26.4.12

Sobre Pep




Nunca es fácil elegir el momento para decir adiós. Si Pep decide no seguir, está en su derecho. Tras 13 títulos en 4 años y a un escalón del 14º, ya se ha convertido en el entrenador más laureado de la centenaria historia de nuestro club. Un referente cuya magnitud logra trascender más que el propio Barça marca un antes y un después, es evidente. 

Algo ha cambiado en este período en el que Pep ha estado al mando. No solo son los títulos, es el compromiso con unos valores y la fidelidad por un estilo que ha perseguido de forma persistente la victoria en cada partido con mayor o menor acierto. Ha destilado clase dentro y fuera del campo y sus declaraciones se han convertido en un paradigma de la deportividad. Ha habido errores, como los cometemos todos, y para muchos será un hipócrita. Pero Josep Guardiola ha cambiado nuestra historia más reciente y nos ha situado en el altar de la eternidad. Ahora que el viento es favorable, a pesar de dos recientes derrotas que forman parte de la bella ley del deporte según la cuál no siempre se puede ganar, y tras una ciertamente longeva etapa de triunfos y juego exquisito, no es del todo un momento inapropiado para marcharse. 

El reto para el que lo reemplace será impresionante, pero no olvidemos la lección más importante de toda esta historia: se han sentado las bases de uno de los mejores equipos de todos los tiempos. Y aún con cambios y la necesidad de reinventarse y regenerarse para no anquilosarse en las glorias experimentadas y superar las barreras pendientes, no habría que hablar de cambio de ciclo sino de continuidad con un proyecto e ideas que parecen las adecuadas a día de hoy tal y como se gestiona el Barça desde su fútbol base. Ahí empiezan a brotar las semillas que van creciendo y que junto a los que ya están haciéndonos disfrutar, guardan la esencia y el secreto del éxito a corto, medio y largo plazo. Detrás de ello, todo el barcelonismo debe apoyar y animar, como el sábado o el martes a pesar de no alcanzar la victoria. Som i serem més que un club. Y, créanme, Guardiola ha contribuido a ello desde la banda igual o más que lo hizo cuando jugaba de 4 y portaba el brazalete de capitán.  

Cualquiera que sea tu decisión, muchas gracias por todo Pep. 

16.4.12

Una nueva parada para seguir soñando: Cervera


Habían pasado algunas semanas desde Sant Julià. Tiempo para asimilar, aprender y tratar de no repetir los errores de entonces. Así que con todas las ganas e ilusión del mundo Raül e Ignasi encaran un madrugón en un sábado que en cuanto a la meteorología se presenta con mucha incertidumbre. Más de la que imaginan en los tramos del Rally de Cervera, que está a punto de comenzar. Se esperan unos tramos realmente rápidos, sobre todo en Santa Maria donde se enlazan curvas tranquilamente en cuarta y quinta velocidad. En Les Obagues se requería a priori mucha mayor habilidad y Savallà-Rauric sí que se aventuraba como un tramo realmente rápido. 

Una vez comprobado el magnífico ambiente entre los pilotos de la Copa Recosap, respirando pasión por el motor a los cuatro vientos, y tras revisar los últimos detalles en el parque de asistencia, Santa Maria aguarda desafiante. Es precisamente en el control de salida de este primer tramo donde quedan advertidos por una mancha de aceite en el km 3,5. Con mucha precaución, quizás excesiva a la postre a juzgar por los tiempos marcados, terminan el recorrido algo lejos de los puestos de cabeza y con la sensación de que se podía pasar bastante más rápido a pesar del reguero de aceite que adornaba peligrosamente no pocas curvas del tramo. 

En el segundo tramo, de nuevo Santa Maria, el reto es evidente: mejorar el crono anterior. Justo antes de empezar caen algunas gotas de lluvia. Por ello Ignasi avisa a su piloto que es fundamental terminar sin percance alguno para poder competir y tratar de superarse en los tramos de la tarde. Con todo, Raül maneja a la perfección y logran batir su tiempo anterior en Santa Maria cuando la mayor parte de los participantes precisamente empeoraban registros. Las sensaciones eran mejores que al principio y podían empezar a planificar la tarde, justo en el momento en que el Rally descansa para poder comer.

Entretanto, con ellos estuvo Ferran Pujol, campeón del Volant Racc 2009 y de la Copa Suzuki Swift 2010, compartiendo impresiones y comentando la jugada, como se suele decir. Todo un privilegio. Así se llega a la salida del tercer tramo, Les Obagues. La lluvia como protagonista de excepción, no precisamente simpática a pesar de que no era muy intensa. Fue en esta parte del recorrido donde sufrieron el susto de la jornada al quedarse cruzado el Peugeot 206 con su parte trasera en la cuneta. Afortunadamente, más allá del incidente en sí, originado por salir demasiado rápido de una curva de derechas cuando apenas quedaba 1km para terminar el tramo, no se ha roto nada. La única perdida, el preciado tiempo. Para el cuarto tramo, en Savallà-Rauric, la lluvia sigue siendo fiel compañera de viaje aunque no arrecia con demasiada violencia. Es una parte muy rápida del Rally donde Raül se siente muy tranquilo y cómodo al volante. Con ello se acercan a los tiempos de cabeza y afrontan ya los últimos dos tramos con optimismo. De nuevo Les Obagues y Savallà-Rauric para poner el broche final al Rally.

En Les Obagues nuevamente se sufrió, pero no por errores sino por las inclemencias meteorológicas. La lluvia decidió hacer acto de presencia de forma más notable, lo que perjudicó a nuestros protagonistas que quedaban algo rezagados respecto a los mejores tiempos. En el último tramo solo quedaba lugar para la esperanza y la mejora. Así fue ciertamente. Se marcaron el cuarto mejor crono de la Recosap a tan solo 6" del mejor tiempo. Y eso que la lluvia no daba tregua alguna, convirtiéndose en un factor más relevante que la primera vez que habían pasado. Los buenos resultados del final les permiten acabar con un gran sabor de boca y la sensación de haber superado no pocos inconvenientes, algunos frutos del azar, otros causados por  errores simplemente humanos... Al fin y al cabo, ir de menos a más a medida que la competición avanzaba. Han quedado 6º clasificados en la Copa Recosap, 3º en el Open Junior y 11º del Open Bridgestone. 

Debemos mencionar en este espacio al ganador del Rally de Cervera, Josep Maria Membrado, y al triunfador en la Recosap, Ricard Mengual.

Cervera ha sido una estación más en el sueño de Raül e Ignasi. Aunque, circunstancias de la vida, el nuevo decreto fiscal del Departament de Presidència, que especifica un pago de tasas de 33,66€ por mosso d'esquadra y hora laboral, estuvo a punto de significar la no disputa del Rally. Muchas de las competiciones de esta categoría están cuanto menos en el aire ya que supone un coste prácticamente imposible de soportar. 

Esperamos y deseamos que más allá de posibles problemas burocráticos y administrativos, el sueño pueda seguir avanzando. El tren está en marcha y no volverá a parar hasta el 5 de mayo en Igualada. Hasta entonces, momento ideal para asimilar una nueva experiencia con el 206, mayor rodaje, respuesta a todo tipo de factores e imprevistos. Aprendizaje. Crecer. Madurar. Así que en Igualada más y mejor. Seguro. Este es el camino para seguir soñando.




5.4.12

Un 'SÍ' para toda la vida



El calendario anunciaba una fecha especial: los dos patitos. Al día siguiente un examen que me trajo algún que otro quebradero de cabeza todo el mes de julio, nos esperaba con muchas ganas. Estábamos en pleno Mundial. España había perdido en su debut contra Suiza. 

Estaba recibiendo diferentes formas de felicitaciones hasta llegar al número mágico. Algo especial, único. Inolvidable. Y entonces, a media tarde, sonó el teléfono. Contesté y era mi primo Juan. Su voz era más cercana que nunca a pesar de los kilómetros que nos separaban. Un acento algo afrancesado pero al fin y al cabo su esencia. El primo intelectual cuya destreza a la hora de comunicarse eran dignas de un orador de primera y que había estudiado en la Pompeu, la misma universidad que yo terminaría pisando. Que se casaba. Con su novia francesa, Claire. No lo podía asimilar en ese instante debido a la tremenda alegría que me suponía poder escuchar tan bello anuncio. La fecha: 31/03/2012. El lugar: Toulouse.

Entonces lo vi como una fecha tan lejana que me permitió jugar algo con la imaginación. Pensé que podría ser la primera boda a la que asistiera acompañado de una chica. No podía evitar sonreír pensando en ello, como un niño que sueña con ser futbolista de mayor.

Un año y medio después, ya hemos asistido al precioso enlace. He pisado Francia por vez primera aunque haya sido casi fugazmente en apenas un fin de semana. Me encantó la ceremonia de extremo a extremo así que el listón para las siguientes está francamente muy alto. 

Camino de tierras vecinas, mientras avanzaba el paisaje, mi cabeza parecía rememorar en apenas pocos segundos multitud de imágenes desde aquél día que mi primo Juan me había anunciado que se casaba. Y, como por arte de magia, me sentía feliz. Sonreía a través de la carretera y sus adornos, mientras todo fluía sin ánimo de permanencia. 

