31.8.14

Casi 20 años después


Casi 20 años después volvía con mis padres al sitio donde una simple caravana y avancé muy cerquita de la playa dieron paso a algunas de las primeras vivencias que recuerdo. Se llamaba Camping Disney; ahora Pla de Mar. Apenas tenía 7 años cuando fui por primera vez. Induráin ganó su último Tour de Francia y al año siguiente España quedó eliminada por penaltis ante la anfitriona Inglaterra en la Eurocopa. Recuerdo perfectamente ese día en el bar del camping y las penas máximas falladas. Ese sería el último de los dos veranos que pasamos allí, justo delante de la playa de Malgrat de Mar. Antes de que mis padres decidieran dar un paso más y se enamoraran de un camping en plena Costa Brava. Entre Santa Cristina d'Aro y Castell d'Aro. Decisión que con el paso de los años y en perspectiva, comparto y agradezco. No hay amor más duradero que con la Costa Brava y l'Empordà. Allí vendrían los mejores veranos de mi infancia, cuando me convertía en un auténtico conguito de mofletes graciosos y silueta regordeta. Cuando aún soñaba con ser futbolista o ciclista, emocionado en mi mountain bike e idolatrando al teutón Jan Ullrich. Y cuando alemanas, belgas y holandesas formaban parte del paisaje. Con las hormonas poco a poco llamando a la puerta.

Quería decir en realidad que el miércoles volví con mis padres al camping de Malgrat de Mar. Y sí, es cierto. Todo ha fluido y muy poco ha permanecido pero unas horas fueron suficiente para volver a recordar todo aquello. 

Los paseos en la bicicleta sin marchas de punta a punta del camping. En su momento me parecía equivalente a la distancia de una maratón. El otro día, caminando, me reí mucho al rememorarlo. Cuando acompañaba a mi padre, también en bicicleta, a comprar tomates y fruta a un agricultor de ahí al lado que dios sabe si sigue viviendo. Los primeros piques y enfrentamientos competitivos con mis primos Isaac y David, casi como dos hermanos para mí durante gran parte de la infancia. Los primeros pelotazos y afán por ser futbolista, incluidos partidillos con los mayores en los alrededores del camping y en la misma playa. Como nunca he sabido perder y menos cuando era chiquito, un amigo de mi padre me bautizó como "Hristo" o "Stoichkov", en honor al que era mi ídolo del Barça. Tanto si perdíamos como si no me pasaban la pelota, me sentía vacío y frustrado y me enfadaba con el mundo. Esas rabietas equivalentes a las del jugador búlgaro en el campo duraron bastante. Se han prolongado mucho en el tiempo. Todavía sigo transformándome cuando juego a fútbol o practico algún deporte. Soy muy competitivo cuando de hacer deporte se trata y siempre quiero ganar. 

En el camping de Malgrat recuerdo que también vinieron algunas semanas mi tía Antonia, que me había cuidado de pequeñito mientras mis padres trabajaban, y el tío Fermín. Muchas mañanas el tito se levantaba antes del amanecer en busca de moluscos. Cogía la bici y se perdía hasta bien entrada la mañana. Luego regresaba feliz y dicharachero enseñando lo que había conseguido. En Blanes, si no me equivoco, vivía su madrineta. De ahí que toda esa zona para él tuviera un gran valor personal. La especialidad de mi tío Fermín siempre ha sido la paella, y el camping no representó una excusa para no hacerlas. Todo lo contrario. Además de las primeras barbacoas, acontecimientos por los que sí siento gran devoción. Las primeras sandías, melones... Mis padres me invitaban a probar y comer de todo pero yo era algo caprichoso, sobre todo al principio, y me negaba a comer según qué si no me entraba por la vista. 

Hicimos algunos amigos allí. Una de las mayores atracciones entonces era ir a coger sapos y renacuajos. Mis primos al margen, el resto de amigos no eran especialmente futboleros, cosa que yo no entendía. Pero me adapté. Había tiempo para buscar animalitos, bañarse en la cutre piscina de la entrada y para jugar a las primeras videoconsolas. Con Iván, un chico mayor que tenía algún tipo de discapacidad cognitiva -no muy elevada- hicimos muy buenas migas. Era un viciado de los videojuegos y nos enseñaba sus recursos. Reconozco que mis primos eran más avispados con este tipo de entretenimiento y sumaban más paciencia y dotes que yo, mucho más limitado y restringido a los juegos de deporte (fútbol). Con Iván jugábamos a la Mega Drive. Lo recuerdo como alguien bastante friki en cuanto a aficiones y gustos pero un chico muy majo, todo corazón. Era algo infantiloide por su discapacidad. Nosotros le picábamos mucho cuando empezábamos a cantarle "Iván, Iván, Iván de la Peña... que nunca se peina. Iván, Iván, Iván de la Peña..." Lo cierto es que al tiempo que canto esto mismo en mi cabeza suelto un par de carcajadas limpias. Más que a los amigos no futboleros que intentaban levantar un zoo dentro del camping, al que eché más de menos cuando nos  fuimos fue a Iván. Eran amigos de verano, de pocas pero intensas semanas. Sales pronto con la bici después de desayunar y no vuelves a tu parcela hasta la hora de comer. El camping era sinónimo de diversión y libertad. 

Casi 20 años después. Eran las 5 y media de la tarde. Convencí a mis padres para un "selfie". Al ver la foto me pregunté que por qué diablos ya no estaba tan moreno como de pequeño. Y contemplé la infinitud y eternidad del mar por unos minutos. Recordé parte de lo que aquella playa y entorno habían significado durante dos veranos hace tantos años. Y vi a mis padres felices. Habíamos cambiado físicamente pero en esencia seguíamos siendo iguales, discutiendo por las mismas cosas que hace dos décadas. Dónde aparcar, dónde comer, dónde sentarse -ojo a las corrientes de aire-, dónde poner la toallas... Me sentí de repente muy feliz y agradecido por el clima que habían creado a mi alrededor y todo lo que me habían ofrecido durante todo este tiempo. 

