Con todo, el barco estuvo bien. En la ida, cuando navegábamos rumbo a Isla Mujeres, estaba el ambiente tranquilo y poco animado. Los rostros de la gente reflejaban situaciones similares a las mías. Estábamos todos comentando casi lo mismo. Hacía mucha calor. La vuelta, lo más deseado de la excursión porque todos queríamos abandonar la Isla de Port Aventura, mejoró bastante y se convirtió en una especie de Boat Party, que pese a la lluvia que saludó a mitad de trayecto, no desincentivó el consumo de cerveza ni la fiesta. La Boat Party formaba parte de las actividades programadas para la excursión, y si bien uno siempre se imagina una fiesta en un barco en plan lujo y ocioso, lo pasamos realmente genial. El cansancio por momentos se desvaneció y aquello era un festival. Incluso el maya que servía las birras se subió a una especie de tribuna improvisada para marcarse unos bailoteos. La gente estaba flipando colores al tiempo que no dejaban de beber y beber.

Ya de nuevo en Cancún, nos espera la Van para llevarnos de regreso al Kantenah. Durante el camino me llama la atención una publicidad estática en la que aparecía algo así como Hero y un pollo. En el hotel presidía la noche, imperial, y tras la ducha cerimonial fuimos a cenar. Pasta para variar un poco... Era la última noche de L entre nosotros puesto que volvía al día siguiente para Boston a proseguir sus estudios en Bentley. Siempre que recuerdo a L en Boston me vienen a la mente en un santiamén las fotos de los dulces y pastas -más allá de los famosos muffins- que cuelga en face. Me hubiera gustado quedarme más tiempo e ir a la discoteca para despedirme como dios manda pero estaba tan agotado y los últimos días había hecho un esfuerzo adicional tras la fatídica segunda noche, que no podía sino desear coger cama para recuperar energías y prepararme para el Chichen Itza y compañía. Así que a las 12, como los abuelos, ya no pude más y la cama me abrazó profundamente y con cariño. Entonces la almohada me confesó al oído que me había echado de menos, mi fragancia, el tacto de mi pelo y esa manera peculiar de cogerla y hacerla bailar lentamente una balada mientras dormía.

26.4.10

Barça: una nueva cita con la Historia


Hago un parón en los Diarios de Riviera por un motivo especial y único. Hoy voy a apelar al sentimiento culé y a la pasión azulgrana por encima de cualquier tecnicismo táctico y análisis medianamente objetivo del partido de vuelta de semifinales de la Champions League entre Barça e Inter.
Este miércoles el Barça ha quedado de nuevo con la Historia. Si existe un equipo capaz de sobreponerse a las peores circunstancias, que puede tergiversar los cimientos de todo el fútbol europeo, ese es el equipo dirigido por Pep Guardiola. Un equipo que ha demostrado que se puede tocar el cielo con los dedos, que la gloria es posible en una temporada perfecta. Un equipo por encima de todo, que ha persistido y luchado por un ideario, una filosofía futbolística. No solo así se lograron 6 títulos en 2009. Así también, muriendo por la causa del buen fútbol, se eliminaron de la Copa del Rey este año en el Pizjuán, con la cabeza muy alta. Es precisamente ese verbo, el persistir, que el propio Pep enfatizó el día de su presentación, que desde la distancia se aprecia ya como lejano por todas las emociones vividas estos últimos meses.

El Barça ha sido capaz de disputar 4 semifinales de Champions en los últimos cinco años. Es algo increíble. Podemos incluso afirmar que estamos acostumbrados a grandes actuaciones los últimos años en la máxima competición por equipos en Europa y que parece mentira que hasta 1992 no se ganara la primera Copa de Europa, rompiendo definitivamente el maleficio. La Historia del Barça es más que centenaria pero el grueso importante de títulos empieza a estallar a partir de inicios de los 90 con Cruyff de entrenador, y hasta nuestros días.

Si existe un equipo sinónimo de universalidad, ése es el Barça. Con sus orígenes y raíces, ese ejército simbólico desarmado de Cataluña según Montalbán, acotado de forma exquisita y original, hasta el patrocinio de Unicef, confirman la tesis ampliamente extendida y demostrada que el Barça és més que un club. No se trata de un eslógan publicitario sino una marca registrada que recoge unos valores de vida que van más allá de lo únicamente futbolístico y deportivo; es una manera de afrontar la vida con fidelidad y pasión a unos colores, a lo blaugrana.