En el hotel donde nos alojamos fui el único que durmió sin compañía alguna. Más allá del silencio y mi sombra. No pude evitar sentir sobre todo la primera noche una sensación algo ambigua de soledad. Aunque quizás todo estaba exagerado por la cantidad de cafeína ingerida y el insomnio acuciante por un calor algo insoportable. Un anhelo. Una gota de nostalgia que me llevó al 20 de junio de 2010. 

Y no sé si a la próxima boda iré acompañado. No lo creo ya que es en verano. Pero sí puedo decir que fui feliz. Muy feliz. Y que si volviera a nacer desearía poder volver a vivir todo aquello. Aunque llegado el último día de marzo de 2012 volviera a sentirme algo solo en la habitación de un hotel a la entrada de Toulouse.

La vida puede ser maravillosa. Como cuando dos personas se dicen un 'sí quiero' para toda la vida. Que el amor y la salud os acompañen en el camino que juntos recorréis y que el pequeño o pequeña que asoma ya en el horizonte os colme de felicidad de sol a sol. 

17.3.12

Un jardín llamado Primavera


He divisado a lo lejos un jardín. Como una extensa verde pradera de coloridas flores y traviesos insectos que adornan sus pétalos en busca del ansiado néctar. Revolotean agitando intensamente las alas y sin rumbo preconcebido. Se dejan, simplemente, llevar. Sus impulsos los guían tal y como nosotros a veces hacemos cuando es el corazón quien coge las riendas. Igual que algunas golondrinas recién llegadas que dibujan la alegría con sus vuelos al tiempo que gorjean animadas unas con otras. Celebrando la esperada buena nueva.  

Ya lo veo algo más cercano. Puedo intuir un aroma fresco de eterna juventud entre aquellos retales naturales policromados. Como si aquellas flores parecieran tener el secreto de poder existir para siempre. Ad eternum. Uno de esos deseos que casi todos hemos imaginado alguna vez. 

Puedo respirar la brisa que me conduce hasta allí. Tan cerca... Que ya lo siento. Es un jardín precioso. Un laberinto de olores y sensaciones donde perderse es una excusa para cambiar de camino. Ahí es donde dejarse llevar suena demasiado bien. Sobre todo cuando el mediodía acompaña tus pasos en busca de una tarde que nunca quiere terminar. Los días que se alargan y las estrellas que tienen más horas de vacaciones. Aunque por la noche tanto ellas como la bella Luna siguen siendo las reinas indiscutibles. 

Estoy estirado sobre amapolas, girasoles, margaritas y hasta geranios. Un naranjo me cobija con su sombra mientras unos esbeltos y firmes cipreses me recuerdan que estamos de paso. Transitando. Pero que merece la pena vivir el momento. Justo esos segundos. Aunque resulten efímeros. Allí tengo motivos para sentirme libre y liberado de cualquier carga. Y sonrío. Carpe diem.

Como aquél que sabe que está al llegar.

Porque, en efecto, he divisado a lo lejos un majestuoso jardín. Que se llama Primavera.

11.3.12

Azar


Ojala aquél 11 de marzo nunca hubiera amanecido. 8 años de un cruel y trágico destino. Aquella reinante confusión e incertidumbre que llegaba a nuestros oídos en esa tristemente inolvidable mañana de un jueves mientras estábamos en el colegio. Al día siguiente, un clamor entero por todo el país en contra del terrorismo, la violencia y la guerra. Un deseo en pro de la paz. Un recuerdo eterno a todas las víctimas que perdieron sus vidas en los atentados de Madrid. 

Somos esclavos del azar. De los caprichos de un destino que baraja las cartas sin descanso. Mientras todo fluye sin intención de permanencia. Y nos predisponemos a afrontar etapas nuevas. Cambios. 

Consciente de cómo han cambiado las cosas en apenas un año. Entonces ni había aplicado para la vacante en Pepsico. Llegaría más tarde. A finales de abril. Ni siquiera habíamos conquistado la Liga con los Alevines aunque caminábamos por la senda adecuada. 

Casi 10 meses después todo vuelve a empezar. Es una perfecta metáfora de lo que es la vida. Comienzas en un proyecto, aprendes, creces, maduras... Hasta que eres capaz de intentar enseñar y predicar con el ejemplo. Lees, escuchas, trabajas y persistes. Allí por donde pasas. Para que cuando te vayas y afrontes nuevos retos, la huella que dejes sea notable. Que te recuerden como alguien con un compromiso incuestionable. 

Esa ha sido una de mis principales constantes desde que empecé a intentar soñar despierto mientras tropezaba y caía para levantarme de nuevo. Siempre en busca de un futuro resplandeciente y esperanzador. Renuncié a muchas cosas por entrenar 4 años en algo que siempre he creído y creeré. Y he tenido la gran suerte de adquirir una experiencia tremenda en una empresa de gran consumo como es Pepsico, casi un año. Con las peculiaridades y condiciones de un contrato de becario, de acuerdo, pero todo suma en este mundo. Nadie dijo que fuera a ser fácil y en la vida siempre llega un momento que debes partir de nuevo desde cero. Intentar demostrar lo que vales y aferrarte a aquello que debes hacer con suma confianza. 

Cuando empecé en octubre de 2007 a entrenar no podía imaginar que el futuro me tendría reservado 2 Ligas con registros asombrosos. Menos aún cuando un año antes rechacé la proposición porque había comenzado la carrera y aún seguía jugando como Juvenil en el club. Decisiones que giran tu camino en una u otra dirección. 

Como aquella ligera impuntualidad de un septiembre que estará siempre en mi memoria. Recuerdos de un curso inolvidable. Detalles que cambian los latidos de tu corazón. Hasta llegar a querer a alguien como nunca antes lo has hecho.

Aventuras que arrancan a raíz de encuentros personales tras algunos años. Que también acaban sí, pero has sido feliz. 

O quedarse a 8 notas de entrar en algo en lo que confiabas. Convencido de que el Campus de la Comunicació de la UPF sería mi segundo hogar entre otoño de 2010 y junio de 2012. Pero no fue así. Y, sin embargo, casi 24 meses después de aquél examen que me cerró unas puertas, se abren otras nada lejos de allí. Al lado.

Nuevos retos aguardan. Todo porque un buen día, sin advertirlo, una conversación espontánea empezó a inclinar el destino hacia esas puertas. 

Detalles. Detalles que te cambian la vida. 

Ojala vaya todo genial en esta nueva oportunidad.

28.2.12

De la nostalgia


¿A qué saben los besos que nunca nos dimos? 

¿Cómo suenan las canciones que no llegamos a escuchar? 

Las aventuras que no emprendimos. El dejarnos llevar por el primer autobús que pasara. Sin rumbo. 

Los caramelos que no compartimos. Los bombones que jamás derretimos en nuestros labios. 

Las miradas que ya no volvieron a coincidir. Los mimos y cariños que no aparecían al amanecer. Ni cuando las estrellas jugaban traviesas alrededor de su Luna. Las caricias que no llegaron a tiempo. 

¿Cómo son las palabras que no nos dijimos? Las confesiones que se marchitaron en plena primavera. 

El anhelo que sugería la eternidad. La nostalgia que pesaba como una lápida modernista. 

¿A qué huelen los sueños que no se cumplieron? ¿Cuándo fue la última vez que jugamos con la imaginación? Cuando vislumbrar el futuro por adelantado era tan diario como la salida del Sol.

Los momentos que no hicimos el amor. ¿Cuánto placer se escapó en ellos? 

La fruta madura que cayó del árbol y no fue recogida. Las flores que no llegamos a respirar. 

El tiempo que se fue para siempre. Para no volver.

Primera parada del sueño: Sant Julià


Los sueños no se hacen realidad de un día para otro. Tardan hasta convertirse en algo más o menos apreciable. Como todo en la vida, necesitan tiempo. 

Así, conscientes del maravilloso reto que tenían ante sí, Raül e Ignasi afrontaron el 15º Rally Sprint de Sant Julià, una prueba no computable ni para el Open Catalunya ni la Copa Recosap. Una magnífica oportunidad de hacer kilómetros ciertamente exigentes. Con el genuino sabor de la competición. Cometer errores, novatadas, y aprender de ello. Ese era el principal objetivo. 

Ellos mejor que nadie saben de las dificultades de afrontar este tipo de pruebas cuando apenas están empezando a tomar contacto con la modalidad y, lo más importante, adaptándose al coche y la encomiable labor de ambos. La cooperación entre piloto y copiloto es imprescindible en cualquier prueba de rally y la química y entendimiento entre compañeros puede suponer mucho ganado a medida que la experiencia es un grado. 

