26.4.10

Diario de Riviera: 11 de abril (2/2)


Descanso merecido. Una parte inexplorable del Paraíso aguarda para esta noche. Ducha templada tirando más bien a caliente. Me encanta sentir el agua a temperatura ardiendo sobre mi cuerpo excepto en esas ocasiones en las que te levantas con mucha resaca o que apenas duermes porque vas a empalmar, ocasiones en las que el agua fría viene como anillo al dedo.

Nos engalanamos y adornamos lo mejor que podemos para estar a la altura. Decido como tenía ya planeado antes de subirme al avión que iría de oscuro esa noche. Me veo bien en el espejo. Mi madre hubiera dicho que era un presumido y que estaba muy guapo. "Has salido a mí", pude oír en la distancia y pese a la diferencia horaria. Axe Dark Temptation y CH 212 Sexy for Men combinados como en los últimos tiempos en las dosis habituales. La clave es contrarrestar no solo el eventual humo del tabaco que siempre es un engorro sino tratar de dejar una buena impresión a todo el mundo mediante un olor característico que te identifique, distinguiéndote del resto. Es muy agradable ver cómo al día siguiente tu ropa sigue oliendo al perfume.

Cenamos a la japonesa aunque en mi caso es un decir ya que aún no me atrevo a comer normal del todo. Mucho arroz tengo eso sí, lo cual ya me viene muy bien. Tampoco puedo beber alcohol en teoría así que no es problema si no como mucha cantidad. Es una regla de oro comer bien si la quieres tajar, así de claro y rotundo. Como algo del Yakitori con salsa agridulce, un poco; parece que está muy rico aunque mi estómago aún no da mucho más de sí. Termino de comer y voy rápido a la habitación para cepillarme los dientes, fundamental tratándose de una noche de fiesta.

La gente apura la llegada de los autocares para beber y ya tratar de ir algo puesto, contentillo que se diría. Nos subimos finalmente a uno y el ambiente ya desde el inicio parece gélido para lo que se presume sería la ocasión. Sabemos que hay un trecho hasta Cancún, que está relativamente en Mordor, pero intentamos alegrar la atmósfera con canciones y sobretodo cánticos. Algunos están sobando, literalmente. Lo que hay que ver... Nos distraen con música por las pantallas; las canciones se repiten un par de veces. Al fin llegamos a Cancún. Parece como Las Vegas en miniatura (aunque no he estado allí, lo comento por un estudio que hice de la ciudad y por referencias de amigos que han estado). Muchos hoteles, muchas luces llamativas, ambiente festivo y sensación de vicio y exceso por los cuatro costados. Un entorno irreal en el que todos los fantasmas se disfrazan en trajes de neón y mucha música. Coco Bongo nos recibe.

Tardamos bastante en entrar debido a la cola causada sobre todo por los controles de seguridad de la discoteca. La primera impresión es ambigua; me deja algo frío y contrariado. Es como si hubiera entrado en un circo más que en otro lado que hubiera imaginado como Coco Bongo. Bullicio, incapaces de apenas dar unos pasos por el ruedo, todo parece que va a ser como una estafa, sin exagerar mucho. Nos miramos extrañados y rajamos un poco de la organización. Pero rápidamente las primeras sensaciones se evaporan. Resulta Coco Bongo una combinación de espectáculo y música, un show completo e intenso que te conquista con facilidad desde la primera actuación a la última. Acabaría siendo una de las mejores noches de mi vida y de las que mejor recordaré para siempre, seguro.

El montaje precedido con la música de Gladiator definitivamente me pone a tono y me lleva a un noveno cielo, si a caso se puede subir tan alto. La Máscara, Piratas del Caribe... Recuerdo efusivamente el welcome to the jungle del imitador de Axel Rose, simplemente tremendo. Es indescriptible, por momentos, todo lo que llegué a sentir en esos instantes. Estaba encantado y embobado, sumido en un mundo ajeno a la realidad que se debería ir cociendo en la calle. El Michael Jackson, el Spiderman contra el Green Goblin... es que cada una de las actuaciones era icreíble. Luego la música era muy buena para mi gusto. Estallé ya de alegría con las tres canciones seguidas de Lady GaGa, que es una especie de fetiche en el mundo musical para mí por motivos que se desconocen y es algo que no se puede explicar de forma racional.

La música, los shows, creaban un ambiente apoteósico y único, pero la compañía aún era si cabe mejor que todo aquello y por eso la noche iba a ser fácil de retener en la memoria para la posteridad. Especialmente cuando sonó el New York, New York de Sinatra, el mundo de repente se paró bajo mis pies y simplemente volaba sobre una nube de sensaciones y sentimientos intangibles que solo se alcanzaban con el poder del corazón, con la felicidad máxima de esos instantes irrepetibles, quedados para siempre en el inconsciente para ser evocados y reflejados en momentos como éste. Fue solo un detalle de una noche genial que acabó mejor de lo que empezó. Fueron las vitaminas necesarias para recuperarme del todo e incluso como llegué a tener mucha sed decidí ir a beber un cacique cola (tenían ron).

Y terminó mejor de lo que esperaba porque la vuelta se hizo muy corta. Era como si al regresar el camino hubiera sido otro. Supongo que era de los pocos que volvía sin pegar ojo en el autocar. Observando a mi alrededor se intuían ronquidos y cansancio acumulado, síntomas de borrachera no exagerada en la mayoría de los casos y los efectos de una noche de feliz desgaste. Valía la pena acabar así tras una velada como aquella. Si hubiera pedido un deseo para terminar una de las noches en Riviera habría deseado algo parecido sino idéntico a la vuelta del Coco Bongo. Son de esos momentos que sabes que serán irrepetibles por sí mismos y que la magia precisamente de ser únicos les configura ese conjuro especial que rodea todo lo eterno que guardamos en nuestra memoria como buenos y bellos recuerdos. Podría decirlo todo y nada con palabras, tratar de explicar como me sentía, pero solo expresando que no hubiera cambiado todo aquello por nada del mundo creo que sería lo más justo, o lo menos injusto mejor dicho, para intentar mostrar con palabras cuán feliz me sentía al final de esa noche.

Quizás un 11 de abril como cualquier otro para mucha gente pero en mi caso ya decidí guardarlo en un rincón especial. Días, noches como ésta que todos hemos tenido y tendremos para conservar con cariño pase el tiempo que pase y suceda lo que suceda; puesto que esos momentos de felicidad que todos hemos podido disfrutar en un 11 de abril o cuando sea nadie nos los podrá ya robar ni quitar.

Diario de Riviera: 11 de abril (1/2)


Hoy toca Cobá. O tocaba. Como aún tenía las dos manzanas del día anterior por morder, decido desayunar una de ellas tras ducha. Sigo bebiendo el suero oral que D me prestó. Me encuentro algo mejor y sobre todo más animado. Hago mejor cara y me propongo ir. Siento que debo ir a la excursión más allá de que la hubiera contratado y el dinero.

Me cuelo en el mismo autocar que N y sus amigos, L, C, E, M, J... Me siento junto a C, la novia de J. J no está en ese autocar. Conmigo la botella rellena de suero, una botella de agua, la gorra de los Red Sox que G me trajo de Boston y las Aviator. Le cuento a la gente sentada cerca mío qué me había ocurrido realmente hace dos noches y toda la historia del hospital. Durante el trayecto, atravesamos pequeños poblados mayas. Curioso observar las canchas de baloncesto cuando los mayas son precisamente bajitos y aman al fútbol por encima de otros deportes. Lo del baloncesto es claro... la influencia de los Estados Unidos está patente en México. Hacemos una parada de rigor a mitad de camino más o menos. Lo hacen con la intención también de que consumamos y compremos algún recuerdo. No deja de ser turístico todo junto.

Llegamos finalmente a Cobá. Justo antes hay una tirolina para bañarse con cocodrilos. Nadie lo estima adecuado, de momento. La temperatura es extrema. Unos 40º comentan, realmente hace mucha, mucha calor. Tenemos que andar un poco hasta llegar a las ruinas, y nos ofrecen la posibilidad de ir en bicicleta. Pienso que se pierde el encanto si no vas andando. La magia no estaría presente. Con todo, el camino me lo imaginaba más espeso; la selva más frondosa. Estaba todo muy bien habilitado y abierto, sin que diera la sensación de estar realmente en la salvaje jungla.

Nos hacemos alguna foto en una primera zona de ruinas. No recuerdo mucho las explicaciones ya que no estaba muy al tanto, lo reconozco. Tomo nota en mi mente del juego de pelota maya y de tener que pasar la pelota por el aro para salir victorioso. El fútbol de la época muy cargado de emotividad y sobretodo, mucho simbolismo. Un poco más allá, tras caminar ya una media hora si no me equivoco en los cálculos, alcanzamos la especie de pirámide que resta en pie, debilitada pero accesible. Tanta calor hace que nos hidratemos mucho, es esencial. El camino en verdad se ha hecho breve porque iba conversando agradablemente con todos los conocidos con los que me topaba o estaba.

Escalar hasta arriba del todo es muy sencillo. Confieso que tengo vértigo y que prefiero no mirar hacia abajo. Las vistas son majestuosas, preciosas. El horizonte muestra su más sincera y pura belleza más allá de los límites de la física. El espacio y el tiempo se funden en una dimensión de felicidad y tranquilidad desde las alturas. Se respira un aire sincero ajeno a toda complicación. Me hago varias fotos allí arriba, alguna de las cuales quedará para la eternidad como marco inconfundible, como un recuerdo único e irrepetible. Grabo en la memoria esas vistas hacia el más allá, hacia ese destino que se dibujaba a lo lejos tras la densa arboleda.
Bajar me resulta extremadamente banal y hasta bonito. No es como el miedo escénido a bajar en bicicleta por culpa del accidente en el pueblo hace unos veranos. Volviendo al tema, la mayoría muestra precaución bajando. Lógico. Yo le cogí rápido el truco y es que además estoy acostumbrado a todo tipo de escaleras y a subir o bajarlas a oscuras, aunque se trate de escalones más ordinarios, nada que ver con piedras irregulares que esperan a la mínima para dejarte en evidencia, o ridículo. Al bajar veo a L y me cuenta que no ha subido porque tiene vértigo. Yo me he hecho el valiente y he superado la prueba, el desafío que me había planteado. Éxito. Conozco a M, una amiga de N, muy simpática. C me cuenta que el año que viene empieza Políticas en la Pompeu. Yo les digo a C y M que mi intención es acceder al segundo ciclo de Periodismo también allí.