Siempre que miro al mar pienso. Pienso mucho. Me quedo en silencio y reflexiono. Aquel azul de Malgrat me llevó a parte de mi infancia, al puerto de Blanes con aquellos pez espada que me encantaba ver y fotografiar, al día en que tras una fuerte lluvia y sin sol me bañé en calzoncillos con mi tío Juan y a mi padre casi le da algo. Ese día el agua estaba más calmado y transparente que nunca. Seguía mirando al mar. Años atrás hubiera sido imposible imaginar muchas de las cosas que habían pasado. De hecho yo creo que mi única preocupación entonces era ser futbolista.

Casi 20 años después. Todo había fluido y poco había permanecido. Pero ahí estábamos.

11.7.14

Volant Racc 2014: Osona


Tercera cita de la temporada en el Volant Racc. La más esperada para Raül Castán. Su segunda casa: Vic. Son muchos los recuerdos y experiencias que han terminado configurando lo que es hoy el piloto de Barcelona. Allí empezaron muchas de las cosas que hoy son realidad. En las benditas tierras de Osona. Por si fuera poco, a la ilusión por correr en Vic se unía un hecho muy significativo en términos estrictos de competición. Iba a ser un rally de casi 100 km cronometrados. Casi nada. Una prueba que duraría todo el día (desde las 9h hasta las 23h) y en la que participaron 10 pilotos del Volant Racc y más de 70 pilotos en total.

Raül nos explicaba el trazado poco antes de comenzar, con la ilusión de sus primeras vueltas en el karting brillando en los ojos: "Por la mañana disputamos 3 tramos clásicos: La Vola (8km), La Trona (13km) y La Costa dels Gats (8km), dos veces cada uno. Por la tarde, se añaden dos tramos nuevos: Coll de Mansa (5km) y L’Enclusa-Romegats (6km), tres veces cada uno. Y para terminar la fiesta, una vuelta nocturna al Circuit d’Osona (1km). ¡Un total de 13 tramos nos esperaban! ¡Un rally duro pero muy bonito!"

El público volvió a estar muy presente en Osona todo el día. Una tierra que reúne mucha tradición por el motor. Tras un inicio fuerte y superados por primera vez los tres tramos de la mañana, Raül y Axel estaban situados en octava posición a 12 segundos del quinto mejor tiempo. El ritmo marcado no había sido malo y estaban casi todos en un abanico, bastante apretados. Fue una prueba disputada bajo el calor, algo que se acentuó al mediodía, cuando realizaron la segunda pasada por La Vola, La Trona y La Costa dels Gats. La temperatura del asfalto era muy alta y eso impidió que mejoraran sus tiempos. Con todo, lograron situar su Peugeot 107 en 6ª posición a 24" del quinto. Seguían rodando en los tiempos de los mejores y todavía quedaba mucha tela que cortar. La mitad de la prueba y su parte más decisiva.

Antes de afrontar el bucle de la tarde, Raül tuvo tiempo para analizar lo que quedaba de rally y aumentar su motivación más si cabe. Se sentía satisfecho por el trabajo realizado hasta entonces y con la sensación de poder apretar un poco más. En la primera pasada por Coll de Mansa y l'Enclusa-Romegats siguieron rodando a buen ritmo, dejando el crono a tan solo 5" del mejor registro. El buen pilotaje sobre el asfalto de Osona se hacía notar y únicamente faltaban dos nuevos pasos por Coll de Mansa y l'Enclusa-Romegats antes de la despedida con la vuelta en el Circuit. Con la sensación de estar girando muy rápido vuelven a afrontar los dos tramos. Ahora se quedan a 3 segundos en Coll de Mansa y a 4 de los mejores en l'Enclusa-Romegats. Justo al caer la noche y antes de encarar los últimos giros, el piloto reconocía que les estaban saliendo muy bien las cosas a pesar de algún pequeño error a los mandos. Al tratarse de tramos nocturnos estrenaron la parrilla de faros. Y el estreno no pudo ir acompañado de mejores tiempos: a 5 y 3 segundos del mejor tiempo tras finalizar Coll de Mansa y l'Enclusa-Romegats, respectivamente.

Quedaba aún la guinda final. La vuelta de exhibición en el Circuit d'Osona con la presencia de mucho público. En su circuito fetiche rodó a muy buen ritmo, en armonía con lo labrado durante todo el día, quedándose a solo 2" del registro más rápido. Finalizado el rally, la clasificación los colocaba en una muy saboreada quinta posición, a 1 minuto y 35 segundos del vencedor, Jordi Rodriguez, quién se convertiría aprovechando el abandono de Carles Duran en el nuevo líder del Volant Racc 2014. Un Volant Racc en el que Raül y Axel ascendían a la quinta posición de la general con 28 puntos, a 10 del cuarto y 12 de los puestos de podio. El barcelonés sintetizaba sus sensaciones tras el rally: "Analizando los tiempos de cada tramo y en el global del rally, es evidente que hemos dado un salto cualitativo importante. Ahora debemos consolidar este ritmo y seguir analizando y estudiando el coche y los vídeos para pulir esos pequeños detalles que nos permitan luchar por las posiciones de honor."

Para pulir esos detalles hay algunas semanas por delante, verano mediante. Especialmente semanas y tiempo para pensar en lo que se viene al regresar del descanso: Cervera. Esto es, rally de tierra. Raül ya está preparando y mentalizándose para mejorar en esta superficie y seguir rindiendo a gran nivel en este Volant Racc en el que cada vez está rodando más cerca de los mejores.

Anexos:

9.6.14

Volant Racc 2014: Empordà


Sábado 31 de mayo. La segunda cita del Volant Racc 2014 està a punto de arrancar. Todo preparado para la primera prueba sobre asfalto que afrontarán los pilotos, entre ellos un Raül Castán muy motivado y con ganas de mejorar respecto a su debut en el Pla d'Urgell. Es el rally de l'Empordà y el barcelonés confiesa que "(Axel y yo) teníamos ganas de probarnos con el Peugeot 107 sobre asfalto. Preparamos las notas a conciencia con intención de estar más cerca de los tiempos de cabeza que en la tierra de Mollerussa."