Las ganas y el frenesí por arrancar eran palpables a un radio muy lejano cuando los organizadores explican a los participantes la dinámica del Rally que están a punto de disputar. Todo debe estar en orden. Últimos repasos al coche y consejos por parte del experimentado Santi Albí, el jefe de equipo, junto a los mecánicos del conjunto Recosap. Ya ha llegado el momento. A pesar de la tradicional calma del piloto, Raül Castán, son instantes en que se juntan los gusanillos en el estómago con la ilusión de conducir lo mejor posible en busca de unos buenos tiempos.

Sin embargo, al principio, entre unas cosas y otras andan algo distanciados de lo que habían planificado. Aún cuando se intenta prever cualquier eventual circunstancia, la competición siempre te pone a prueba al máximo. Evidenciando que es casi imposible controlar al 100% todos y cada uno de los detalles que configuran una aventura de este calado. Así, empiezan desviándose de la trayectoria que deben seguir y eso les supone una penalización tras llegar tarde al primer control. Por si fuera poco, para añadirle más tensión, emoción y riesgo, la radio falla y no permite que Ignasi pueda comunicar con fluidez a Raül, y a pesar de los esfuerzos del primero para hacer llegar el mensaje de forma clara, terminan recorriendo prácticamente los dos primeros tramos del rally sin notas. 

Dichos tramos son Coll de Mansa y Collsaplana. En el primero de ellos intentan tomárselo con algo de sosiego para evitar errores de bulto mientras que en el segundo sufrieron el mayor susto de la jornada al hacer un trompo con el Peugeot 206 a la salida de una curva de izquierdas, lo que les causa perder bastante tiempo. 

Al final del primer intervalo comentan sensaciones con Santi Albí de cara a corregir algunos aspectos en los dos siguientes tramos. Tanto en Coll de Mansa como Collsaplana mejoran tiempos pero, quizás con el temor de volver a fallar, lo encaran con algo de excesiva precaución. Por ello su jefe les insta a bajar los registros en los dos últimos tramos, el quinto y sexto. Para terminar con nota alta y a la altura de lo que habían imaginado antes de empezar.

En Coll de Mansa son capaces de rebajar algo más de un segundo por kilómetro, con alguna cruzada sobresaliente incluida, mientras que en Collsaplana, ya en el último tramo cronometrado del rally consiguen reducir 2" por kilómetro. 

Fue un final notable que les permitió salir del coche con gratas sensaciones pese a los errores iniciales. Y es que al fin y al cabo, estaban preparados para cualquier inocentada o ingenuidad en la competición y sabían que era el escenario propicio donde fallar para poder corregir con vistas al futuro. Por encima de cualquier cosa: aprender. Salirse de la trazada para volver a recuperar la senda. Como quien se levanta tras caer. Una y otra vez. No desistir y continuar manejando hasta el final en pro de unos dignos registros. Y así fue como acabaron la 15ª edición del Rally de Sant Julià los terceros de su clase. Una prestigiosa competición que ganó un ilustre como Xevi Pons. 

Pero tanto Raül como Ignasi, compañeros de aventura y fatiga, saben que en Sant Julià lo de menos iba a ser el resultado y la clasificación final. Terminan la jornada con buenas vibraciones y con la agradable realidad de haber ido mejorando a lo largo de los tramos, hasta el punto de sentir un mayor dominio y control sobre el 206. 

Es el camino a seguir. La primera parada en un sueño del que continuaremos explicando más detalles. Ahora toca no despertarse y seguir conduciendo. Mejorando. Creciendo.   

Información adicional: se han incorporado dos nuevos patrocinadores al equipo como son la revista Motor Club Magazine y el taller Pneumàtics Lligadas.

Fotografías: Cortesía de Raül Castán

26.2.12

Carta especial

Hola ____ , 

No sé si nos conocemos. Ni si eres rubia, pelirroja o morena. Aunque es probable que seas menos alta que yo. No es que tenga estatura para haber jugado al baloncesto, pero las estadísticas dicen que las chicas suelen preferir chicos más altos que ellas. 

Como en estos tiempos es más sencillo el intercambio cultural y étnico, puede que no hayas nacido en mi país. Con el inglés no tendremos problemas. Nos entenderemos. Hablaremos el mismo idioma: el del corazón. 

Sé que te encanta el chocolate. A mí también. Y que en no pocas ocasiones te apetece ver esas comedias románticas que siempre acaban bien. Un happy ending. Es como acabaría cada día del resto de mi vida si estuviera junto a ti. 

Me gustas. Me encantas. Y me vuelvo loco cuando me miras a los ojos. Me cortas la respiración cuando me besas a la altura del cuello con esa tierna dulzura que me enamora. 

Prefiero el misterio de no saber aún tu nombre. Y estoy seguro que algún día nos encontraremos. Ese día nos está esperando. No sé si es el destino o la fuerza del azar. Pero nuestros caminos acabarán cruzándose. Nuestras vidas ya no volverán a ser las mismas. 

Creo en la magia de la vida. En la Luna y las estrellas. 

Hasta entonces, continuaré dibujándote entre mis escritos y pintándote con los ojos. Y, estés donde estés ahora mismo, te mando esta carta. Es para ti. 

Con cariño,

J. 

4.2.12

El carlino que soñaba conquistar una princesa


El carlino tiene frío. No nació en Siberia. Ha dejado dormirme unas benditas 12h aunque me recrimina que mis ronquidos han superado en decibelios a los suyos. 

-Yo no ronco, ya lo sabes -le digo. 
-No seas tozudo, Jordi, te escucho cada noche suspirar de dentro hacia fuera -ladra dulcemente.
-Qué cosas tienes, de verdad... -me resigno.

A diferencia de él, que ronca como un cosaco y muchas noches no le dejo que venga a la habitación a compartir mis sueños. Hoy me cuenta que se ha despertado temprano, con frío, pero como le he ignorado profundamente con mi mente en una tierra con castillo y princesa, ha estado dando vueltas por toda la casa. Los rayos de sol eran jugosamente sublimes y magnánimes a pesar de rozar los 0ºC. Entonces se ha refugiado en uno de sus sitios favoritos cuando no está contándome historias de su vida y hazañas, ya sea en otras vidas o la perruna que comparte conmigo. Es una especie de hueco adaptado para él en la entrada de nuestro pequeño pero coqueto balcón donde algunos geranios andaluces y cactus de los más exóticos respiran vida todo el año. Desde allí siempre contempla atento el paseo anodino y lento de los ancianos, el frenesí de unos adolescentes que bajan en monopatín con demasiada temeridad y las riñas entre parejas jóvenes que han sido padres precoces. Al final, me cuenta, la víctima es la inocente criatura, como siempre. Una pena.  

Pero, además de describirme lo que observa, me confiesa que desde ese rincón rodeado de plantas es feliz porque puede fantasear sin parar. De un tiempo no muy lejano hacia el presente, el barrio ha experimentado la llegada masiva de nuevos vecinos: desde carlinos como él a sobre todo, abrumante mayoría, bulldogs franceses. Dice que una vez se quedó prendado de una hembra de las segundas. Y que por eso estuvo un par de semanas muy pesado e insistiendo en ir a pasear por la parte alta de Roquetes. Que allí parecía seguir su rastro. 

Aunque el carlino es enamoradizo de serie. Desde bien cachorro. Por eso a veces no le tengo en cuenta según qué historias. Cuando finalmente me desperezo le invito a salir a la calle pero me mira con cara de can sarcástico y me lanza una mirada peligrosa: 'Estás loco, con el frío que hace paso'. Hago un ademán de incomprensión hacia el animal: 'Como quieras'. Así que vuelve a su mágico escondrijo donde todo es posible y, tras unos minutos, cuando estaba empezando a preparar la comida sabatina (arroz con tomate, huevo frito y proteínas cárnicas), escucho un ladrido sugerente y animado. En dos segundos lo tengo delante mío agitando la cola sin parar e implorando para salir a la calle. Me rindo en menos que canta un gallo al amanecer y salimos, nunca mejor dicho, a tomar y sentir el aire fresco en nuestros rostros. 

Entonces, nada más levantar la mirada tras cerrar la puerta de casa, veo ante mí una esbelta figura femenina. Ya he perdido al carlino, que ha encontrado a una hembra de las suyas para jugar con el olfato. No puedo ni parpadear. Y,como quien se cerciora de algo que pasaba inadvertido, la chica se gira hacia donde me encontraba y me sonríe. Le devolví el gesto pero con menos belleza plástica y encanto. Touché. Mi carlino y la suya estaban jugando al gato y el ratón así que ella se acercó un poco hacia mí:

- Parece que se gustan -empezó.
- Sí, un poco. Si yo te contara por qué hemos acabado bajando... -intenté hacerme el interesante.
- Ya sabes como son ellos, a veces tan impredecibles.
- Como nosotros...
- Un poco. Pienso que a veces tendríamos que dejarnos llevar más por los impulsos y lo que nos viene de gusto.
- ¿Cómo por ejemplo?
- No sé, ¿en qué piensas tú?
- Pues en que deseo que no sea la última vez que nos veamos.
- Eso está hecho.

Y así, en una mañana de sábado con temporal siberiano en la ciudad, todo empezó. Con el carlino que soñaba desde su guarida conquistar a una princesa. 