Regresamos por la misma senda que la ida hasta el autocar. Hablo mucho con L y nos hacemos un par de fotos muy guays, como ella diría, hasta que llegamos al autocar. En el asiento, algo incómodo, estoy escribiendo las notas básicas para el diario. Luego, la memoria y el recuerdo añadido de esas notas que reflejan unos momentos y situaciones determinadas, hacen el resto, el resultado. Nos ponen además un capítulo de Yo soy Earl para distraernos y reírnos. Puro surrealismo. Antes, vídeos de caídas y graciosos de todo tipo para amenizar la vuelta.

Llegamos al Kantenah y me despido de la gente. Me noto algo mejor en comparación con el día anterior. Decido comer algo nuevo además de arroz suave con algún ingrediente más (arrox a la mexicana). Un poco de pollo a la plancha recién frito. Me apetece y me entra bien. Sobre todo sé que estoy animado. Ir a Cobá me ha reconfortado, además de ver y hablar con N, que siempre ayuda. Esta noche a morir si cal con la cabeza muy alta... porque CocoBongo es imprescindible, tengo que ir sí o sí porque seguro que será tremendo. Después de comer, me relajo en la playa un poco. El sol ha caído y el aire no es del todo cálido, aunque no molesta en exceso. La gente intenta apurar gramos, centímetros de ese sol apenas palpable entre la brisa marina y el horizonte.

Estas palabras son escritas entre amigas, algo apartado del núcleo. Cócteles a mi alrededor, vasos vacíos, todo lo que viene y va y lo que está por llegar. ¿No existe el sol ahora? Parece que quiere amagar con irse y volver. Siempre volverá. Siempre. Volveremos, a escribir.

25.4.10

Diario de Riviera: 10 de abril


Nos levantamos muy tarde, ya a la hora de comer. Apenas tengo apetito. Bajamos para comer algo rápidamente antes del clásico entre los clásicos. El teatro del Colonial ya está listo para el evento multitudinario con las sillas dispuestas y las dos pantallas gigantes. Al llegar al teatro me encuentro con N y hablamos agradablemente. Le cuento qué me había sucedido la noche anterior y ella me dice qué por qué no le había avisado ni nada. Que me hubiera cuidado y acompañado de mucho gusto al hospital. Alego que no quería que se preocupara ni impedir que se lo pasara bien una noche en Riviera solo por estar cuidándome mientras yo andaba medio moribundo. Tampoco me hubiera gustado que ella me viese así en el fondo...
También comentamos la llamada de X a su habitación mientras yo empezaba a encontrarme realmente mal y sufrir los efectos del virus. Nos reímos mucho y le digo que seguro que le encantó. Además, cuando su amiga L se puso al teléfono y X le dijo que no le podía decir quién era, L no puso objeción alguna, como si allí fueran habituales este tipo de misterios. Realmente una de las pequeñas anécdotas graciosas de aquél día. Recuerdo ahora mejor esos momentos y cómo ya encontrándome mal sonreía y flipaba un poco con el descaro de X, en el buen sentido. N se indignaba por la falta de privacidad en lo que a número de habitación se refiere, y es que desde recepción hacían una buena labor para facilitarlos amablemente y sin coste alguno.
Voy a comer algo; pido que me hagan un arroz blanco. Tardan unos 20 minutos. Sé que me perderé algo de partido al inicio. Como muy poco arroz porque no tengo hambre; bebo algo de agua y me llevo dos manzanas para cuando rugiera el estómago, si es que eso iba a suceder. D me ha traído un sobre de suero oral, la principal causa de que me tuvieran que ingresar. Y es que si hubiera habido suero oral en el hotel o me lo hubiera prestado el médico no tendría que haber pasado por el hospital. El suero oral es la clave para continuar con la hidratación. La gente me dice que me ve la cara más huesuda y que parezco más delgado. ¡No me extraña!

Así que con dos manzanas voy a mi localidad en el teatro, ya con el partido comenzado. Como tengo a D al lado, compartimos e intercambiamos impresiones mientras avanza el partido. Comentamos la jugada que se diría coloquialmente. El partido en la primera parte se muestra evidentemente táctico y un juego mental en el que el respeto y el miedo a perder forman una unión indivisible. Hasta que el Barça impone algo más de ritmo y estilo e inclina el campo. Así tras un pase magistral de Xavi, Messi define con clase tras superar a Albiol en el 1x1 y por raso a Casillas. Descanso. Aprovecho para hablar más con N. Me dice que estaba matando moscas. Yo le contesto que son indicaciones de por dónde tenía que ir la jugada, el balón y movimientos tácticos. Pienso entonces que debo matar muchas moscas mientras entreno y dirijo a los pequeños en el Bosco. Envidio sanamente a N por estar bebiendo cerveza como la mayoría allí presente. Si hubiera estado bien de salud era de esos días que seguro que yo la liaba parda. Me encanta charlar con N y también su sonrisa. Se queja también, como muchas chicas, de la humedad allí y cómo afecta al cabello: efecto Mufasa. El descanso pasa más rápido que de costumbre y volvemos a la faena. Casualmente, resulta que tenía un amigo merengue de N detrás, C. El típico merengue fanfarrón de toda la vida, pero que parece majo, como realmente acaba siendo. Todos tenemos defectos, claro...

La segunda parte es un reflejo de superioridad del Barça en casi todos los niveles. Cierto es que Valdés para algunas ocasiones de mérito pero el Madrid se muestra inferior, incapaz de superar al Barça empezando por el plano psicológico, y ya no digamos tácticamente. Guardiola pasa por encima de Pellegrini en planteamiento con la variante de Alves y Maxwell como interiores en cada una de las partes, Keita por banda izquierda y dejando a Messi como referencia arriba, con mucha libertad. Así llegaría el segundo gol, obra de Don Pedro, que siempre aparece cuando se le ne necesita y que tiene el don, valga la redundancia, del gol. Siempre está en el lugar y en el momento adecuado. Termina el partido 0 a 2. Supongo que habré matado menos moscas que en la primera parte. El ambiente en el teatro es tremendo con el 95% azulgranas. C, el merengue, dice que la liga aún será blanca, que era para darle más emoción la derrota de hoy. Típico comentario de gente que lee el As o el Marca o de tertulias de Punto Pelota. Ojalá no se salgan con la suya. De momento, +4. Aunque todos tememos la visita a Cornellá porque los pericos son la filial del Madrid por antonomasia...

Me despido de N y el resto, estando ya todo el mundo en un estado febril y enloquecido, con los ojos ya de tajilla por las cervezas, daikiris y cualquier cosa medianamente bebible. Cualquier cosa hubiera servido para celebrar una victoria en Madrid del Barça. Y más estando tan lejos, en Riviera Maya. Me voy a descansar a la habitación aunque antes tengo que ver al doctor para los medicamentos. En total tres medicamentos a tomar en los próximos 3-5 días. Seguro que me pondré bien aunque no me tome esos antibióticos. El día para mí, desgraciadamente, no da mucho más de sí. Estoy muy contento por la victoria, porque ya no vomito, porque he podido ver y hablar con N y porque todo el mundo, incluso gente que no trato tanto con ellos, me ha preguntado qué tal estaba y cómo me encontraba. Que se habían enterado que algo me había pasado y mostraban su interés y preocupación.

Justo cuando pensaba en esto último, al llegar a la habitación, me emocionaba y me alentaba a recuperarme lo antes posible. Era bonito ver cómo la gente te preguntaba y te animaba para estar a tope pronto. Con esas buenas sensaciones y con la mente puesta en ir a Cobá el domingo así como a CocoBongo Cancún por la noche, me fui a dormir. Necesitaba dormir y descansar para que milagrosamente recuperara todo lo que había perdido las últimas horas. Invoqué al Espíritu Santo, es un decir, para ponerme bien. Mañana sería un nuevo día.

23.4.10

Diario de Riviera: 9 de abril (2/2)


Como no mejoraba sino casi todo lo contrario y estaba deshidratado totalmente, H y X hicieron todo lo posible para conseguir que viniera un médico. Tuvieron muchos trámites y problemas con las de la agencia, que inicialmente se pensaron que había agarrado un coma etílico y que sería desde luego trivial, no algo ciertamente serio y preocupante. Viene finalmente un médico, muy majo y simpático. Se muestra tranquilo y paciente para no alarmar. Recuerdo que me acaba pinchando en el culo con una aguja, algo vasto, me cuentan luego. Apenas noto nada. Por no sentir, no me noto ni a mí mismo. Mi conciencia está en otro lado y las pocas fuerzas que me quedan las intento concentrar en algunas imágenes y recuerdos vivos como la sonrisa de N. Me cuenta que me tienen que trasladar al hospital porque estoy deshidratado y que allí me inyectarán en vena lo que necesito. Recuerdo algunos masajes en la zona abdominal y que me tomó la temperatura. Había tenido seguramente fiebre en alguna fase. La ambulancia está en camino.

Llega por fin. Me subo a ella con X. H se queda a dormir en nuestra habitación y le dice a X que en cuanto sepa algo que le envíe un sms a mi móvil, que se queda con ella haciéndole compañía mientras se cargaba. Me sabe mal en esos momentos porque sé que algunos amigos y amigas no se han ido de fiesta por mi situación y porque estaban muy preocupados. Aunque creo que algo más ha debido ocurrir. Hubo momentos mientras aún no había llegado el doctor que me había derrumbado en la cama estirado, hasta el punto de llorar desconsoladamente. Me daba vergüenza llorar delante de ellos allí, pero estaba desalmado profundamente y sin fuerzas; me sentía tan débil que no podía ni frenar las lágrimas. Todos se portaron tan bien conmigo esa noche... y sé que los que me conocían que no sabían aún nada también hubieran hecho lo mismo.

