18.5.08

Breve recuerdo de sábado


Volvía en el metro de la universidad; raro es verme por ahí un fin de semana pero es por necesidad imperiosa, ya que el miércoles exponemos un trabajo que contabiliza 12 créditos. Casi nada... Así que en el metro nuevamente me han venido a la mente escenas, imágenes de precisamente cuando volvía de fiesta años atrás. Entonces salíamos por las tardes y por la noche uno llegaba a casa para cenar con la cara y el alma de no haber roto un plato en todas esas horas que había estado de juerga. Si yo te contara...

A nivel de salud, entre unas cosas y otras no he pasado por una buena racha. Lo último un mal de estómago que me ha tenido sin pisar las clases desde el miércoles y con bastantes dolores. Debe sr algo nervioso, intrínseco totalmente. Ahora ya me encuentro mejor y en ese sentido con ganas a todos los niveles de volver a hacer muchas cosas. Tengo ganas de volver a entrenar y jugar; esta semana que empezará retornaré a lo que siempre me acompañará: la pelota. Qué simples podemos llegar a ser los simios, digo los seres humanos...

He ganado alguna nueva afición como los crucigramas de El País, va a días, pero uno se entretiene algo mientras no atiende a las aburridas clases de Economía Internacional I y Teoría Económica IV. De todas formas hay que ser franco, y es que los hombres somos capaces de hacer varias cosas a la vez. Los tiempos cambian, a mejor.

Llego a un punto en el que me percato de que escribo más en primera persona, a veces en plan diario personal con ciertas anécdotas o asuntos principales de mi ser, de mi interior, que quiero contar. Escasean reflexiones políticas, económicas, digamos que mediáticas. Con todo nunca he dejado de hacer de mi vida una metáfora compatible con la vida de ahí fuera. A eso llamemósle extrapolar. Pero sé que amanecerán tales días en los que me lance a una piscina de sucesos actuales y plasme por escrito lo decepcionado que estoy con algunas cosas y gente, y lo que me horroriza el ver algunos fallos judiciales, escándalos corruptos (léase Coslada)... Impotencia la que siento cuando veo por TV esas catástrofes naturales que arrasan con todo, con miles y miles de inocentes. El poder de la naturaleza llega a ser muy devastador y siempre está ahí para demostrarlo.

Mañana será un nuevo día. Los caballos aguardan en las cuadras para al salir el sol echar a galopar por las verdes praderas. La lluvia de los últimos días ha traído un frescor merecido al ambiente, que se agradece. Por las praderas florecen amapolas esplendorosas y se extiende un olor a jazmín que recuerda a patio andaluz, a la Córdoba de mi madre.

Ayer (ya estamos a 18 considero) se cumplieron 10 años de mi primera comunión. Cómo pasa el tiempo, y cómo cambiamos. No sé si queda algo del niño de mofletes con pajarita roja y sonrisa maliciosa, pícara. Seguro que sí. Todos conservamos algo del demonio y del ángel ingenuo que llevábamos dentro así como la energía y ganas con las que nos íbamos de picos pardos aquellas míticas tardes que recordaba al inicio al volver del metro.

PD. Cuelgo el texto hoy domingo por la noche tras los problemas en la conexión de la madrugada de ayer.

11.5.08

Lluvia interior de madrugada


No recordaba días así con tanta lluvia. Son los que yo llamo días de perros y gatos cariñosamente. Días propicios para pasar el tiempo durmiendo tapado con la manta que tu estimada abuela confeccionó para ti. Un regalo especial esa manta culé, de la que se desprende un aroma tan distinto al de la actualidad barcelonista precisamente. ¡Ya está bien! No se puede seguir jugando con los colores azul y grana de la camiseta de esta manera. Vendrán tiempos mejores...

No recuerdo tampoco volver a escribir en tan poco espacio de tiempo. Hoy había un plan pero la lluvia lo ha torcido sin más. Se recuperará pronto...

Es la una y media, eso no es distinto, y al encuentro de mis sueños junto a mi alma solitaria se une el silencio en una danza tribal ancestral; consiste en que tu corazón sea capaz de girar sin parar hasta que la cabeza te diga basta; entonces te sumes en un estado de plena inconsciencia donde no reside sino un placer metafísico sublime; todo termina cuando vuelves a abrir los ojos y delante de ti mismo observas que la hoguera hace poco que he terminado de arder.

Te percatas que el sofá ha adoptado hoy más que nunca tu silueta juvenil. Tienes ganas de ver el sol, tremendas ganas, aunque sepas que te quedan algunos días para poder disfrutar de él. Una de tus obsesiones es ponerte moreno cuando llega el verano, como antaño en el camping.

Cuentas algo porque tan solo quieres dar rienda suelta a tus pensamientos, el flujo eterno de la imaginación, te gusta que te lean y que te escuchen. Eres en verdad algo vanidoso y te enorgullecerías plenamente si algún día te publicaran. Pero no estás hecho para la grandeza, no la mediática. Búscala en tu entorno me digo a mi mismo, pero ésta como otras tantas cosas va apareciendo y no se gana con buenas palabras sino con acciones día a día. Mejor ser discreto y que los demás te echen de menos cuando uno esté ausente.

Quizás llamas la atención por cómo eres, por que parece que te han asignado un papel: cachondo, loco, chico de barrio, responsable, político, futbolista, filósofo, culto, borde al amanecer, chulería a rachas, emotivo...

Pero, y cambiando a primera persona, todo eso es lo que soy. Lo que estoy llegando a ser. Todos somos únicos por esencia y por definición. No hay dos iguales. No dudéis que por cómo sóis habrá gente que os apreciará, os querrá un montón, y que cuando dejéis de estar cerca os echarán muchísimo de menos. Hay mucha gente de la que se acerca por este rincón a la que aprecio realmente. Y es por cómo son, con ellos mismo y al fin y al cabo conmigo.

Sé que solo soy un joven sin rumbo ni compromisos claros, que estoy sujeto a la variabilidad humana en casi todos los aspectos. Que hoy estoy aquí pero mañana quién sabe dónde. Esto es una aventura, ojalá sin fin.

Esto es la vida. ¿Cómo es la vida?

- La vida es así...

Todo idealismo frente a la necesidad es un engaño.

10.5.08

Breve relato felino


Son las 2 y cuarto de la madrugada. Tras la cena en compañía de amigos universitarios para celebrar un cumpleaños he encontrado un momento para escribir. Ha llovido todo el día y lo que llevamos de noche sigue dale que te pego. Insistente, variante en intensidad, ha sido recibida como agua de mayo, nunca mejor dicho. Ya no recordaba dónde tenía el paraguas. Resfríado; congestión nasal; estornudos; poca tos. La humedad se palpaba en el ambiente al salir del metro, la calle estaba solitaria y se oía suavemente la combinación de la lluvia y el viento golpeando contra las hojas esparcidas por el suelo. Entonces he pensado en gatos, esos animales tan ariscos precisamente a días como hoy, tan poco propensos a mojarse y a darse chapuzones. El agua no es lo suyo.

Entre esos seres hay una gata en especial que hace tiempo que no veo, bastante, mucho. Un día se volvió a cruzar en mi camino por artificio, hará algunos meses ya. Me gustaría poder acariciar su pelo negro azabache y mirarla fijamente a los ojos propios de la noche, en la que todos son pardos, para envolverme en su mirada, en esas esferas relucientes que acompañan la danza de la luna junto a las estrellas. Unos ojos que brillan con luz propia en un firmamento de sueños e ilusiones. Una mirada, sólo una mirada penenetrante, eterna y dichosa, digna de ser abrazada y admirada. Maúlla que da gusto, con una digna exquisitez.

La gatita es de cuerpo ágil y juguetona, traviesa. Le encanta el aroma de lo bucólico y pastoril, las esencias rurales, y cada vez que puede aprovecha para escapar de la monotonía urbana de la gran ciudad, donde es más difícil sobrevivir ante el espíritu depredador de los que mandan, de los que tienen la sartén por el mango. Huye para refugiarse en cuevas alejadas de la urbe y se encuentra a ella misma en su esplendor. Cada noche que por esos lugares se encuentra, se dice que mira a la luna y su belleza se magnifica. Su negro azabache se torna más dorado y brillante y su mirada es divina. Balancea su cuerpo con una alegría innata con la seguridad de la que se siente reina en su salsa.

Es una especie única, de las que uno siempre hubiera deseado conocer. Le encanta dormir horas y horas en su cesta de mimbre, una especie de santuario donde es capaz de reunir sus sentimientos más profundos y transformarlos en distintos sueños sobre diferentes campos. Da rienda suelta a su imaginación. Es muy inteligente, seguramente de las que más, y no es nada ingenua. Desde bien pequeñita ha ido labrándose paso entre los mayores hasta conseguir respeto en su camada. Con esfuerzo va dejando huella allí por donde para y llegará seguramente a colmar sus deseos y sueños, aquellos que se forja con el día a día y que va descubriendo experiencia tras experiencia.

Sabe que le queda bastante camino pero lo conseguirá.

Por esas cosas de la vida me topé con ella un buen día. Es tiempo para seguir soñando puesto que el mundo de la imginación es mucho más grande que el de la realidad, a veces tan distinta a cómo nos gusataría que fuera. Me encantaría poder acariciar su negro azabache y oír de cerca sus maullidos pero de mientras seguiré mirando cada noche a la luna y las estrellas y ver allí arriba su encanto abrumador, aprendiendo de la belleza de la vida cada día un poco más.
Las 3 menos diez casi, hora de cerrar el libro, guardar la pluma y desearos buenas noches.

2.5.08

Del metro en plena temporalidad


La luz de la lámpara de mesa preside la habitación. Tenue. Estamos en pleno puente, creo que el más largo del año aunque hoy tenía una clase y no he ido.

El lunes al llegar a casa tras la visita con el dermatólogo me derrumbé; me vine abajo como hacía tiempo que no lo hacía; arranqué a llorar no como un descosido pero sí claramente aullando como un lobo, clamando exageradamente como una hiena hambrienta; no fue mucho tiempo pero caí en las profundidades del desánimo, sí. Ahora que han pasado unos días voy asumiendo cada vez más eso de que hasta de aquí a un mes aproximadamente no tendré la cara bien del todo en su parte izquierda, forma parte del proceso normal y de momento todo evoluciona correctamente. No sabía que el alcance temporal iba a ser tan amplio ni que me fuera a impedir entrenar a los críos, y es que me he quedado sin fútbol durante cierto tiempo (no me puede dar el Sol porque me pigmentaría la piel...). Esto, unido a que me resulta más complicado salir de fiesta con este aspecto me hizo pensar que iba a estar unas semanas sin vida social en apogeo, y por eso me derrumbé el lunes noche. Admito que si me quedo sin fútbo, sin su práctica directa o indirecta, no soy el mismo.