28.1.12

"Tengo ganas de ti"


Pocas frases tan bellamente creadas como 'tengo ganas de ti'. Simétrica, pura armonía, perfección del lenguaje que evoca un deseo tanto primaveral como estival. De lo carnal a lo sentimental. Del cariño a la pasión. De la compañía a la felicidad. Para todas las estaciones.

Ganas de esa sonrisa; de aquella pueril mirada que te conduce a la edad de la inocencia; de aquellos labios que tanto te hicieron soñar de pequeño; aquél anhelo que parecía sugerir la eternidad; aquellos amaneceres en el paraíso entre flores silvestres y mariposas de estilo impresionista; de aquél palacio a la orilla del mar, justo al lado del faro antiguo, que solo aparecía a medianoche, cuando la Luna brillaba en su esplendor junto a sus hijas.

Tengo ganas de ti. De dibujar en tu cuerpo mi alegría. De escuchar cómo se acelera tu corazón cuando estás a mi lado. De besar delicadamente tu cuello y notar como sientes ese cosquilleo tan especial. Hasta mirarte a a esos ojitos acaramelados cuya dulzura se hace irresistible y no tener más remedio que susurrarte con timidez al oído:

Tengo ganas de ti. Tinc ganes de tu.






23.1.12

Allí donde empiezan los sueños


A veces no es sencillo marcar en el calendario de tu vida cuando nacen los sueños. Puede que siempre estuvieran ahí. Es el caso de Raül Castán, aficionado al mundo del motor desde bien pequeño. Su pasión por pilotar le ha llevado a tener ante sí un reto tan bonito como duro. Él mejor que nadie sabe que llegar a participar en una competición como la Copa Recosap exige muchos sacrificios que con el tiempo, seguro merecerán la pena. 

La Copa Recosap, como él mismo explica, es un campeonato que consta de 5 rallies en asfalto disputados bajo la modalidad que se conoce como ralliesprint. Comprende aproximadamente la mitad de recorrido de un rally estándar como los que se celebran en el campeonato de Cataluña. Hablaríamos así de unos 40-50km cronometrados. Es notable destacar que la Copa Recosap coincide con el Campeonato Open de Cataluña -en el formato detallado anteriormente-, incluyendo como gran novedad este año que los participantes en la Recosap podrán puntuar en el Open, y en función de la edad, aspirar al trofeo junior. Todo un plus mayor si cabe en una aventura solo apta para valientes. Una auténtica garantía de que estamos hablando de una de las mejores cunas de pilotos de rallies, donde solo unos afortunados tienen la oportunidad de demostrar su valía y quién sabe... Hacerse un nombre en tan competitivo mundo.

Raül lleva el pilotaje en la sangre. Cada vez más, está cogiendo mejores sensaciones al mando de su particular mascota en las carreras, un Peugeot 206. Con este coche participará en tan ansiada competición. Pero no estará solo. Como copiloto contará con la inestimable ayuda de Ignasi Rodríguez, compañero ya de fatigas en el pasado. El equipo es el Recosap Sport Tecnology y tendrá como jefe a Santi Albí.  

Tras intentar atar algunos cabos sueltos y preparar todo tipo de trámites con vistas a la inscripción en el campeonato, incluida la contemporánea labor de buscar patrocinadores, ayer domingo tocaba poner las primeras piedras en lo que debe ser un edificio cuanto menos prometedor de cara al futuro. Fue en Can Padró, donde pudieron realizar un test de prueba de cara a preparar la inminente competición. El tiempo apremia, así que todo madrugón es bienvenido a pesar de que las ganas de dormir un poco más no se evaporan del todo hasta que tienes el volante ante ti, con ese indescriptible frenesí que recorre todo tu cuerpo. 

En total, una mañana de entrenamiento donde se encontraron con gran cantidad de BMW's practicando el arte del drifting y solo dos vehículos más de tracción delantera además de su Peugeot 206 (un Clio y un Ibiza). La única pega fue, precisamente, el denso tráfico que han encontrado para rodar en algunos momentos. El propio Raül explica la experiencia disfrutada en Can Padró:

Primero, a las 9h, se hacen dos bucles: uno en el circuito deslizante y el otro en la otra mitad del circuito. Salimos a pista después de dejar 20' que rueden un poco los demás para calentar un poco el asfalto. Empezamos cogiendo sensaciones con el coche y cada vez apretamos un poco más. Hacemos una tanda bastante finos y por el sitio. Entonces se empieza a llenar de tráfico la pista y decidimos parar (...) abren el circuito grande y salimos a pista los primeros cuando todo el mundo estaba parado en el paddock, aprovechamos para hacer unas vueltas limpias. Vamos tanteando el terreno, pero siempre con un pilotaje muy fino y por el sitio (...)

Incluso reciben algunos consejos del jefe, Santi Albí, de cara a probar nuevas cosas. Todo suma en una experiencia vital de cara a la Copa. Muchos kilómetros y sobre todo, muy buenas sensaciones, sabiendo que se ha rodado bastante rápido tanto por la zona deslizante como el resto del circuito. 

El sueño de Raül está más cerca. Está ya viendo los primeros rayos de luz más allá del horizonte. Desde aquí, le deseo la mayor de las suertes en su reto junto a todo el equipo, y al tiempo que él mismo me vaya explicando sus sensaciones y aventuras en la Copa Recosap, intentaré ir dando cuenta de todo ello, con mi toque más particular. 

Para este humilde blog que administra un servidor, Jordi Iglesias, es un honor ser patrocinador del Recosap Sport Tecnology junto a StikesArt.com y Cracksracing.com y apoyar a Raül en su andadura por este apasionante a la vez que complicado universo. 

Fotografías: cortesía de Raül Castán

15.1.12

Eneros


Antes de ir a dormir cojo la pluma. He despertado sin querer al carlino, que viene con algo de desgana a hacerme compañía. Me recrimina haberle sacado de un sueño erótico con una hembra de su raza. Le miro con cierto escepticismo y le devuelvo la pelota acusándole de roncar en exceso. Se indigna un poco hasta que opta por hacerse el interesante para que le rasque el lomo, su parte favorita. Cómo sabe la criatura...

Enero. Él sigue su camino. Hace un año tenía a mi derecha una foto con una preciosa frase de El Principito -libro que recomiendo leer si aún no lo habéis hecho, para todas las edades y épocas- que reza: 'Lo esencial es invisible a los ojos'. Sublime. Única. En la obra viene precedida de aquello de 'no se ve bien sino con el corazón'... Saint-Exupéry nos brindó un conjunto de perlas preciosas que de vez en cuando va bien recordar para naturalizar el mundo en el que vivimos. 

Unas circunstancias cuanto menos aparentemente difíciles si nos dejamos llevar por las expectativas mediáticas. O por los ratings de las agencias de calificación estilo S&P. Algún día contrataré sus servicios, si mi sueldo me lo permite claro está, para que evalúen la calidad de mi deuda. En cualquier caso, en pleno mes de rebajas, todo se entiende. Aunque nunca he acabado de asimilar por qué inmediatamente después de un período de sobre-consumo como el que representa la Navidad más pos-moderna, empiezan los famosos descuentos y ofertas que pretenden ser irrechazables. 

No me di ningún capricho especial para estas pasadas fiestas. Tengo el mejor regalo posible con mis padres, que pagan el 95% de lo que como, me dan cobijo y una habitación donde dormir. Además de un impagable cariño y confianza en todo. Así que indudablemente se merecían algo por mi parte, aunque fuera de naturaleza material. No fui muy original ya que habremos sido muchos los que hemos optado por los famosos Smartbox. Escogí el de estancia romántica para que pudieran pasar al menos una noche en un lujoso hotel a elegir de todo un listado. Además de cena, desayuno (buffet), acceso al Spa si el hotel en cuestión dispone de dichas instalaciones... Mis padres llevan trabajando toda la vida y apenas disfrutan nunca de viajes o salidas fuera de lo cotidiano. Mi madre, además, está muy preocupada con la formación que tienen que afrontar en el trabajo ya que no se ve con capacidad ni sobre todo, ánimos, para ponerse a estudiar con 54 años (55 en mayo). Todo lo que sea desconectar de su rutina y arduas tareas laborales, es fantástico para ella. Mi padre, por contra, tras la tormenta del paro que le tocó vivir justamente hace dos años y medio, encontró el actual empleo en Applus. Nuevas funciones, nuevos horizontes y retos, una oportunidad más allá de los 50. Como él dice: 'tuve mucha suerte'. El desempeño de roles distintos a lo que él estaba acostumbrado le generan algo de estrés y hay días que puede estar más suspicaz de lo habitual. Es normal. 