En la ambulancia me estiran en la camilla y ya me prestan la primera dosis. La enfermera que está conmigo es muy maja la verdad, muy corpulenta, ya no digamos en comparación conmigo. Voy recuperando a pulgadas el color y el ánimo. Al llegar al hospital me encuentro algo mejor dentro del estado, por decir algo. Bromeo con que no tenía pensado ir de excursión al hospital, en lo que será reconocido en el ambiente como el Pack 4 de Excursiones, que incluye Hospiten. Sé que me hacen alguna prueba y me preguntan por mi situación, qué me había ocurrido y todo eso. Recuerdo básicamente que me iban a hacer una analítica para ver si se trataba de algo vírico o de algo no vírico. Si era vírico, podría regresar en unas 4 horas al hotel. Si no fuera vírico debería permanecer ingresado allí en observación casi todo el día siguiente. X y yo pensábamos en el Madrid-Barça y nos aseguramos de que hubiera televisión en caso que la visita al centro hospitalario se alargara inevitablemente. Al final, algo vírico. Mucho mejor. Solo me tuvieron que inyectar electrolitos en cantidades industriales, los cuales mi cuerpo no paraba de chupar y chupar, hasta que me pudieron dar el alta. Fueron unos 3 litros y medio o algo así que intravenosamente mi cuerpo admitió. Logré dormir algo aunque me sentía bastante incómodo en la camilla de un hospital. Con lo aprensivo e hipocondríaco que yo soy... ¡Quién me iba a decir que acabaría allí! X se quedó sobado en la habitación de al lado, profundamente. Estaba muy cansado y había hecho mucho por mí. Recuerdo entonces que había tenido la tensión muy baja, excesivamente baja para alguien relativamente sano y deportista como yo. Fue el único momento que me asusté porque combinaba arritmias con baja presión.

Finalmente llegó la hora, me dieron el alta. Últimos trámites; me dieron los informes con los resultados de los análisis; factura. La simpática enfermera cuyo nombre no recuerdo (el de la doctora era D), me colocó una tirita gigante para ocultar el punto en el que me pincharon para rehidratarme. Me sentía mucho mejor y más animado, aunque tremendamente exhausto. Ese día había durado demasiado y no había terminado como esperaba. El taxi aguardaba en la puerta para regresar al Kantenah. La ventana de delante estaba abierta y el aire salpicaba de lo lindo, aunque no me molestaba. Me sentía único y en mi mundo, como si hubiera estado levitando toda la noche, sin pegar ojo, más cerca de otro mundo que el que dicen de verdad.

Ya en el hotel, parecía que todo había acabado. Dormimos hasta bien tarde, ya entrado el mediodía y la hora de comer. Aguardaba en el horizonte más cercano el partido, no uno cualquiera, del Barça.

Diario de Riviera: 9 de abril (1/2)


Me levanto 'pronto'. Desayuno de buffet. Hay de todo y con muy buena pinta. La boca se hace agua por momentos. Croïssants, zumito de naranja. Algunas pastas con chocolate. Pasables, de esas que tienen mejor pinta que sabor. Ya suele ocurrir con muchos dulces. Me hago un sandwich de nutella. Qué buena está... aunque confieso que yo de pequeño siempre tomaba Nocilla. Al llegar a la uni y recordar cosas de pequeño me acusaron de infiel, es un decir, por no ser de Nutella. Hasta que un día varios de nosotros nos embarcamos en una aventura de crepes con nutella. ¡Qué escándalo! (de lo rico que estaba) También había crepes por cierto en el buffet. Tras el desayuno rico en bollería, a lo cual mis compañeros de habitación me miraban extrañado por desestimar manjares calientes tipo huevos o salsichas, cualquier cosa, nos fuimos a la charla de la agencia, de la cual no hace falta que haga publicidad, de momento.

Muy simpático y cachondo el animador, bastante abierto de mente, muy calenturiento. Habla abiertamente de algunos presuntos gays de la agencia, o llamados por él, "de culo alegre". Al final contratamos una nueva excursión, la de Isla Mujeres. Te lo pintan muy bien, como una isla virgen estilo Lost donde podrás disfrutar mucho además de gozar de una Boat Party (muy bien pronunciado este último vocablo anglosajón por los nativos, hace sonreír). De todas formas creo que los Jeeps es la excursión adicional estrella sin ninguna duda. Veremos si acertamos o no apostando por una y renunciando a la otra. La vida al fin y al cabo se basa en tomar decisiones y equivocarse es una posibilidad tan presente...

Vamos a la playa. Mucho sol. Pega que da gusto. Me he protegido la cara de buena mañana con superprotección, la cual me impedirá parecer moreno de cara. El cuerpo me lo protego menos en comparación. Pero todo tiene una explicación. Debido a los problemas de piel, desafortunadamente, pura genética, no puedo exponer la piel de la cara al libre albedrío al solano. Una lástima porque yo de pequeño era un poco gitanillo, y de siempre en verano a poco que me daba el gran astro ya me ponía hiper moreno. Cuestión de tener sangre materna andaluza en las venas. Mi madre también era muy morena de joven. Pero eso no significa que estemos sufriendo un proceso similar regresivo a lo Michael Jackson, que en paz descanse. Así que es normal si estoy siempre relativamente más moreno de cuerpo, brazos y piernas sobre todo, que en la cara.

Jugamos a voley. Primero con D y A, una chica desconocida y enigmática de la cual intuimos su nombre porque cuando nos lo dice realmente no lo entendemos. Luego el grupo se amplia y somos muchos. Al lado están N y su amplio grupo de amigos de los cuales solo conozco a O y P. No damos muchos toques seguidos y al sopapo en realidad nos aburrimos. Ha venido F con alguna amiga suya. Comentamos con X y J que es como si a F y sus amigas las viéramos a cada momento en cada rincón del complejo hotelero. Llega la hora de comer después de demostrar que había poca calidad jugando a voley, y no hablo por mí, que me defiendo bastante bien con cualquier deporte porque soy un emocionado de la vida y el deporte para mí es sinónimo de competición y de hambre por ganar. Como tallarines y lomo a la mostaza con patatas fritas. De postre una manzana. Me noto excesivamente lleno, digestión pesada.

Aprovecho un ratito para hablar con mis padres. Confundido, pienso que es jueves y les comento si estaban viendo Águila Roja. Quizás se piensan que ya iba ebrio. Me voy hacia la piscina y me encuentro a una de las dos mujeres de la agencia, la de las mechas, que me comenta los planes de la noche de ir al Blue Parrot en Playa del Carmen. Me propongo e intento movilizar al personal. Hablo con varios y voy de aquí para allá, picoteando cuán abeja en busca de néctar. Al final parece que da sus frutos y la gente está muy animada. Me baño; se está de lujo. Me pido un cóctel, sumado a alguno por la mañana que ya no me había gustado. Es como si no me entraran los cócteles. Echo demasiado de menos los cubatas. Los cacique cola. Tras el baño me voy a cambiar para jugar a fútbol un partido. Me empiezo a notar algo desorientado e ido. Como mareado y con náuseas. Aún así voy a jugar. Solo aguanto media hora, sin que se note que parecía un poco raro. Juego bien, me siento cómodo jugando y sorprendo positivamente a G. G y yo lo hemos petado el rato que hemos estado jugando juntos. Entonces decido volver para la habitación porque ya sí que no me encuentro nada bien. Me siento raro y apenas puedo mirar fijamente a nada sin sentirme mareado. Me encuentro con M, que me nota extraño. Nuestros camino se separan al llegar a mi zona, ella sigue rumbo hacia su habitación. Por cierto, había muchos mosquitos en el campo pero ya no me preocupaba demasiado dado mi estado.

Llego a la habitación; estaban J y X, que me miran y algo no les parece del todo correcto. Ven algo en mí que les asusta. No parezco yo... Me ducho para ver si se me pasa. Solo era el principio. La sensación de mareo y náuseas rápidamente se traduce en múltiples vómitos y deposiciones que me dejan en el dique seco, sí, totalmente deshidratado. Llega el momento que hasta el agua lo vomito acto seguido de beberla. No puedo recordar como me sentía porque soy incapaz. Es como si en aquellos momentos el tiempo se hubiera parado y no podía sentir dolor. No me dolía el estómago, solo las extremidades inferiores y me notaba muy cansado. Estaba más allí que aquí. Moribundo, se trataba de un blancazo en toda regla. H, J y X me cuidan de lujo desde el principio. Cuando van a cenar, G e I vienen porque se habían enterado que algo me pasaba y dado que G me había visto cómo me iba raro tras jugar a fútbol con él. G se porta muy bien conmigo pese a conocernos de apenas unos meses. Es una gran persona y agradezco todo lo que hizo por mí esa noche. Luego H y X vuelven con J, que al final se va para que no hubiera tanta gente en la habitación y poder estar yo más tranquilo. Así que H y X están conmigo todo el tiempo; se une un momento K, que la pobre va muy borracha y aunque lo hace con muy buena intención, me perjudica más que ayudar, pese a que agradezco sus ánimos y energías, que no su olor a alcohol que realmente me mareaba más aún.

21.4.10

Diario de Riviera: 8 de abril


Jueves 8 de abril. Me vienen a buscar a mi calle con puntualidad exquisitamente británica. 8,41h de la mañana. La Ronda Litoral está colapsada del todo pero llegamos sobrados de tiempo al Prat. Amigos fumadores que aprovechan el tiempo de espera. Fuera hace rasca.

Facturamos. La mujer es simpática y agradable. Tomamos un tentempié en Il Caffe di Roma, muy caro por cierto. Entonces pasamos por el duty free a mirar y regodearnos entre perfumes. Antes, L se percata que había olvidado el reloj tras el control de seguridad. Lo recupera sin problemas. Ya entonces estamos listos para embarcar.

Rapidez es lo que destaca en el vuelo hacia la capital. Madrid, la Meseta, paisaje rural, pura y dura llanura desde las alturas. Campos, pocas construcciones en los aledaños de Madrid. La sierra de fondo nevada. Recuerdo a las víctimas del atentado de la T-4. Llegamos y directos a la terminal de salida. Larga pero animada. "Que no es lo creéis, que es un 2 a 6", grito al llegar para calentar el partido del sábado en territorio hostil. Algún comentario jocoso más sobre el Madrid-Barça y rajada de los políticos con J.

Reencuentros esperados y deseados. Caras de sueño y cansancio entre los que llevan horas ya allí. Madrugaron mucho para coger su vuelo en Barcelona. Muchas ansias y ganas. Las caras reflejan la alegría, el fin de la espera. Ya había llegado el día más esperado por todos. La hora de embarcar también. Tengo suerte y entro de los primeros, a la cola del avión con G y J. De la 32 a la 44 somos los afortunados en pisar primero el aparato. Todo el avión para nosotros. Además podemos tirar el asiento para atrás sin molestar a nadie. Tanteo del terreno. Vista por aquí, por allá... Es en realidad mi primer vuelo transoceánico. Suena muy bien. Nervios.

Un poco de música. Me doy cuenta que los cascos están casi en las últimas. Tengo que hacer equilibrios y ponerme de unas formas determinadas para poder escuchar la música sin problemas. Manipulo el cable de los cascos, lo cojo por este trozo, por este otro y más o menos parece que va tirando, funciona. Nos traen comida por fin. ¿Comida? Nada del otro mundo pero tenemos mucha hambre. Ensalada por decir algo, pasta a la napolitana con pollo y pastelito. ¿Mantequilla para el pan, para comer? A mí eso me gusta más para desayunar si eso. Coca-Cola por supuesto para acompañar el manjar, siendo generosos.