El miércoles pese a todo salí y creo que es lo mejor y no tengo alternativa. Además luego en principio tendré la cara mejor que antes de pasar por el láser, así que estos bajones deberían ser como he mencionado antes temporales. Mis padres me repiten que para estar bien antes hay que estar mal, que para lucir hay que sufrir, y mis amigos y amigas me dicen que no pasa nada, que luego tendré la cara genial. Desde fuera es más fácil, lo sé, pero he de vivir con ello y asumirlo. Es temporal.

Debido a mi aspecto, que llamo más la atención que antes, la gente mira más de lo normal en el metro, aunque no mucho más de lo habitual. Mi gorra roja y que parezca que tenga quemada una parte de la cara despierta el interés ajeno. Poco le debe importar a la gente la música con la que me martilleo los tímpanos o porque leo El País a la vuelta de la uni. Antes de vuelta a casa volvía acompañado todos los días. Ahora entre los horarios, trabajos en grupo y que alguna pareja se ha formado pues ciertamente la primavera ha cambiado el paisaje. Me alegro mucho de lo de la pareja, mucho.

Viajo en el metro cada día y muchas jornadas es una odisea encontrar asiento de buena mañana. ¡Y eso que me subo en la segunda parada de la línea amarilla! Topas con gran cantidad de gente y por mucho que lo intentas la mayoría siguen siendo desconocidos para ti. Esconden un universo personal lleno de sueños y fracasos, como todos nosotros seguramente. Sin embargo hay rostros agradables con los que te familiarizas, no porque te hayas puesto a hablar de la coyuntura económica actual, ni del tiempo, ni tan siquiera porque has intentado seducir a una joven atractiva, no. Te familiarizas porque en sus caras se refleja algo de bello y enigmático, y son siluetas, formas y curvas que no olvidarás. Voy descubriendo que cerca de donde yo vivo, relativamente, algunas chicas van a estudiar a la misma universidad que yo. En estos barrios el porcentaje de universitarios es muy reducido. Pocas carpetas azules y negras se ven, cómo se van a ver rojas pues...

Los inmigrantes son un baremo ideal de cómo ha ido cambiando la sociedad; en estas zonas periféricas de la ciudad se acentúa la ola de personas extranjeras que han venido en busca de trabajo, mejores condiciones de vida, mayor libertad y dignidad. El metro como transporte público de masas es empleado en gran mayoría por ellos, lo que hace que al inicio de mi línea uno confunda al extranjero. ¿Soy yo de fuera dentro de mi país? Curiosa sensación. Mestizaje. Globalización. Muchos miran con cara de desconfianza, pero que es la misma con la que podemos mirar los autóctonos.

Malas pulgas se intuyen en algunos rostros de buen amanecer. Antipatía y apatía unidos por el clima subterráneo, donde en la atmosfera se entrelazan las notas de los múltiples mp3 que entorchan los vagones, se cruzan infinidad de miradas y se pasan páginas y páginas de diarios, libros y revistas a lo largo de la semana, los meses y el año. Algunos duermen, o hacen ver que duermen como marmotas. Entonces se despiertan justo en la parada que les toca. Sexto sentido. Llevo siendo usuario del metro mucho tiempo, forma parte de mí y hasta de broma hablo de él como de mi segunda residencia. A falta de casa en la playa o en el campo, el metro. A falta de muchos recursos y capital con el que invertir en bienes patrimoniales, en activos prósperos, metro, transporte público. Esos bienes que nos hacen a todos iguales y que en Barcelona cuestan demasiado. Demasiado.

Son muchas las historias que podríamos derivar de las caras y los almas que dibujan las personas con las que viajo a diario. Seguramente algún día se me ocurra contar alguna de ellas. El metro avanza lentamente por mi querida línea pero se palpan avances, modernos trenes, ya era hora ciertamente. A veces es un lujo plantarse en 25 minutos en la universidad; otras un calvario.

Universidad, fútbol, fiesta... sin el metro todo sería más complicado. Centenares de espíritus viajan a diario bajo tierra y esconden miles de historias personales, tragedias y victorias, sueños y lamentos, dolor y placer.

Yo también escondo en mi interior todo ello. No me gusta expresarlo nunca en persona, exteriormente, aunque a veces es inevitable. Prefiero por escrito; es la ventaja o el inconveniente de aquellos que parece que nos expresamos mejor con la pluma que con la labia. Si dominas ambas ya eres un indomable para siempre.

Hasta la vista...

25.4.08

De los colores


Saltas al terreno de juego pisando con el pie derecho primero; dos nudos en la bota izquierda y tres en la derecha; miras al cielo buscando la gloria que ansías. Son puras manías. Hasta hace casi un año lo hacía cada fin de semana. Son fechas señaladas en las que el recuerdo sale a escena, es un año par y eso es un valor añadido. En la memoria los años 2000 y 2004, por ejemplo. A veces creo que vivimos del recuerdo demasiado, pero supongo que en mi caso es algo que me ayuda a estar orgulloso del pasado y al mismo tiempo es un signo de anhelo, de desear volver a vivir sensaciones similares. Mas dicen que no podemos vivir del recuerdo; sería quizás doloroso e innecesario.

Este fin de semana va a resultar atípico, distinto a la mayoría, como nueva para mí fue la intervención con láser para atenuar el problema de la piel que tengo en la cara. Dicen que para lucir hay que presumir; espero que después de tanto tiempo y con el mantenimiento merezca la pena y presente un aspecto sino perfecto pues mejor que los últimos tiempos. Debido a ello no puedo estar en contacto directo con la luz solar unos días, y hasta que no salte donde me han aplicado el láser pues no tendré un aspecto más decente como para tener mucha vida social sin complejos. Son unos pocos días...

Seguramente no aprovecharé todo lo posible para descansar, que lo necesito, para dormir en abundancia, para soñar... Ya empieza a notarse el calor primaveral, y las hormonas también se resienten. Ya se sabe que la primavera la sangre altera. Hay dichos increíbles la verdad. Ya empiezan a aflorar las abejas, con su miel tan rica, avispas con caprichosos aguijones y los mosquitos anuncian que están al venir. Muchos árboles ya han florecido debido seguramente al cambio climático, ese desorden natural de las cosas que llevamos padeciendo. Pero el calor seguirá siendo calor y las flores seguirán ofreciendo su néctar, atendremos las polinizaciones debidamente y nos refrescaremos con algún zumo natural de cierta fruta exótica si puede ser, como de mango.

Pega el sol entonces con más fuerza, es hora de abrir la ventana durante el día y ver qué entra en casa. Es bueno siempre tener puertas, ventanas abiertas a nuevas ideas, horizontes. Así podemos llegar a vislumbrar metas personales y colectivas tras una pequeña apertura a la innovación, a lo desconocido. Podemos asomarnos e incluso pescar a la carta aquello que más nos convence, pero lo importante es tener la voluntad de querer algo. No ser indiferente a nada, vivir la vida y buscar a diario motivaciones. Desde ir a la universidad para encontrarte con tu gente, con la que tienes unas ganas tremendas de charlar y reír; ir al encuentro de esa chica que te vuelve loco y más en esta estación; ir a entrenar para disfrutar de la ingenuidad de los críos y de su calidad, y es que cada vez veo más claro que la educación y la formación en esos niveles de corta edad es la base para la prosperidad democrática de un país y su progreso económico, social y cultural; ir con los amigos de fiesta a echar unas birras y/o cubatas y ver que se cuece en el ambiente, según el sitio; irse a dormir satisfecho y con la mirada en la luna y las estrellas, sabiendo que te esperan dulces sueños y quizás alguna amarga pesadilla que para nada ensombrecerá los otros; ir a tus padres y decirles que gracias por todo lo que han hecho y que les quieres mucho.

Son detalles, algunos pueden parecer irrisorios, pero he ahí donde radica la esencia de la belleza más sublime. Es algo inexplicable, que solo se puede sentir y que me resulta complicado describir. Amarillo, rojo, verde, naranja, azul, rosa. Amistad, amor, esperanza, fiesta y goce, mar y cielo, cariño. Sensaciones, colores.

La vida es un cúmulo de colores y tonalidades con los que poder pintar la variedad de vivencias y experiencias, con los que poder sentir de todo un poco, y de un poco mucho, aquello que más nos agrada y satisface. Placeres físicos e intelectuales.

Rompiendo moldes, abriendo fronteras a nuevas ideas, conceptos pero ondeando una bandera multicolor. Ahora las noches son más calurosas. Se acerca el verano. La distinción entre el día y la noche se hace más diminuta. El calor uno a los dos como los colores dan forma a esta nuestra vida.

20.4.08

Aires de vuelta


De nuevo por estas tierras de la península tras ser conquistado por algunos encantos de Túnez. Está en proceso una crónica del viaje así que renunciaré parcialmente a extenderme en la república sobre lo acontecido.

Cierto es e importante que el viaje sirvió para desconectar del mundo real y para olvidarme de la rutina cotidiana de las obligaciones y leyes impuestas, de los deberes, nunca mejor dicho, con doble sentido. Vuelves y algunas cosas siguen igual o peor, enzarzados como estamos en la guerra por los recursos hídricos, politizando este y otros temas que determinan la calidad de la convivencia civil, que influyen en la sociedad. Lamentable algunas cosas que suceden en este país. ¿Estamos todos locos o qué?

Quizás hoy ya domingo día 20 que será presidida su noche por una imponente luna llena, si entran lluvias puede que tengamos unos días de tormentas y chubascos que atenuen el efecto de la sequía y el estado de alerta en que nos encontramos. El gran Montalbán ya predijo hace unos años que algunas guerras del futuro vendrían marcadas por la lucha por los recursos naturales, entre ellos, el agua.

Es cuando ya topas de nuevo con el día a día tras un período vacacional que te das cuenta lo a gusto que te encontrabas tostándote al sol, calentando ideas junto al oleaje mediterráneo del norte de África, que tardaste en descubrir su Luna pero era algo irremediable ya que tratándose de un país musulmán, el astro que reina en la noche es el imán que guía los años, que mide el tiempo en esas naciones. El calendario lunar, por tanto. Por ello destacan en sus banderas la luna en estado creciente junto a alguna estrella normalmente. Distintas costumbres y tradiciones, hábitos, pero el turismo, la globalización han cundido de pleno. Los occidentales nos encontramos como en casa, supongo que vayamos donde vayamos. Y la idea de consumir no escapa de sitios así. De todas maneras ni teníamos tantos días ni era el objetivo del viaje en sí, pero no creo que hayamos visitado lo principal de Túnez; de hecho la ruta que hicimos los tres días tras los mismos iniciales de descanso total y absoluto al libre albedrío, consistía en lo llamado Túnez desconocido. Añadiré a falta de más detalles un contraste entre el Norte y el Sur, bastante notable, y que cada cosa, como casi todo en esta vida, tiene su encanto.