L'Empordà consistía de tres tramos que debían superarse dos veces: La Ganga, Santa Pellaia i Els Àngels. Compitieron un total de 95 pilotos en el rally, 9 de ellos pertenecientes al Volant Racc. Afortunadamente, la meteorología dio clemencia tras las lluvias de días anteriores. Algo que agradecieron los participantes y la multitud de aficionados presentes. El primero de los tramos, La Ganga, de 6 km, se anticipaba lento. Un previo ideal para poner en marcha el coche y prepararlo para las siguientes pasadas. Sin embargo, al llegar a la salida, la organización comunica la neutralización del tramo y la correspondiente asignación del mismo tiempo a todos los participantes debido a un accidente del que por suerte salieron ilesos piloto y copiloto. El debut en la prueba se haría esperar para Raül.

En el segundo de los tramos, Santa Pellaia (8 km), se exigía mucha técnica. Pero no sería eso lo que le faltaría al piloto. Tal y como él mismo se sinceraba al final "debido a la neutralización del primer tramo, se produjo una acumulación de coches en la salida del segundo tramo y tuvimos que esperar casi 30 minutos para tomar la salida. Con todo este lío perdí un poco la concentración y salí algo despistado y nos dejamos 25” a final de tramo." Una lástima justo antes de encarar Els Àngels, el tramo estrella de la tarde y que había sido mundialista en su momento. 15 km en los que ceden 49". Desde luego que no era la forma ideal de empezar la competición y por ello antes de afrontar las segundas pasadas Raül se reúne con Axel y Santi, el jefe de equipo. Buscan soluciones para lograr dominar y asentarse con el Peugeot 107 en el asfalto de l'Empordà A juzgar por los resultados, la conversación sería prolífica.

Ya de nuevo en acción, asoma La Ganga. En esta ocasión ningún percance impide recorrer los 6 km de su recorrido. Castán, con un pilotaje más agresivo, consigue meterse en un grupo de cinco pilotos apenas separados por 3 segundos. Competitividad no, lo siguiente. En el segundo paso por Santa Pellaia, difícil y deslizante como siempre, la progresión en el crono es una certeza y se quedan a 13" del mejor tiempo. Las sensaciones van al alza y nunca es tarde para ello. Sensaciones que corroborarían en el último tramo. Els Àngels era sinónimo de exigencia a todos los niveles pero el piloto arrastra consigo mucha confianza: "Salimos dispuestos a confirmar nuestra progresión en el tramo más exigente y bonito. En este tramo disfrutamos como niños, sobre todo en la bajada final, donde ya veníamos animados y con un gran ritmo". Al final se quedan a 23" del mejor tiempo pero en los ritmos que se habían fijado antes de comenzar la prueba. Y donde debían haber estado si no hubiera sido por las dudas y la pérdida de concentración en el primer bucle. Nada que no se pueda mejorar.

La clasificación de l'Empordà los situó séptimos a 2' del líder. Posición que mantienen en la general, comandada por Carles Duran que ha hecho doblete en este arranque del Volant Racc 2014. Raül sintetizaba lo sucedido en el noreste de Catalunya con su templanza característica y la ilusión por afrontar la progresión que tiene en sus manos: "Un resultado discreto pero con buenas sensaciones al final del rally, entendiendo cada vez mejor el comportamiento del Peugeot 107. El mal inicio del rally nos descolgó de la lucha por las posiciones delanteras. En un rally pueden surgir multitud de imprevistos que debemos aprender a gestionar. Seguimos acumulando experiencia y kilómetros."

La próxima cita es en un lugar muy especial para piloto y equipo. Será el 5 de julio en Osona, la casa del equipo Recosap Sport Technology y allí donde Raül Castán logró su primer "scratch" en 2013 a los mandos del Peugeot 206. Buenos precedentes para seguir mejorando y adaptándose cada vez más al 107. Es el camino. 

Anexos:

10.4.14

Volant Racc 2014: Pla d'Urgell


Sábado 5 de abril. El Volant Racc, una de las competiciones de rallyes más prestigiosas de entre las que se disputan en Catalunya, dio el pistoletazo de salida a una nueva temporada en Mollerussa con el Rally El Pla d'Urgell. Y Raül Castán, piloto novel en la prueba, tenía marcado en rojo intenso esa fecha en el calendario. Estaba realmente impaciente y con ganas por arrancar a los mandos del Peugeot 107, una de las principales novedades de la campaña junto a su copiloto Axel Coronado. Otra de las grandes novedades y la más decisiva: sería un rally íntegramente en tierra, con todo lo que ello suponía para el piloto barcelonés. 

Al tratarse de un rally en tierra, los reconocimientos de la carretera se realizan el mismo día, apenas unas horas antes de competir y tan solo se permite una sola pasada. En esa única pasada te juegas gran parte de tus bazas en el rally ya que una mala toma de notas puede terminar suponiendo perder bastantes segundos por tramo. Y el tiempo, cuando luchas contra el crono es oro. Pero si contra algo luchaba Raül en la primera prueba del Volant Racc era contra sí mismo. No habría mayor rival en la pista que ellos. Así lo confesaría tras la carrera: "Nuestro objetivo principal para este rally no era otro que terminar el rally, no pretendíamos entrar en ninguna pelea."