Para poder bajar lo que había comido me pongo con Resacón en Las Vegas (The Hangover, mola más el título en versión original). Tremenda y muy graciosa. Reconozco que la tendría que haber visto hace mucho tiempo pero siempre voy dejando las películas para no acabar viéndolas casi nunca. Se me conoce por no ser excesivamente cinéfilo, aunque luego las que veo las gozo mucho. Ejecuto un simulacro de dormir. Algo consigo conciliar el sueño. De hecho la noche anterior no había logrado conseguir pegar mucho ojo entre unas cosas y otras. Pongamos que unas 4 horas a lo máximo, y con el ritmo cortado por fenómenos paranormales, sueños raros y ruidos extraños en la habitación.

Me despierto y hacemos un paseíto con S y J por el pasillo. Mucha gente de pie, demasiada, que piensa..."¡¿6 horas de vuelo aún?! Ahora mientras escribo todo esto quedan unas 4 horitas.

La merienda con agua; almendras saladas y bocadillito de atún. Porque tengo hambre que sino seguramente no me lo comería en mi vida. Cuestión de ser finolis. Mal acostumbrado. O como me dicen habitualmente, demasiado delicado para pobre. Es por obra y gracia de mi paladar. Un poco más de música. Lady GaGa suena bien desde las alturas. Me canso rápido de la música. Compramos con J un Toblerone gigante. Relax, sensación de tranquilidad. Desasosiego.

Momento de escribir. Quizás sería oportuno buscar el sueño. Más que quizás. ¿Será verdad el jet lag o sólo un mito infundado? Dormir.

Tras despertarme decido ver Matrix. La primera parte, seguramente la mejor; aunque la segunda es increíble. Me gusta toda la saga pero la última me dejó algo más frío si no me juega una mala pasada la memoria. Calculo que al acabar de ver la película ya estaremos descendiendo hacia Cancún. Así es. Llegamos por fin al aeropuerto; aterrizaje raro.

La primera sensación al salir al exterior es la de una humedad extrema. Ganas de sudar como pollos a l'ast. Contrasto las diferencias entre la humedad de Barcelona y la de allí. Ni punto de comparación. Es tremendo. Nos trasladamos en bús hacia el hotel; 1h45' aproximadamente creo. Primera toma de contacto. Zumito de bienvenida, sin alcohol que yo sepa. Muy rico. Está una periodista y un cámara de Arena Mix, de A3. Nadie parece querer hablar así que salgo yo a la palestra. Muy simpática la periodista y esperando que contestara que veníamos de fiesta a desfasarnos y con la maleta llena de cajas de profilácticos. No satisfago del todo sus expectativas ya que además de venir a pasárnoslo bien y a salir de fiesta en plan puramente ocioso le digo que hemos venido para ver algunas cosas del patrimonio cultural maya. Algo así.

En recepción nos dan la tarjeta de la habitación. Muy grande y espaciosa. Dos camas para tres hombres. Nos tomamos una birra de bienvenida en el balcón. Se está de lujo. La humedad se va notando cada vez menos, nos vamos adaptando aunque tenemos una calor insoportable. Primera ducha. Los buffets ya cerrados porque son más de las 22,30h. Vamos al Snack 24h a comer y ponernos como cerdos. Literal. Antes me tomo una margarita por recomendación previa. Amarga pero refrescante, a lo sorbete. Cenando más y más cervezas. Parece que empezaremos con buen ritmo el primer día, como debiera ser.

Vamos en busca de más ambiente y aparecemos en lo que sería el Colonial. Suena música en directo muy tranquila y agradable. Bebo una cerveza más. Después me encuentro con más gente y vamos a la discoteca del hotel tras preguntar por todos lados donde poder mover el esqueleto y seguir bebiendo. Sobretodo lo segundo, creo. Cogemos el trenecito de la alegría, es un decir, y vamos a la disco. Hasta las 2, que es cuando cierra. Nos bebemos algunos chupitos de tequila, sobre todo promovidos por la insaciable S. Luego ya voy a dormir. Mañana sería un nuevo día.

5.4.10

Destino al destino


Recuerdo septiembre de 2006. La primera salida a un país extranjero coincidiendo con la Diada de Catalunya. Roma fue una ciudad que me encantó. Fueron pocos días pero me prometí a mi mismo, o dicho de otra forma, supe que algún día volvería. A la vuelta me propuse escribir una especie de crónica del viaje con todo lo visto y sobretodo las sensaciones y emociones despertadas a cada paso por la Ciudad Eterna, que reúne siglos y siglos de historia en cada uno de sus preciados rincones. Al final sólo le dediqué una entrada en este blog. El primer año de universidad y otras cosas de la rutina y la vida me mantuvieron apartado de poder plasmar la inicial idea de transformar en palabras todo lo que había experimentado.

Dos meses antes, aproximadamente, mientras descansaba por la Vall de Boí, sí que se me ocurrió escribir algo sobre ello, una mezcla de sentimientos surgidos por esos bellos páramos y de todo lo que mis sentidos eran capaces de observar, oler y tocar. Entonces ya sabía que me habían otorgado la primera opción en cuanto a carrera universitaria. De hecho, estaba originalmente tan confiado en mis posibilidades que tan sólo rellené con ADE-UPF y en segundo lugar, Economía-UPF. Sabía que podría hacer ADE allí. Ahora ya han pasado casi cuatro años desde entonces... casi toda una vida se podría decir.

Precisamente, en el ecuador de la misma, Túnez fue el destino para alguno de nosotros. Por mi parte fuimos una quincena a pasar una semana a uno de los países árabes con mayor grado de occidentalización y apertura al resto del mundo. En plan turístico sí, pero muy divertido y lleno de todo tipo de anécdotas y experiencias que aún despiertan risas y todo tipo de comentarios jocosos. Días de vino y rosas que te hacen apartar de todo. Entonces me prestó una amiga una libretita y sobre la marcha redacté una crónica del viaje, bastante seria, rigurosa y más cultural que otra cosa con un toque personal algo leve.

Luego vendría tercero, el año de los intercambios. De los primeros Erasmus. Una gran camada de mis amigos optó por los Países Bajos como destino. Una amiga en concreto lo pasó realmente mal la pobre. Su novio en Amsterdam, ella aquí. Fue hacia la capital holandesa en más de dos ocasiones, y en una de ellas yo la acompañé junto a dos amigas más. Amsterdam y Maastricht me resultaron dos ciudades totalmente distintas. Escribí algo aquí mismo, por supuesto, hará poco más de un año al volver de esas tierras. Si Amsterdam me pareció una ciudad cosmopolita y rica en conceptos, formas y parques, Maastricht parece una localidad puramente estudiantil. Su universidad, además, es muy prestigiosa, y según informaciones cercanas...apretan de lo lindo.

Ahora mismo, me encuentro, nos encontramos en cuarto. A las puertas si dios quiere de finalizar estos estudios. Y a las puertas de algo único, que esperemos sea inolvidable e irrepetible. Son cosas que pasan una vez en la vida habitualmente: el viaje de final de estudios. Riviera Maya nos espera. El Paraíso, Riviera Taja... podemos pensar en cualquier calificativo por lo que nos han explicado de años anteriores, por lo que hemos soñado y por lo que queremos vivir y experimentar allí. Pero todo se quedaría corto en vísperas. Porque suelo pensar que lo mejor está por llegar. Hasta, caprichos del destino, el Madrid-Barça lo viviremos allí el sábado.

No queda casi nada pero al mismo tiempo queda mucho por disfrutar, vivir y soñar.

De las grandes ocasiones


Los primeros 20 minutos contra el Arsenal fueron sublimes. La primera parte, pura poesía. El Barça de esos momentos es un ejemplo magnífico de belleza artística, de expresar y crear emociones de alta alcurnia a través del balón (y sin él, ejecutando de forma maestra la presión sobre el rival). Algo tan de masas como el fútbol sugiere en ocasiones así las más bonitas reacciones y los más preciosos sentimientos por parte del espectador, neutral o no.

El Arsenal salió vivo pero mañana tendrá que mejorar si quiere derrotar al actual campeón. Tengo sólamente dudas por parte del Barça por la ausencia de los dos teóricos centrales titulares . Nunca existen dos partidos iguales y como reconoció el propio Guardiola, mantener la intensidad de esos 45-60 minutos contra el Arsenal no es posible a lo largo de la temporada. La clave es por tanto llegar a alcanzar esas cotas elevadas de efectividad y preciosismo en los días decisivos.

Días como el de mañana en que presumimos una noche de gala, de Champions, cuando esperamos ver de nuevo al Barça de las grandes ocasiones. Ese Barça que nos ha hecho soñar despiertos todos estos últimos meses de nuestras vidas.

3.4.10

Sobre la distancia


Dicen que la distancia es el olvido. El olvido para el alma, tu corazón, tus sentimientos. La distancia en cuanto a lejanía como la que experimentaba en la infancia y lozana juventud: al terminar el colegio en junio, al volver del camping, al regresar del pueblo más adelante, de un viaje o unas vacaciones inolvidables, al terminar el año universitario...

La distancia es relativa. Muchas ocasiones eres incapaz de apreciar lo que tienes a tu lado, lo afortunado que eres. Y solo cuando pierdes aquello que tomabas por garantizado, realmente te das cuenta de cuánto valía todo ello. La distancia como lejanía, va acompañada de echar de menos, ese sentimiento implacable e inevitable en que tus pensamientos se funden en el alma de otra persona. Incluso a veces dos personas tienen el poder humano para echarse de menos en un mismo instante pese a estar separados por las barreras de la física. La mente tiene una capacidad asombrosa para empatizar y socializar. En el fondo echar de menos es buena señal. Es algo ineluctable producido porque las experiencias con la otra u otras personas han sido realmente satisfactorias. Al final el tiempo acaba poniendo las cosas en su lugar y te dará la oportunidad de reunir en un círculo muy cercano a aquellas personas más importantes para ti.