La visita a un nuevo continente me ha aportado días de tranquilidad y mucha relajación pero ha dejado algo de mella en mi salud, que tengo que cuidar me dicen; que sobretodo tengo que descansar y dormir. No dormiré esta noche seguramente 14 horas como habrán hecho otras personas pero soñaré que me traslado a la playa en los aledaños de Monastir, estirado en la toalla disfrutando de un majestuoso, picante Sol. El agua noto con los pies que está excecesivamente fría. Me quiero trasladar al centro elíptico del amfiteatro de el Jem, luchar como un gladiador y ganarme mi libertad. Ver el final sin fin del desierto, ese horizonte implacable que impacta desde luego, que puede llegar a atemorizar si se quiere. Debilidad espacial.

Recuerdo que el día que pisé tierra firme al llegar a Túnez dije a todos de respirar hondo y sentir algo nuevo. Era una sensación distinta. Allí estábamos; ahora de nuevo dando guerra por el barrio y escribiendo. No solo no dejamos huellas en la arena de la playa sino por todos los sitios que pisamos dejamos nuestra semilla. ¿Españoles? Desde luego. Y catalanes... "mucho mirar y poco comprar...". Ahora respiro y no me desagrada el aroma de la noche, su sabor también es a veces dulce aunque incomoda de su belleza, de tanta grandeza que desprende. Entiendo que si pudiera permitírmelo viajaría por todo el mundo en busca de distintas culturas, paisajes, gastronomías, siguiendo un camino feliz, todo aquello de lo que pudiera escribir, y viajar escribiendo, o escribir viajando. El aire del día, de la política, el fútbol, está bastante viciado, es mñas desagradable que los vientos de la noche, donde almenos dominan los sueños y la imaginación.

Pasarán los años, pasará el tiempo y recordaré los días en Túnez, no por el hecho de que sea un país tremendamente bello, que no creo que lo sea, sino porque es el segundo país que he visitado tras Italia (Roma). Es curioso que los dos países que he conocido además del mío sean el resultado de lo que quizás fueron los dos imperios más trascendentales y enfrentados de la Antigüedad: Roma y Cartago. No cruzaré como Hannibal los Pirineos y los Alpes con elefantes y un ejército bien poblado ni estaré a punto de sitiar la Roma imperial, pero seguiré dejando huella por activa (físicamente) y por pasiva (en mis escritos) de aquello que mis ojos vieron y que mi mente transforma en palabras, sensaciones, esencias, sustancia.

Y si algún día vuelvo a sitios donde he estado sé que nada será lo mismo. Porque nunca te bañas dos veces en el mismo río, como dijo el sabio. A cada cosa su momento, a cada lugar y tiempo su goce. Soñaré despierto. Soñaré.

PD. Carlos, como seguramente habrás visto en otros espacios, no me olvidé del aniversario republicano. Agradezco mucho tu texto, digno de ser publicado aquí en lugar de mis escritos.

6.4.08

Despedida en el sueño de un mediodía


Hace unos cinco meses abandoné este rincón para que mi alma viajara y explorara nuevos horizontes. Fue un retiro espiritual; ahora estaré unos cuantos días de ausencia, tanto física como espiritual. Es un punto de inflexión en el presente año y en el arte de compartir ideas a través de esta república. Y es que como algunos ya sabréis me voy a Túnez el siguiente martes. Volveré con las pilas cargadas, con más ideas y más experiencias con las que poder jugar en esto del escribir y el leer.

Puede ser ahora un buen momento para recordar lo que ha sido este espacio desde que volví. No hubiera esperado que el retorno fuera a ir progresivamente tan animado y vitalista, que mostrara bastante entusiasmo en mis escritos y que al otro lado hubiera personas que aún me seguían. Y sobretodo alguna alma impaciente, con ganas de diversión en otros lares y pueblos, alejada de la ruidosa ciudad, reapareció, y brillando como la estrella más joven y fugaz, me animaba aunque ella no se lo imagine a seguir; indirectamente, con los detalles más ínfimos y las conversaciones algo surrealistas pero naturales, me impregnaba de esencias y sustancias sobre las que relatar historias, metáforas de mi yo, y de todos nosotros, de mi entorno.

Seguramente el contenido ha cambiado desde que reanudé la marcha en este camino, pero las formas sugieren los mismos derroteros, las mismas lanzas de ataque en pro de una defensa de la vida y la libertad. Y sobretodo sigo escribiendo porque es algo que semanalmente me llena por dentro y me satisface, pero más que nada el saber que después habrá gente dispuesta a viajar con mis palabras y mi alma, los latidos de mi corazón, me complace bastante, mucho.

Una noche tuve un sueño, difícil de explicar y concretar; ni con Freud me aclaro hoy en día a dilucidarlo. Sonaba una melodía preciosa de piano, algunos acordes lentos de guitarra y unos toques ágiles de batería; estaba yo caminando por una llanura hasta que descubrí bien arriba, recostadita al lado de la Luna, un estrella preciosa que no brillaba como las demás. Quise entonces sin vacilar ir a cogerla, a compartir esa luz que desprendía. Además cantaba como los ángeles. Para ir a su encuentro tenía que subir como unas escaleras de mármol, estilo renacentista. Cuando me percaté que estaba a mitad quizás del camino, me desperté súbitamente; lo último que mis ojos, mi pensamiento admiró en el sueño fue esa estrella deslumbrante.

Han pasado las semanas y quizás sigo a mitad del camino, o éste es eterno, infinitamente implacable e inalcanzable en su totalidad. Lo esencial es que a medida que uno va subiendo, en busca de su meta, de sus sueños, de sus fines, va aprendiendo, va tropezándose, se equivoca una y otra vez. Se reemprende la marcha, uno se hidrata de nuevo y el ardor vitalista sigue su curso. Porque más allá de presiones, responsabilidades de los tiempos actuales, obligaciones, es bello tener en el horizonte, en el cielo, en una noche estrellada, una llama que desprenda energías y amor por la vida; un motor que acompaña y guía tus pasos. Quizás nunca llegue a ella pero en el trayecto habré sido feliz y habré disfrutado de las subidas en estado de éxtasis, y habré luchado con todas mis fuerzas en momentos de sopor, dolor y en los que el mal me alcance. Porque merece la pena sobreponerse a las advsersidades y luchar por lo que uno desea sin obsesionarse.

El verdadero triunfo es el día a día. El verdadero triunfo es poder amanecer cada día y sonreír al asomarse por la ventana.

La más sublime de las victorias es irse a dormir al anochecer contemplando y afirmando, admirando la belleza de la noche. Preciosa fuiste, preciosa eres y preciosa serás.

En el mediodía de una tarde de domingo, hasta un nuevo amanecer, anochecer.

28.3.08

Del destino


Siempre acabo encontrando nuevas voces, nuevas divas con las que bañarme en un mar de sonidos, emociones y hasta de ilusiones. Sinceramente existen cosas que me encantan, que me apasionan. Una de ellas es el sabor de la victoria, el aroma del triunfo es más que agradable en las almas humildes pero ambiciosas; sazonado todo ello con ritmos de locura y emociones extasiadas, raza y casta, amor, mucho amor y vida por supuesto.

Voy a bucear en las profundidades del ser humano, de nosotros que vivimos en compañía y sin ella, amparados en lo que llaman sociedad. No hagan caso de lo que llegó a decir Margaret Thatcher de que no existía la sociedad sino los individuos. Me dentengo en una gruta a unos cinco metros de profundidad, ya es demasiado hondo para mí. En la cavidad frontal leo algo así un poco ininteligible: Destino.

La vida es algo así como una rueda que no cesa de girar, que es eterna por gracia y por sí misma, que fluirá por los vasos sanguíneos de toda especie, que nadará por océanos, mares y ríos, escalará las cumbres más elevadas, endulzará el verdor de la flora global... En la vida muchas cosas no ocurren por casualidad, tienen un significado que no cabe buscar sino que llega solo, se encuentra a medida que los pasos avanzan firmemente sobre terreno llano, sin dudas ni lamentaciones. Creo que el capricho, el azar, el bendito destino es capaz de colocarnos en un tiempo y lugar, rodearnos de unos personajes con los que interactuar. Por alguna razón nos cruzamos en el espacio, en esta Tierra y podemos aprovechar al máximo la coincidencia.

No es que en algún lugar bajo llave, en cierto tesoro, se encuentren encerradas las vidas de todos ni que esto sea un cuento escrito en tiempos ancestrales en los que la vida empezaba a germinar. Es un proceso constante, vital, de cambio, progreso y eternidad, un camino lleno de bandas sonoras bellísimas, rosas rojas con y sin espinas, girasoles espléndidos, amapolas relucientes al atardecer... El destino es algo impredecible por esencia, algo sin sustancia lleno de sorpresas, emociones, casualidad, azar y capricho al fin y al cabo; es capaz de despertar en uno mismo una sonrisa al amanecer, al comprobar que sí, que merece la pena seguir hacia adelante. Porque vendrá él y te ofrecerá oportunidades, que tendrás que aprovechar, no malograr. Disfrutar que esto es posible.

Puede que esto no sea creer en el destino, simplemente reconocer una magia invisible llena de vida y esperanza, que puede depararnos muchas alegrías pero también momentos tristes. Más allá de momentos trascendentales, trágicos o felices, sería plausible y digno de admiración que fuéramos capaces de aprender a compartir y de extraer de los demás, de aquellos que se cruzan en tu camino por o sin accidente alguno, lo mejor, lo más positivo, aquello que irradia vida allí por donde va. Así tu camino, el vuestro y al final el mío, todos estos caminos, se forjarán con la dureza y solidez del metal, con la dulzura del canto de un gorrión, el suave frescor de la brisa marina, el olor a jazmín del jardín, los rojez del geranio, las estrellas de la noche, el cielo azul relajante, música, mucha música, voces angelicales, instrumentos tocados por los dioses del Olimpo, miradas nostálgicas y esperanzadas, sueños, metas, ilusiones, ambiciones, mucha vida, vida al fin y al cabo.