Pla d'Urgell constaba de dos tramos: Arbeca, que lo superaron tres veces, y Pla d'Urgell, por donde pasarían en dos ocasiones. La salida, programada desde Mollerussa, se produjo a las 13:30h. Media hora después, aproximadamente, Raül y Axel, con el 26 como dorsal de asignación, aceleraron para atacar Arbeca en la primera de las tres pasadas. Era un tramo de 11 km, bastante estrecho y con amplia combinación de zonas rápidas y lentas. Además, las lluvias de días anteriores habían dejado su huella en forma de algunos charcos y barro por el recorrido. El tiempo marcado estuvo lejos de los mejores pero se trataba al fin y al cabo de la primera toma de contacto real en tierra en plena competición. El tramo de Pla d'Urgell, por su parte, era más largo. 18 km y más rápido que el anterior, tendía a ser más bien estrecho pero con alguna parte ancha. Al final del recorrido había un atractivo añadido: una vuelta completa al circuito de tierra de Mollerussa donde se había congregado gran cantidad de público. Un plus si cabe para todos los pilotos. Finalizados los dos primeros tramos, no sin algún susto y sobre todo mucho tiempo perdido respecto a los de cabeza, el objetivo inicial estaba completado: haber tanteado el terreno -nunca mejor dicho- y memorizar todo lo posible dónde y cómo poder mejorar en las siguientes pasadas. 

Y así fue. En lo que quedaría de rally, Raül superaría en cada tramo el tiempo anterior. Pilotando claramente de menos a más y recortando muchos segundos. De esta manera, en Arbeca mejoraría en el segundo y tercer paso en 18 y 13 segundos, respectivamente. Mientras que en Pla d'Urgell fue capaz de recortar nada más y menos que casi 50 segundos. Nadie mejor que él reflejaría la mejora experimentada en Mollerussa a medida que avanzaba la prueba: "La progresión fue muy positiva y ahora ya sé qué aspectos de mi pilotaje debo trabajar para conseguir ser rápido en la tierra.".

Finalizada la competición, los tiempos habían situado al Peugeot 107 de Raül y Axel en séptima posición, alejados de los primeros puestos pero con grandes sensaciones. El Raül que había finalizado el rally no era el mismo que me había explicado a inicios de año sus temores e incertidumbres de cara a la tierra. Seguía teniendo la misma ilusión y brillo en sus ojos, el reflejo de quien ama su hobby y pasión a todos los niveles. Pero parecía más firme y seguro, convencido. Es pronto y solo ha sido una primera batalla, y a pesar de que hay mucho por mejorar, las sensaciones fueron muy buenas: "La tierra es muy divertida y muy exigente a nivel de concentración y de pilotaje. Un pilotaje totalmente distinto al asfalto. Todavía tengo que coger confianza con el coche, las ruedas, las frenadas, etc... a base de kilómetros. ¡Tenemos trabajo!"

La próxima prueba del Volant Racc será el 31 de mayo en l'Empordà, un rally de asfalto en el que Castán intentará acercarse a los puestos delanteros. 

Anexos: 

27.2.14

Presentación Temporada 2014


El próximo 5 de abril Raül Castán inaugurará una nueva etapa como piloto de rallyes. Después de 2 años compitiendo y aprendiendo en la Copa Recosap, un nuevo y más complicado reto ya asoma en el horizonte: el Volant Racc. Atrás quedará la Recosap, que empezó como la primera etapa en un sueño que no tiene límites y que precisa aventuras más exigentes pero necesarias para seguir creciendo y madurando como piloto.

El Volant Racc es una de las competiciones de rallyes más prestigiosas que se disputan en Catalunya. Comprende un total de 7 pruebas, 4 de asfalto y 3 de tierra, y coincide con las correspondientes al Campeonato de Catalunya. El Volant Racc supone un salto cualitativo y cuantitativo notable. Primero porque se disputan rallyes íntegramente en tierra, superficie en la que Raül deberá aprender a manejarse. Y segundo porque son pruebas que ya no se disputan en la modalidad de rallysprint sino que alcanzan los 90-100 km. Rallyes completos que suponen el doble de lo que el piloto barcelonés estaba acostumbrado a pilotar contra el crono. 

Sin embargo, el cambio de competición no será la única e inevitable novedad de cara a 2014. Y es que debido a los múltiples compromisos de Montse Contijoch, última copiloto de Raül, un nuevo compañero de ruta se sentará a su derecha. Se trata del joven Axel Coronado, que a sus 21 años ya ha participado en más de 30 rallyes. Pero aquí no termina todo. Además de todos estos cambios, uno muy importante. También en lo sentimental y simbólico. Del Peugeot 206, coche que había liderado durante las pruebas de la Copa Recosap, pasará a conducir un Peugeot 107. Eso sí, seguirá en el mismo equipo que hasta ahora: el Recosap Sport Technology -actual campeón del Volant Racc-.

La pretemporada, en palabras del propio Raül, se presentaba complicada ya que era consciente que “este año más que nunca tenemos un presupuesto muy ajustado” y “hemos decidido no subir el coche de carreras en toda la pretemporada”. Sobre números, apuntar que seguirán con él los mismos patrocinadores que hasta ahora y que cabe la posibilidad de que algún otro se sume. Todo sea por intentar hacer posible su sueño.

Un sueño que seguirá latiendo con más fuerza que nunca a partir del 5 de abril en el Rally d’El Pla d’Urgell. La tierra ya espera.

26.1.14

La pianista (VI)

Dos semanas después de su octavo cumpleaños, Alicia y su padre tuvieron la primera gran riña. Era un sábado en que habían terminado de comer y ella quería que la apuntara a clases de piano pero su padre se negaba. Decía que le quitaría mucho tiempo y que mejor que hiciera otras cosas además de ir al colegio. Actividades más deportivas como patinaje o baloncesto, que podría realizar ahí mismo al terminar las clases. Cogió un rebote de tamaño colosal y se encerró en su habitación, con la intención de no bajar en el resto del día ni para merendar ni cenar. Su padre, sin saber qué hacer dada la tozudez de la niña, entró en la habitación del piano y trató de buscar respuestas en su mujer. Pero no escuchó nada esta vez. Atemorizado y amargamente afligido, salió de allí sin darse cuenta que se había olvidado cerrar con llave. Y fue a intentar desconectar leyendo algo en el iPad. 

Pocas horas después, la luna en cuarto menguante empezó a asomar con timidez a través de las ventanas de la habitación de Alicia. Decidió claudicar no sin orgullo y buscó a su padre.