Sí que en algunas circunstancias existen distancias irrecuperables en la práctica del día a día: pensemos en un cambio de residencia hacia el otro lado del globo por motivos laborales, por ejemplo. Sería muy complicado ver cómo tu amigo, tu pareja, familiar muy directo... se embarca en algo así. Aún con todo y bajo un supuesto algo extremo como el anterior, la vida ofrecería nuevas vías y caminos para sobrellevarlo lo mejor posible. Si hay aprecio, estima y sobretodo, amor, todo en la vida es posible. Si fuera el final de una película romántica tendríamos en mente a ese hombre y a esa mujer que tras muchos años sin verse cualesquiera que fueran los motivos tras terminar sus estudios en la misma universidad, se reencuentran de nuevo para que de las cenizas donde hubo otrora fuego, resurja cuán ave fénix el amor. Y el happy ending al final de todo, valga la redundancia...

La vida, empujada por la inercia del tiempo, sigue y sigue para siempre. O hasta que decida parar. Si a caso no existe la inmortalidad del universo. Yo mismo como cualquiera de los que estéis al otro lado, a veces he dejado pasar el tiempo de tal forma que cuando decidí recuperarlo... ya era demasiado tarde. La dejadez es implacable en cuanto a su sino. Es algo irremediable que cuánto más se alarga más complicado es intentar volver atrás.

En mi caso afortunadamente mantengo alguna que otra relación de tiempos pasados, personas que fueron parte esencial de veranos o de años enteros, y que el paso de la vida nos ha ido colocando en lugares y caminos distintos, que aún de vez en cuando, menos de las que deberíamos (la mayoría de veces por eso, por dejadez individual), se cruzan para compartir como antaño. En cambio, otras personas con quienes las vivencias fueron más efímeras pero igual de intensas no hace tantos años, el destino volvió a separarnos. Como si de alguna forma todo aquello hubiera sido un espejismo, algo que tenía que ocurrir en casi un abrir y cerrar de ojos. Pero que no podía durar. Que llegaba la hora de volver y el mundo parecía que se acababa. Entonces, de nuevo aquí, en la distancia, al inicio intentas seguir más o menos igual, disimulando que existen como 800 km de separación. Y pasa el tiempo y anhelas menos pero aún sigues recordando. La susodicha dejadez se convierte en indolencia, y la vida sigue girando.

Quizás si las personas, por todas las partes involucradas, merecen realmente la pena (para lo que también se debe luchar, no llega por sí solo), no hay distancia ni impedimento que valga. Si la amistad y el amor, el cariño y la honestidad, son sinceros y bondadosos, alejados de la codicia del egoísmo y tu crudo solipsismo.

La distancia es inevitable, ineludible. Pero no debe ser un reflejo del olvido del alma, el corazón y los sentimientos. Debería ser una oportunidad, una ventana abierta a la esperanza de seguir cruzando destinos mútuos a cualquier precio, compartiendo experiencias y vivencias únicas y fantásticas, las cuales precisamente serían el mayor acicate para que cuando la distancia vuelva por sus fueros, se contrarrestre de la mejor forma posible. Dicho de otra forma, cuánto más intenso, vital y real es todo, más ganas se tienen de hacer frente a las dificultades que la vida nos plantea. Porque el ser humano es, al fin y al cabo, un auténtico maestro a la hora de superar como nadie las altas y sólidas barreras de la divina Naturaleza.

Esta entrada va dedicada en especial a todos aquellos que seguís, sea con la frecuencia que sea, este blog. Porque aunque precisamente estemos separados por una distancia física inevitable, cada vez que al otro lado alguno de vosotros decide emplear parte de vuestro tiempo en este espacio, la distancia es inexistente. Mis palabras llegan a vosotros y todas las partes compartimos sensaciones, sentimientos, puntos de vista... Porque es de agradecer saber que al otro lado gente como vosotros mismos dedica parte de sus preciados minutos a leer todo esto. Gracias de verdad.

30.3.10

Curioso

Estaba ayer en unos probadores de El Corte Inglés cuando sonaba la siguiente canción de Lady GaGa:

Me pasé todo el día tarareando el estribillo como un chiquillo emocionado, como quien come chucherías con una gula asombrosa. No dejaba de sonar en mi cabeza. Hoy también. Debe ser algo que yace en mi inconsciente, enterrado, lo que me lleva a estar enganchado a la melodía. La música tiene un punto irracional, pasional, tanto como el hecho de ponerse a hablar en plena lozanía de la noche sobre Van Gogh y Dalí. A un amigo y un servidor Dalí nos apasiona. Desde luego que la excursión con el colegio al Museo en su honor en Figueres fue de las que mejores recuerdos me traen ahora que han pasado ya unos añitos.
Cosas de la vida, reales pero curiosas.

29.3.10

Arsenal vs Barcelona


Es un desafío personal escribir una previa más o menos honesta sobre la eliminatoria entre Arsenal y Barça. Son muchas pasiones en juego y un sentimiento azulgrana frente a mi equipo favorito de las Islas. No hubiera querido que se encontraran tan pronto pero el destino es caprichoso y va a ofrecernos unos cuartos de final apasionantes. Independientemente de las lesiones más que probables, yo me refiero a la eliminatoria como la concentración de jugones más importante por metro cuadrado en un campo de fútbol en mucho tiempo. A disfrutar del espectáculo...y que pase el Barça.

Arsenal:

Juventud, talento y sentido colectivo del juego son algunas de las señas de identidad del conjunto dirigido por el maestro alsaciano Wenger. Pero aunque se trate de un equipo joven en su mayoría, no les falta experiencia en estas liedes ya que cuentan con jugadores ya veteranos como Gallas, Sol Campbell en su regreso a Londres, Almunia o el propio Arshavin.

La columna vertebral gira alrededor de Cesc Fàbregas, quien vivirá su propia intra-historia jugando ante su querido hogar. En el campo no habrá amistades hasta después del pitido final y Fàbregas va a querer seguir agrandando su leyenda pese a su aún temprana edad. Ya capitán de los gunners, es la historia viva de un club que busca la gloria definitiva en Europa. Con él en forma todo es posible y confío en que llegará para el partido de ida.

El antecedente más importante entre ingleses y catalanes se remonta a 2006, la famosa Final en Saint-Denis que supuso la segunda Champions para los culés tras una remontada épica con un hombre más por expulsión de Lehmann. Marcaron Campbell para los londinenses y Eto'o y Belletti para el Barça. Entonces abanderaba el Arsenal un viejo conocido de la afición inglesa y que le ocurre como a Cesc pero a la inversa: el gran Thierry Henry.

Wenger va a querer imponer un ritmo de juego muy elevado con mucha velocidad y físico para aprovechar las transiciones fugaces una vez recuperen el balón. Sabe que el Barça lo ha pasado mal en muchos tramos de sus últimos encuentros como en Stuttgart o la primera parte frente al Valencia. Va a poblar fundamentalmente la zona de ataque de muchos centrocampistas o mediapuntas como ya es habitual en el Arsenal, sin una referencia clara en la posición de 9. Dinamismo y verticalidad son el buque insignia del conjunto inglés, cuyo espejo futbolístico podría ser el gran Barça del año pasado en cuanto a ritmo y nivel técnico.

No sé qué once alineará el entrenador francés este miércoles pero una posibilidad real es la siguiente: Almunia en la portería, Vermaelen y Gallas los centrales, lateral derecho para Sagna, izquierdo Clichy, el centro del campo lo podrían ocupar con Denilson, Diaby, Cesc y Nasri, y Bendtner y Arshavin más avanzados. Es en la línea del centro del campo y la delantera donde tengo mis dudas. Seguro que Arshavin actúa de referencia y falso punta mientras que si jugara Bendtner caería a una banda, la izquierda, siendo en la práctica 5 falsos centrocampistas con mucha llegada todos ellos. Una variante sería colocar a Rosicky por el danés. Los fijos en teoría son Cesc, Denilson, Diaby y Nasri. Ya veremos cuántos acierto... La gran ausencia en mi opinión es la de Van Persie; el Arsenal con él sería aún más peligroso y mortal en ataque. Una pena su larga lesión.

No cabe duda que la clave para el Arsenal es ganar la ida y no encajar ningún gol. Aún así podría no ser suficiente si la renta no es amplia. Si el partido se abre y se juega a un ritmo alto y de contra-ataques, aunque beneficia al Arsenal un poco más que al Barcelona, lo cierto es que eso sería sinónimo de goles y ayudaría al espectáculo pero perjudicaría los intereses de los londinenses. Tratarán de defenderse con la misma arma que los catalanes: mantener la posesión de balón. En función de quien domine la posesión podremos ver cómo irá el destino de unos y otros si bien el Arsenal por las características de sus jugadores se mueve como pez en el agua cuando recupera el balón y sale a la velocidad del rayo al ataque.

Por parte de Wenger no espero ni especulación ni miedo sino todo lo contrario. El Arsenal es un conjunto descarado que si va a morir será matando, fiel y convencido de sus ideas y su estilo. Tengo dudas en cómo van a responder en defensa, sobretodo por la parte izquierda con Clichy y Gallas puede acusar su lentitud. Ya no digamos si jugara Campbell. En la portería no pasan por su mejor momento ni el veterano español Almunia ni el criticado Fabianski. Tienen una gran baza en Sagna, que trota y galopa por la banda durante todo el partido con mucho protagonismo. Ha jugado a un alto nivel los últimos encuentros.

El Arsenal tendrá que aprovechar casi todas sus ocasiones si quiere ser el rodillo que suele ser en el Emirates, un estadio precioso donde querrán dar un aviso y correctico a los actuales campeones. Veremos si lo logran. Recursos técnicos, futbolísticos, tácticos y colectivos tiene de sobras pero necesitan dar un paso más en esta eliminatoria si no quieren un año más quedarse cerca de la gloria. Si ganaran al Barça podría ser su gran oportunidad.

Barcelona:

El Barça llega en un momento confuso de juego, muy irregular, pese a los excelentes resultados. Sigue empatado al frente de la liga con el multimillonario proyecto de Florentino. Y llega a cuartos por tercer año consecutivo. Dos Champions en 4 temporadas (2006, 2009) y tres semifinales en el mismo período (2006, 2008, 2009) son una carta de presentación temible para cualquiera. Sabe que le tendrán respeto pero que nadie les regalará nada si quieren lograr la hazaña del back-to-back.

A diferencia de Fàbregas, Iniesta será baja casi segura toda la eliminatoria aunque veremos si para el partido de vuelta lo forzarían. Thierry Henry vuelve a casa en lo que será un momento muy especial y simbólico para todo un señor del fútbol que defendió los colores del Arsenal con orgullo y pasión todos los años que estuvo, aunque nunca logró la Champions, cosa que sí consiguió el año pasado con el Barça.