Quizás ha sido la inercia del destino la que me ha llevado a improvisar todo esto en la noche de hoy. Seguramente no son mis palabras dignas de ser leídas en todo el mundo y en 150 lenguas pero el escaso alcance que tengan es suficiente porque al otro lado estáis llenos de vida, ilusiones y esperanzas, esperáis que a cada nuevo amanecer os sonría el Sol y que al meteros entre las sábanas en plena noche la Luna os deseee felices sueños.

Esperáis aunque ni siquiera lo sepáis que el destino os reserve una existencia feliz y admirable.

21.3.08

Noche de luna llena


Sales al encuentro de un nuevo anochecer sin esperar nada a cambio; sin esperar de las estrellas más que una mirada atenta de precaución. Un valiente joven al acecho, en busca de algo no encontrado. Dicen que de noche todos los gatos son pardos. Debe ser muy cierto. Lo que sí que es más que verdad, real, angelical, sublime, es una noche como esta, de preciosa luna llena.

A mí las noches así me recuerdan a momentos vividos; pasajes en los que me encontraba yo mirando ese cielo y esa luna estando en el camping, siendo mucho más crío e inocente, justo cuando me dirigía a los servicios a cepillarme los dientes antes de irme a dormir; tengo esa imagen de entonces grabada, me traslado a ese pasado vivo y me reflejo en el presente. O aquellas noches de fiesta en las que ella sale a tu encuentro y te advierte que la nocturnidad es joven, fiera y poco dócil, te reserva más de una sorpresa, agradable o no. Y tú te imaginas de todo, intentando subirte a ella, allí en lo alto del firmamento.

Recuerdas, añoras, anhelas y esperas, no olvidas. Ella siempre me ha traído buenos recuerdos, la he mitificado como algo esencial en mi vida, en mis palabras, versos, labios; he identificado a ella con ellas, quizás porque en ellas la belleza de lo mágico, lo desconocido, lo curioso y lo atractivo brilla como ella acompañada de su coro de baile, esas estrellas danzantes a un ritmo celestial, de color azul oceáno bien profundo. Allí yo de marinero navegando hacia lo efímero, el placer sublime, con escala hacia lo eterno, lo inmortal.

Muchos dicen que nada pasa por casualidad. Cierto día dije a alguien que creía en el destino. Yo no creo estrictamente en él pero confío en el contenido azaroso de la vida y que ofrece oportunidades que no se han de dejar escapar y que se han de interpretar como señales del destino, de algún fin que no tenemos marcado pero que si estamos convencidos podemos forjarnos, para aprovechar el momento y subirse al vagón del tren más certero. Porque llega un día como este y ves que puedes sintetizarlo todo en algunas pocas sensaciones, a reunirte con tus palabras en un baile frenético de ideas, esencias y sustancia. La vida ofrece muchas dudas pero somos nosotros los que debemos buscar las respuestas, y equivocados o no, debemos creer en todo momento lo que hacemos y confiar en nosotros mismos; sino no merece la pena lanzarse a la aventura, empezar a remar y repostar en los mejores puertos. No sirve rendirse, no merece la pena desistir sin lograr lo que queremos. Llegará el reposo, llegará el descanso ansiado pero nada vendrá a nosotros sino vamos a buscarlo.

Yo una noche como esta de luna llena salí sin brújula alguna y me dejé llevar por el destino. Después de un tiempo que las cosas no salieron como uno hubiera querido en el más bonito y dichoso de los sueños, apareció otra estrella que en mi ser brillaba fuerte. Pero no fue más allá y de esa luz brotó una espléndida amistad que camina con paso firme, que navega entre su puerto y el mío.

Entonces de casualidad una noche alcé la vista al cielo; una estrella que había estado en mi atmosfera durante muchos años había resurgido de la distancia, de tiempos pasados, pero su carácter y raza eran aquellos que yo había conocido tiempo atrás. Reencuentros así de azarosos siempre son más que agradables, endulzan el alma y el corazón a cada amanecer y anochecer.

Por eso en noches de luna llena como las de hoy miro allí arriba y veo algo muy brillante entre la multitud de estrellas. Solo las mejores y más valientes se atreven a danzar alegremente con esa personalidad y brillantez alrededor de su majestad la luna; es por eso que solo las más importantes y bellas lucen con fuerza cuando mi mirada y el firmamento se convierten en un solo ser, cruzándose el presente con el recuerdo, el pasado y el futuro, los sueños de esta vida que une y separa, pero que no olvida para siempre. Esta vida que nos coloca en partes de un mismo camino dirección a la eternidad.

16.3.08

Domingo revolucionario radical


Somos lo que somos. Erramos porque somos humanos, seres de carne y hueso con razón y sin ella. Amparados en el instinto, los reflejos automáticos, sin pensar, cometemos acciones, y nos equivocamos. Caminamos entre luces y sombras. Ni somos tan buenos ni tampoco tan malos; ni somos totalmente ángeles ni totalmente demonios. Lo importante es aprender de los errores. Somos corazón y alma, tenemos dotes y defectos fruto de las esencias del día y de las de la noche.

Es una melodía que agrada a mis oídos, tranquilamente avanza con un alto sentido de la determinación, ondea una bandera preciosa en favor de la justicia, la libertad. El débil, indefenso, sin protección ante el poder abusivo, la jerarquía social del orden, de la ley impuesta que oprime a los más desprotegidos y enaltece la alevosía y el egoísmo de los más opulentos, los que desgranan el alma, sentimientos y la dignidad humana. Porque hay que seguir remando fuerte, a ritmo progresivo, y es que la meta se divisa lejos. No importará tanto el llegar a conseguir el oro sino no arribar demasiado tarde a nuestra finalidad.

Y es que no está todo como desearíamos pero apenas tenemos tiempo para pensar en los demás. Cada uno tiene lo que se merece dirán muchos, pero la raíz sigue siendo la riqueza que uno tiene, ya sea no solo en líquido o en el banco sino en patrimonio y diversas propiedades. Y la redistribución de la renta suena a chino en los manuales de Economía. Porque sigue prevaleciendo lo estándar, lo clásico, y aún nos cuesta reconocer que estamos equivocados, que nuestra senda logra un pastel más grande pero que éste cada vez se reparte de peor manera, menos igualitaria y desigual, injusta. Reflexionemos un momento sobre que es lo que podemos hacer. Cuando la riqueza más suprema debe ser la humana, la nuestra, no la estrictamente material.

Las grandes revoluciones empiezan en nuestro interior, como individuos que representamos; comienzan en el fondo del alma junto a los latidos del corazón. Las ideas entonces llegan a tu mente y te dispones a mejorar tu parcela más cercana. Y te dejas la piel en el intento. No quieres hacer cambiar a nadie sino cambiar las cosas para que todo pueda ser posible; es una inercia que debe llevar al progreso y a la vitalidad máxima de la humanidad. Un paraíso lleno de gloria para todos donde beber agua potable y comer tres veces al día no sea un privilegio.

Vivo de sueños porque seguramente soy joven y todas estas palabras anteriores deben sonar a filosofía barata de un loco utópico que se cree que se puede cambiar el mundo. Pero se equivocan; esas serían palabras propias de gente sin escrúpulos, de neocons y neoliberales actuales, de farsantes y verdugos de la democracia que se llenan la boca y los bolsillos con la libertad como estandarte.

Escribo lo que escribo porque no hago daño a nadie, porque creo que otro mundo es posible, y si alguien se siente ofendido es porque el impacto de mis olas les remueve el alma, y es que arrastran cargos de conciencia, como serpientes mudan su moral según sople el viento, y con lengua viperina. Escribo lo que escribo porque las verdaderas revoluciones son pacíficas y empiezan en el interior de uno mismo, su primera magnitud es cercana y su fin es utopía, de alcance mundial.

Pero más que todo eso es vivir, intentar vivir colmando sueños de juventud, de esperanza y de progreso, de justicia y libertad. Sueños que cuando sea mayor recordaré junto a las veces que tropecé con las piedras entre las llanuras y las serranías. Intentaré día a día poner mi granito de arena por mejorar el espacio donde viva, reconoceré los errores y de ellos querré aprender.

Porque la vida no tiene fin. La vida es un cúmulo de sensaciones y experiencias que deben armonizar en una felicidad, unas ansias y ganas espléndidas por querer que nada de esto sea un sueño, por querer que todo esto dure para siempre.

10.3.08

Mujer, fuente de vida eterna


Atípico en las formas, reencuentro tardío. Estamos todos algo de resaca electoral, pero los partidos nos superan; en función de los resultados ya dirimen en estrategias internas y tratan de analizar qué ha pasado. Pero por encima de eso el sábado fue el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, una fecha reivindicativa y especial.

Algunos habrán leído antes de mi intento de obra que la mujer es ante todo fuente de vida, creación e inspiración. Nunca ha dejado de ser un generador de arte en mi caso particular. Porque la mujer es belleza, adoración, divinación. Ella puede hacer feliz y dichoso al más ignorante de los hombres. Debemos proteger y respetar al sexo femenino ante todo y procurar que de una vez por todas se logre una plena igualdad de oportunidades. No se trata de que haya diferencias de sexo en favor de unos o de otros ni de favorecer a un sexo en cuestión sino de lograr que ambos, tanto el hombre como la mujer, puedan desarrollar libremente sus planes de vida sin ninguna restricción. Y dado que la mujer aún hoy en día se encuentra en una situación desfavorable en muchos ámbitos, de forma totalmente injusta, reclamamos una equiparación de derechos, de oportunidades. Diferentes sí, pero iguales al fin y al cabo.

Con una mirada me derrito; con su tacto me consumo; se ilumina el alma a cada palabra que surje de su boca, que sus labios se mueven al compás de un tango de Gardel, invita a mover las caderas; su cabello se entusiasma entre mis torpes manos; el corazón gime de placer, alegría.

De la vía de la reivindicación recuerdo a algunas de ellas y algunas palabras que con ellas acompañé mi recuerdo, mis ilusiones, y por qué negarlo, sueños, muchas esperanzas. Me inspiran y me pueden, ante ellas me llego a sentir débil porque veo belleza en su planta, sentimiento en su interior. Pasarán unas y otras pero evocarán grandes creaciones, generarán más que vida. Habré pasado por momentos de menor entusiasmo pero deseo no haber perdido el tiempo y que no sea demasiado tarde para recuperar el terreno perdido. Alguna amistad queda pendiente de reencuentro. Lo deseo en el fondo de mi ser, pero no soy tan valiente.