Y quien escribe a las 4 de la mañana pues ha de confesar algo. Que para eso es tan tarde. Quizás para ser el primer mes del año, más animado y optimista que otrora. Cuestión de contextos. Empecé el 2011 con la sensación de que me faltaban muchas cosas o que no tenía a mi alcance casi nada y encontraba el refugio no del todo suficiente como entrenador de fútbol formativo. Dos años atrás, apenas tenía motivaciones y la espiral monótona universidad-fútbol me absorbía casi sin darme cuenta. Hasta que el destino jugó algunas cartas y todo empezó a cambiar. Serendipity. E incluso, en 2009, al principio costó. Muchos amigos de la universidad se marcharon de Erasmus y fue una cuestión de adaptación que me permitió por otro lado conocer a más gente. Personas maravillosas. Sin aquellos erasmus no hubiera podido visitar Amsterdam ni Maastricht, por ejemplo. Ni a terminar con un número considerable de contactos en Facebook. Ironías al margen. 2008: inicio complicado tras unas vacaciones demasiado movidas e irresponsables con algunos excesos que se pagaron caro en su momento. De todo se aprende, aunque cuesta. Y puede ocurrir que se vuelva a tropezar en las mismas piedras tarde o temprano. Ya he repetido caídas. Juventud, bendita e inconsciente juventud...

Así que comparativamente el 2012 no podía haber abierto los ojos de mejor forma. Nada que ver con años atrás. Ilusiones alimentadas por una entrevista de trabajo. Y sentir cómo a pesar del transcurso del tiempo y lo distinto que avanzan algunos caminos, ciertas cosas parecen no cambiar nunca. El destino da muchas vueltas y cualquier día, un detalle puede cambiar tu vida para siempre. Siempre he intentado pensar eso. Puede ser un tímido 'hola', una preciosa sonrisa o una tierna mirada. Esos momentos están ahí esperándote. Sucederán. Vendrán. Se irán. Y de nuevo llegarán. 

Mientras, seguiremos soñando despiertos y viviendo mientras dormimos. 

5.1.12

El aullido de El Masnou



Menos de un minuto para el descanso en el Target Center de Minneapolis. Los Wolves intentan recortar distancias ante unos Grizzlies que llegan al frío del norte sin su principal jugador, Zach Randolph. De repente, el público empieza a entonar: RU-BI-O, RU-BI-O, RU-BI-O. Un base novato está subiendo el balón con desparpajo. Sí, es Ricky Rubio: el genio de El Masnou.

La sintonía vuelve a repetirse a falta de 9 minutos para el final del partido. El playmaker responde con una canasta in extremis que casi es de tres puntos. Cerca suyo, el sobrino de Mike Love, carismático miembro de los míticos The Beach Boys, felicita a su protegido. Ayer mostraba en su twitter como el joven jugador catalán se cortaba el pelo en la ciudad. Es Kevin Love, el diamante más valioso de una joven plantilla dirigida por Rick Adelman, quien ya entrenara a aquellos mágicos e inolvidables Sacramento Kings de finales del siglo XX e inicios del XXI. Cómo jugaban los capitalinos del estado de California. Los que aman al baloncesto, amaban a aquellos Kings de Webber, Divac, Stojakovic y compañía. 

Love está promediando en lo que llevamos de temporada 25 puntos y 15 rebotes, sinónimo evidente de All Star. Si fuera elegido para el show que este año se celebra en Orlando, sería su segunda aparición consecutiva.  Pero los focos de todo el estado de Minnesota y de la NBA están centrados, partido tras partido, en Ricky Rubio. Y él está respondiendo con creces, a pesar de haber disputado tan solo 6 partidos como profesional en Estados Unidos. Desde las perspectivas de algunos puristas del baloncesto FIBA, por encima de las expectativas. Sin duda su segundo año en el Barça fue bastante vulgar así como su escaso protagonismo en el Europeo de Lituania donde logró el oro con la selección liderada por Navarro y Pau. 

Sin embargo, al otro lado del Atlántico no parece que hubiera tantas dudas. Y no deja de ser curioso. Jugador mediático antes de debutar, desde que llegaron aquellas famosas imágenes por youtube de un auténtico genio cuya precocidad alertaba de que podíamos estar ante una futura estrella en potencia en todos los sentidos. El famoso hype del que hablan los norteamericanos es el pan nuestro de cada día que fluye sin oposición alguna alrededor de la figura rookie de los Timberwolves. Es una evidencia que Rubio genera información y opinión después de cada asistencia, triple, entrada a canasta. Tras cada partido jugado, se destaca algo positivo. Sobre todo su excelente visión de juego, a la que algunos comparan con la de Steve Nash -doble MVP de la Liga y palabras mayores-, que no solo augura grandes noches para los de Minnesota sino también para los highlights de la liga. Dos veces ya ha aparecido en la mejor jugada de la jornada, incluida una asistencia con caño sobre el alemán Dirk Nowitzki que convirtió en un triple decisivo su compañero Tolliver para apuntillar la victoria sobre los vigentes campeones, Dallas Mavericks.

A falta de 16 segundos para el final los Wolves han recortado la diferencia a un punto gracias a un triple de Ricky, que ha asumido el liderazgo con una templanza casi inaudita. Un jugador de 1990 que debutó en la ACB con solo 14 años debe estar modelado de una pasta especial. Llegarán momentos difíciles. La temporada rookie está llena de sobresaltos, caídas y algunos momentos para olvidar. De todo ello deberá aprender. Por el momento, es menester ilusionarse con el presente y futuro de un playmaker que está aglutinando repeticiones de sus jugadas día sí y día también. Algo que seguramente no recordamos desde el impacto de Jason Williams en su temporada de novato (1998-99). 

Y, ¿sabéis en qué equipo debutó 'Chocolate Blanco' Williams y con qué entrenador? En efecto, los Kings de Sacramento dirigidos por Rick Adelman. Aquellos maravillosos Kings que enamoraron al mundo.

Coincidencias y epopeya al margen, los Wolves han terminado perdiendo 90-86 ante Memphis. Ricky ha finalizado con 12 puntos, 10 asistencias (4 pérdidas) y ha vuelto a disputar entero el último cuarto. No obstante, más allá de los números, lo destacado son las sensaciones de importancia que tiene en la franquicia pese a su juventud e inexperiencia en el baloncesto NBA. Tiene asumido que sobre sus hombros recae gran parte del futuro del equipo (no en vano confiaron en él seleccionándolo en la 5ª posición del Draft de 2009) y está comprometido a cumplir con nota. Confía en haber nacido para disfrutar y hacer disfrutar en y fuera de la cancha. En haber venido al mundo para llega a jugar a gran nivel en la mejor competición de baloncesto del planeta. Allí donde están los más grandes entre los grandes.

Mucho camino por recorrer para él, Love y Minnesota (2-4), pero están en la senda adecuada. Y mientras, disfrutaremos con uno de los equipos que puede dar mejores momentos de lucidez y espectáculo en la NBA. Todo ello, gracias al talento y la precocidad que llegaron del Maresme, tierra de gran cosecha. De El Masnou.

El aullido de Ricky ya se hace notar en la NBA. Y de ahí, a toda una nación global. 

Estadísticas de Ricky Rubio en sus 6 primeros partidos en la NBA: promedios de 9.3 puntos, 7 asistencias, 3.8 rebotes, 1 robo y 3 pérdidas. 52.6% en tiros de campo, 60% en triples y 71.4% en tiros libres. Todo ello en casi 28 minutos de juego. Fuente: http://www.nba.com/playerfile/ricky_rubio/

Foto entrada: beyondthebets.com

29.12.11

De lágrimas


Dicen que la vida no se mide por las veces que respiras sino por aquellos momentos que te dejan sin respiración. Instantes únicos, vivencias que guardas para siempre en tu interior, recuerdos que con un solo toque de anhelo e inspiración emergen a la superficie, escenas que anidan en lo más profundo de nuestro corazón. 

Intento asimilar el año que inevitablemente agoniza con algo de perspectiva y, realmente, ha habido algunos de esos momentos. Pero este 2011 ha sido el de las lágrimas. Llorar no siempre es un acto reflejo que dibuja la tristeza al exterior. En algunos casos todo lo contrario. 

Fluyeron algunas noches entre lágrimas. Echar de menos a alguien con quien has imaginado todo el universo a tus pies. No era sencillo. En la soledad junto a las estrellas. Entre unas paredes que parecían rebotar miles de imágenes por minuto. Multitud de sensaciones que jugaban siempre alrededor de la nostalgia. Las sábanas y la almohada como cómplices. Querer ver con el corazón pero apenas tener fuerza para sentir y para mirar el horizonte con ilusión. No fueron pocas las veces que me quedé dormido tras desprender algún mar de gotas cristalinas. 

Desde otro prisma bien distinto, el Barça nos volvió a ofrecer más capítulos de su bella historia que agrandan su leyenda. Nuevos títulos a su legado, plagado de un éxito a la par tan reciente como casi inaudito en sus más de 110 años de existencia. La exhibición en Wembley ante el ManU, donde se completaba una cuadratura del círculo que no evocaba sino continuidad más que el final de una época, me produjo una emoción tremenda. No viví la final de México 1970 entre Brasil e Italia pero sabía que estábamos a un gol de redondear el marcador con un contundente 4-1. El símil, iba más allá. La canarinha campeona que lideraba Pelé preside el altar de grandes conjuntos de fútbol de toda la Historia. Allí donde el Barça entrenado por Guardiola ya pertenece por méritos propios. No somos plenamente conscientes, absorbidos por la inmediatez de los sucesos que viajan junto a nosotros, de todo lo que está logrando este equipo mágico. Eterno.