Los problemas del Barça son a la hora de desplegar su juego habitual del año pasado ya que nos tiene más acostumbrados últimamente a un ritmo más especulativo donde acaba marcando la diferencia el astro argentino Leo Messi. Messi por sí solo puede resolver un partido y una eliminatoria pero su teórica dependencia puede ser mal canalizada si los compañeros no dan un paso más y no se comprometen para la causa. Lo del Barça en muchos partidos parece más cuestión de actitud; como si de repente se les olvidara en muchas fases cómo se jugaba al fútbol; o cómo solían jugar.

Ya sufrieron en Alemania ante un rival de menor entidad como el Stuttgart. El año pasado en Lyon les ocurrió algo similar en los octavos. Sí que fueron imparables en el Camp Nou en ambas eliminatorias, igual que contra el Bayern (ida de cuartos de final del año pasado). El hecho de jugar la vuelta en Barcelona es un punto a favor siempre y cuando no haya un desastre en la ida. Guardiola lo sabe bien y estará preparando como mejor sabe a sus jugadores. No me cabe duda que vamos a ver una versión muy buena del Barça, la de las grandes ocasiones. Mientras el Barça tenga a qué agarrarse será siendo el rival más peligroso del continente. Tiene mérito para un equipo que viene de ganarlo todo y cuya plantilla cuenta con multitud de canteranos y reservas no tan importantes como otros conjuntos.

Es complicado saber qué decidirá Pep Guardiola este miércoles pero imagino que será algo así: Valdés en portería, centrales Puyol y Piqué, lateral izquierdo Maxwell y Alves por la derecha. Centro del campo para Busquets de ancla, Keita y Xavi más avanzados, Henry, Ibrahimovic y Messi arriba. Muchas posibilidades y dudas por mi parte. Una opción sería pasar a Puyol al lateral izquierdo para compensar el escaso poder defensivo de Maxwell, lo que recolocaría a Milito junto a Piqué, una pareja que se ha mostrado bastante sólida cuando han compartido puesto en el equipo. En el centro del campo no sabemos hasta qué punto sigue confiando en el 1-4-3-3 o cambiaría al 1-4-2-3-1. Si fuera así quizás prescindiría de Keita para meter a Pedro, liberar a Messi como mediapunta y colocarlos en una teórica línea de tres junto a Henry por detrás de Ibrahimovic, la referencia arriba. Sin embargo tengo dudas de que prescinda del músculo y físico, lo intangible de Keita en un partido ante un rival con tanto centrocampista creativo. El Barça puede pasarlo mal sin el balón y si el Arsenal es superioridad en esa zona del campo. El experimento Busquets y Touré sencillamente no me convence y me sorprendería si decidiera salir con ello en el Emirates. Messi e Ibra son indiscutibles y Henry es la incógnita. Incógnita por su rendimiento, por cómo va a poder afrontar el partido y si puede ser el gran Henry del año pasado en partidos puntuales que ayudó a llegar hasta Roma.

Valdés está a un nivel espectacular y es a día de hoy una garantía. Alves debe mejorar los centros, ya que parece que está notando un poco el cansancio acumulado de tantos partidos seguidos tras la reaparición. Pedro puede ser un as en la manga que ha marcado goles importantes, y junto a Messi siempre rinde mejor, aunque suene a obvio. Xavi que vuelve de su lesión va a ser el faro de los azulgranas y con sus pases a la espalda va a nutrir de muchas jugadas de gol a los delanteros azulgranas. La clave, con todo, es el nivel de presión del Barça. Si logra recuperar arriba la pelota entonces Messi no se verá obligado a bajar tanto al medio campo a buscarla. Y ya sabemos que el argentino es letal cerca del área y con esfuerzos dosificados. Ibra ha ganado confianza los últimos días y está ante una gran oportunidad de reivindicarse en Europa.

Un Barça inteligente, bien posicionado en el centro del campo, ejecutando la presión de forma escalonada para ahogar al rival arriba, con el dominio del ritmo del partido y con relativo acierto de cara a portería es favorito ante el Arsenal.

En términos de porcentajes, le daría el favoritismo al Barça con un 55% frente a un 45%. Seguro que vamos a vivir una eliminatoria preciosa, igualada y espectacular.

Y como culé que soy, ojalá pase el Barça.

28.3.10

La música de las hadas


Una noche cualquiera se acercó un hada. Se posó en la repisa y con un toque de su varita a la ventana me despertó suavemente. Apenas había podido abrir los ojos completamente que la tenía posada elegantemente sobre mi hombro derecho. Desprendía un olor delicado y enigmático, de esos que te envuelve en un aroma de frescor y pureza. Brillaba como las estrellas, tanto que iluminaba la habitación de rincón a rincón.

La hada me dijo que no tenía nombre, como el resto de ellas. Su alma era eterna y eran capaces de hacer reír al más infeliz de los humanos. Su magia se extendía por allí donde volaban. Cada hogar al que se acercaban acababa convertido en un palacio de ilusiones, sueños y esperanzas. Entonces voló unos segundos por mi alrededor. Su aleteo era intensamente romántico y ágil. Presumía de belleza, algo coqueta.

Tras su presentación me confesó que había llegado hasta mi habitación por casualidad ya que solía ser un poco impuntual y despistada pese a sus poderes mágicos. Eran tiernamente humanas en el fondo. Entonces de repente cogió su varita y dibujó un pentagrama en el vacío. A medida que iba añadiendo notas, estas iban sonando encadenadas configurando una bella melodía clásica, vital y épica, de esas que te erizan el vello y te causan un cosquilleo que te recorre todo el cuerpo. Ella explicó que sólo yo podía escuchar esas notas musicales y que por tanto no me preocupara por mis padres que estarían sumidos en un sueño profundo. Que esa melodía estaba hecha a medida para mí y que mi vida entera se podía resumir en esa música. Mi pasado, mi presente y mi futuro, mi destino, la inmortalidad del alma...

Que llegaría el día que como al resto de hombres y mujeres, tocaría dar el paso de renunciar a vivir físicamente para cruzar a la otra orilla. Pero que aunque el cuerpo dejara de respirar y funcionar, el alma seguiría sonando por todos los rincones por los que había pasado a lo largo de la vida. Y sonaría precisamente con esas mismas notas que ella misma me había estado dibujando. Que aunque nos vayamos, una parte de nosotros siempre acompañaría a aquellos que han estado contigo, para guiar en momentos de incertidumbre, animar en la tristeza y aplaudir en las alegrías. Para estar siempre ahí.

Y al despedirse dejó recorrer por toda la habitación: La música que tocamos en vida resuena para la eternidad.
Para todos aquellos que creen en las hadas pero que sobre todo sonarán para siempre en nuestras vidas.

Descanso


Confieso que ayer tenía previsto escribir. Era la idea. Pero sí algo he aprendido estas últimas semanas, más que finanzas, marketing, estrategias y compañía, es que los sucesos inesperados y no planeados al final son siempre más bonitos y provechosos. Están llenos de una magia capaz de romper los muros de la monotonía, la rutina y de todo aquello que se supone que debes hacer y seguir haciendo.

Eran cinco asignaturas; un trimestre denso. Peor no podía comenzar por el famoso iPod robado que había estrenado recientemente. Entrar a las 9 cada día era peligroso y nocivo para la salud para alguien que ama trasnochar. Entre semana los días son efímeros. De hecho, es una relación de amor-odio la que tengo con el madrugar. Siempre he preferido ir de mañanas para poder combinármelo mucho mejor con el fútbol. Está uno más que acostumbrado a amanecer antes de las 9 cada sábado. Pero luego llegan y se van sucediendo los días, y se hace duro esto de entrar a pronto. Pronto es relativo... otros viven peor, lo sé.

Luego también perdí el paraguas en uno de aquellos días de lluvia, una constante estos meses. Más de un día y de dos, obviaba el estuche en el aula. Entonces en el descanso de la clase siguiente volvía para buscarlo. En un día recuerdo que me ocurrió dos veces. Parecía que no acompañaban las cosas en enero. Para colmo, con el equipo, no ganamos un partido en todo enero puesto que fuimos incapaces de sumar más que un punto contra todos los rivales que jugamos. Eran los Alpes de la liga. Jugamos contra los mejores equipos de forma seguida y no fue bien. Solo pudimos ganar el día del empate pero el árbitro descaradamente nos lo impidió. Sí, también tengo una relación especial con los árbitros... aunque sé que en el fondo sin ellos no habría juego. Muchas veces restan más que suman y perjudican más que ayudan al fútbol base.

Mi padre, por otro lado, estaba desempleado desde finales de verano. Y mi madre, desafortunadamente, se había quedado sin algunos servicios que cubrir. Podían ir mejores las cosas en ese aspecto pero nos agarrábamos a una especie de fe vital y supongo que los rezos de mi madre y mi abuela ayudaron. Mi padre hace pocos días cumplió dos meses en su nuevo trabajo. Es un contrato temporal de 6 meses y si resulta bien la experiencia pues quizás le renueven. Ya es una suerte que en su situación, con 52 años, y dada la coyuntura laboral, haya encontrado empleo. Mi madre también tiene más o menos los mismos casos que antes de Navidades así que mejor.

A veces en la vida parece que todo va mal y a peor y entonces en esos momentos el dramatismo es como si nos ahogara. Cuesta luego valorar cuando la inercia cambia, ya que solemos ser más propensos a destacar lo negativo más que lo positivo.

Yo mismo, al empezar el trimestre, apenas escribía, si no recuerdo mal. No encontraba el momento porque no lo buscaba, demasiado ocupado en las preguntas y no en las respuestas.

Y si en casa la fortuna nos visitó a la familia, desde el punto de vista personal, de mi ego, algo parecido difícil de explicar tocó el timbre. Fue un serendipity total. Desde entonces, los días se hacían más breves porque las noches se acortaban y porque se disfrutaba mucho más. Fuera causa del azar, lo inesperado o los caprichos del destino, lo cierto es que si aquello no hubiera nunca ocurrido yo no estaría seguramente ahora mismo escribiendo estas palabras. Simplemente estaría viendo cualquier partido de fútbol pensando a ratos en cuántos cubatas y chupitos bebí ayer con los amigos y en las risas e historias que compartimos. Los accidentes afortunados gravan con letras doradas el camino y el destino de las personas que se cruzan con ellos.

(Una voll-damm. Cubatas, tres. Chupitos... cuatro quizás)

Llegaron los días de exámenes y nunca antes en casi cuatro años habían resultado tan amenos y distraídos. Cualquier señal o símbolo era recibida como una sonrisa de magnitudes exponenciales que venía a significar que había merecido la pena amanecer, y con creces. Cualquier detalle antes de irse a dormir hacía del descanso un momento más placido donde los sueños te invitaban a entrar a su salón.