Por las mujeres que merecen la mayor de las dignidades y libertad, por que se acaben las sociedades excesivamente patriarcales y conservadoras. Para que de una vez por todas se acabe con la lacra de la violencia sexista (de género).

Para que cada mujer despierte a cada amanecer más libre, más feliz, más bella. Así la vida seguirá su curso. Así tendré siempre motivos para sacar a pasear la pluma virtual, para contemplar la grandeza y riqueza de todo lo que me rodea, de la vida. Así quizás algún día encuentre el amor en una chica, una mujer al lado de la cual me sentiré el hombre más feliz del mundo.

En recuerdo y dedicado a todas las mujeres del mundo y en especial a mis amigas y familiares féminas, a las chicas por las que he sentido algo especial (de las que algunas quiero recuperar la amistad), las que pueden estar ahí y las que vendrán.

Mujer, fuente de vida eterna.

1.3.08

Fuimos, somos, seremos...


Cambiar. Para que no se convierta en rutina y llegues al desánimo de nuevo. Recuerdo cuando abandoné este rincón durante cierto tiempo. Al volver me había topado con agradables sorpresas, algún reencuentro inesperado pero especial, a su manera. Viví lo necesario para retomar fuerzas pero con insistencia sigo viendo como me detengo demasiado en el pasado. Debe ser ese amor por la historia que siempre ha ido acompañando mis pasos. Y como de un año hasta aquí cambiamos, y hasta lo hace este espacio al que acudo como cuando al salir pido un whisky-cola.

He observado unas fotos hace un rato de cuando era bien pequeño, esos mismos años en los que comenzaba a dar las primeras patadas futbolísticas en el Bosco. En clase teníamos una cantera de lujo (algunos) de aquella mítica generación del 88 que siempre fuimos y seremos: coincidí en clase esos primeros tiempos con Xavi, Rubén, Iñaki, Jaume, Tae-Yang, Oriol, entre los destacados. Ahora intento verme reflejado en los niños que entrenamos Eric y yo mismo, críos del año 1999 con mucha ilusión, ganas y una energía que encomienda. Porque la más tierna juventud es una fuente de vida brutal, una corriente pura, inocente e ingenua de vitalidad asombrosa.

Debo decir que nunca me habían gustado especialmente las criaturas, y no sé si el hecho de ser hijo único haya jugado en esa dirección, pero más bien me he mostrado siempre indiferente y alejado de lo más pequeños en estos años que ya uno tiene una edad. Sin embargo, el hecho de unir a estos niños con una de mis pasiones de siempre como el fútbol va haciendo que adquiera seguramente nuevas visiones y hasta capacidades. De todo se aprende, y a veces ciertamente cuesta, puesto que son bastante pequeños y la frontera entre entrenar a fútbol, educarlos y actuar de psicológo infantil muchas veces es muy estrecha, demasiado.

Contemplando entonces esas mismas instantáneas me había trasladado a otro tiempo, y viendo alguno de esos rostros me venían en mente recuerdos, algo de nostalgia sana. Pero no volvería a vivirlo por el hecho de que he hecho muy poco en la vida, pero lo poco que he hecho ha sido a base de bastante esfuerzo, y sería sacrificado volver a repetirlo. Recordaba los momentos esperando a entrar para comer mientras estábamos en una fila sentados en el suelo del patio de abajo, donde ahora está párvulos. Y los días que había pescado; como lo odiaba que hasta alguna que otra vez había sido capaz de guardarme la merluza en cuestión envuelta en la servilleta y bien metida en el bolsillo de la bata para tirarla luego por el lavabo. La famosa bata...

Los partidos entre clases en el patio, como nos picábamos... y eso hasta bien grandes claro. Lo cierto es que en el colegio se pasan los años más decisivos de tu formación, educación, y el entorno condiciona mucho y juega un rol esencial. Yo era aquél chico tímido de tez morena y bajito que me fui convirtiendo en no se sabe qué, pero en algo al fin y al cabo, aquél niño que lloró el primer día de clase y que acabó sacando matrícula de honor en bachillerato. No es algo de lo que me guste presumir aunque tengo una chulería innata que a veces surge de no sé dónde. La humildad que mis padres me infundaron desde bien chico es algo que debo implantar e irradiar allí donde vayan mis pasos.

Recuerdos, recuerdos...

De aquí a 8 días se celebran elecciones generales. Tengo mis preferencias, ya lo saben ustedes, así que si tenemos un futuro gobierno aireado de barbas, nación española, demagogia barata, discurso para el pueblo ignorante, intereses clasistas, tradicionalistas y católicos, centrismo de capa de derechas y una falsa imagen de libertad, pues pediría volver a ser ese niño que ciertamente fui, para desde mi inocencia e incomprensión sana y natural no tener que abrir los ojos a la realidad.

O bien pase lo que pase seguiré peleado con el mundo falso y avaricioso que me rodea y seguiré construyendo vías de libertad y esperanza, caminos y refugios para almas y corazones que deciden parar para preguntarse. ¿Quién soy? ¿Dónde voy? Para nada de pequeño yo imaginaba que iba a estar estudiando ADE por poner un ejemplo; de hecho quería ser granjero con mi primo Isaac. No hubiera imaginado que cada semana guardaría unos minutos para descansar y ponerme a escribir en esta bendita república, pero quizás todo empezó cuando mi tía que me cuidaba me compraba para hacer sopas de letras y me enseñaba revistas por las cuales yo mostraba mucho interés: ¿Y esta letra tita? - La "p". ¿Y esta otra tita? - La "g"...

Suceda lo que suceda, gobierne quien gobierne no dejen que su vida sea un mar de espinas sino de claveles, que no marchitarán con el viento como algunas de mis palabras sino que permanecerán anclados en los escondites más profundos del ser humano.

La fuerza está en vosotros. Los que fuimos el pasado somos una realidad y el futuro nos espera. La ilusión que tuvimos siempre de pequeños debe ser una fuente de vitalidad constante y tozuda en nuestro intento por hacer que estos bellos jardines no dejen jamás de florecer.

23.2.08

De la resaca


Volver por los mismos derroteros. Sentado, con algo de música si no en los oídos, sí en mente, dispuesto a tocar la guitarra de forma pletórica. Que la campaña oficialmente ha comenzado aunque algunos sabrán que llevamos cuatro años reales de electoralismo. ¿Recesión económica? La única crisis bien sabida hoy es mi falta de inspiración y el poco entusiasmo de esta noche. Pero me seduce a lo lejos, en la distancia, viniendo de la eternidad un aroma a chocolate y el cerdo ibérico cocinado a la piedra del mediodía. Con el paladar saciado y con gran dosis de imaginación todo es más sencillo. Es como esa gente que bebe y entonces se abre a los demás. Cambios realizados: mayor tendencia a escribir en primera persona y presente. Cambios por consumar: que los sueños se hagan algún día realidad. Mientrastanto seguiré soñando que la vida es para siempre.

¿Has sentido jamás la llamada de algo celestial, como divino, como viniendo del más allá? A mí me confesaron las estrellas que estaba hecho para querer y dar a los demás todo lo que podía ofrecer mi mente y cuerpo; pero que difícilmente iba a ser amado nunca. Por eso busqué refugio en la luna para que me comprendiera y para que me iluminara en la oscuridad de la noche. Así hacía ella cuando yo volvía de fiesta solo, con no poco alcohol en mis venas, pero más que nada borracho de vida. En esos momentos caminando con la única compañía del aire fresco de la mañana que está por abrazar los mares, con las ideas nada claras pero sabiendo que tu rumbo lo guía ella. Las estrellas ya se han despedido y te han venido a saludar los carteles de los partidos de derechas mientras bajas el paseo más caro de la ciudad en dirección al metro. Entonces solo puedes esperar ser fuerte y no quedarte dormido porque estás muy cansado, realmente agotado.

Como cansados seguramente están muchos ciudadanos, descontentos en tanta medida que no encontrarán motivos ni incentivos para ir a las urnas. Nos jugamos todos algo y el 9 de marzo no será un día cualquiera. El país puede tomar un rumbo u otro aunque ante todo debe triunfar la democracia. Me espanta la demagogia política y las estrategias bipartidistas del establishment y la mass-media en España. No saben que es más placentero nadar entre las estrellas mientras la luna baila un tango. No amanecen más felices a cada amanecer, sino más turbios y distorsionados. Recuerden que el voto en blanco también es una opción, en mi opinión preferible a la abstención.

Bostezo de forma tremenda, que parece el aullido de un lobo feroz en busca no de caperucitas sino de frutas silvestres, de esas del mismo bosque: unas moras, unas fresas...algo que seduce con el color de la piel. Pero me subo al primer árbol y escalo hasta llegar a coger un pomelo que presenta una textura envidiable. Desde las alturas me siento tan pequeño y distante con el mundo que decido quedarme allí un buen rato. Me atrae el verde en esas vistas y un océano rojo de rosas. Me lanzo a coger una de forma desesperada y torpe. La tengo en la mano derecha y la huelo profundamente, tanto que me llega al fondo de mi alma todo lo que ella desprende. Me la guardo pensando que cierto día ofreceré la rosa a una doncella. La doncella no saldrá de cuento más bonito que la vida misma si es que no ha salido ya, aunque a veces hay caparazones duros de romper y de los cuales cuesta salir. Me la imagino a ella y deseo que sea alguna en particular. Pero asumo que seguir soñando siempre será una opción.

Llegas a casa tras sprintar una vez has salido del metro. Tienes el tiempo justo para ponerte el pijama y meterte en la cama rápidamente. Todo empieza a dar vueltas y te quieres acurrucar de forma fetal, aunque hay días que ni tiempo de eso da.

Despiertas y te levantas al cabo de unas horas con la mente confundida, con vacíos de memoria, las famosas lagunas, con la sensación de que la noche anterior hiciste cosas pero al mismo tiempo que podrías haber hecho unas otras y es que tenías fuerzas como para comerte el mundo a bocados. Necesitas una ducha como el comer y sentir ese agua tan poderoso que te cura y que cae por tu piel a modo de cascada. Agua también necesitas beber para cubrir el déficit de ayer. La terraza te abraza como a un hijo y levantas la vista hacia un cielo primaveral. El sol brilla tanto que el nuevo día es para uno mismo una gozada trascendental. Y decido mirar hacia el horizonte, allí donde los sueños se hacen realidad, donde mueren los ríos, donde se juntan nuestras almas, donde los besos son eternos y hacer el amor es la melodía más bella, la única melodía. Ya despierto del todo.