- Papa. Tengo hambre.

Su padre le hizo la cena y la acostó después de que se hubiera quedado dormida viendo la TV.

Al día siguiente, mientras arreglaba unas cosas en el PC y más tranquilo porque su hija había amanecido menos fiera y había sido hasta agradable con él, empezó a oír algo que parecía mezclarse con la música que estaba escuchando. Además de encontrarse en la otra punta de la casa, sonaba con cierta timidez y muy bajo. Como extremadamente lejano. No le dio importancia y siguió metido en asuntos técnicos con el ordenador. Con ese afán casi viril de arreglar cuanto antes las cosas. Hasta que un sonido esta vez más limpio e intenso le llamó definitivamente la atención. Era imposible que el grupo hipster que estaba escuchando sonase así, aunque era la primera vez que tomaba contacto con ellos. Decidió salir en busca de alguna respuesta y rápidamente preguntó:

- ¿Alicia? ¿Dónde estás Alicia?

A medida que avanzaba por la casa, el sonido parecía aclararse más y más. Era un sonido que le emocionaba y le traía unos recuerdos que le hicieron empapar sus mejillas rápidamente. “No es posible”, pensaba para sus adentros, mientras ya no podía ocultar su rostro desencajado. Y se encontró de repente a su hija tocando el piano que otrora había sido disfrutado aunque también odiado por su mujer. Enfrente de la pequeña, observó que había un libreto de partituras con notas a mano y un título: “Linkin Park – In The End (versión lenta)”. Se repetía la escena de años atrás, pero como si su entonces novia se hubiera reencarnado en la pequeña. Era casi imposible distinguirlas. Cuando terminó de tocar, la pequeña y alegre Alicia se giró y miró a su padre:

- ¿Qué te pasa papá?

La abrazó con todas sus fuerzas mientras lloraba desconsoladamente y decidió contarle todo lo que llevaba años ocultándole.

Un abrazo como el que le daría algunos años más tarde tras su primera aparición con la Orquesta Sinfónica de Barcelona.

- Alicia, cada vez te pareces más a tu madre. 

24.1.14

La pianista (V)

Recién sucedida la tragedia, el tiempo pasaba muy, muy lento en su vida. Los días parecían durar más de 24h y en medio de una pesadumbre insoportable que en algunos momentos hacía que no pudiera evitar llorar desconsoladamente. Sus padres y suegros le echaban una mano siempre que podían y pudo conciliar su actividad en el trabajo perfectamente. Sin descuidar ni desatender nunca a la niña, que creció sin una madre pero con un padre entregadísimo.

Cuando la niña empezó a balbucear, aprendió rápidamente a vocalizar ‘mamá’ y ‘papá’. Le enseñaba entonces fotos de su madre y le indicaba para que repitiera: “Ma - má”. Alicia, muy obediente desde pequeña, parecía el eco de su padre: “Ma-má”. “Ma-Má”. Y “pa-pá”. “Pa-pá”. Su padre le explicaba que su madre era una persona llena de bondad; que era muy guapa; que se parecería seguro a ella porque veía en esos ojos el fiel rostro de su mujer. La pequeña no entendía casi nada pero le miraba con atención y dejaba ir muecas como si murmurase intentando decir más de lo que podía.

Al cumplir los 4 años y ya con la ilusión de los Reyes Magos, pidió que le regalaran un piano de juguete con las teclas de colorines. Era un piano en el que aparecían los personajes de unos dibujos animados que estaban muy de moda en ese momento. Y a Alicia le encantaban. No como a su padre que se veía obligado a verlos cada día y bajarle en el iPad todo tipo de aplicaciones relacionadas. Al final, su niña acababa utilizándolo más que él. Cosas de la vida. Aquel piano, sin embargo, no sería el primero ni el único que le regalarían. Luego vendrían más e incluso un teclado electrónico cuando cumplió los 8 años. Había despertado un interés por la música de forma muy natural ya que su padre nunca quiso contarle esa parte de su madre, faceta que la niña desconocía por completo. Él pensaba que era algo muy respetuoso que debía conservar en la memoria, al menos hasta más adelante, ya que su mujer había decidido no tocar más. Además, aquel piano era una de las maneras que tenía de reencontrarse con ella. De verla de nuevo ahí sentada tocando como aquella tarde en casa de sus padres. Un piano que seguía estando en el mismo sitio que cuando ella, la última persona que lo había tocado, se fue. En una habitación que estaba cerrada bajo llave y en la que Alicia nunca había podido entrar. Cuando preguntaba por lo que había dentro, su padre siempre despejaba la pelota fuera:

- No hay más que trastos sin usar en la habitación. Nada importante, Alicia. 

Su padre entraba y salía de esa habitación al menos una vez al día para reunirse con su mujer, a la que echaría siempre de menos. Y es que además del piano, había guardado allí el resto de recuerdos que habían compartido en forma de fotos y vídeos. Y la urna.

22.1.14

La pianista (IV)

“No puedes entrar todavía”. “No puedes entrar todavía”. Esas palabras  le quedaron marcadas en el alma cuán llamarada. Sintió que se le encogía el corazón. “¡Quiero ver a mi mujer y a mi niña!”, exclamaba con vehemencia. Pocos minutos después lo entendió todo.

 Lo siento mucho. No hemos podido hacer nada al final para salvarla.

El jefe médico sonaba distante y frío. Él no entendía nada.

- ¿Salvarla? ¿De qué me estás hablando? ¡Quiero ver a mi mujer y a mi hija!

El pasillo del hospital se inundó en un océano de silencio fúnebre y angustioso.

Minutos después, pudo entrar a la habitación. Su mujer yacía sin vida en aquella cama que había sido su hogar las últimas semanas. Al otro extremo, un bebé aparecía estirado en una incubadora. La niña había nacido sin problemas en un parto en el que su madre había perdido la vida. Una madre a la que nunca podría conocer. Hundido y apenado hasta la extenuación, el padre terminó desmayándose, incrédulo ante todo aquello.