Poco antes de Wembley, lloré. Fue tras un entrenamiento con los alevines. Llegué a casa y mis padres me dieron la enhorabuena. No pude contenerme y los abracé como nunca. Un oceáno de lágrimas. Literalmente. Tras una búsqueda que no acababa de far fruto alguno, me llamaron de Pepsico. Comenzaría el 17 de mayo bajo contrato de prácticas. Por fin alguien me daba la oportunidad de tener experiencia laboral en una compañía y en algo relacionado con mis estudios. Habían sido muchos los meses y uno acababa por sentirse inútil e incapaz de lograr lo deseado. Fue una inyección de moral enorme al mismo tiempo que todo un desafío. Me siento muy agradecido por la confianza que me dieron y el tiempo que esté en la empresa intentaré dar lo mejor de mi mismo. 

Igual que en el Bosco... De allí nacieron las otras lágrimas especiales cuyo sabor resulta aún hoy día indescriptible. Y todo se condensa, siendo muy injusto, en una tarjeta repleta de detalles cuya trascendencia protegeré siempre bajo llave en el cofre de mi alma. He aquí aquello con lo que me sigo emocionando siempre que le echo un vistazo. Son palabras que están ahí. No se las llevará el viento. Igual que quienes las escribieron, nunca fallan. Ellos nunca me fallaron:

1- Rome: Nunca te olvidaremos Chopi, hasta luego.
2- Raúl (Rayu): No te vayas sino te pegamos! Que tengas novias!
3- Sergi (Tapi): Chopi nunca te olvidaremos ni lo que nos has enseñado. Dew.
4- Òscar: Chopi gracias por todo lo que has hecho y espero que te vaya bien la vida, el trabajo y las novias. Nunca te olvidaremos.
6- Roger: Chopi ets collonut. Ets el millor! K estoy muy LOKO!
7- Prats: Eres un buen entrenador y una buena persona, te conozco desde hace muchos años y creo que todos no te olvidaremos. PAZ. Y aprovecha tu vida al máximo vale!!!
8- Alex Mateo: Que te vaya bien el futuro.
9- Gaspar: Nos has entrenado bien estos años, te recordaremos siempre. Adiós.
10- Dani: Chopi espero que te vaya bien en el tajo y que te saques una novia!! Y no de las imaginarias que tienes!
11- Segu: Eres el mejor entrenador del mundo. Te queremos.  

Seguramente este sea el último post que escriba hasta 2012. A todos los que habéis dedicado parte de vuestro preciado tiempo en acercaros, muchas gracias. Es un placer.

No prometo nada pero volveré. Si no con más cantidad, sí mayor calidad.

¡Feliz Año Nuevo a todos! 

Paz y Amor.






23.12.11

Un nuevo camino



Si cada año fuera un camino, el final del mismo se vislumbraría ya muy cerca. Como si empezáramos a ver la luz al final del túnel. La vida, en esencia, año tras año, constituye un único camino. Con sus vueltas de tuerca, sus altibajos y todo tipo de tirabuzones inimaginables. Giros inesperados del destino que juegan con nuestros corazones, nos abrazan momentos irrepetibles y nos condenan bien al disfrute más dulce, bien al sufrimiento más terrenal y terrible. Como una moneda, tenemos ante nosotros dos caras: en una habitan las alegrías y en otra las tragedias.

La dualidad de la vida en su apogeo…

Inevitablemente, el dolor y el sufrimiento forman parte de nosotros. De las personas que respiran a nuestro alrededor y el contexto que nos envuelve. Pero todo en la vida te aporta, por muy mal trago que te haga pasar. Es aquello que llamamos experiencia. Para bien o para mal, todo te debe hacer más fuerte mentalmente. Tanto si tenemos éxito, para no sucumbir ante la comodidad y tratar de aspirar a más. Ascender es un aprendizaje continuo. Tras alcanzar una cota, se aparecerá una nueva algo más arriba. Y así una y otra vez. La ambición, canalizada con humildad y como desafío por no rendirse nunca, dignifica al ser humano. Y, por el contrario, en las dudas, fracasos y desaciertos, también debemos aprender. Para intentar no cometer los mismos errores. Es algo que solo conocemos a posteriori, nunca ex ante. ¿Qué emoción tendría todo este juego vital si supiéramos los resultados de nuestras decisiones de antemano? Por eso, cuando tomamos una decisión debemos comprometernos con ella. Ya habrá momento de buscar alternativas o soluciones más adelante, vistos los resultados. Porque hoy por hoy no tenemos la capacidad de recorrer al unísono dos vías distintas. Solo en universos paralelos, si existen.

Quizás…

Sin embargo, al llegar a ciertas edades, cuando cambias el colchón escolar y universitario por otro lleno de incertidumbre, el paisaje se dibuja más caótico e imprevisiblemente aterrador. Como esa escena en sueños en la que uno se ve llegando al final de un paseo que conduce inevitablemente a un acantilado. Justo estás en el borde. Miras abajo. Con la sensación de que puedes caer tan fácilmente. Pero también miras al horizonte. Donde parece dibujarse la esperanza. Y la felicidad. ¿Cómo saber que acertarás con tus decisiones? ¿Cómo saber que los pasos que darás te permitirán seguir avanzando hacia ese anhelado horizonte? ¿O nos caeremos al suelo?

Suceda lo que suceda, nos volveremos a levantar…

Y vendrá otro año, un nuevo camino dentro del gran sendero de la vida. Aciertos, errores. Imprevistos tremendamente únicos y bellos. Ojala estemos aquí para contarlos. No olvidéis este momento. Recordadlo para la eternidad. Porque ya no volverá a suceder de la misma forma.

Siempre es tiempo de sonreír y tratar de disfrutar, más allá de las circunstancias. Porque cualquier día, aunque parezca amanecer en la vulgaridad más vaga puede cambiarte la vida… Para siempre.

Ya saben lo que decía el maestro: la vida puede ser maravillosa.

8.12.11

Un petó val més que mil paraules


Un primer petó. S'obre el cel. Tot un univers de sensacions recorre el teu cos. Dubtes. Continuar. O separar els llavis d'aquells que semblen enganxats per art de màgia. Uns segons. I us mireu als ulls. Quina preciositat. No havies mai reparat en aquelles perles que dibuixen un oceà mig blau, mig verd, segons la llum que s'hi reflexa. Voldries parar el món en aquell precís instant. Un desig, però, que es trenca perquè els seus llavis i els teus esdevenen novament un de sol. És maduixa o potser gelat de gerds. O una barreja. Sigui com sigui, és un postre deliciós que t'agradaria poder gaudir tota l'eternitat. Allò semblava justificar tota una vida. 

Pareu uns segons. Dos somriues es troben en plena harmonia, capritxosament dissenyats. Ella s'atansa una miqueta més i s'encongeix. Quedant el seu cap sota el teu braç esquerre, a l'altura del teu pit. L'acaricies suaument des de la galta fins arribar a penetrar la frondositat dels seus cabells. Amb especial delicadesa i cura. Com qui vetlla perquè tot surti perfectament. Tu improvitzes i ella et segueix: 

- M'agrades. M'agrades molt.

- Quant és molt?

- Molt. Molt és molt.

- No em serveix...

- M'agrades molt. Molt més que tu.

- I com ho saps això?

- Ho sé. Senzillament ho sé.

- Tampoc em serveix...

- Doncs em rendeixo.

- Això sí que no... Ja no et crec. 

- I com puc fer perquè em creguis?

- M'ho hauràs de demostrar. No nomès amb paraules sinó amb fets dia rere dia. 

En aquell precís moment sembla que el silenci volgui apoderar-se de la conversa. 

Aleshores tu, agafant-la pel coll amb fermesa però elegància, la beses amb una passió ben bé desconeguda. Com si t'anés la vida en aquell petó.  

6.12.11

Contrastes


Algunas hojas caídas anuncian que el otoño no se quiere fugar. Me acompaña un gélido viento que amaga a festivos invernales. Las luces de Navidad, teñidas de un intenso colorido que despierta la imaginación, decoran el paseo mientras recorro la Diagonal. Atrás he dejado el frenesí patente del consumo. Clases acomodadas cuya demanda fluye sin condicionamiento alguno, sea la coyuntura que sea.

Más adelante, el contraste. Un par de indigentes mendigando con escasos ropajes en medio del frío y del río incesante de gente que viene y va sin reparar en sus miradas. Esas miradas vacías que cortan la respiración mientras se fijan en un punto concreto del paisaje urbano. Inertes. Sin alma. Robados de una vida que otrora soñaron y cuyos destinos han llevado a tan mísera y desgraciada situación.

Me siento afligido por dentro y hasta responsable durante todo el trayecto hasta que logro evadirme profundamente con un artículo de Rubén Uría sobre Fernando Martín, fatídicamente fallecido en accidente de coche el 3 de diciembre de 1989. Al llegar a casa, aún tengo esa amalgama de sensaciones mezcladas y encontradas. Contradicciones que sacuden mi interior, golpeando en forma de preguntas. Pero no encuentro respuestas.