Podrán venir cambios estructurales, transformaciones que nos impondrán, pero no acabarán nunca con nuestros sueños. Como cantaba el gran Víctor Jara: la estrella de la esperanza continuará siendo nuestra.

17.2.08

Transeúnte solitario


Hoy como el miércoles me acompaño del silencio en mi andada particular; en mi cruzada contra el sueño, el escaso descanso y el anhelo de lo que no está cerca, no está presente. Es cuando el tiempo se para, la respiración se congela y los búhos campan a su ancho antojo. Yo soy uno más cuán lobo que aúlla a través de las palabras, guiando en la oscuridad de la noche mis pensamientos, dejándome llevar por el corazón.

Así ocurrió el miércoles tras el seminario de Estadística. Las once de la mañana y un sol primaveral saludaban sin complejos, y decidí ir a dar una vuelta sin compañía por el paseo Marítimo, recorriendo las playas a mi paso. Entonces me paraba a mirar el horizonte, tan a lo lejos y a la vez tan próximo. La distancia se empequeñecía a la vez que la brisa mediana golpeaba mi tez, no tan morena como antaño pero pulcra y en ebullición introspectiva. Mis latidos marcaban al compás de las olas; siendo el ruido del mar, ese fragor eterno, algo que siempre agradeceré.

Conmigo mismo, reflexionando, quizás demasiado. Turistas apresurados, viejos jugando al dominó con malas pulgas y rabiando como un servidor cuando pierde practicando alguna actividad deportiva, gente aprovechando la mañana para correr por la arena y el mismo paseo, deportistas haciendo ejercicios físicos, muchos transeúntes solitarios como yo, que me recordaron los Pájaros de Barro de Manolo García: Por si el tiempo me arrastra a playas desiertas, hoy rechazo la bajeza del abandono y la pena. Ni una página en blanco más. Siento el asombro de un transeúnte solitario..., miembros de unidades familiares desestructuradas que buscaban refugio en ciertos rincones de una gran ciudad, escondiéndose de su dura realidad y algunos que habían optado por desayunar con la vista al mar.

Cuando llegué al barrio de pescadores subí por comte Joan de Borbó para luego dirigirme a Marquès d'Argentera y enfilar hacia el parque de la Ciutadella. Había tenido tiempo conmigo mismo y lo que antes contemplaba era el reflejo de algunos episodios en mi vida, el horizonte temporal que marcaba el peso de las palabras, de las acciones. No quiero arrepentirme de nada y creo que a todos nos llegará nuestra hora, y que en la propia Naturaleza existe una justicia divina que acaba santificando las personas bondadosas y buenas y denostando los que hacen de la maldad y la codicia un desenfreno diario. Cambiamos. Soy el primero en asumirlo, pero el tiempo nos acaba poniendo en nuestro lugar. Quería estar conmigo mismo y por eso mis pasos me guiaron por donde fui. Tras meses repletos de contrastes aunque no sé qué rumbo está siguiendo de verdad mi camino, sé los rumbos y las direcciones que no está tomando, y que jamás quiero emprender.

Terminé recorriendo el parque de punta a punta y pasé por sitios que en otro contexto fueron especiales, quizás mágicos entonces. Ya no olían más que al recuerdo, a vivencias pasadas. Me tomé un respiro para fijarme desde la distancia en el Desconsol de Llimona, enfrente del Parlament. Salí para girar por Wellington y retornar a la universidad, aunque no tenía clases de nuevo hasta las dos y media. Llegué con la impresión de que me había servido de mucho. A veces los viajes con más compañía son los que uno hace consigo mismo.

El sol brillaba y calentaba, todo era más bello a mi alrededor y respiré hondamente con delirios de humildad, ansiando un futuro mejor y confiando en que las decisiones actuales prometieran unos rendimientos reales y prósperos a todos los plazos. Pero más que pensar en el futuro quería, quiero vivir día a día y seguir aprendiendo con todos y de todo, reírme más de mi persona que del resto y no dejando escapar la oportunidad de subirme a atracciones atractivas.

Hace un año estaba sumido en un letargo increíble, eclipsado por una lesión en el tendón de Aquiles de la pierna izquierda que puso en peligro la continuación de una de mis pasiones como el fútbol y que me dejó en el dique seco tres meses. Estaba en un invernadero sin incubar nada de ideas, alejado de todo. Un año después soy aquél con muchos de los mismos miedos, pero con más experiencia y saber hacer.

No importa que sea tarde cuando amanezcas sino despertar al fin y al cabo. Salir de la madriguera, ir a por alimento y repartir entre todos. Las palabras se las puede llevar la misma brisa que me acompañaba el miércoles, pero las ideas y las buenas intenciones ahí quedarán. Si a todo ello le añadimos algo fundamental como el ser pragmáticos, entonces la receta suena estupendamente.

El silencio ahora entona un himno nocturno y el tiempo reanuda su marcha.


Nota del autor:

Gracias a los que entráis a leer este blog. Lo agradezco mucho. Sois como he dicho siempre el motor por el que muevo toda la maquinaria pesada. Lo que también pediría es que si me escribís comentarios, aunque sean anónimos que los firméis al final o al principio, como queráis, para que pueda saber quienes sóis. La semana pasada alguien que supongo que me conoce lo hizo pero no adivino quién es.

Buenas noches

8.2.08

Viaje al alma

Me encuentro sumido en una sublime espesura de nocturnidad, quieto ante algunas señales que marcan distintas direcciones. Al final decido seguir el rumbo que dicta mi corazón, y me vuelvo impulsado por algo incierto, hasta cierto punto azaroso, que no sé dónde me llevará. Por ello decido desplegar mis alas y revolotear hasta alcanzar una altura que me permita nadar por los cielos con serenidad y de forma sostenida.

Y en medio de la noche con la vista puesta entre las sábanas se hacía patente que la vida era así, que había algo de mágico en todo, en cada libro, cada tejido, cada bolígrafo, cada cadena, cada pulsera, cada póster, cada recuerdo, cada deseo instantáneo. Dudaba de la gasolina que me quedaba en depósito pero el ritmo no era muy frenético y podía aguantar hasta antes de quedarme dormido. La espalda dolía, y bastante, tras días de poco descanso voluntario, cuando localicé desde las alturas algo indescriptible, plenamente bello, lo que todos anhelaríamos. Sólo se podía sentir, con lo que bien orgulloso estaba. Me moví hacia ello sin vacilar y ahí en frente cara a cara los dos. Sonreímos a la vez cuán espejo se tratara, y vi mi rostro en lo suyo. En lo etéreo, lo eterno, lo abstracto, la esencia. En mi alma.

Así era que ella leía cuando yo escribía, cantaba cuando componía canciones, anochecía cuando amanecía, descansaba cuando me agotaba, se iba cuando venía, estudiaba cuando esperaba resultados, volaba cuando nadaba, cortaba cuando pegaba, escuchaba cuando hablaba, comía cuando reposaba, maullaba cuando ladraba, se vestía cuando me desnudaba, se liberaba cuando yo me encerraba, reía cuando yo lloraba, jugaba cuando yo arbitraba, ordenaba cuando obedecía, gritaba cuando yo callaba, caminaba cuando corría...

Pero ese cruce entre yo y ello, no había sido por casualidad. Nada en la vida pasaba porque sí y el destino rara vez no ofrecía nuevas oportunidades, nuevos caminos; abría puertas, horizontes modernos por estrenar, y de nosotros dependía subirse a ese carro o no. Vuelas y dormitas en la metafísica del alma, en tu puro interior, y te das cuenta de qué es lo que te gustaría, qué es lo que desearías en estos momentos.

Reanudé el vuelo tras ese encuentro fugaz pero intenso y llegué a tiempo para dormir sobre mi lecho escogido, una vez había navegado en el fondo de mi propio alma.

Todos tenemos en nuestro interior algo que nos conmueve y que nos motiva. De vez en cuando, noches como las de hoy, merece la pena viajar a ello para afirmar qué es lo que queremos y darnos cuenta de que la vida nos ofrece día a día trenes que no hay que dejar escapar, y que debemos aprovechar al máximo todo lo que tenemos, y pelear por aquello que de verdad deseamos.

Solo así la vida sigue su curso, solo así el agua vital recorre por el alma de todos nosotros. Solo así merece la pena vivir, repleto de ideas, ilusiones, sueños y metas. De un porvenir. De darlo todo para que los que detrás de ti vengan disfruten de esta tierra en su esplendor y gloria habiéndote sentido importante y útil para la humanidad. Por la vida.

1.2.08

Eternidad


La voz de Enya abrazaba y endulzaba las paredes de la habitación, de cielo azul, para formar un firmamento sin estrellas pero bello igualmente. Entonces preguntó por la eternidad. El silencio le contestó y ahí se hizo la luz. Surgieron las estrellas de la nada y se completó la creación de un Universo de Vida y Amor por todos los rincones.

Se arrastraba lentamente cuán herido por el combate o la guerra, con algunas cicatrices del pasado, cerradas pero no olvidadas. El olvido conduce a los necios al desprecio de la historia y la experiencia. Y tras dormir y despertarse renovado de energías y anhelante de alegrías dejaba atrás todo aquello que arrastraba como una losa. Pesaba demasiado como para seguir adelante. Necesitaba un punto de inflexión, saltar un charco lo suficientemente largo como para ganar en confianza y amor por sí mismo.

Sin aroma ni reminiscencias a alcohol, con horas de descanso por delante, esperanzado, famoso por un día. Se miraba al espejo y la barba había desaparecido como la gomina había hecho ya un mes ha. Entonces deseaba solo una cosa. La deseaba a ella. Sentirse vivo y glorioso para siempre, poner fin a la renuncia a la vida. Ser eterno para siempre.

Quería trasladarse al lugar que distingue a los dioses de los humanos, a los héroes de los ciudadanos, a las leyendas de lo trivial; allí donde uno nace cada día y contempla el más bello amanecer que se pueda esperar; allí donde los sueños se hacen realidad; allí donde la noche y el día son un mismo ser de dos caras; allí donde las corrientes de agua vital fluyen a destajo; allí donde vemos lo que deseamos; allí donde el hombre deja de ser hombre y se convierte en un ser eterno.

En esta noche apacible que aguarda un futuro increíble lleno de ilusiones, esperanzas y también claro temores, había encontrado espacio para sí mismo. Al cielo quería ir entre los vivos y permanecer para siempre con esa voz sazonando el paraíso, con esa melodía eterna que era vida.

Buenas noches.