Cuando recuperó la conciencia, su mujer ya no estaba en la sala. No pudo volver a verla hasta realizada la autopsia y en el velatorio. No había podido despedirse de ella en vida y eso sería algo que nunca podría olvidar. Tenían tanto por compartir y disfrutar, más con la pequeña que acababa de venir, que nada de lo ocurrido podía ser verdad. Quería despertar de una de aquellas pesadillas en las que el sueño parecía tan real que uno se levantaba tremendamente asustado y con miedo. Llegó entonces la hora de despedirse del que había sido el cuerpo de su mujer. Ella, de otra manera, iba a estar presente para siempre.

Nunca uno desea tener que enterrar a nadie y menos a su mujer. Casi un año de matrimonio y con una pequeña recién nacida. Su deseo sabido era ser incinerada ocurriese cuando ocurriese. Aunque se había siempre imaginado llegando a los 80 y largos, con algún nieto y al lado de su esposo. Parte de las cenizas las desprendieron en el mar que la había visto nacer, crecer y enamorarse. El resto, una pequeña parte, se quedó en la urna que su marido guardaría con mimo. Y a pesar de que le costó dios y ayuda volver a aquellas cuatro paredes en la que habían convivido de manera muy intensa los últimos meses, se armó de valor para seguir adelante con el recuerdo de su chica. Su mujer. Un recuerdo que vería a diario reflejándose en la mirada de su hija.

La última frase que le dijo a su mujer fue que la niña se llamaría igual que ella: Alicia.

20.1.14

La pianista (III)

El parto, decían, era inminente. Le pidieron a su marido que saliera de la sala y esperara. La mujer había sufrido un cuadro de fiebre elevado la noche anterior y estaba bajo atenta observación. Tanto ella como la niña que llevaba dentro. Detrás de los opacos cristales que no dejaban imaginar nada, recordó la última conversación que había tenido con ella. El primer beso, la primera noche juntos en el apartamento de sus padres. Y la historia del piano.

Desde bien pequeña había empezado a tocar el piano, medio obligada por su padre que era un gran amante de la música clásica. A pesar de que su esposa le aconsejara que no fuera tan vehemente con la educación de la niña en ese sentido, él quería que aprendiera a tocar el piano. Fueron años bastante duros y exigentes en los que aquella actividad le forjó parte de su carácter. Aprobó el último examen cuando ya había conocido a su futuro marido, tras unas semanas realmente agotadoras y difíciles. Una vez aprobó decidió que no tocaría nunca más el piano. Un piano que pese a ello trasladaron a su nuevo hogar cuando se fueron a vivir juntos. Como recuerdo de su infancia y adolescencia. Estaría en una habitación, solo, recubierto con un mantel de puntillo que había hilado su abuela. Casi nunca entraba a esa habitación y aunque él le insistía y animaba a tocar de nuevo, decía que no. Que no podría disfrutarlo.

Por eso no pudo evitar recordar la primera vez que había tocado algo para él. Fue en casa de sus padres; una tarde de lluvioso otoño y hojas secas en el jardín; con el perro ‘Mozart’, de raza Beagle.  Adivinen quién le bautizó. Él se había quedado embobado con los cuadros impresionistas que decoraban el pasillo que unía el comedor con el resto de salas. Tanto que había perdido de vista a su novia. Hasta que de repente empieza a escuchar algo a lo lejos. Eran los acordes de lo que parecía... "¡Estaba tocando In The End!" Se dejó llevar rápidamente por la música y apareció justo detrás de ella, que tocaba alegre y ágilmente el piano, con esos largos y finos dedos que eran capaces de hacer maravillas inimaginables. Captó su presencia pero hasta que no terminó, casi 4 minutos después, no se giró, tan envuelta en las notas como estaba. Esbozó una sonrisa:

- Te dije que algún día te tocaría In The End.

Él la abrazó emocionado hasta sentirla tan y tan cerca que cuando se dieron cuenta ya estaban desnudos haciendo el amor. Un ladrido de ‘Mozart’ les despertó de su particular encantamiento. El perro tenía hambre.

18.1.14

La pianista (II)

10 años después de aquel concierto recuerdan lo sucedido. Apenas llevan casados un año y ella está embarazada de casi 32 semanas. Está estirada en una cama de hospital, con aspecto pálido y dificultad para reír como antes. Aquella sonrisa del primer día ya hace unos cuantos días que no la exhibía. A su lado, él está sentado. Le aprieta la mano con fuerza y le asegura que todo saldrá bien. Ayer supieron las últimas novedades de la criatura que llevaba dentro. Todo estaba aparentemente bajo control. La futura niña parecía crecer dentro de su madre con muchas ganas por vivir. Ella se encuentra cansada y débil. También dicen que el parto puede ser cuestión de días e incluso horas. No llegaría a los 9 meses.

¿Te acuerdas cómo ibas vestida el día del concierto? –había empezado él.
- Cómo quieres que me acuerde, cariño. Qué preguntas siempre… Tan raras.

A ella le costaba terminar las frases. Se esforzaba y dejaba escapar un halo de suspiro y algo de frustración. Recordaron las miradas cruzadas en el vagón, la primera conversación y cuánto vibraron con cada uno de los temas de Linkin Park. Hasta llegar al momento de In The End, la canción favorita de ambos. Ese instante de éxtasis en el que ella le contaba en medio de un ambiente atronador anidado entre riffs de guitarra y sonidos electrónicos que tocaba el piano.

- ¡Algún día tocaré In The End para ti!
- ¿Cómo?
- ¡Qué tocaré In The End en piano para ti! ¡No lo olvides!

Entonces ella dejó escapar esta vez sí una leve mueca alegre, sin esfuerzo. Y centró su mirada en los oscuros e impenetrables ojos de su chico, que la observaba atentamente sobre su regazo. 