Por si faltaba algún ingrediente, añado nostalgia leyendo algunas cosas muy visibles en la habitación. Y no puedo sino emocionarme. Después hallo la paz definitiva a partir del chorro caliente. Cómo me gusta. La ducha abraza mis pensamientos.

Había sido una tarde muy ilustrativa. Didáctica. Vivimos en un frenesí tan constante que tendemos a olvidar lo que somos. Lo afortunados que debemos sentirnos. Es más importante, con el paso del tiempo, ser recordado por cómo eres y lo qué has aportado, que no por lo que tienes. Nuestra mayor riqueza y posesión es la esencia humana. La felicidad es el camino. Entre todos podríamos conseguir que en medio del frío no se tuviera que dibujar rostro alguno de pobreza sino de alegría.

Tenemos un potencial de recursos intangibles, materiales y apoyos tecnológicos como nunca antes en la historia, pero seguimos en mayor o menor medida absorbidos por una espiral de egoísmo que en muchos casos roza la codicia extrema. Esa avaricia tan recelosa de la generosidad y la empatía. Para que no solo en Navidades sino durante todo el año y los venideros, podamos disfrutar todos de una existencia digna. Igual que quien escribe o tú, querido lector.

No es en la palabras donde reside la lucha por un mundo mejor sino en la conciencia de cada uno de nosotros. Está en nuestras manos que nuestros hijos y nietos puedan ver la luz del Sol brillar con más intensidad de lo que lo hicieron nuestros padres y nosotros mismos.

4.12.11


El lunes de la semana pasada contemplé Barcelona desde las alturas. En las Arenas. Algo que no hacía desde abril. Y como la primera vez me quedé algo pensativo oteando el horizonte. Con la vista hacia Montjuic. Siendo consciente de cómo habían cambiado las cosas desde entonces. Era como regresar al pasado con un nuevo disfraz, algo más abrigado, y lleno de confianza en algunos aspectos. Pero con otras dudas e interrogantes. Había llovido mucho desde aquél caluroso día del cuarto mes del año y realmente algunas de las gotas que había conocido durante el camino eran especiales.

Pero la vida fluye. Nada permanece.

Así también me encontré a mi mismo ayer en Sala B, lugar al que no acudía desde mayo, mes en que empecé a trabajar. Las circunstancias han cambiado notablemente así como las expectativas dentro de la organización. Sin opciones reales de promocionar una vez se acabe el contrato, piensas hasta qué punto es racional darlo todo por algo en lo que no puedes subir. Promocionar. Uno en la vida siempre busca ese punto necesario de ambición. Incentivos a los que responder con sacrificio y compromiso. Pero son tiempos complicados en lo laboral y cuanto menos, hemos de valorar la experiencia adquirida, que no es poca, y la oportunidad de contribuir con nuestras acciones, por muy invisibles que parezcan, dentro de una compañía de prestigio y calidad reconocida. Una puerta abre otras en distintos lugares y ante todo, el trabajo bien hecho y el esfuerzo, siempre tienen su recompensa. Siempre.

Quizás aún más se acrecenta la sensación de incertidumbre e inseguridad porque tras más de 6 meses no solo has aprendido los detalles de tu posición y vas defendiéndote mejor o peor en tus funciones, sino que además has podido ver la realidad. Cosa seria. La vida tal y como es, de la A a la Z. Como se plantean unos objetivos de ventas y luego lo crudo que es salir a la calle con el camión y vender. Hay una distancia inevitable entre la oficina y el aire libre. Imperceptible cuando te pasas más de 8 horas allí metido. Sentado delante de la computadora.

Esa vida en la que puedes comer el miércoles y jueves con un compañero de trabajo, como las últimas casi treinta semanas, y de repente, saber desde el viernes, que ya no volverás a verlo en el mismo sitio. Era ir al cooler a por agua y saber que iba a estar ahí. Que irías y le preguntarías: 'què tal tot, molta feina...heu guanyat aquest finde?' Es la cara de la crisis, tan cercana y vivida en primer plano prácticamente. Es joven y tiene toda la vida por delante pero son sucesos francamente desagradables. Al fin y al cabo, era el más barato del departamento en términos de indemnización por despido (menos tiempo en plantilla que el resto). Así que, desde luego, por si alguien lo dudaba, somos una cifra. Me imagino el trabajo de aquellos que suman y restan para calcular a quién es más rentable despedir. Muy duro asumir la realidad. Le deseo lo mejor de cara al futuro. Un gran tipo al que echaré de menos durante el tiempo que siga en la empresa. Se hará extraño estar un miércoles o jueves y ver como llegan casi las 2 y él que no aparece con un 'baixeu a dinar? Tinc tupper avui'.

Hacemos camino al andar. Y buscamos una identidad. Respuestas en busca de una anhelada certeza. Algo de sentido para nuestros latidos, como el miércoles por la noche abstraído completamente mientras viajaba con la música de Simon & Garfunkel. Inconscientemente consciente de que el reloj marcaba ya algo más de la 1 de la madrugada. Curiosamente, una hora similar a la de hoy. Cuando justo el portátil indica la 1:16.

Todo gira y nosotros nos movemos hasta acudir a un mismo lugar que en el pasado. Idéntico paisaje, esencia incluso inquebrantable respecto a la última vez. Pero nosotros no somos los mismos. Por eso cuanto más creo que sé, más me siento como Sócrates. Sonarán nuevas canciones. Sin embargo algunas no dejarán de hacerlo toda la vida. Como aquella que empieza de la siguiente forma y que en la ya entrada madrugada, con el silencio como único compañero de viaje, cobra una magnitud trascendental:

'Hello darkness, my old friend
I've come to talk with you again...'

19.11.11

El Fútbol es vida



Cuando era pequeño, como muchos otros niños a temprana edad, quería de mayor, ser futbolista. Ya desde chico me gustaba dar patadas a todo aquello que fuera o se asemejara a un balón. Mis padres no me inscribieron en el Bosco Horta de fútbol, el equipo del colegio, hasta segundo de Primaria. Querían que estuviera seguro de que me iba a gustar aquella actividad extraescolar en la que sumarían un nuevo esfuerzo económico. No se equivocaron. No me equivoqué. Aunque ellos sí que tuvieron que sacrificarse mucho. Fin de semana tras fin de semana.

En aquellos primeros tiempos, no sabía perder. Prácticamente como ahora. Eso realmente no ha cambiado demasiado. Aunque ahora uno es capaz de internalizar mejor las cosas y aceptar con filosofía que no siempre se puede salir victorioso. Un amigo de mi padre, cuando me cabreaba porque perdíamos jugando en el camping me llamaba Hristo, en honor del delantero búlgaro que marcó una época con el eterno Dream Team de Cruyff. Por otro lado, en el equipo, recuerdo que no fueron pocas las veces en que decidía tirar el brazalete contra el suelo tremendamente ofuscado y cabreado con el mundo cuando perdíamos. Aunque fuera tan solo en mi primera temporada...

Yo quería ser futbolista. Aunque sabía que costaría. Al empezar un año más tarde que el 75%-80% de compañeros de generación/curso tuve desde el inicio que demostrar mi valía y ganarme un puesto como el que más. Al inicio no resultó nada sencillo puesto que tuve verdaderamente la fortuna de nacer en un año mágico como 1988: gran cosecha en el colegio. Mucha competencia. Pocas escuelas de fútbol podían llegar a reunir tanta calidad en cantidad con niños íntegramente del colegio. Era tremendo. Con el tiempo, entre unas cosas y otras, en un margen de tres años desde que empecé, acabé siendo indiscutible para cualquier entrenador e incluso llegué a convertirme en capitán. Tenía fama de jugador disciplinado y ordenado. El responsable a seguir. Aunque no gozara de la excelsa calidad de algunos de mis amigos y camaradas en el campo.

Quería seguir siendo futbolista. Aunque, con el paso del años, comprendía que no iba a ser tan fácil como auguraba con 6 años. Además, los defensas no destacaban tanto. No era tan fácil marcar goles partiendo desde tan atrás y si recibías algún tanto en contra, te podías llevar las culpas por presuntamente no haber defendido bien. Los laterales entonces no estaban tan revalorizados como ahora. Con todo, algo más crecido, en segundo año de Cadete, logré marcar bastantes goles para lo que era habitual en mí. Aunque ya me falla la memoria en cuanto a la cifra exacta y quizás solo Will lo tiene apuntado en algún archivo excel de antaño.

Fueron los mejores años de mi vida en el colegio-fútbol. En promesas, pre-benjamín, benjamín, alevines, infantiles, cadetes...hasta juvenil. Llegué a completar el ciclo, 'retirándome' mientras terminaba primero de ADE en la Pompeu Fabra. En ese instante, ya sabía que no podía ser futbolista. Tenía más calidad que cuando empecé, muchísima más. Pero, en esencia, sentía la misma ilusión por el balón que el primer día de entrenamiento.