27.1.08

Pasado, presente y futuro

Entras por la puerta con orgullo y sin gloria, sin esfuerzo. Te abalanzas sobre el colchón y la habitación comienza a girar. Da vueltas sin parar y te sientes como en una montaña rusa. Entonces todo pierde el sentido y te ahogas en el vacío existencial con el recuerdo, olor del ron y a limón. Caes profundamente dormido con una imagen que es la misma que te alegra el amanecer.

Anhelas mucho del pasado e incluso intentas cambiarlo aunque sea irremediable ya. Te vas forjando un destino mientras recorres senderos tortuosos y llanos, cuestas y bajadas. Y quizás te preguntes qué hiciste mal y demasiados interrogantes nublan tu mente. Pasar página no es sencillo muchas veces pero requiere fuerza de voluntad. Lo que fue ya no será. No merece la pena anclarse en lo que pudo haber sido y no fue. En todos los aspectos de tu vida: desde las chicas, el deporte, los estudios...

Crees estar despierto en un mundo que no te comprende, que no te escucha lo suficiente ni presta atención a tus deseos y sueños. Las metas diarias que te vas proponiendo suenan a chino por todos los rincones vitales del hogar y las calles. No sabes lo que quieres y llega el momento de tomar decisiones. Piensas que tu futuro no está aquí sino lejos. Que lo quieres dejar todo, abandonar de una vez por todas el lastre que te acompaña desde tu inicial, tierna juventud llena de utopías.

Personalmente no sé donde veo mi futuro porque la vida a veces es inesperada. Con el simple aleteo de una mariposa las cosas pueden cambiar de forma radical. Pero sé que algún día me gustaría poderme tomar un descanso con mayúsculas y viajar todo lo que no he hecho hasta ahora y perderme por tierras ignotas para mi persona. Sé que podría dejarlo todo por una persona a la que realmente quisiera pero no soy lo suficientemente fuerte y maduro como para llegar a un equilibrio en mi ser. No soy tan valiente como me gustaría y el miedo y la experiencia del pasado juegan en mi contra.
He decidido no irme de Erasmus el año que viene y renunciar a seguramente algunas cosas que me podrían venir muy bien. La vida es eso a veces. Tomar decisiones que implican renunciar a muchas otras. Pero esperas siempre salir ganando y aprender. Hacerte más fuerte día a día. Ahora con la experiencia de entrenar a niños he cambiado mi visión de ciertas cosas y voy aprendiendo a tener más paciencia, aunque es complicado a veces, y poco a poco me gustan mucho los críos porque son una ricura de verdad.

Mañana al despertarme me gustaría ver la claridad en tus ojos y sentir la espesura de tu cabello entre mis manos; seguiré soñando despierto y continuaré con este ciclo en mi vida hasta donde me lleve. Que deparará el futuro es algo incierto y que no solo depende de uno mismo. Juegan muchas variables, endógenas bastantes de ellas, que decantan la balanza hacia un lado u otro.

Y el péndulo marca un ritmo constante, la música es eterna en mis oídos y el silencio me acomoda en su cocina.

Y la vida es fugaz, un deseo, un destello, un sueño, una mirada translúcida, un latido del corazón, una sonrisa, una palabra mal sonante, una rima, una broma...

Vida eres tú. Vida sois todos vosotros.

20.1.08

Sin sentido


Esta noche el silencio otorga. Atrapa a sus presas y las sume en un profundo, tendido sueño. No me apetecía escribir porque era tarde, demasiado y porque apenas había descansado durante la noche anterior y el día de hoy. Pero os contaré una historia, real, verídica, que está sucediendo en tiempo real.

Ya en junio, julio, se oyeron rumores de que la planta de la Zona Franca de la empresa Frape Behr (sector de la automoción) quería cerrar o cuanto menos reducir costes a través de una disminución de plantilla. En dicha empresa, en el departamento de calidad lleva trabajando mi padre de 50 años durante casi 32 años. Llegó septiembre, tras el verano aparentemente de calma en el que los rumores se habían desvanecido para no amargar a nadie las vacaciones, y la Dirección de la empresa presentó un plan que incluía un ERE (Expediente de Regulación de Empleo) para 295 trabajadores (rectifico informacion errónea sí, fue un lapsus a esas horas de la noche), incluyendo desde absentistas, indisciplinados y administrativos. Una estrategia para ahorrar costes y para flexibilizar la producción. En la empresa por otra parte llevaban dos años con subida cero, esto es, manteniendo el mismo nivel de renta los trabajadores, entre ellos mi padre y mi tío, con dos hijos, entre ellos una niña que no tiene ni 5 meses.

Desde que estalló el conflicto en septiembre, el comité sindical boicoteó cualquier intento de acuerdo y no ha estado hasta ahora por la labor de llegar a él. Todo lo contrario. Situados en la más pura anacronía y con mentalidad, manera y acciones propias de estalinistas, de ortodoxos defensores de los trabajadores, han hecho precisamente que se conviertan en el primer caso de empresa en que son los propios trabajadores los que la quieren cerrar. Porque se opusieron a la decisión inicial de la empresa y a otras posteriores. O todo o nada. O sigue todo igual o cierre de la empresa. Lo tenían todo bien estudiado. Mi padre que pensaba de forma diferente a ellos defendía la supervivencia de la empresa con el mayor número de empleos salvado que fuera posible, asegurando ante todo por tanto un elevado número de trabajadores en las mejores condiciones. Mi padre no está en el comité, y por el hecho de ser una voz cantante opuesta a la del comité ha recibido amenazas de todo tipo, hasta de muerte sí.

Lo cierto es que la situación lleva siendo insostenible desde septiembre hasta hoy 20 de enero; es un problema particular endémico el de esta planta productiva en el que son responsables desde la Dirección, el Comité de RRHH y los trabajadores. Un círculo vicioso. El problema se dejó entonces a merced de la Generalitat para que mediara en el conflicto. Nada. El comité expresó que se le había obligado a firmar un acuerdo a la fuerza. Así que al final el funcionariado de la Generalitat dejó en manos de la Dirección la aplicación de un ERE que abarcaba ahora a 92 personas, las cuales están recibiendo ya su carta de despido. Pero como la Generalitat, actuando ineficazmente no medió en las cantidades a indemnizar, la empresa ha decidido hacerlo con el mínimo posible lógicamente.

Todo esto resumiendo por la parte que me toca y que todos llevamos sufriendo (mi padre, mi madre, mi abuela y yo), signifca que no cobran un mes entero desde hace meses, porque han sido continuos los días de huelga y sin trabajar, hasta que se produjo el cierre patronal ya hace tiempo. En esas están. Total días y días sin remunerar que son una desgracia. Una situación que ha llevado a encerrarse a algunos trabajadores tanto en Navidades como ahora mismo en la planta, además de protagonizar un encierro reciente en la Catedral. Mi padre no se ha encerrado y no apostaría por más que la vía de la negociación en las líneas anteriores, pero él es un trabajador más, un obrero anónimo a los ojos de una sociedad que no entiende cómo la industria en este país se está viniendo a pique, y las instituciones cierran los ojos ante el problema. Se lavan las manos.

Solo deseamos toda mi familia que cuanto antes acabe la situación, porque es insostenible. No se puede estar meses y meses sin recibir la nómina completa y en nuestro caso, dado que el salario de mi madre no es de mileurista pues no ayuda. Y solo queda confiar en que acabe pronto pues y de la mejor forma posible. Pero imágenes como ver a mi abuela sufriendo y preocupada por su hijo a sus 88 años, con subidas de tensión (se le pone el ojo rojo...), mi madre y mi padre sufriendo, yo preocupado aunque evite hablar del tema. Yo mismo en Navidades harto de todo elegí la vía del alcohol para olvidar los problemas y así me fue. No se merecen ellos todo esto. Y no le deseo ni a mi peor enemigo esta situación que viven mis padres, mi abuela y yo.

Somos una familia más, como tantas que están en juego en este tema. No es la única empresa así. No será la última desgraciadamente. Ya para los que lean esto no tan anónimos como he dicho antes pero pido un esfuerzo a los agentes de los que depende el futuro laboral de mi padre, mi tío y todos, para que haya sentido común y prevalezcan los mejores intereses para el futuro de ellos, los trabajadores.

He sido más fuerte de lo que pensaba esta noche y he sido capaz de explicar algo que no sabe nadie del todo de mi entorno joven. Sé que todo esto que he escrito está condicionado por mi padre, porque es lo que llevo viviendo día a día, como lo ve él y como lo cuenta, no solo lo poco que sale por TV y prensa. No he contado todos los detalles porque sería imposible. No he querido llorar esta noche y he estado a punto. De hecho estoy al borde. Mi padre nunca ha querido este tiempo que mis estudios ni actividades se vean afectados por el conflicto. Pero es inevitable a veces, muchas veces sí.

Pero no dejo de creer en que la buena gente tiene un gran destino, y no dejo de mantener la esperanza y pensar que todo irá bien. Quizás no se vuelva a poner el uniforme de la foto pero tendrá un futuro de prosperidad.

Gracias.

13.1.08

Nadando de noche


Suena a tradición lo de crear con pocas horas de descanso; la almohada siente más que envidia del teclado, de la música de fondo y de nuevas ilusiones que van germinando día a día. Dudo de mi lucidez en estos momentos ya que la espesura me nubla los pensamientos y me tiene como perdido en una isla desierta sin vegetación. Pero soy valiente y me lanzo al agua con poco más que el tapa rabo en busca de nuevas tierras, con la vista puesta en el horizonte más lejano. Intentaré no perecer en la búsqueda, y si lo hago, no habrá sido en vano.

Tras horas y días sobreviviendo a adversas condiciones llego a nuevas tierras. Pero a diferencia de Colón y los suyos con lo que creían que eran las Indias Orientales, yo las conquistaré con el corazón. Entonces empieza una nueva historia, nace una ilusión de la luz que buscabas. De las respuestas que ansiabas saber. Un cuento sin final, que esperas que sea eterno como la vida, para disfrutarlo página a página. Estas nunca cesarán. Y mientrastanto te acompaña la música siempre, te conduce a donde lo deseas, te transporta a otra dimensión, al corazón de otras personas e interpreta el alma de muchas también.

Hay momentos, días, meses, que los consumes nadando en busca de algo sin arribar a ningún puerto. Sin llegar a pisar tierra firme de verdad. Pero allí donde hay horizonte, donde hay meta, hay sueños por realizarse.

Pero entre travesía y travesía eres también consciente de la realidad que te envuelve, del panorama que te intenta seducir y envolver en una espiral de miedo a la libertad y a la honestidad, al sentido común. El mundo está ya definitivamente diseñado, o eso nos quieren hacer pensar. La política degenera segundo a segundo y se hace más débil por los políticos. Nos quieren llevar sin rumbo, sin ideas, sin nada. Pues que sepan que en cada vida hay sueños, hay metas, y en cada alma hay pendiente una verdadera revolución para con la vida misma. Y de todo ello se engendra más y más vida.