Esa sensación que uno siente al empezar a escuchar las notas del Himno cuando los jugadores saltan al césped del Camp Nou es algo que sólo se puede sentir cuando amas al club. Esas lágrimas que bajan por tu cara cuando ves de nuevo el golazo de Iniesta en Stamford Bridge, sólo son posibles si amas al club. Cuando se te pone la piel de gallina con los goles de Koeman en Wembley, los de Eto'o y Belletti en París o los del mismo Eto'o y Messi en el Olímpico de Roma, es que amas al club. Esa alegría sumamente emotiva al ver abrazados a los jugadores celebrando título tras título y manteando a Pep en la capital italiana, es porque amas al club. Cuando no puedes pensar en otra cosa que en el partido del Barça cinco días antes, es porque amas al club. Sucede con el Barça eso de amar y ser amado porque los éxitos son compartidos. Si el club gana, todos ganamos. Somos felices. Porque amamos el Barça, su historia desde 1899 hasta este 2010 post-sexteto. Vivimos cada partido de nuestro equipo como una final, deseando que llegue el momento que empiece a rodar el balón porque no concebimos la vida ni el fútbol sin el Barça.

Perquè estimem uns colors i ens sentim blaugranes. Som i serem culers per a tota la vida. Estimarem al Barça tota la eternitat i lluitarem i animarem el nostre equip fins la fi dels temps. Perquè ser culer és una responsabilitat i una obligació, un compromís adquirit amb una bandera i un escut, amb una forma particular d'entendre la vida i el futbol.

Pase lo que pase este miércoles estaremos orgullosos del equipo porque sabemos que lo van a dejar todo en el campo. Ahora sí, aprovechando el marketing, "Ens hi deixarem la pell". Empezando por los aficionados, desde los que podrán disfrutar de la ocasión en las butacas del estadio, a los que estaremos o en casa o en el bar, en cualquier sitio y punta no solo de Barcelona y toda Cataluña, sino España y el mundo, porque el Barça, repito, es sinónimo de universalidad.

Aunque tiemble Madrid, parte de España y parte de Europa si el Barça llega a la final del Bernabéu, y aún teniendo los intereses mediáticos de esas partes en contra de los intereses culés, si existe un equipo que es capaz de superar todo tipo de barreras y límites con el balón en los pies, ése es el Barça.

Sólo un equipo en la Historia ha logrado el hito de una temporada perfecta, pero para seguir escribiéndola desde el más elevado de los altares futbolísticos, cabe seguir ganando y desafiando a cada rival, partido tras partido. Este miércoles todo un sentimiento y una pasión estarán bajo un manto de emociones y un sueño: remontar para volver a una final de Champions. Será complicado, muy complicado en realidad, pero si existe un equipo que es capaz de dar lo mejor cuando se le exige, ése es el gran Barça.

¡Visca el Barça!

Diario de Riviera: 11 de abril (2/2)


Descanso merecido. Una parte inexplorable del Paraíso aguarda para esta noche. Ducha templada tirando más bien a caliente. Me encanta sentir el agua a temperatura ardiendo sobre mi cuerpo excepto en esas ocasiones en las que te levantas con mucha resaca o que apenas duermes porque vas a empalmar, ocasiones en las que el agua fría viene como anillo al dedo.

Nos engalanamos y adornamos lo mejor que podemos para estar a la altura. Decido como tenía ya planeado antes de subirme al avión que iría de oscuro esa noche. Me veo bien en el espejo. Mi madre hubiera dicho que era un presumido y que estaba muy guapo. "Has salido a mí", pude oír en la distancia y pese a la diferencia horaria. Axe Dark Temptation y CH 212 Sexy for Men combinados como en los últimos tiempos en las dosis habituales. La clave es contrarrestar no solo el eventual humo del tabaco que siempre es un engorro sino tratar de dejar una buena impresión a todo el mundo mediante un olor característico que te identifique, distinguiéndote del resto. Es muy agradable ver cómo al día siguiente tu ropa sigue oliendo al perfume.

Cenamos a la japonesa aunque en mi caso es un decir ya que aún no me atrevo a comer normal del todo. Mucho arroz tengo eso sí, lo cual ya me viene muy bien. Tampoco puedo beber alcohol en teoría así que no es problema si no como mucha cantidad. Es una regla de oro comer bien si la quieres tajar, así de claro y rotundo. Como algo del Yakitori con salsa agridulce, un poco; parece que está muy rico aunque mi estómago aún no da mucho más de sí. Termino de comer y voy rápido a la habitación para cepillarme los dientes, fundamental tratándose de una noche de fiesta.