Y esa ilusión, conjuntada con tremenda pasión y compromiso, el que intentaba plasmar en el césped cuando jugaba en el Bosco, es el que mantengo. Por eso me da cierta lástima y mucha pena ver como, incapaz de haber podido llegar a ser futbolista, ese mítico sueño frustrado de juventud, un servidor acaba en ligas de aficionados donde algunas personas no entienden el juego y van más allá de lo deportivo y competitivo. No es el fútbol que yo he mamado, amado ni el que defenderé a capa y espada. No es el deporte que yo he tratado de inculcar a los críos que he tenido la suerte de entrenar estas pasadas cuatro temporadas. No es mi fútbol. Y hago esta reflexión porque esta noche me han podido partir la pierna y hacerme mucho daño jugando, no en una acción fortuita ni mucho menos, sino con toda la mala intención del mundo. No han sido pocas las jugadas de corte similar en que los contrarios han sobrepasado los límites. Y como me ha afectado a mí, le podría haber ocurrido a otro de mi equipo. O podrá suceder otro día si no se erradican actitudes así, que no son dignas de nada.

Puede que mucha gente no lo entienda, pero para mí el fútbol significa mucho. Trasciende más allá de la razón por todo lo que ha supuesto a lo largo de mi vida, en el mejor de los sentidos. Fueron muchas las victorias junto a mis amigos y compañeros, no pocas las ligas y los buenos resultados que celebramos, pero sobre todo el mayor triunfo fue poder disfrutar como un chiquillo haciendo lo que más me gustaba: jugar a la pelota.

Por eso, tanto a quienes empiezan desde pequeños a practicar como a los formadores/entrenadores de base, no dudéis en incular el noble espíritu competitivo del fútbol. Que el compromiso, esfuerzo y solidaridad con unos valores colectivos estén presentes así como la atención a las necesidades y características de cada individuo/jugador.

Porque, en esencia, el fútbol es vida. La vida es fútbol. Y quiero seguir disfrutando. Igual que cuando era un chiquillo.

5.11.11

Historia de amor aleatoria


El parque estaba muy cambiado. O no lo recordaba así. Multitud de chiquillos corriendo arriba y abajo hacían de la soledad una carga menor. Casi imperceptible. Pero ahí estaba. Tratando de buscar algo. De encontrarse a sí mismo. Buceaba en su interior intentando averiguar por qué había llegado hasta allí. Las razones que le habían conducido a aquél lugar. Parecía un capricho del destino demasiado jugoso para ser real.

De repente, empezó a llover con intesidad. Cada gota que saludaba desde el firmamento iba a convertirse en una lágrima de nostalgia y profundo anhelo. Justo como la última vez que había pisado el parque. Cuando llegó inevitablemente el invierno. Y terminó todo. Lloraba y llovía. Y no sabía por qué.

Como no tenía paraguas, puesto que el último lo había perdido en el metro, se apresuró a salir de ese entorno al aire libre. Hasta que se encontró refugiado en el centro comercial más próximo. Suerte que están abiertos a todas horas prácticamente, pensaba para sí mismo. Pasados unos minutos de rigor hasta acomodarse de nuevo para seguir reflexionando en silencio, decidió entrar en el FNAC. Y se dirigió a la sección de libros. Una de sus aventuras favoritas era perderse entre ese océano de títulos y variopintas portadas. No con propósito de acabar comprándose alguno sino como un ejercicio de evasión. Algo así como soñar despierto.

Entonces, cuando ya emprendía la salida, chocó accidentalmente con una joven. Apenas se podía adivinar su cabello a medio camino entre lo castaño y lo rubio puesto que portaba una gorrito beige. Un detalle que la hacía tremendamente sugerente. Atractiva. Se disculpó ante el chico por su torpez y rápidamente siguió su propio camino. Pero él la detuvo con un espera bastante rotundo. Fue en ese instante cuando descubrió que llevaba en la mano un libro. No uno cualquiera. Le preguntó dónde lo había encontrado, si no le importunaba en exceso la cuestión, y ella amablemente le indicó. Sin perder el tiempo fue al encuentro de esa deseada obra. Pero esta vez fue la joven quien no quiso perderlo de vista y le detuvo.

- ¿Ya has leído este libro, no? -se interesó.
- Digamos que sí... Lo escribí yo - replicó.
- ¡No, de ninguna manera! No lo puedo creer - se sorprendía entre una impresionante niebla de incredulidad.
- Pues empieza a creer. El autor de esa breve novela que tienes entre manos soy yo.

Ella lemiraba atónimanete. Claramente la persona que tenía a escasos metros tenía un aire con la imagen más jovial e imberbe de la contraportada. Abrió una página al azar de libro y le retó a que recitase y recordara ese fragmento. Él vaciló un poco al inicio y se excusó con que había pasado el tiempo. Y que no quería viajar atrás en el tiempo. Es pasado, logró balbucear finalmente. Pero la joven no quiso darse por vencida y necesitaba convencerse de que efectivamente aquél chico treintañero era la persona que decía ser. Pasaron unos segundos mientras se miraban en silencio hasta que él empezó:

Cuando la vida se viste de rojo no eres consciente. Se pone ella el traje mucho antes de que lo adviertas. Solo sientes la llama de ese fuego incandescente que no deja de arder en ti. Una sensación única que crece día tras día, cuando la ves y estás cerca de ella. Cuando la notas dentro de ti. Cuando tus labios son sus labios y tu piel es su piel. Nada más importa. Que no se extinga es tu deseo. Que el rojo sea para siempre el color del amor, el sexo y la pasión. De tu vida y la de ella, juntos. Buscando en cada segundo compartido la eternidad.

Era el final de la página 73.

Ella se quedó más alucinada por la sensibilidad cómo pronunció ese abanico de frases que encerraban tantas historias juntas que por el hecho de recordarlo todo. Tanto que perdió algo el pulso y la fuerza en las manos, de manera que la novela se iba a desparramar contra el suelo sin remedio. Pero su autor, el joven destartalado que otrora había desprendido algo de brillo con su pluma, ágil de necesidad, evitó que sus palabras chocaran contra el tapiz del comercio.
- Toma. Esto es para ti. No lo pierdas ni lo dejes caer de nuevo. Es probable que la próxima vez no esté yo para cogerlo - le guiñó el ojo.
- Ehh...Gracias... - no se atrevía a pronunciar su nombre.

Se quedaron mirando ambos mútuamente con una suave capa de magia a su alrededor. Como si en aquél preciso momento estuvieran solos en el universo con todo el cielo estrellado. Sonrieron. Ella le preguntó si se volverían a ver. Él dijo que se encontrarían de nuevo. En el mismo lugar y a la misma hora el siguiente sábado. Porque el destino así lo había querido.

Pasó una semana y el joven se acercó no exento de nervios a su cita. Pero por mucho que esperó no llegó nunca ese día la dulce chica del gorro beige. Ni a la semana siguiente. Ni a la otra. Ni tampoco a la que siguió después. Hasta que ya casi sin esperanza, decidió que dos meses después sería la última vez que iría al encuentro. Esta vez ya estaba ella allí, aún más atractiva que la primera vez que coincidieron.

- Siento el retraso - se disculpó con sinceridad aparente.
- Solo he esperado un mes y medio para volverte a ver. No es tanto - ironizaba el chico sin ganas.
- Bueno en realidad quizás hemos esperado más. Ambos. No solo tú.
- ¿Qué quieres decir? - se sorprendía con el tono de la chica.
- Antes de nada, debes saber que sí he venido todos los sábados. Igual que tú. Pero me dediqué a observar en la distancia porque no estaba segura de que fueras a venir todos los días.
- O sea, me has ido poniendo a prueba semana tras semana...
- Algo así, pero por favor, no te molestes.
- No entiendo nada, como no quieres que me moleste si me he sentido muy ridículo todas estas tardes pasadas. Solo. Perdiendo la ilusión de que pudiera volver a mirarte a los ojos.
- Las cosas no son tan sencillas - continuó con un tono misterioso.
- ¿Qué quieres decir? - casi le cortó la frase.
- Soy yo, cariño. Soy yo.

A él se le paró literalmente el corazón. No era posible. Comprendió al fin que tenía ante sí la razón por la que había escrito Cuando la vida se viste de rojo hacía casi 15 años. Pero ella parecía más joven y se había conservado mejor, justo como la imaginaba y describía en la novela. Era increíble. Se sorprendía de no haberla reconocido el primer día, pero el tiempo había pasado entre ambos. Demasiado. Y ella, dándose cuenta de que después de tantos años había vuelto a ver al chico que una vez deseó con tanta locura, quiso estar del todo segura antes de volver a enfrentarse con una parte de su vida que pensaba ya caducada. Olvidada para siempre.

Así que ahí estaban ellos dos. Unidos bajo el destino de una novela que había sido escrita en parte a raíz de la pasión que un día llegó a fluir entre ambos. Y, como si no hubieran pasado 15 años, se besaron apasionadamente hasta que la eternidad dijo basta.