Ahora vacaciones. Suena bien. Aunque las de Semana Santa siempre pasan volando, el hecho que a continuación vayamos a Riviera Maya alarga las fiestas unos cuantos días más. Tremendo. Ayer y anteayer ya se ha celebrado el final de exámenes y he vuelto a beber después de semanas. Increíble. Siempre había agarrado alguna cogorza al final del segundo trimestre. En primero fue majestuosa. Al día siguiente no sé cuál sería mi aspecto comiendo calçots en casa de una de mis tías. En segundo fue más calmada la cosa pero para no variar ese año, acudía de empalmada a dirigir a los críos. Era un poco impresentable, un poco más que ahora... El año pasado me esperé al sábado para celebrar todo puesto que teníamos el partido más importante de la temporada en el campo de los segundos. Renuncié a una farra al lado de casa. Estas cosas solo ocurren una vez en tu vida y a veces coinciden.

Y este año también ha sido distinto. El viernes fue estupendo y eso que la discoteca estaba a rebentar y la música bueno... no es lo principal. Suerte que nos colamos para poder entrar un poco más pronto. Ayer nos pasamos pero no se nos fue de las manos, así que es cuestión de ir calentando y preparando el cuerpo para aquello que llaman Paraíso.

Porque el Paraíso está al caer, ya no queda nada. Entre medio, vacaciones y fútbol del bueno con la Champions League.
Agotado y tocado por el cambio de hora me he despertado a las 16,30h. No recuerdo algo así en mucho tiempo.
Como decía el gran Montes: La vida puede ser maravillosa.

19.3.10

Realidades paralelas


En un universo paralelo, en medio de cisnes negros y accidentes inesperados, uno no tenía que presentarse a cinco exámenes. Había una primera vez para todo, rezaba el anuncio. Después de tres seguidos parecía que había terminado. Que al día siguiente todo estaba dispuesto para despegar en busca de un lugar lejano al otro lado del Atlántico. Quizás a otra vida.

Artistas que volvían a cantar bajo su paraguas junto a otros en las noches; pintores que buscaban a las estrellas para retratarlas con sus pinceles y colorear una realidad a medio camino entre lo tenebroso y lo agitado; poetas que yacían sobre la hierba fumando tabaco de liar, como quien busca la inspiración en el más allá, calada tras calada; bohemios que portaban en una mano una botella de vino tinto y con la otra acariciaban las caderas de sus jóvenes acompañantes, casi engañadas por las promesas de elocuente galantería y pedantería de ellos, que soñaban y abrazaban mensajes de paz y de fraternidad.

Todo aquello aparecía difuminado y etéreo. Era una imaginación demasiado real y palpable. Sonaban los gorriones a Mozart y su melodía seguía las notas de un piano de Chopin. Alguien en la lejanía se atrevía a desafiar a las leyes de la gravedad o simplemente podría ser un infeliz deslizándose por el acantilado en busca de una nueva oportunidad en otra vida. Acabar para volver a empezar, su eco asustaba...

Ahora que en aquél mundo arrinconado en la distancia, en el inconsciente, una esperanza había emergido a la superficie, la música sonaba con más dulzura y el cielo cenizo de antaño se cubría de un lapislázuli brillante y bello. Fluían ríos de ideas y mares de pensamientos, mucho agua por canales y canales de intuición creativa, inteligente. Todo parecía más real en ese mundo paralelo.

A veces, tenemos la sensación de que existen cosas que ya hemos vivido y sentido antes. Otras veces, pensamos que le ganamos la partida al futuro. Dèjà vu o flash forward. Quizás sí existan realidades paralelas alternativas a las que nuestro consciente piensa que estamos realmente viviendo. Quizás nuestra mente es incapaz de experimentar en una realidad multidimensional.

Sea parte del mundo inconsciente, surrealista o de los sueños, lo cierto es que día a día, a medida que avanzamos por un camino y renunciamos a otros, nuevos senderos y vías son recorridos por nosotros mismos en otros planos, en otras realidades. Vidas múltiples cuyos destinos se cruzan y se repelen de forma caprichosa hasta encontrarse en lo que llamamos vida física. Creer o no creer no es suficiente. La frontera entre lo tangible y lo intangible solo puede invitar a soñar y crear. Música, poesía, pintura... todo cambia cuando nosotros seguimos avanzando.

Así que cuando tomes una decisión no mires atrás y sigue adelante. Las opciones desestimadas están siguiendo su curso y puede que tarde o temprano vuelvan hacia ti para presentarse como oportunidad de nuevo. Tendrás la sensación de que esto ya lo has vivido anteriormente y que te suena demasiado familiar pero al fin y al cabo, ¿qué es la vida sino un continuo viaje de eterna búsqueda en el que estamos condenados a ser nosotros mismos, radicalmente humanos?

Cuatro puntos sobre cuartos


Tengo ahora mismo ganas de escribir sobre los Cuartos de Final de la Champions. El año pasado lo hice sobre los Octavos. Este año simplemente se me pasó... Cuando encuentre el momento y antes de los partidos de ida trataré de hacerlo con cierto rigor y profundidad. Se promete un porvenir más que interesante con:


1- Un equipo francés en semifinales. Algo que no ocurría desde hace 6 años cuando el Mónaco sorprendió a todo el mundo alcanzando luego la final que perdería contra el Oporto. Además tanto Lyon como Girondins son una apuesta por el fútbol exquisito.


2- 11 años han pasado desde aquella final agónica en que el Manchester United le birló el triunfo al Bayern München en el Camp Nou. Los expertos dirían que el ganador de esta eliminatoria tiene pie y medio en Madrid. ¿Será el Manchester capaz de llegar a la final por tercer año consecutivo?


3- La reedición de la final de 2006 con dos de los mejores equipos con el balón en los pies como son Barça y Arsenal. Una pena para el espectador que se encuentren los dos a estas alturas pero al mismo tiempo una gozada con la mayor concentración por metro cuadrado en un terreno de juego de jugones pequeñitos. Además, Cesc vuelve a casa, no sabemos si para luego volver en verano.


4- El Inter ante la oportunidad histórica de volver a ganar un trofeo que no alcanza desde 1965. Primero deberían superar al rival más exótico de los 8 que han llegado, un CSKA de Moscú que va de cenicienta pero no de comparsa. Una posible semifinal ante el Barça garantizaría el morbo por segunda edición en una misma temporada.


Sin entrar en analizar las posibilidades reales de cada uno y los enfrentamientos particulares, el gran beneficiado del sorteo ha sido el Inter de Milán y el vencedor de la eliminatoria entre Bayern y Manchester.


Pero una cosa está clara: esta Champions promete sorpresas y alegrías inesperadas por todo el continente. Las ganas de que vuelva a rodar el balón son simplemente indescriptibles y lo mejor está aún por venir.

14.3.10

Noches como la de Hoy



En el silencio de la noche te encuentras más acompañado que nunca. Es una energía, una fuerza sobrehumana que se desliza por todo tu cuerpo. Pica aquí y allí sin parar, arrasando con todo signo de flaqueza y debilidad.

Son días de esfuerzo, sacrificio. No vale rendirse.

Sin lo vivido en las últimas semanas seguramente estas palabras no se irían sucediendo. De repente es como si todo cambiara. La melodía, los instrumentos. Te miras al espejo e incluso ves reflejado a otro intérprete distinto al que empezaba el trimestre como uno más, sin ningún motivo en especial. Antes no era aburrido, simplemente era banal. Los días transcurrían sin ningún tipo de magia y el decoro era el mismo de siempre. Apenas me esforzaba por pintar o cambiarlo, ni que fuera en pequeñas dosis. La creatividad y la originalidad para reinventarse a uno mismo brillaban por su ausencia. Inercia vital. Como escribí en su momento ya en verano..."somos animales monótonos y solo unos pocos tratan de reinvertarse su vida y a sí mismos".

Entonces como por casualidad parece que amanece más temprano, que la luz en los días se alarga esplendorosa, y que la luna asoma tras el horizonte siempre que la necesitas. Duermes menos pero te sientes más vivo, descansado, realizado. Accidentes afortunados, no previstos, que aparecen raras veces en la vida y que sería triste y cobarde dejarlos pasar. En cualquier momento, en cualquier lugar, los astros se alinean caprichosamente para dibujar bellamente nuevos páramos. Coincidencias, destinos encontrados, palabras cruzadas, más de un pensamiento simultáneo...

Nunca me había considerado alguien demasiado despistado, aunque empecé el nuevo año con mala fortuna: el robo del iPod o el paraguas olvidado en la universidad. Y es que no pasa el día en que mi mirada involuntariamente cambie de rumbo hacia el exterior, esperando cualquier señal, cualquier acto fugaz que llene de sentido ese día en concreto y que sirva de motivo para seguir buscando la magia y la ilusión en los que están por venir.

Es como la Luna. Sabes que siempre está contigo aunque solo la puedas ver completamente de noche. Si uno lo desea y lo cree de forma convencida, puede observar su sombra alargada junto al Sol, jornada tras jornada. Quizás ella sea más héroe que nadie puesto que se atreve a desafíar a aquella que más temen los humanos: la noche. Allí donde todo parece oscuro y temible, ella extiende sus brazos, sembrando la cosecha de la esperanza y la felicidad.

En momentos como éste recurro a ella. Sé que en algun lugar me está escuchando, sino leyendo. Puedo imaginar hasta cómo se emociona por dentro y le penetra cierto cosquilleo de ilusión y alegría. Al final de todo acaba sonriendo, y esa imagen, ella con su bella sonrisa y algo colorada de cierta timidez, fija la eternidad y la transición del tiempo.

Noches como ésta son resultado de eventos no esperados. Son sucesos que residen aletargados en el fondo de nuestros sueños, donde yace el alma de la inconsciencia, hasta que reciben una señal improvisada y espontánea, sobre todo natural.

Porque son noches como ésta en que ella está ahí, durmiendo en la noche pero despierta, ávida de conocimiento y dispuesta a demostrar, velada tras velada que ella es la princesa con espíritu de reina que siempre se mostrará joven de alma y corazón. Al final de todo, quedará su sonrisa.

Un instante. Fugaz, eterno.