Entre negociaciones, traspasos de competencias, gobiernos autónomos que son satélites de Madrid, deslocalizaciones, crisis laborales que a diario emergen en la superficie, la Iglesia que busca protagonismo igual que los sindicatos en dichas crisis, averías de Renfe, encarecimiento de los precios de productos básicos y de consumo, de la desaceleración de la vivienda, del previsto cambio de ciclo económico (de bonanza estable en general a una recesión notoria imaginan los expertos), la congelación salarial, la pre-campaña en su apogeo martillando los oídos...hay motivos, pese a todo, para seguir viendo en los pequeños detalles de la vida lo más bello del Universo. Para admirar la grandeza de toda la Naturaleza y sus creaciones; para acariciar a un gato que maúlla; para sonreír pensando en alguien importante para ti; para enrojecerse con una melodía; para salir cada mañana al balcón y gritar por la libertad; para querer volar como un pájaro porque las palabras de alguien así lo desean.

Cambiará el escenario, cambiarán los tiempos, los ciclos se sucederán, pero habrá eternamente esencias inmutables que permanecerán con vigorosidad entre los rincones secretos de nuestro alma y corazón. Atrévanse a destapar ese tarro oculto o ya descubierto de las esencias y a gozar de la vida.

Porque habrá detalles que siempre nos harán felices a nosotros, benditos nadadores en este mar de vida e ilusiones, esperanzas.

4.1.08

El día y la noche


Dormir muchas horas me ha llevado a estos verdes prados. Los efectos de la noche de fin de año se van evaporando, que no olvidando. Historias por contar y suerte que uno puede. Me apoyo sobre la almohada, que emite notas musicales muy certeras, una voz de fondo me susurra que mi camino es aquél que yo me configure, que depende de mí todo lo que quiera llegar a hacer y ser; esa misma almohada huele a flores silvestres, rosas y margaritas que la decoran y la embellecen; su tacto es demasiado suave y tierno como para ser verdad. Entonces una gata se asoma tras la puerta y maúlla como pidiendo consejo.

Caminas y duermes. Y duermes y caminas. Pero llegas a despertar, que no es poco. Nunca es tarde para ello. Te levantas por la mañana y el aire fresco golpea tu rostro enjabonado y las cejas aún algo húmedas. ¿De verdad entiendes algo de lo que está sucediendo? Huelgas y huelgas, unas que te tocan de cerca demasiado. Vives situaciones que no desearías a nadie. Pero no pierdes la esperanza de que todo saldrá bien y de que el presente más cercano va a ser brillante. Pero necesitas dormir más para esclarecer tus ideas y tu rumbo. Han sido experiencias agotadoras y la botella no ha hecho sino empeorarte como individuo y dejarte en un estado deplorable. Pero dormirás más, lo que necesites.

Y el día que despiertes amarás al Sol y lo abrazarás, y reconocerás en el transcurso del día una serie de encantos como la lucidez, la claridad, la sobriedad, la responsabilidad, el deporte, la lectura, la música diurna... Verás la luz y dirás gracias.

Y por la noche te vestirás de gala para saludar y abrazar también a la Luna, quedarte en silencio mirando las estrellas y gozar de los placeres de la noche: soñar, bailar, cantar, amar... Verás un nuevo amanecer a su fin que será el principio de algo nuevamente bello y maravilloso.

Esa es la esencia de la vida. La noche sucede al día pero en todos los rincones uno puede contemplar y gozar de la luz que busque. La vida a veces es un bosque oscuro y frondoso por el que caminamos sin rumbo; pero el corazón y tu mente son capaces de guiarte y sacar lo mejor de uno mismo, hasta en situaciones adversas como ésas. Fe, esperanza, paz y amor.

Verán que no me he tirado aún a la piscina de la actualidad política ni social ni económica; ciertamente estoy navegando con rumbo, no fijo pero constante y estoy de hecho conociendo día a día nuevas facetas y aspectos que me enriquecen de forma lujosa. Existen al otro lado personas que te hacen mejor y que son capaces de generar en uno lo necesario para crear belleza con las palabras. Ese siempre fue mi deseo.

Gocen de la vida en su esplendor; en lo bueno y en lo malo. No dejen de pensar que al final de todo túnel cesa la oscuridad.

Cruzarse en el destino y desear disfrutar de la inmortalidad.

La vida es así: el día y la noche.

30.12.07

Lágrimas finales


Llorar nos dignifica en la mayoría de situaciones. Llorar nos hace más humanos. Me ha venido la idea después de ver Gladiator. Es de esas películas que siempre me han echo llorar. Y ahora que el año está agonizando y que uno se prepara para encender la mecha del 2008 me vienen a la mente recuerdos y memorias próximas, recientes, de estos últimos doce meses.

El tiempo es sabio y nos coloca a todos en nuestro lugar. Somos responsables de nuestros actos e intentamos la mayoría ser coherentes con nuestras ideas e intenciones. Pero a veces las situaciones, las circunstancias le sobrepasan a uno de tal manera que pierde los estribos y se mira al dia siguiente y no se reconoce. Evadirse hasta cierto punto es más que óptimo pero existen muchas vías.

Este último año no ha sido muy afortunado para mi ni mi familia más cercana en muchos aspectos y uno tiene la sensación y el deseo de que todo va a ir a mejor, que recogeremos algún día lo que hemos sembrado. Es cuestión de tiempo y seguramente la justicia divina santifica a la buena gente como mis padres. Que no se merecen nada de lo que les está pasando. Cuando las cosas salen mal o como uno no esperaba es difícil hacer balance de todo y quedarse con lo positivo y pensar que lo malo, que la negrura, que lo oscuro ya ha pasado y no hay más de sí. Pero pese a todo, el hecho de que día tras día el amanecer me despierte entre mi almohada y mi pecho me ayuda a confiar en que la vida nos tiene reservadas alegrías para el futuro. Y que al fin y al cabo la historia distingue entre aquellos que luchan por la vida y aquellos indeseables que quieren muerte y el dolor.
No dudéis de que el año que va a empezar en horas, sí, ya es cuestión más de horas que de días, será mejor en todos los aspectos y que hay que ser pacientes y confiar en nosotros mismos. Todo llegará tarde o temprano y yo no cesaré de buscar ni de intentar colmar mi felicidad. A veces simplemente con una sonrisa ya lo soy. Recuerdo muchas cosas; no sé si he cambiado y no sé si me están cambiando los tiempos actuales y las circunstancias, pero parece a veces que las cosas son mentira, pura ilusión y fachada. Que la sinceridad y la honestidad son temporales y que a uno se le olvida ser bueno. Hay dudas que no se me disiparán nunca. Y no dejaré nunca de alimentarme del pasado y de la épica. Porque busco la gloria ansiada, y soy paciente. Cavaré profundo hasta encontrar oro y aunque nunca jamás uno encuentre lo que busque, en el camino habrá sido feliz y será comprendido.

Son delirios, son lágrimas, son sueños que algún día se cumplirán. Al alba la luz me vendrá a buscar y me abrazará. Y tu rostro se confundirá con el cristal; al mirarme al espejo tu estarás a mi lado pero sé que debo ganarte para conseguirte. Porque llorar a veces significa expresar la alegría del porvenir, de la ilusión y la esperanza. De lo que está por llegar y sacudir.

Saldré al balcón acompañado de las flores y clamaré a los cuatro vientos que seáis felices y que el 2008 os sea espléndido. Gracias a aquellos que aunque no lo sepan ni se imaginan me hacen felices. Lloraré para que al siguiente amanecer me despierte una sonrisa.

Os deseo un próspero año nuevo a todos y todas.

23.12.07

Segundas partes nunca fueron...


Vivo. Muy vivo. Y respiro. Ha sido un letargo intelectual que se antoja relativamente largo. Atrás quedan las experiencias y las huellas tras el camino. Durante este tiempo he viajado a mi interior y me encuentro ahora muy distinto de cuando me retiré. Dicen que quien tuvo retuvo...

Las formas han cambiado, el contexto es distinto pero el fondo es el mismo. Lo que me empuja a escribir de nuevo quizás sea la esencia de la vida, o sino gran parte de ella. A nivel político la situación no ha mejorado sino que más bien el clima gira entorno a una constante irresponsabilidad y un cúmulo de despropósitos que le llevan a uno a pensar un día sí y otro también en la escasa calidad de los políticos en España. En mi esfera personal muchas cosas han cambiado pero sigo por la misma senda que me marca el destino. Tropiezas con las mismas piedras pero siempre existen motivos para volver a levantarse. Y caer. Pero siempre uno se levanta una vez más.

Los relojes marcan las horas agudamente y el tiempo avanza rápido aunque sinceramente la apreciación que tengo es que la última vez que escribí en esta humilde República fue algo equivalente al año pasado. A lo mejor es porque lo poco que he dormido estos dos últimos días (9 horas en total) me modifica la percepción de la realidad. O a lo mejor es que he cambiado en algo. Las condiciones, las circunstancias nos visten el paisaje con ropas distintas y pintan con varios colores y tonalidades bajo un mismo cielo y una misma Luna y Sol. Aprendes de todo, te sacrificas, te duelen las heridas, las cicatrices salen al encuentro; el futuro no parece casi nunca alentador pero siempre acabas por ver la luz al fondo del túnel y estás dispuesto a dejarlo todo por intentarlo. Por seguir adelante, vencer todos los obstáculos y plantearte el día a día como un esfuerzo de superación personal y colectivo en compañía de los tuyos.

Todo fluye nada permanece. También las ideas siguen su curso y progresan. Seguramente no sea el mismo porque nada es igual cuando abandonas la rutina y emprendes nuevas vías. Cogí un tren sin destino y me ha llevado de nuevo hasta aquí por un sendero en el que he visto ruinas de la antigüedad, mi pasado, lo más reciente, mi futuro difuminado por nubes grises y mi presente entre algodones. Pensaba que no iba a ser posible nada de lo que está sucediendo y comprendo al final que existe una fuerza, una energía más allá en forma de fe, no banal ni religiosa, sino vital, y que existen vías de escape para intentar afrontar todo en esta vida.

Porque ha vuelto a las raíces, a sembrar de amor y esperanza todo cuanto ve y porque sigue creyendo en la eternidad. En ese cruce de destinos que ya no se separán jamás.

La vida es así.