La gente apura la llegada de los autocares para beber y ya tratar de ir algo puesto, contentillo que se diría. Nos subimos finalmente a uno y el ambiente ya desde el inicio parece gélido para lo que se presume sería la ocasión. Sabemos que hay un trecho hasta Cancún, que está relativamente en Mordor, pero intentamos alegrar la atmósfera con canciones y sobretodo cánticos. Algunos están sobando, literalmente. Lo que hay que ver... Nos distraen con música por las pantallas; las canciones se repiten un par de veces. Al fin llegamos a Cancún. Parece como Las Vegas en miniatura (aunque no he estado allí, lo comento por un estudio que hice de la ciudad y por referencias de amigos que han estado). Muchos hoteles, muchas luces llamativas, ambiente festivo y sensación de vicio y exceso por los cuatro costados. Un entorno irreal en el que todos los fantasmas se disfrazan en trajes de neón y mucha música. Coco Bongo nos recibe.

Tardamos bastante en entrar debido a la cola causada sobre todo por los controles de seguridad de la discoteca. La primera impresión es ambigua; me deja algo frío y contrariado. Es como si hubiera entrado en un circo más que en otro lado que hubiera imaginado como Coco Bongo. Bullicio, incapaces de apenas dar unos pasos por el ruedo, todo parece que va a ser como una estafa, sin exagerar mucho. Nos miramos extrañados y rajamos un poco de la organización. Pero rápidamente las primeras sensaciones se evaporan. Resulta Coco Bongo una combinación de espectáculo y música, un show completo e intenso que te conquista con facilidad desde la primera actuación a la última. Acabaría siendo una de las mejores noches de mi vida y de las que mejor recordaré para siempre, seguro.

El montaje precedido con la música de Gladiator definitivamente me pone a tono y me lleva a un noveno cielo, si a caso se puede subir tan alto. La Máscara, Piratas del Caribe... Recuerdo efusivamente el welcome to the jungle del imitador de Axel Rose, simplemente tremendo. Es indescriptible, por momentos, todo lo que llegué a sentir en esos instantes. Estaba encantado y embobado, sumido en un mundo ajeno a la realidad que se debería ir cociendo en la calle. El Michael Jackson, el Spiderman contra el Green Goblin... es que cada una de las actuaciones era icreíble. Luego la música era muy buena para mi gusto. Estallé ya de alegría con las tres canciones seguidas de Lady GaGa, que es una especie de fetiche en el mundo musical para mí por motivos que se desconocen y es algo que no se puede explicar de forma racional.

La música, los shows, creaban un ambiente apoteósico y único, pero la compañía aún era si cabe mejor que todo aquello y por eso la noche iba a ser fácil de retener en la memoria para la posteridad. Especialmente cuando sonó el New York, New York de Sinatra, el mundo de repente se paró bajo mis pies y simplemente volaba sobre una nube de sensaciones y sentimientos intangibles que solo se alcanzaban con el poder del corazón, con la felicidad máxima de esos instantes irrepetibles, quedados para siempre en el inconsciente para ser evocados y reflejados en momentos como éste. Fue solo un detalle de una noche genial que acabó mejor de lo que empezó. Fueron las vitaminas necesarias para recuperarme del todo e incluso como llegué a tener mucha sed decidí ir a beber un cacique cola (tenían ron).

Y terminó mejor de lo que esperaba porque la vuelta se hizo muy corta. Era como si al regresar el camino hubiera sido otro. Supongo que era de los pocos que volvía sin pegar ojo en el autocar. Observando a mi alrededor se intuían ronquidos y cansancio acumulado, síntomas de borrachera no exagerada en la mayoría de los casos y los efectos de una noche de feliz desgaste. Valía la pena acabar así tras una velada como aquella. Si hubiera pedido un deseo para terminar una de las noches en Riviera habría deseado algo parecido sino idéntico a la vuelta del Coco Bongo. Son de esos momentos que sabes que serán irrepetibles por sí mismos y que la magia precisamente de ser únicos les configura ese conjuro especial que rodea todo lo eterno que guardamos en nuestra memoria como buenos y bellos recuerdos. Podría decirlo todo y nada con palabras, tratar de explicar como me sentía, pero solo expresando que no hubiera cambiado todo aquello por nada del mundo creo que sería lo más justo, o lo menos injusto mejor dicho, para intentar mostrar con palabras cuán feliz me sentía al final de esa noche.

Quizás un 11 de abril como cualquier otro para mucha gente pero en mi caso ya decidí guardarlo en un rincón especial. Días, noches como ésta que todos hemos tenido y tendremos para conservar con cariño pase el tiempo que pase y suceda lo que suceda; puesto que esos momentos de felicidad que todos hemos podido disfrutar en un 11 de abril o cuando sea nadie nos los podrá ya robar ni quitar.