- Te quiero –trazaron sus labios.
- Yo también. Todo irá bien. Seguro… 
No lo sé, no lo sé…

La Luna se iba acercando sigilosamente al ventanal de la habitación. Él se asomó un rato, fijando la vista en el horizonte que se perdía más allá del mar. Cuando se giró de nuevo, su mujer se había dormido. Decidió rememorar en voz baja el resto de la historia de cómo se conocieron.

Terminó el concierto y nos sentíamos poseídos. Mi amigo estaba impresionado con la actuación y no se arrepentía de haberme acompañado a pesar de que sin pretenderlo, había terminado hablando más con una desconocida que con él, que siempre me había aguantado mis dudas, temores y hasta compartido mis sueños. Te miré y sonreí. Como la primera vez en el vagón. No sé por qué pero sentí que algo diferente había recorrido mi cuerpo por dentro. Más no me dejé llevar por el impulso primario y no te besé aquella noche. Aunque tuviera que hacerlo o me muriera de ganas. Luego dormiríamos en el tren de vuelta. Ese tren que estuvimos a punto de perder. ¿Te acuerdas? Mi amigo casi acaba conmigo porque si no volvíamos a Barcelona según lo previsto, su novia sería el que lo mataría… Sí, ella siempre ha tenido mucho carácter. Ya te acuerdas de su boda, ¿no?

Es en ese momento baja tanto el timbre de su voz que ya no puede disimularlo. Se seca las lágrimas con un clínex y vuelve a ponerse de pie. 

Luego sigo preciosa. ¿Ok?

Ella dormía profundamente y apenas se podía palpar la respiración. Colocó su mano con dulzura sobre su ya notoria barriga y acto seguido acomodó su oreja derecha sobre ella. Emanaba mucha vida desde allí dentro. Lágrimas bañadas en felicidad y tristeza caminaban sin prisa pero sin pausa en sus marcados rasgos rostro abajo. 

16.1.14

La pianista (I)

Se habían conocido en el primer concierto de Linkin Park en España. Al borde de cumplir los 18. Él iba guardando en una hucha parte del dinero que ganaba de sus trabajillos en verano. Como monitor en un camping que se abrazaba a la Costa Brava con entusiasmo y cierta sumisión. Parte de esos ahorros le sirvieron para viajar desde su ciudad a Madrid, donde su banda favorita se había dignado por fin a venir tras los problemas de su cantante Chester Bennington que impidieron que tocaran en Barcelona unos meses antes. Su ciudad. Recordaría siempre los nervios la mañana misma del concierto. Y lo que luego sucedería.

La estación de Sants dibujaba un frenesí de pasajeros arriba y abajo, en todas las direcciones. Regionales, alta velocidad, destinos dentro y fuera del país… Se mezclaban los colores y las formas. Se respiraba estrés. Acompañado de uno de sus amigos de toda la vida, no tan fan del grupo californiano, se subió al tren. Ya sentados, mientras su colega le contaba algo a lo que sinceramente no estaba prestando atención alguna, su mirada se detuvo unos metros más adelante. Una chica morena con un discreto piercing en el lóbulo izquierdo esbozaba una sonrisa delicada y de textura aterciopelada. Se pasarían gran parte del trayecto devolviéndose miradas y gestos, como el de levantar las cejas y difuminar los ojos. Alguna que otra vez ambos mostraban timidez a la par que ligera picardía. La otra parte del viaje la pasarían durmiendo. Mientras tanto,  su amigo que le trataba de convencer de algo, sin recordar bien el qué. Hasta que llegaron a Madrid. La capital. Rememoraba perfectamente la vez que había ido con sus padres y lo grande que le había parecido. ¡No es como Barcelona! Entonces tenía 12 años y aún no había escuchado nada del Hybrid Theory, el álbum que le trastocaría la existencia. En ese momento en que su mente había decidido regresar al pasado, algo inesperado ocurrió. Justo cuando puso el pie derecho en el andén, una voz femenina le sorprendió:

¡Hola! ¿Vais a Linkin?

Esa pregunta cambiaría el resto del día. Y sus vidas. Era la chica morena que dibujaba sonrisas aterciopeladas en el tren.

16.11.13

Tres minutos

¿Qué harías si te quedaran solo tres minutos para hacer algo? Lo que quisieras. ¿Crees que 3' dan para mucho? Yo pensaba hasta ayer que no era demasiado tiempo. ¿Necesitas pensarlo mucho antes de tomar una decisión? No pienses, actúa. Sí, Barney Stinson dixit. Si lo piensas demasiado ya habrán pasado los minutos. Déjate llevar. Que suena demasiado bien. Y espera lo inesperado. ¿Por qué no? El azar como ingrediente esencial en nuestras vidas. 

Porque a veces tres minutos significan algo más que 180 segundos. Son el reflejo de una ilusión que ha ido cultivándose durante todos los días de la semana. Las ganas por querer ver y hacer. A veces tres minutos son todo lo que necesitas para darte cuenta que hay cosas que te hacen sonreír y sentir de manera especial. Unos minutos como no ha habido otros en toda la semana. 

Ojalá poder congelar el tiempo en esos momentos.  

6.11.13

Distancias

Hay distancias que no dependen de límites geográficos, políticos ni administrativos. La distancia la marcan y condicionan las personas. Pudiendo llegar a sentir muy cerca aquello que está lejos y al revés. Sintiendo tremendamente alejado de ti aquello que tienes al lado.

Si dos personas quieren pueden acortar cualquier frontera y barrera. Haciendo que puedan florecer momentos únicos y especiales. Diferentes. Momentos compartidos en una distancia que claro que nos desagrada y no satisface. Es apática. Pero que se presenta como un reto y oportunidad para armarse de paciencia y desear que ya llegue ese día. Siempre puedes pensar que queda menos para volver a ver a esa persona que está lejos y echas de menos. Un amigo, tu pareja, un familiar muy cercano... Ese día en que podrás sentir y tocar bien de cerca aquello que deseas, sueñas y anhelas. Lo que te hace sonreír y sentir distinto con una simple mueca, palabra o mirada.