Gran Nevada... de verdad


No fue una premonición ni una especie de Flash Forward mi última entrada (que por cierto está al volver, la serie), sino una casualidad. La gran nevada del lunes, tremenda se mire por donde se mire... sacudió Barcelona de arriba a abajo. Sí, abajo también, orilla la mar. La universidad llegó a convertirse por la tarde en un escenario bélico en el que las bolas de nieve ardían en todas las direcciones. Tras las clases tuve la suerte de caminar sobre la playa nevada, una sensación agradable no solo porque se andaba mejor por ese terreno que por las aceras sino porque quién sabe hasta cuándo habrá que esperar para poder contemplar algo semejante.

Todos, pasados los años, tendremos nuestra propia vivencia de cómo transcurrimos aquél 8 de marzo de 2010. Más allá del romanticismo y la belleza poética que por sí solos recogen los copos, la ciudad llegó a colapsarse a exepción del metro, y conozco más de un caso que no pudo dormir en su hogar como de costumbre. De si se podía haber prevenido mejor, no me cabe duda. Es cierto que los pronósticos no eran tan extremistas en este sentido pero se preveía un temporal importante de frío para la semana entrante, como así ha resultado.

Las manos apenas las sentía parte de mi cuerpo. Además, con escasa fortuna, sucumbí con los dos pies en un falso llano de escarcha y de allí mismo emergieron de nuevo aquello que siempre he creído eran mis pies de atleta. Congelados no, lo siguiente. Petrificados y ajenos a mi organismo.

Fue increíble la sensación que me recorrió la piel al llegar al barrio. Nunca, ni en sueños, podría haber imaginado una estampa similar. De noche; la salida del metro cubierta de blancura; equilibrando la marcha para no sufrir un traspiés; ramas que se amontonaban para dificultar aún más la misión de llegar a casa. Era como si hubiera venido alguna especie de divinidad superior a cambiar por algunas horas el paisaje habitual. Eso fue en realidad lo que sucedió en toda la capital y gran parte de Cataluña. Porque tan rápido vino la nieve como al día siguiente se esfumó en su totalidad prácticamente. Eso sí, en partes de Girona aún hoy muchas familias se encuentran sin luz. Lamentable.

Fue un día que por sí solo pasará a la historia. Nos acordaremos seguramente de él como la gran nevada del 8 de marzo. Pero Barcelona no fue la única ciudad que se congeló durante horas. Dos días después el Madrid sucumbió por sexto año consecutivo en Octavos de Final. La tragedia está muy viva para muchos, pero al fin y al cabo el fútbol una vez más demuestra ciertas lecciones de humildad en las que el dinero por sí solo no convierte a un grupo de grandes jugadores en un gran equipo (también es cuestión de tiempo y paciencia). La historia la escriben los vencedores, y en una Champions League cuya final se disputa en el Bernabeú,el Madrid no será protagonista de ella.

Ahora están preocupados por si el Barça la gana en su santuario. Es complicado pero todo es posible.

5.3.10

Cuento sin cuento


En un país muy lejano, pequeñito y variopinto, convivían culturas distintas desde tiempos inmemoriales. Los siglos se sucedían y seguían sin cortarse las raíces de árboles que no ofrecían verdor alguno a los páramos nacionales. Siempre unos querían regar en una dirección, los otros de otra forma.

Cuentan que antaño llegaron a convivir en paz las tres culturas monoteístas por excelencia: cristiana, judía y musulmana. Pasado el tiempo, las etnias son más y más variadas, signo de los nuevos tiempos y de la edad contemporánea repleta de tantos cambios y revoluciones a nivel social, económico y tecnológico.

Un año llegó a lo más alto un Príncipe, heredando sin esperarlo, todo el país. Sus primeros meses parecían dignos de poesía y de atrevimiento. Una nueva forma de dirigir se había instalado en palacio y el pueblo ofrecía una debilidad exquisita hacia el Príncipe. Él, tras una era más comedida empezó a desatarse como alguien altivo y orgulloso. Intentaba acercarse a todos los rincones y palpar el pulso de todos los detalles.

Contentó a parte del pueblo, a minorías y a clases que echaban de menos otra forma de llevar el pequeño país. También se empezaron a orquestar campañas y actos de algunos contrarios al nuevo Príncipe, al que acusaban de Bambi y de no tener dos dedos de frente. Parecía que la tranquilidad y la serenidad, la paz social, arrasaban por los cuatro costados del territorio.

Sin embargo, como había pasado otros tiempos, algunas zonas revoloteaban en busca de nuevos horizontes y metas. Pueblos que pedían más libertad y autonomía dentro de la geografía nacional. El Príncipe trataba de esquivar diplomáticamente los problemas para satisfacer el ego de todos los pueblos del país.

Así terminó su primer ciclo reinando; entonces, se avecinaba para los expertos, una terrible crisis económica cuyo origen estaba más allá de los mares cercanos al país. En otro océano parecía que estaba asomando aquello que llamaban recesión. Aquí el Príncipe negó con los suyos de confianza tal coyuntura, y consiguió así ampliar su mandato un tiempo más.

Pero la Historia no se iba a equivocar y no dejaría de golpear cíclicamente al país. En las calles, la gente salía desesperada a pedir empleo. Los sitios donde tanto tiempo habían acudido a trabajar, o estaban ya cerrados, o se habían trasladado a otras partes de fuera de los territorios más cercanos y conocidos.

Desde un principio, el Príncipe se sintió desbordado por el cariz de los acontecimientos. Ya cada vez más había inclinado la corte entera hacia su fragor, desprendiéndose de todos aquellos que anteriormente habían dado otros aires a su esfera. Cada vez más encerrado y apresurado, el Príncipe tomaba decisiones acorralado en su propio interior, víctima de las prisas y los malos consejos. Conejo tras conejo bajo la chistera, daba golpes a ciegas. Y en las calles, las gentes se reunían, parados.

Allí donde en otras épocas crecía hierba fresca y con un olor envolvente, ahora yacía la desolación, el desánimo y la falta de esperanza. El Príncipe no había sido capaz de revertir los problemas estructurales crónicos que uno tras otro, se encontraban los distintos dirigentes de palacio a lo largo de los tiempos.

El futuro decían que para el Príncipe era negro. Se sabía que faltaría poco para un relevo en la cumbre. El heredero estaba esperando. Pero no iba a ser la solución para el pequeño país. Cambiarían los colores, los puestos, y algunos olores, pero la esencia inquebrantable de la que adolecía el territorio apestaba por los cuatro vientos.

Entonces apareció un mago de la nada, destinado por la Historia para iluminar el camino en plena oscuridad y declive. Decían que habían otros magos por zonas de océanos alejados que habían transmitido confianza y esperanza a sus pueblos. Aquí no sería una tarea fácil pero la población estaba dispuesta a agarrarse a cualquier clavo ardiendo para prosperar.

Sus tierras, sus empleos, sus casas, sus posesiones... estaban arraigadas a ese pequeño país y no querían dejarse vencer por los malos tiempos. Sabían que unidos ellos podrían realmente cambiar las cosas sin esperar al nuevo ocupante de turno de palacio. Otros preferirían tomarse la justicia por su cuenta y optar por decisiones, luchas extremas. Razones tenían todos para encaminarse hacia un valle u otro, pero lo que sí que todos compartían era el sueño humano de vivir en armonía i paz.

Y esos sueños nunca serían robados sino vividos, realizados.

Dicen que pasados los años aquél pequeño país se recuperó y cambió su imagen a mejor. Era bello, rico y tremendamente variopinto en un clima pacífico de convivencia repleto de dignidad, tolerancia, respeto, solidaridad y mucho amor.

4.3.10

Entrenamiento


A veces se cambian los hábitos. Cuestión de improvisar. Te detienes en el camino, entre tanto trabajo, documento y presentación gráfica. Dicen algunos que han empezado a estudiar. Otros muchos que no hay tiempo dada la cantidad de tareas. Afortunadamente siempre hay algo de tiempo para con uno mismo.

El mes de febrero se ha cocido eterno, y eso que es el más corto de todos. A nivel de ingresos, claro. La factura del viaje a Riviera va haciendo mella. Al menos hoy he ido a cobrar. Es una cantidad simbólica; no sé si entrenaría gratis en el Bosco. Diga lo que diga me engañaría a mi mismo, porque aunque sea un placer y una actividad más de ocio y hobby que un trabajo en sí, cualquier retribución es más que gratificante. Si lo hiciera por dinero, sería absurdo, ya que buscaría lugares donde ganar más realizando distintas cosas, nada que ver con la que es una de mis pasiones. Al final, entrenando, compensa mucho más todo aquello que ganas y que no tiene nada que ver con 4 billetes.

El césped hoy estaba mojado, bien bañado. Recuerdo aquellos días de entrenamiento como jugador, en los que era una locura realizar estiramientos en el suelo, donde las segadas eran un motivo de alegría pese a terminar empapado de verdad, donde el chasquido de los tacos con el verde prado era delicado y repetitivo, caerte no hacía gracia pero dignificaba...

Hasta un día nevó. Y durante parte del día cuajó de lo lindo. Aquellas fotos con el mítico móvil que acabaría perdiendo una noche de borrachera dejan constancia. Todo el campo, nuestro patio blanco... nada fácil ver algo así por la ciudad. Si no me esquiva la memoria fue el año 2005. Primero de bachillerato. Un día para la historia. Seguro que llegarán a crear un grupo en facebook... "Yo también he visto el Meiland nevado".

Luego a la tarde, a la hora de calzarnos las botas, la nieve se había fundido. Algunas zonas estaban heladas, pero era el final perfecto de un sueño que raramente se hacía realidad en Barcelona. Tal como vino, se fue. Nieve efímera, pero real.

Este invierno aquí, nevar casi; llover mucho. Y llueve y no cesa. Hoy nos ha vuelto a visitar. Dicen que año de nieves, año de bienes. Pues en Barcelona, después de tanta precipitación, seguro que el porvenir nos aguarda algo bello y esperanzador.

En lo más inmediato, deseo que esta semana ganemos al Europa; sería un premio para los niños tras el partido de la primera vuelta. Podemos conseguirlo. Luego ya a la vuelta de la esquina, asoman los exámenes... habrá que empezar a estudiar en breve. A veces tengo la sensación que en la Pompeu las semanas se suceden tan rápido... Las últimas han sido más intensas, un poco de todo. Bastante salsa en los platos a diario y algún que otro ingrediente ha facilitado la faena.

Semanas las últimas, con días como el de ayer en que uno se acuesta con una sonrisa de oreja a oreja y se levanta 6 horas más tarde totalmente nuevo y descansado con la misma imagen y el mismo recuerdo con el que se fue a dormir.

Siempre existe algo ahí fuera que invita a sonreír, y también, a soñar.