Si dos personas quieren no hay fronteras que valgan. Pero ahí reside el poder de la voluntad. Querer es poder.  Por eso, aún en la distancia, aprovecha y saborea al máximo esos momentos que te hacen sentir especial levantándote una sonrisa. Porque ya no queda tanto para que puedas mostrarle esa sonrisa en persona. Para que puedas vivir y disfrutar esos momentos cara a cara.

4.11.13

3 libros

3 libros. Podrían ser más. O menos. Pero son los últimos que he leído. Another way of winning, de Guillem Balagué sobre la figura de Pep; El sueño de mi desvelo de Antoni Daimiel; El Cisne Negro de Taleb. 

3.11.13

Bling Bling remixes

En el epicentro de la noche barcelonesa que nace, respira, se reproduce y eterniza por encima de la Diagonal, esto es, en carrer Tusset, la discoteca que reina y legisla sobre el resto en estos momentos es, en efecto: Bling Bling. Ahí acude parte de la alta alcurnia de la ciudad, las nuevas élites nobles del futuro y neoburgueses adictos al mundo 2.0. También van hijos de obreros que desde la periferia encuentran un rincón más que probar, de mirar de igual a igual. ¿No decían en la Biblia que todos somos iguales ante los ojos de Dios? 

28.10.13

27 razones para seguir la NBA


Son 27 razones para seguir la NBA esta temporada. Una por cada letra del abecedario. Pero podrían ser muchas más. Un simple aperitivo para prestar atención a una de las competiciones más bonitas y espectaculares que se disputan al otro lado del Atlántico.

25.10.13

Detalles

Los mejores momentos del día son aquellos especiales y distintos. Los que te sorprenden porque no esperas. En una vida en la que intentamos tener todo bajo control, cualquier encuentro con el azar es una nueva oportunidad para convencernos a nosotros mismos que es imposible atarlo todo de antemano. Y mejor así. Lo inesperado cambia nuestras vidas y nunca sabes qué te puede deparar el futuro.

Navegamos toda la vida por ríos de distinto cauce, profundidad y longitud. Algunos mueren en el mar, allí donde todo desemboca para volver a empezar. Otras veces simplemente recorremos esos ríos durante mucho tiempo. Quién sabe si para siempre. Hasta comprender que lo importante, que la felicidad reside en el camino recorrido y no tanto en la meta. Que una cosa lleva a la otra. Pero que siempre vale la pena recorrer el sendero porque al otro lado, ya sea en la apacible orilla o en aquella laguna a la que se accede tras arriesgarlo todo en plena y efervescente cascada, aguarda la mayor de las sorpresas. Sorpresas que pueden dibujarse en forma de sonrisa, palabra cariñosa, mueca afectiva, fotografía... Cualquier detalle. Cualquier detalle que nos haga sentir únicos, especiales y distintos. Algo que nos haga sonreír. 

Se necesitan más sonrisas en el mundo. Y más valientes para navegar contra viento y marea. Todavía son muchos los ríos a explorar y conocer. Y es que en lo desconocido reside el encanto de la novedad. Lo interesante. De aquello que te puede sorprender. 

16.10.13

De lo que no empieza

Hay historias que terminan sin ni siquiera haber llegado a empezar. Como aquellas que nacen, bajo tierra y entre vagones, a una velocidad superior a la humana. Cuántas veces la coincidencia de dos miradas no supuso más que el efímero pero bello recuerdo de una mañana cualquiera en una semana cualquiera de un año cualquiera. Porque apenas dura unos segundos. Suficiente para recordarlo unos minutos después pero insuficiente para poder hacer de ese recuerdo una búsqueda perenne. Como aquellos romances de verano que duraban todas las tardes al abrigo de un sol de justicia y humedecidos por un agua bañada en cloro hasta la saciedad. Cuántas veces uno fue incapaz de articular una frase con sentido. Por timidez o falta de valentía. Luego ella se marchitaría rumbo a un destino que era mejor no imaginar. Como la primavera. Su estampa la sentiría tu corazón durante unos días hasta que la normalidad intentase hacer el resto. Y ahí estabas tú. Solo. Con la sensación de que se había terminado algo que jamás había comenzado. Como aquellas risas que nunca compartisteis. Los besos que nunca os disteis. Las plantas que no regasteis. Las veces que no llegasteis a hacer el amor. 

Hasta que vuelvas a ilusionarte. Porque con sueños e ilusiones, nuestra condición humana tiene alimento garantizado para sobrevivir y seguir sintiendo. Si no sentimos, no hay pasión alguna. Y sin pasión, no hay vida.

14.10.13

Decisiones

Nocilla. Nutella. Barça. Madrid. Lakers. Celtics. Cola-Cao. Nesquik. Coca-Cola. Pepsi. McDonald's. Burger King. Ron. Ginebra. En la vida estamos constantemente tomando decisiones. Y no solo en términos de lo que consumimos. Cualquier elección tiene asociada un coste de oportunidad. Aquello que dejamos de hacer o ganar (utilitariamente hablando) por haber tomado cierta decisión. Es la segunda mejor alternativa que teníamos a nuestro alcance. En mi caso, el coste de oportunidad de estar escribiendo todo esto ahora mismo sería continuar durmiendo en la cama. 

12.10.13

Grey en el metro

Se subió en la misma parada de siempre a la misma hora de casi siempre. Y apoyó la espalda en una de las barras verticales del vagón. Pero en seguida se dio cuenta de que había algo distinto en el metro esa mañana. A escasos metros enfrente suyo una chica de pose coqueta y mirada traviesa leía un libro con suma atención. Pudo ver las palabras "sombras" y "Grey". La joven, que apenas llevaría una treintena de páginas recorridas, captó su presencia y le devolvió el guiño con sus ojos de avellana. Llevaba unos pantalones ajustados a medio camino entre lo azul, lo verde y lo etéreo. Unos botines que acababan en punta. Y una camiseta rosa chicle escotada que hacía juego con el color de sus labios. Tenía un 'look' de teenager atrevida y desafiante. Que le recordó no sabe por qué a la película de las vírgenes suicidas.